Oct 23 2010
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EconomíaPolítica

América Latina y Argentina crecen: sus pro y contras

Juan Guahán*
Es destacable que América Latina en general y Argentina en particular no solo han sentido menos la actual crisis mundial, de fuerte influencia en Norteamérica y Europa, sino que también tienen altos crecimientos. No es una cuestión sin importancia conocer las claves del mismo, sus ventajas y riesgos.

Los países latinoamericanos y del Caribe, luego de la crisis del 2008, están dando muestras de una fuerte recuperación económica. Según un reciente Informe de la CEPAL la economía regional crecerá, este año, un promedio anual del 5,2%. Brasil crecería un 7,6%; Uruguay y Paraguay lo harían en un 7%. Según el mismo Informe nuestra economía subiría 6,8% (al final del año será algo más) y Perú, un 6,7%. En Argentina la clave está en el sector de la construcción y la recuperación de las exportaciones. Como todos sabemos la construcción tiene un fuerte impacto económico, porque dinamiza al conjunto de la economía y sirve como vehículo de reinserción social por la mejoría en la vivienda y la posibilidad de dar trabajo a sectores que se encuentran fuera del mercado laboral.

La incidencia de los productos primarios en el crecimiento de la región, esto es lo que los economistas llaman la “re-primarización de la economía”. Según estos mismos estudiosos, aquí está la razón por la cual este crecimiento actual no logra disminuir sustancialmente la desigualdad social, ni tampoco reducir drásticamente el desempleo. Destacan que la ausencia de un fuerte proceso industrializador, clave en los tiempos del peronismo de los 40 y 50 para alcanzar una mayor justicia social y el pleno empleo, es la razón fundamental de las debilidades señaladas.
Para estos especialistas los países que dependen de las exportaciones de materias primas no ofrecen garantías de mantener su desarrollo a largo plazo.

Según datos oficiales las principales exportaciones argentinas (Período 2003/2009) se distribuyen de la siguiente manera: Soja 28%; Extractivas (petróleo, petroquímica, cobre, oro) 19%; Productos Industriales 14%; Ganadería/pesca 11%. Queda claro que nuestras exportaciones privilegian monocultivos transgénicos, materias primas y recursos no renovables, reiterando un esquema histórico de dudosa sustentabilidad con un negativo y fuerte impacto en el medio ambiente.

La devastación de los recursos naturales (bienes comunes), la “huella ecológica” y el futuro de la humanidad. Nuestro planeta es testigo de cómo se están agotando nuestros recursos naturales. Frente a esta situación crece el cuestionamiento al abordaje de la economía tradicional a la que solo interesa lo inmediato sin tener mayor preocupación por el efecto, las consecuencias, que pueda tener esa “desesperación” por aumentar la producción. Es por eso que avanza la necesidad de una perspectiva económica (bioproductiva) que considere los límites que la naturaleza le impone al sistema económico.

Nuestro planeta tierra no es infinito y tiene una capacidad limitada de carga, en producción, agua, energía. La totalidad de lo que consumimos es lo que se denomina la “huella ecológica” de cada una de nuestras sociedades. Los estudios realizados desde esta óptica revelan que lo que consumimos nosotros, los argentinos, equivale (en promedio) unas 2,3 hectáreas bioproductivas de nuestro planeta.

El miércoles un joven de 23 años fue asesinado por razones políticas. Hay dos niveles para analizar y comprender este hecho. Uno, bastante claro y sin fisuras, que tiene que ver con las circunstancias laborales inmediatas que rodearon la muerte de Mariano Ferreyra. El otro se vincula a cuestiones, mucho más complejas, que hacen a los intereses que –desde atrás- podrían estar vinculados a este crimen.

El hecho, en sí, no tiene misterios. Hay algunos miles de asalariados que hacen el trabajo de ferroviarios pero que cobran un contrato que no les da estabilidad y por el que perciben menos de la mitad que los ferroviarios. Los beneficiarios son las empresas concesionarias del servicio de trenes y los propios sindicatos que lo toleran, a cambio de algunos favores, o porque sus directivos o familiares arman esas empresas “tercerizadas” que contratan a esos trabajadores.

Cuando este personal reclama su incorporación al ferrocarril a estos empresarios no les gusta y defienden su “negocio”. En consonancia con lo que se podía leer en un volante que –en estos días- circuló por los vagones del Ferrocarril Roca y que decía: "nos vamos a hacer cargo de lo que la policía no hace", un directivo de la Unión Ferroviaria afirmó “No dejaremos que nos corten las vías”. Pero -esta vez- la cosa se pasó de la raya, los que defienden a las empresas y los sindicatos (Unión Ferroviaria y La Fraternidad) lo resolvieron a los tiros. Todos sabemos como terminó. Un par de hechos llaman la atención y conducen a la dificultad por saber si “hay algo más”. La duda es si se trató de una cuestión personal de uno o más “loquitos” o si hubo otra cosa.

Tampoco es claro porqué la Policía, que suele tolerar la acción de quienes sirven al sindicatos y patronales, no actúo –por lo menos- cuando vio al joven abatido por un tiro sabiendo el costo que le traería esa inacción.
Todo esto deja un manto de duda sobre la existencia o no de otros objetivos ocultos. Lo cierto es que, por ahora, la mayor parte de estos interrogantes sigue sin resolver.
 

*Analista de Question Latinoamérica

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