Ene 5 2013
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Despacito por las piedras

Aparecieron los principitos chinos

Toda la prensa mundial, en estas últimas semanas, estuvo informando acerca de las novedades que venían de China, con motivo del Congreso del Partido Comunista Chino y la designación de nuevas autoridades partidarias y del Estado. Cuando se habla de China y su milenaria historia es muy común oir comentarios sobre las distintas “dinastías”. Era de imaginar que, con el triunfo del comunismo, esas dinastías desaparecerían. Quienes conocen de cerca la evolución de los últimos cambios de autoridades hablan de una cierta forma de restablecimiento del poder de un grupo de familias. Es por eso que más de uno se atreve a hablar de los “principitos chinos”.
Se puede decir que esta historia empieza en los finales de la década de los 60 e inicios de los 70 del siglo pasado. Eran momentos en que el Jefe de la Revolución China, Mao Tse Tung, intenta llevar adelante –junto a la juventud- la “Revolución Cultural”. Se trataba de drásticos cambios para garantizar la “pureza” de la Revolución, evitando su burocratización. El enfrentamiento estaba planteado entre los “revolucionarios” que seguían a Mao y querían hacer avanzar más hacia el comunismo y los “moderados” que preferían que los cambios apuntaran más en la línea de introducir modificaciones quen le dieran más eficiencia al sistema para competir en mejores condiciones con occidente.
En medio de esos enfrentamiento, un poderoso general venido del sur de la China, Xe Jianying, permitió romper el equilibrio existente. Hizo detener y juzgar a varios líderes que aspiraban a cambio más profundos y se inició una nueva era para China. Los hijos de esa nueva generación dirigencial, cuya edad oscila entre los 55 y 67 años conforma esta dirigencia actual.
Los lineamientos fijados en los 70, en el sentido de competir con occidente pero aproximándose al mismo y su economía de mercado, aunque manteniendo la autoridad absoluta del Partido, se ha ido consolidando.
La nueva dirigencia tiene lazos muy fuertes con quienes les dejaron su lugar y no parecen tener en el horizonte la realización de cambios profundos, ni en materia económica, ni política. Su punto en común es provenir de familias que accedieron al poder luego de haber enfrentado y derrotado a las políticas maoístas en la década de los 70.
El mayor debate presente es si se mantiene la fuerza que tiene el Partido como estructura directriz del conjunto de la sociedad y del gobierno.

Juan Guahán/Question

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