Mar 26 2010
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Sociedad

Alianza en favor de los niños (I)

Gisela Ortega.*

Tanto los desastres naturales como los provocados por los seres humanos ponen a prueba el compromiso del mundo con los niños. Estas situaciones de emergencia provocan desplazamientos masivos, la fractura de los sistemas sociales y económicos y el aumento de la vulnerabilidad de la población ante las enfermedades, los brotes epidémicos y el deterioro general de de la salud.

Los pequeños que son alojados en campamentos son quienes sufren las peores consecuencias de las crisis, corren grave peligro de quedar separados de sus familias y de ser víctimas de abusos sexuales y de otra índole, como la trata de menores, el secuestro y el reclutamiento forzado por parte de agrupaciones o fuerzas armadas.

“Anualmente, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia –UNICEF– da respuesta a más de 200 situaciones de emergencia en todo el mundo", afirma Ann M. Venemann, directora ejecutiva de este organismo (der.), señalando que: “Colabora con los gobiernos, la sociedad civil, las comunidades, las empresas privadas y las organizaciones no gubernamentales para satisfacer las necesidades urgentes de la población defiende los derechos de las y los niños, y mujeres; y toma medidas decisivas para potenciarles y aumentarle su capacidad de recuperación, además de reducir los riegos a los que están expuestos.

“En casi todas estas situaciones de emergencia –advierte la Directora de UNICEF– las respuestas de la organización se basan en programas, alianzas y recursos ya existentes. Nuestra misión tanto en el ámbito humanitario como en el marco del desarrollo, consiste en promover y proteger los derechos de la infancia, ayudar a satisfacer las necesidades de las y los adolescentes y darles más oportunidades para lograr un avance pleno.”

Informe

El Informe de Acción Humanitaria 2010 de UNICEF analiza las crisis que requieren grados excepcionales de apoyo y en las que resulta urgente tomar medidas para salvar vidas, proteger a los niños de las peores formas de violencia y abuso y garantizar que dispongan de acceso al agua potable y el saneamiento a los servicios de salud, a la nutrición y a la educación.

Entre los 28 países a los que se refiere este documento figuran los que forman parte del proceso de llamamientos unificados 2010, sí como en áreas que atraviesan crisis prolongadas en las que los altos niveles de vulnerabilidad crónica, la desnutrición potencialmente mortífera y el acceso limitado a los servicios básicos se complican aún más debido a la existencia de situaciones de emergencia a nivel local, desplazamientos de población y otras circunstancias que atentan contra la recuperación a largo plazo.

En 2009, el mundo celebro el vigésimo aniversario de la Convención de los Derechos del Niño. La Convención es el tratado de derechos humanos más ratificado de la historia, establece las prerrogativas fundamentales de todos los menores del mundo, incluso de los que viven en situaciones de emergencia. Pese a que en los últimos 20 años se han realizado notables progresos con respecto a la vigencia de las facultades de los pequeños a la supervivencia, el desarrollo, la protección y la participación, aun queda mucho por hacer en ese aspecto.

Para garantizar que las promesas de la Convención se conviertan en realidad será necesario realizar esfuerzos aún mayores en los ámbitos que requieren ayuda humanitaria, donde la complejidad de las situaciones obstaculizan los esfuerzos destinados a brindar los servicios, la protección y las labores de recuperación y reintegración que resultan fundamentales para garantir la vigencia de los derechos de las y los niños, mujeres y familias.

UNICEF, esta presente en más de 150 países, ha comprobado la manera en que las amenazas mundiales como el cambio climático, la crisis financiera internacional y la recesión económica de 2008-2009, así como el marcado aumento del costo de los alimentos, han afectado directamente la vida cotidiana de los párvulos. Ante esta situación, este organismo elabora nuevas estrategias y enfoques, y establece alianzas con las comunidades, los gobiernos y la sociedad civil para aumentar la capacidad de respuesta a nivel local y mitigar lo efectos que tienen esas amenazas para la niñez y familias.

