Ago 24 2005
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Economía

Andrónico Luksic: ¿los millonarios van al Cielo?

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

fotoEl cáncer no distingue, aunque los pobres tengan menos posibilidades de combatirlo. En rigor, el funeral fue incineración, de acuerdo con la voluntad del difunto. La mitad de las cenizas será esparcida en Antofagasta y la otra, en Croacia, la tierra de sus antepasados de línea paterna.

Su madre, doña Elena Abaroa, perteneció a una acomodada familia boliviana, pero no se destinó ninguna porción de las cenizas al país del Altiplano. (Antofagasta fue el principal puerto de Bolivia hasta que Chile lo anexó en la guerra de 1879, así como Israel se hizo de la Franja de Gaza en 1967, hoy en proceso de devolución).

TRISTEZA DE TIRIOS Y TROYANOS

La defunción de “don Andrónico” concitó hondo pesar en las clases pudientes de Chile, el empresariado, la prensa, el ejército y todas las facciones de la clase política. Desde el senador socialista Carlos Ominami hasta el comandante en jefe Juan Emilio Cheyre tuvieron expresiones de dolor tras visitar la capilla ardiente.

Casi premonitoriamente, la última sesión del directorio de la Sociedad Nacional de Minería le otorgó el Premio Nacional de Minería 2005. El Senado decidió rendirle un homenaje en septiembre, ‘el mes de la patria’. Sergio Romero, presidente de la cámara alta y exponente de la llamada ‘derecha liberal’ –distinta a la ‘derecha pinochetista’, que hoy está de capa caída–, expresó que ‘la figura de Andrónico Luksic constituye un ejemplo señero para las nuevas generaciones. Es el modelo de un gran emprendedor, de capacidad y empuje singular, que mostró a la vez una sencillez y calidad humana sobresaliente’.

Sus tres hijos varones y las dos mujeres ya emprendieron ese camino señero. El primogénito hizo desesperados esfuerzos para regresar a tiempo de Indonesia, donde se encontraba escalando la Pirámide Carstensz, ‘un coloso de piedra de 4.884 metros’, según los diarios de Agustín Edwards, dueño de la cadena El Mercurio, quien comparte el control de toda la prensa escrita de circulación nacional con Alvaro Saieh, el dueño de La Tercera, La Cuarta, etcétera. Pero a Andrónico hijo no le faltaron los medios de transporte.

TABLA REGIONAL DE POSICIONES

Con la desaparición de Luksic, ‘los dueños de América Latina’ que poseen más de mil millones de dólares quedaron reducidos a 25, si se toma en cuenta a Lily Safra, la viuda del brasileiro-libanés Edmond Safra, que prefiere vivir en Mónaco. De acuerdo a la revista Forbes, los millonarios chilenos todavía tienen a otros dos representantes en el club mundial de 691 mil-millonarios en dólares: Anacleto Angelini Fabri, de 91 años, con 2.900 millones, en el 9º lugar de América Latina y el 203º de la Tierra, y Heliodoro Matte hijo, de 59 años, 2.700 millones y el puesto mundial 219º.

El más rico de la región sigue siendo el mexicano Carlos Slim, 65 años, que además ostenta del inalcanzable puesto número 4 del ranking mundial, con 23.800 millones, a considerable distancia del tercer puesto de Gustavo
Andrónico Luksic Abaroa. Lista donde se anota también al venezolano Cisneros Rendiles, 59 años, cinco mil millones y la posición planetaria 94.

La ‘tabla de posiciones’ latinoamericana quedó como sigue:

1) Carlos Slim Helú, México, 65 años, 23.800 millones
2) Joseph y Moise Safra, Brasil, 5.200 millones
3) Gustavo Cisneros Rendiles, 59, Venezuela, 5.000 millones
4) Herederos de Andrónico Luksic
5) Lorenzo Mendoza, 39, Venezuela, 4.100 millones
6) Jerónimo Arango, 79, México, 3.600 millones
7) Julio Mario Santo Domingo, 81, Colombia, 3.500 millones
8) Aloysio de Andrade Faria, 84, Brasil, 3.200 millones
9) Anacleto Angelini, 91, Chile, 2.900 millones
10) Alberto Bailleres, 72, México, 2.700 millones
11) Eliodoro Matte Larraín, 59 Chile, 2.700 millones
12) Luis Carlos Sarmiento, 72, Colombia 2.700 millones
13) Jorge Paulo Lemann, 65, Brasil, 2.600 millones
14) Ricardo Salinas Pliego, 49, México, 2.600 millones
15) Antonio Ermirio de Moraes,76, Brasil, 2.500 millones
16) Roberto Hernández, 63, México, 2.000 millones
17) Maria Asunción Aramburuzabala, 41, México, 1.800 millones
18) Gregorio Perez Companc, 70, Argentina, 1.700 millones
19) Julio Bozano, 69, Brasil, 1.600 millones
20) Alfredo Harp Helú, 61, México, 1.600 millones
21) Abilio dos Santos Diniz, 68, Brasil, 1.300 millones
22) Isaac Saba Raffoul, 81, México, 1.200 millones
23) Marcel Telles, 55, Brasil, 1.200 millones
24) Emilio Azcarraga Jean, 37, México, 1.000 millones
25) Lily Safra, 67, Brasil (Mónaco), 1.000 millones
26) Carlos Sicupira, 57, Brasil, 1.000 millones

