Feb 24 2006
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AM脡RICA LATINA. PAGAR PARA FINANCIAR LOS TLC

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

El caso colombiano no es 煤nico ni constituye una excepci贸n. El adalid de Am茅rica del Sur en materia de muy estrechos lazos econ贸micos y comerciales con Estados Unidos y otros pa铆ses de gran desarrollo relativo, Chile, debi贸 hacer lo mismo que piensa el gobierno colombiano y subi贸 鈥揷on la firma de su TLC鈥 dos puntos el impuesto al valor agregado, tributo que grava con singular dureza servicios y bienes de consumo ofertados y producidos en el pa铆s.

fotoA la segunda mayor econom铆a latinoamericana tampoco le ha ido bien con su alianza comercial. M茅xico implement贸 hace m谩s de una d茅cada un tratado de libre comercio que engloba a los tres Estados norteamericanos 鈥搇os otros dos son Canad谩 y EEUU鈥. Un informe reciente de un centro de estudios privado se帽ala que en la actualidad el d茅ficit de la oferta de empleos alcanza a cinco millones de puestos de trabajo.
(Ver en esta revista www.pieldeleopardo.com/modules.php?name=News&file=article&sid=1931).

Los c谩lculos apuntan a que en 2006 la econom铆a mexicana no superar谩 los 3.5 puntos de crecimiento; de hecho los 铆ndices vienen en baja desde el 煤ltimo trimestre de 2005.

Un asunto vital y regional

Cuando se habla de la econom铆a mexicana se habla del pa铆s que ocupa el s茅timo lugar mundial en la captaci贸n de turistas 鈥揺l turismo provee la tercera fuente de captaci贸n de moneda dura, detr谩s del petr贸leo, que declina, y la expottaci贸n de manufacuras鈥.

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No resulta gratuita, entonces, la apuesta de Brasil, primera econom铆a latinoamericana y una de las 10 mayores del mundo: no a un tratado comercial que englobe indicriminadamente a la totalidad del continente. La pol铆tica brasile帽a en este aspecto est谩 fuertemente respaldada por la Argentina y se ha fortalecido con el ingreso de Venezuela al MERCOSUR.

El MERCOSUR 鈥揗ercado Com煤n del Sur鈥 es mucho m谩s que la conformaci贸n de un 谩rea comercial de pa铆ses suramericanos; la integraci贸n econ贸mica es vital, desde luego, pero el intento busca constituirse en un primer paso firme de la integraci贸n cultural, la formaci贸n de un bloque con peso propio en los asuntos internacionales y en definitiva y a largo plazo la confederaci贸n del subcontinente.

De hecho se han eliminado las barreras para el tr谩nsito de personas no s贸lo en el 谩mbito tur铆stico, sino que trabajadores, estudiantes, profesionales, artistas, en fin, pueden residir y desarrollar actividades en cualquiera de los pa铆ses del pacto sin pr谩cticamente limitaci贸n alguna. Hace ya varios a帽os que existe una c茅dula de identidad com煤n 鈥揺l carn茅 del MERCOSUR鈥 para los residentes en el 谩rea. Ciudadanos bolivianos y chilenos, pa铆ses asociados pero no integrantes del pacto, gozan de ese beneficio y, en muchos casos, lo utilizan y circulan libremente a trav茅s de las fronteras.

La entrega del Estado colombiano, convertido en un pe贸n del juego estrat茅gico econ贸mico estadounidense en Am茅rica del Sur, que amenaza con hacer explotar las estructuras pol铆tica e institucional de Ecuador en su avance hacia la 芦netralizaci贸n禄 de la Rep煤blica Bolivariana de Venezuela y el apoderamiento de Amazonia, en el norte, y la Patagonia, en el sur, ambas por sus reservas de agua dulce y riqu铆sima biodiversidad, debe hacer pensar a los estamentos pol铆ticos e intelectualidad del continente.

Ir por toda la Am茅rica

La iniciativa estadounidense de un gran pacto comercial 鈥搚 sus aristas culturales, econ贸micas y pol铆ticas鈥 que unifique a toda Am茅rica es un volador de luces. O la zanahoria del cuento para que avance el burro. Desde luego y en primer lugar porque no se trata de un acuerdo entre los Estados, sino del acuerdo que impulsa un Estado para favorecer la declinante produccci贸n interna y disminuci贸n de los mercados externos de las corporaciones y empresas que lo controlan.

fotoLos protocolos y subacuerdos de los TLC marcan el camino: significan la virtual entrega de las soberan铆as nacionales a la interpretaci贸n de corporaciones, 谩rbitros y tribunales for谩neos y el acatimiento de la legislaci贸n estadaounidense en materia de patentes y derechos 芦intelectuales禄, que no son otra cosa m谩s que un eufemismo para proteger aquellas, muchas veces 鈥揷omo lo descubren cotidianamente en Asia y Am茅rica las comunidades que ve c贸mo sus pr谩cticas, usops y producci贸n ancestral de bienes, medicamentos, t茅cnicas de cultivo, etc…de pronto ya no les pertenece.

