Feb 1 2005
1150 lecturas

Sociedad

Ante el suicidio de mi torturador

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

La noticia de su suicidio, un par de semanas atr√°s, me sorprendi√≥ fuera de Santiago. No puedo decir que su muerte me entristeci√≥. No se entristece un torturado al enterarse de la muerte de su torturador. Sin embargo no me caus√≥ ninguna alegr√≠a: me caus√≥ decepci√≥n. Esperaba y confiaba que en alg√ļn momento me encontrar√≠a con Barriga en un careo judicial. Era lo que esperaba como resultado de la querella por torturas que ingres√© a los tribunales de Justicia en 2002 y que se encuentra actualmente en tr√°mite. All√≠ individualizaba a Barriga, ¬ędon Jaime¬Ľ, como el comandante de la unidad de la DINA responsable de la represi√≥n al Partido Socialista en 1975 y como uno de mis principales torturadores.

No sent√≠ ni he sentido nunca odio contra Barriga. El odio, ante la inconmensurable crueldad de los cr√≠menes cometidos, parece un sentimiento casi banal… Sent√≠ -y siento- un profundo desprecio y una gran repugnancia hacia √©l y hacia todos aquellos que torturaron, asesinaron e hicieron desaparecer a personas.

Cre√≠ que iba a tener la oportunidad de poder mirarlo directamente a los ojos. En Villa Grimaldi estuve siempre permanentemente vendado, amarrado y f√≠sicamente destrozado. Al enfrentarlo cara a cara, esperaba poder tratar de entender qu√© es lo que hay dentro de un sujeto que es capaz de hacer pasar las ruedas delanteras de una camioneta por encima de las piernas de un detenido (caso de Ariel Mancilla Ram√≠rez, constructor civil detenido desaparecido y amigo m√≠o, torturado de esa forma en Villa Grimaldi en marzo de 1975); un individuo que es capaz de colgar de los test√≠culos a otro detenido desde un √°rbol que a√ļn existe, el gran omb√ļ que domina lo que hoy es el Parque por la Paz (caso del m√©dico amigo m√≠o y anterior diputado del Partido Socialista, Carlos Lorca Tobar, detenido desaparecido en Villa Grimaldi en junio de 1975); un sujeto que es capaz de torturar con electricidad y asesinar a una mujer que se encontraba en su octavo mes de embarazo (caso de Michelle Pe√Īa Herreros, ciudadana espa√Īola, tambi√©n en Villa Grimaldi en la misma √©poca) o un ente que es capaz de torturar a una joven mujer -integrante de la estructura del P.S. a la que yo pertenec√≠a- introduci√©ndole un palo de escoba en la vagina -sucesos que ocurrieron en los mismos d√≠as en que yo me encontraba en Villa Grimaldi.

O, como en mi caso, ordenar y participar en torturas -colgamientos- que provocaron lesiones ¬ępor torsi√≥n y tracci√≥n¬Ľ de acuerdo al informe pericial del Instituto M√©dico Legal relacionado a mi querella, las cuales persisten hasta el d√≠a de hoy en mi hombro izquierdo.

Pero para Barriga no era importante tan s√≥lo destruir ¬ęal enemigo¬Ľ a trav√©s de brutales torturas. Tambi√©n era igualmente necesario denigrarlo y humillarlo, forzando dentro de la boca del prisionero que permanec√≠a con los ojos vendados y amarrado a la parrilla, los excrementos que hab√≠an sido expelidos de su cuerpo como efecto de la p√©rdida de control de los esf√≠nteres por las descargas el√©ctricas durante la sesi√≥n de tortura. Y puedo dar fe de ello porque as√≠ ocurri√≥ en mi caso. Y Barriga no era peor que sus subordinados o sus jefes inmediatos.

Y se suman a este breve recuento y experiencia personal referida a Barriga, los centenares de casos de torturados, con sus desconocidos detalles y decenas de desaparecidos de los cuales Barriga debería haber dado cuenta antes de morir, incluyendo las víctimas de Calle Conferencia, caso que lo llevo a saltar al vacío.

Ese era el tipo que se suicidó. No creo que haya sido una gran pérdida para la humanidad.