EMPUJÓN COMERCIAL INICIAL

Los comienzos de Luksic fueron duros, como los de todo millonario que se ha hecho a sí mismo. Emigró de Antofagasta a Santiago en la adolescencia para ser abogado, pero no terminó sus estudios en la Universidad de Chile. Tomó un barco a Europa y allá, en Francia e Inglaterra, ejerció los oficios típicos de cualquier emigrante latinoamericano.

Acertó cuando decidió incursionar en el comercio, mejor dicho en el mercado monetario -negro e informal- de la posguerra, porque regresó con un capital de 30 mil dólares que invirtió en una representación de automóviles de la familia, en un derrotero muy parecido al que emprendió el padre de Gustavo Cisneros en el Táchira, Venezuela. También instaló una discreta casa de cambio.

Pero la buena estrella apareció en la década 1950, con unos mineros franceses que terminaron peleándose entre sí mientras intentaban poner en marcha una
mina de cobre que terminaron vendiéndosela a Luksic, quien parlaba bien la lengua de Balzac. En la década siguiente aparecieron unos japoneses que se interesaron en comprar la mina. ‘¿Cuánto?’, preguntaron. ‘Quinientos mil’, dijo el chileno-croata-boliviano, pensando en pesos de 1954. Los nipones creyeron que eran dólares y Luksic no los sacó de su error, según la pícara historia que él mismo solía relatar.

Definitivamente, el comercio antecedió a la minería y de a poco fue comprando todo lo que lo rodeaba. Su abuelo boliviano trabajó en The Anaconda Mining Co., la cuprífera estadounidense que operó en Chile. Luksic la compró en 1985. Negoció con los japoneses en el legendario Hotel Carrera y también terminó comprándolo.

VIDA ETERNA, NO TODAVÍA

Diversificó y expandió sus negocios en Chile, Argentina, Perú, Reino Unido y Croacia, donde posee 22 hoteles. En el sector financiero, comenzó adquiriendo el desaparecido Banco O’Higgins, perdió el Santiago ante el Banco Santander Central Hispano, pero se hizo del antiguo Banco Chile, con un crédito del Banco del Estado durante la administración de Ricardo Lagos. Sus negocios hoy van desde los fideos hasta los ferrocarriles, la cerveza y la manufactura de cobre, la pesca, el cemento, la electricidad, etcétera. Cada uno de sus tres hijos maneja las áreas de minería, finanzas y comercio-industria.

En política fue ecléctico y equilibrado con todos los gobiernos, incluido el de Salvador Allende, lo que le permitió hacer buenos negocios. Hoy se explota bastante su vena ‘allendista’, incluso en El Mercurio, en oposición a una supuesta aversión que le habría tomado Pinochet por haberse entendido con el presidente socialista.

Sin embargo uno de sus empleados clave en sus empresas ha sido siempre el ex ministro de economía Hernán Buchi, el gran ayudante privatizador del dictador. Pinochet creó una nueva clase de ricos a costa de las empresas públicas de ‘todos los chilenos’. Pero eso es harina de otro costal –bastante voluminoso, por otra parte–. Luksic triplicó su fortuna en los últimos 16 años de ‘transición a la democracia’ gracias al cobre que nacionalizó Allende y extranjerizó y privatizó la dictadura de 17 años.

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* Periodista y escritor chileno. Autor, entre otros libros, de dos volúmenes sobre la concentración de la riqueza en América Latina: Los dueños de Chile (Ediciones La Huella, Santiago 2002, reeditado varias veces) y Los dueños de Venezuela –economía, poder y medios de comunicación en América Latina– (Fondo Editorial Question /Universidad Experimental de Los Llanos, Caracas 2004). Éste último puede encontrarse en la Wordtheque

El artículo se publicó originalmente en Argenpress, agencia informativa argentina (www.argenpress.info).

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