Am茅rica Central ha bajado la guardia, con la excepci贸n, hasta ahora, de Costa Rica; se acrecentar谩 el levantamiento de seudo industrias, las maquilas, cuyas operaciones, lejos de resolver los problemas de cesant铆a, los agravar谩n con el surgimiento de mafias empleadoras, m谩s narcotr谩fico, tr谩fico de personas, y sexoturismo 鈥揵asta analizar las instaladas en la frontera entre M茅xico y EEUU. A lo que se sumar谩 el avieso hurtto generalizado y mayorista de riquezas arqueol贸gicas, la destrucci贸n de bosques, modos de vida y estrangulaci贸n de las mayor铆as 茅tnicas.

Al 芦calor禄 de los planes Colombia y Patriota el Estado colombiano ha perdido en la pr谩ctica el control de su espacio a茅reo, aumenta el narco, enferma a sus campesinos 鈥搇as fumigaciones鈥 y enriquece m谩s a sus elites pro entrega del pa铆s. Elites que piensan cobrar su reseca y triste actitud con el goce alguna vez de la ciudadan铆a imperial 鈥搎ue no les dar谩n; en un pa铆s convertido en el marco donde se pone la tela que dibuja la invasi贸n final no exixten m谩s que caricaturas de pol铆ticos, gobernantes, empresarios, juventud, naciones originarias Y la independencia.

芦El que peca por la paga…禄

fotoY se pierde, adem谩s, la lucha contra la corrupci贸n. Porque es la corruptela la que viene a reemplazar el equipamiento de los marines. Corruptos, m谩s all谩 de sus palabras, fueron aquellos que buscaron el abrazo y los d贸lares estadounidenses para derrocar a Ch谩vez en Venezuela; corruptos fueron aquellos que malvendieron las fuentes y distribuci贸n de energ铆a, y cercenaron buena parte del desarrollo tecnol贸gico, en la Argentina; corruptos fueron los que entregaron la explotaci贸n de la naturaleza 鈥揺l cobre a manos privadas, hoy el oro鈥 en Chile, y amenazan con destruir parte de la Patagonia para conseguir energ铆a el茅ctrica; corrptos son los que ceden a la quema 鈥損ara la soja o el ganado鈥 la Amazonia en Brasil.

La corrupci贸n, un mal de larga data en Am茅rica 鈥揺n toda Am茅rica鈥 es hoy la nov铆sima arma de destrucci贸n masiva, que explota sin ruido y sin humo y cuyos 芦beneficios禄 fatalmente terminan en Miami o en Wall Street. fotoEs de esperar que el gobierno del presidente Morales en Bolivia queme sus ra铆ces: ser谩 la mejor noticia para Am茅rica del Sur y un ejemplo al que convendr谩 imitar, por sus vecinos y otros pa铆ses m谩s distantes.

R茅quiem por Colombia, luto por Chile

En esta dimensi贸n de las cosas, la noticia de un probable aumento de la exacci贸n por v铆a tribuaria al empobrecido pueblo colombiano, para subsidiar aquellos sectores 鈥搈ayoritarios en el orden de la generaci貌n de empleos鈥 que ser谩n perjudicados por el TLC constituye de suyo una lecci贸n anticipada a lo que puede pasar en Uruguay y Paraguay, donde muchos acarician la idea de un pacto semejante como forma de no quedar apretados en la horma de sus vecinos mayores.

El presidente Uribe 鈥搚 el equipo negociador en W谩shington que afina los detalles del TLC鈥 saben que deber谩n meter la mano en el bolsillo de sus compatriotas para mantener un remedo de producci贸n nacional 鈥揺n el 谩mbits agrario, especialmente鈥.

Se firma el TLC, se pone en marcha y adi贸s arroceros, maiceros, lecheros. Adi贸s productores de pollos. Adi贸s peque帽os industriales urbanos, adi贸s PYMES.

隆Pero, c贸mo! 驴No es que los TLC con el hermano grande impulsan el desarrollo, generan empleos y bajan los precios?

Tal vez.

La mara帽a de pactos comerciales y el 芦espectacular禄 comportamiento de la econom铆a chilena 鈥揷on el cobre, principal exportaci贸n, por las nubes鈥, a lo que se suma que lleva un a帽o el descenso del valor del d贸lar estadounidense, del euro y otras divisas, no ha hecho bajar el precio de ning煤n producto de necesidad cotidiana en los almacenes y supermercados. Tampoco de los servicios domiciliarios ni combustibles. Y ahora Chile va por un TLC con Jap贸n.

La carcajada de la historia puede sonar terrible.

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La menci贸n del diario uruguayo La Rep煤blica: www.diariolarepublica.com/v8/bin/nota.mv?anio=2006&mes=2&dia=24&registro=53.

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