En periodos recientes han comenzado a aparecer diversos obstáculos que amenazan tanto a la infancia como a las mujeres y que ponen en peligro la conquista de los Objetivos de desarrollo del milenio y otras metas de perfeccionamiento internacionales, especialmente en las situaciones de emergencias humanitaria o de transición después de una crisis.

Entre las amenazas mas graves que atentan contra el logro de mayores avances con respecto a los derechos de la niñez figuran el cambio climático, el estado volátil de la economía mundial, la cambiante naturaleza de los conflictos armados y la generalización de la violencia sexual contra las y los chicos y mujeres. La mayoría de los países mas atrasados con respecto al logro de las metas e indicadores de esos Objetivos atraviesan situaciones de emergencia o se están recuperando de las mismas, o tiene una lar5ga historia de crisis humanitarias. Varios figuran desde hace tiempo con las tasas mas bajas de supervivencia infantil, salud y atención sanitaria, nutrición, agua y saneamiento, educación y protección.

Para lograr avances con respecto a la vigencia de los derechos de los jóvenes y promover el desarrollo humano sostenible en esas condiciones es imprescindible contar con fondos y capacidad suficiente para prestar ayuda humanitaria.

Cambio climático

Es un hecho que el cambio climático traerá aparejado un aumento de la frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, acelerará el desplazamiento de personas y minara los mecanismos para hacer frente a las situaciones de crisis y la capacidad de recuperación de los sectores más vulnerables de la población.

Existen pruebas convincentes de que muchas de las causas de la mortalidad infantil –como las infecciones de las vías respiratorias, las enfermedades diarreicas, el paludismo, otros padecimientos contagiosas y la desnutrición– se relacionan estrechamente con las condiciones del medio ambiente.

Las y los niños de los países en desarrollo sufren los peores efectos de las cada vez más frecuentes e intensas inundaciones, tormentas y sequías, y se supone que esa carga se hará aún más pesada con el correr del tiempo. Se calcula que en los próximos 10 años, 175 millones de menores sufrirán anualmente las consecuencias de los desastres relacionados con el clima.

En las regiones pobres en recursos naturales, el incremento de la competencia por el acceso al agua, las tierras de pastoreo y otros recursos limitados ya esta dando lugar a un recrudecimiento de los enfrentamiento entre comunidades y de las tensiones fronterizas. Además, existen grandes probabilidades de que se agraven los conflictos existentes y se desaten nuevos enfrentamientos debido a disputas sobre los límites marinos, la seguridad alimentaria, el acceso al agua potable y la distribución de la población. En las naciones y comunidades con recursos limitados, los problemas suelen aumentar debido a los peligros y a las disparidades de índole social, económica y política.

Unas de las prioridades mundiales es la adaptación al cambio climático, que fue el tema central del Acuerdo de Copenhague de diciembre de 2009, en el que se puso de relieve la necesidad de que se tomen “medidas de adaptación orientadas a reducir la vulnerabilidad y generar capacidad de recuperación (…) especialmente en los países particularmente sensibles”.

Amenazas

Los países en desarrollo son particularmente frágiles a las consecuencias combinadas de los altos precios de los alimentos y los persistentes efectos de la crisis financiera y la recesión económica 2008-2009. Esos fenómenos en conjunción con la inestabilidad y la carestía de los combustibles de los últimos años, han multiplicado las presiones que sufren las familias que ya tenían dificultades para obtener servicios básicos y sociales.

La inestabilidad financiera, a su vez, esta a punto de provocar reducciones de los presupuestos fiscales y de la ayuda exterior, lo que aumentaría el peligro de una disminución de los gastos públicos en los servicios esenciales para las y los niños y mujeres.

“Las prolongadas sequías debidas al cambio climático ya afectan la producción de alimentos y determinan un aumento de la inseguridad alimentaria” afirma Ann M. Veneman, directora de UNICEF, agregando: “Loa niños que sufren desnutrición, especialmente si tienen menos de dos años, tienden a sufrir retrasos del desarrollo físico y cognoscitivo, lo que contribuye a crear un ciclo intergeneracional de pobreza. Los efectos de los desastres naturales, como las inundaciones y los tifones, afectan especialmente a los sectores mas vulnerables de la población que destruyen viviendas, escuelas y centros sanitarios y reducen los medios de subsistencia”.