Barriga s√≥lo permaneci√≥ un breve tiempo en detenci√≥n. Y √©sta se llev√≥ a cabo en el entonces recinto de polic√≠a militar del Regimiento de Telecomunicaciones de Pe√Īalol√©n. El mencionado recinto de detenci√≥n -el cual tuve oportunidad de conocer- era un peque√Īo parque arbolado que contaba con seis caba√Īas de las cuales se asignaba una a cada militar detenido por violaci√≥n a derechos humanos. Las caba√Īas contaban con dos dormitorios, l√≠ving-comedor, cocina, ba√Īo, tel√©fono, computador conectado a internet y televisor conectado a cable, y estaban distribuidas alrededor de una piscina com√ļn. Barriga jam√°s pis√≥ una c√°rcel, al menos en calidad de detenido.

Barriga se quejaba de que su pensión de retiro como oficial de ejército, ascendiente a más de $ 700.000, le era insuficiente para vivir y, por tanto, se veía obligado a trabajar para obtener ingresos extras.

Barriga jam√°s entreg√≥ informaci√≥n √ļtil para dilucidar casos de violaci√≥n de derechos humanos. Ello lo hizo objeto de la FUNA, a la cual Barriga en su carta p√≥stuma tambi√©n culp√≥ de su muerte.

Participé en la primera FUNA que se realizó en este país, el primero de Octubre de 1999, FUNA que se dirigió a un médico torturador. Posteriormente y de acuerdo a mis disponiblidades de tiempo, participé en muchas otras, incluyendo aquella al propio Barriga frente a su domicilio, el departamento que poseía en Irarrázaval con Campos de Deportes.

No pude asistir -porque me encontraba en actividades académicas fuera del país- a la FUNA que lo denunció como alto empleado de Supermercados Líder, pero si hubiera estado en Chile con seguridad habría ido pues suscribo absolutamente los objetivos de la FUNA: creo que es extremadamente importante y necesario informar a los vecinos de los distintos barrios de los torturadores y violadores de derechos humanos que viven en su entorno inmediato. Como asimismo, informar a los trabajadores de distintas empresas e industrias de aquellos asesinos que trabajan junto a ellos, o que los dirigen.

Asesinos o torturadores que viven ocultando su identidad y su pasado. Y esta actividad de denuncia p√ļblica, la FUNA, se efect√ļa siempre sin violencia, portando pancartas y lienzos alusivos, distribuyendo volantes con la fotograf√≠a, la direcci√≥n, y la biograf√≠a del funado, tocando m√ļsica, cantando canciones y demostrando genuina alegr√≠a -la alegr√≠a que se produce naturalmente por saber que se esta haciendo lo correcto y lo decente- y donde jam√°s han existido da√Īos a la propiedad p√ļblica o privada (incluida la del funado), con personas mayoritariamente j√≥venes que van a rostro descubierto y que no se ocultan bajo identidades falsas o rehuyen responsabilidad por la actividad que han decidido apoyar.

¡Qué distinta actitud comparada con la asumida por sujetos como Barriga o sus colegas!

Ante el suicidio del torturador se ha afirmado por parte del Comandante en Jefe del Ejército que Barriga vivió con honor. Sólo me cabe reflexionar sobre el contenido y significado de esas palabras. Concluyo entonces que el concepto de honor militar del actual Comandante en Jefe está necesariamente a la altura del torturador suicidado.

Conozco y respeto a otros militares -de Fuerzas Armadas de otros pa√≠ses- y s√© que su concepto de honor militar no coincide con rendir visitas de p√©same a la familia de un torturador y efectuar un homenaje p√≥stumo a un criminal. Es un sui generis concepto del honor militar y de la dignidad del que hicieron gala Barriga y sujetos de su misma cala√Īa y que hoy es recogido por el Comandante en Jefe del Ej√©rcito. Es tambi√©n una demostraci√≥n m√°s de que el ej√©rcito de Chile contin√ļa siendo el ej√©rcito de Pinochet y que el proceso de reconstrucci√≥n moral de sus efectivos durar√° todav√≠a por muchos a√Īos, hasta que el √ļltimo de los oficiales de Pinochet -Cheyre incluido- hayan desaparecido y su legado de horror y su concepto del ¬ęhonor militar¬Ľ hayan sido borrados por la historia, por los procesos judiciales y por la civilidad.

————————-

* Ciudadano chileno. Estudiante de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile hasta el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. Ex prisionero político de la Dictadura (1975-1976) y refugiado político y exiliado en Estados Unidos (1976-1991).

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A√Īadir comentario