A principios de 2010 aparecen indicios de un renacimiento de la economía mundial. Sin embargo, es muy probable que para los habitantes más pobres y vulnerables del planeta, las consecuencias de la recesión mundial de 2008-2009 se prolonguen durante cierto tiempo especialmente si la recuperación es lenta o se desarrolla de manera accidentada, y si los países en desarrollo no se ven beneficiados por una reactivación importante de las exportaciones, no logran aumentar sus recaudaciones impositivas o sufren los efectos de un clima de inseguridad y volatilidad en materia de ayuda internacional.

Esta situación ha afectado especialmente a las y los párvulos y mujeres, ya que las familias han tenido graves dificultades para obtener alimentos y otros servicios esenciales. Diversos informes indican que en 2009, mas de mil millones de personas sufrieron hambre, lo que constituyó un aumento de por lo menos 100 millones de individuos famélicos con respectos a las estadísticas de 2008.

Tanto el Informe de Acción Humanitaria 2010 como diversas encuestas realizadas en el terreno han dejado al descubierto una alarmante tendencia al aumento de la desnutrición infantil y del número de familias pobres que se han visto obligadas a reducir la cantidad y calidad de los alimentos que consumen.

Solamente en Asia meridional, unos 400 millones de seres padecieron en 2009, lo que represento una cuarta par5te más que el promedio regional correspondiente al periodo 2004-2006. Además, la marcada reducción de los ingresos de los grupos necesitados ha tenido consecuencias negativas para las tasas de asistencia escolar y el nivel de acceso a los servicios de atención de la salud,

El alto costo de los alimentos ha impuesto exigencias aún mayores a los presupuestos familiares, y podría obligar a las parentelas mas sensibles a interrumpir la educación de sus hijos para que estos se dediquen a actividades que aumenten los ingresos hogareños. Algunas de esas actividades, como el servicio domestico y la formas más perjudiciales de trabajo infantil, podrían poner en grave peligro la salud, el bienestar y las protecciones de los menores afectados.

Las crisis económicas profundas pueden tener efectos integrales devastadores. De ocurrir una situación de emergencia, una familia que sufre de vulnerabilidad crónica puede ser empujada a un estado de necesidad humanitaria inmediata de un día para otro.

La lentitud con la que ha crecido la economía en los últimos años podría tener consecuencias negativas a mediano plazo con respecto a la reducción de la pobreza, y podría incrementar el riesgo de tensiones con relación a los recursos, así como otras instancias de inseguridad.

Conflictos armados

Los conflictos armados amenazan las posibilidades de acceso de las y los niños a la atención de la salud de buena calidad, a la nutrición y al suministro de agua potable y saneamiento. También alteran sus vidas debido a que provocan el cierre de las escuelas, u obligan a los organismos de ayuda humanitaria emplearlas para albergar a las familias desplazadas. En algunos casos, los establecimientos escolares son objeto de ataques.

Los infantes corren especial peligro de la crueldad o del reclutamiento forzado por parte de grupos armados, corren más peligro de ser víctimas de raptos, de la trata de personas, de la intimidación y la violación sexual, como arma de guerra. En la mayoría de los casos, las situaciones de emergencia aumentan el grado de vulnerabilidad por razones de género.

En los últimos tiempos se han producido cambios con respecto a los factores desencadenantes de los conflictos armados, entre los que ahora figuran el climático, las presiones demográficas y la profundización de las disparidades en el grado de acceso de diversos sectores de la población y los servicios esenciales. Las situaciones de peligro también se caracterizan de manera creciente por los prolongados enfrentamientos entre diversos sectores de la población de un mismo país. Tienen graves consecuencia para la población civil, como el desplazamiento a gran escala.

Las guerras civiles que se disputan en el mundo consisten en renovados enfrentamientos en ambitos que se recuperaban de compromisos previos. Debido a ello, las crisis y procesos de transición prolongados demandan la aplicación de enfoques diversos y específicos, lo que impone nuevos obstáculos a las respuestas de emergencia. En muchos casos, en un mismo país es necesario prestar ayuda humanitaria en una región mientras en otra se llevan a cabo actividadesde desarrollo y de consolidación de la paz. Hoy en día, los organismos internacionales deben contar con la capacidad de aplicar ambos enfoques programáticos al mismo tiempo y de manera eficaz.

El marco de operaciones interinstitucionales durante las situaciones de emergencia adquiere una complejidad cada vez mayor, y abarca las personas relacionadas con la presencia y las labores integradas de los varios organismos de las Naciones Unidas, que ofrece importantes oportunidades de aumentar y mejorar su trabajo en los países en crisis.

En el decenio pasado, el respeto por los principios humanitarios básicos ha sufrido intensos ataques. En algunos contextos, las facciones en pugna no reconocen la neutralidad de los organismos de las Naciones Unidas, y como consecuencia de ello se ha producido un aumento de los ataques contra el personal y los trabajadores del organismo internacional.

En 2009, más de 30 integrantes del personal de las Naciones Unidas entre ellos empleados de la UNICEF perdieron la vida debido a ataques terroristas mientras prestaban servicios en Afganistán, el Pakistán y otras naciones.

Violencia sexual

Los actos de violencia sexual contra las y los pequeños y mujeres constituyen graves quebrantamientos de sus derechos humanos, en cualquier circunstancia. En tiempos cercanos han estado apareciendo pruebas cada vez más frecuentes y alarmantes del carácter generalizado que ha adquirido la violencia sexual contra esos sectores de la población.

En años recientes también ha aumentado de manera notable la preocupación de la comunidad internacional por la creciente incidencia de una situación de emergencia, las y los niños corren mayor peligro de quedar separados de sus familias y, por lo tanto, de ser victimas de violencia y abuso.

También confrontan nuevas amenazas a medida que la situación de emergencia se va estabilizando y se les alberga en campamentos. En esos ámbitos donde concentra un tan numero de personas desplazadas, los pequeños son particularmente vulnerables a la crueldad sexual o de otra índole, a la trata de menores, al secuestro y al reclutamiento involuntario a manos de agrupaciones o fuerzas armadas. En la región oriental de la Republica Democrática del Congo, donde se calcula que más de la mitad de los casos denunciados de abusos sexuales cometidos de enero a abril del 2009 fueron contra niñas menores de 18 años, los efectivos de las facciones en pugna continúan cometiendo actos de violación sexual con total impunidad…

En 2009 se produjeron dos importantes avances en el marco internacional de lucha contra la violencia sexual en situaciones de conflicto. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó dos resoluciones de carácter histórico –la Resolución 1882 y la Resolución 1888- mediante las cuales se condeno el empleo de la intimidación sexual y aprobó el nombramiento de un nuevo Representante Especial del Secretario general de las Naciones Unidas para cuestiones de violencia sexual en situaciones de conflicto.

La Resolución 1882 refleja específicamente la profunda preocupación del organismo internacional ante “la elevada incidencia y los niveles sobrecogedores de brutalidad de las violaciones y otras formas de fuerza sexual que se cometen contra niños y niñas”. La sentencia también reforzó el mecanismo de supervisión y presentación de informes sobre las barbaries graves de los derechos de los niños durante las luchas armadas, de manera que ahora exige la denuncia de las partes que cometan tales atropellos del derecho internacional, así como la obligación de estas de responder a las denuncias. Los Estados miembros demandaran que todos los participantes en pugnas que estén involucrados en el desafuero sistemático de esa normas presenten periódicamente informes sobre lo actuado al respecto.

El mecanismo de supervisión y presentación de informes, que fue instituido mediante la Resolución 1612 del Consejo de Seguridad, rige en los siguientes 14 países: Afganistán, Burundi, la Republica Centroafricana, el Chad, Colombia, la Republica Democrática del Congo, el Iraq, Myanmar, el Nepal, Filipinas, Somalia, Sri Lanka y Uganda.

 Fuente: Informe de Acción Humanitaria 2010 de UNICEF

 * Periodista.
 

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