Oct 2 2004
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Política

APEC: Asia y el Pacífico, todo en inglés

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

La constitución del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (FCEAP, APEC para los angloparlantes y prensa en general) es el primer paso realmente mundializador de la economía global; al revés de los esfuerzos por la unidad de los europeos -referida a un continente- o el ALCA (otro continente), el FCEAP tuvo desde su partida una vocación transcontinental: Asia, América, Oceanía.

Integran el Foro: Australia, Brunei, Canadá, Chile, China (República Popular), Corea (del Sur), Estados Unidos, Filipinas, Hong Kong, Indonesia, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, Perú, Rusia (en rigor la Federación Rusa), Singapur, Taiwán -negocios son negocios, dijo la RPCh-, Tailandia y Viet Nam.

Desde un principio se tuvo claro que lo importante es el crecimiento y el desarrollo “para el incremento en los flujos de bienes, servicios, capital y tecnología en la búsqueda de un régimen comercial abierto en la región, así como la reducción de las barreras al intercambio de bienes, tecnología, servicios e inversión y la apertura comercial a través de la acción colectiva” (sic).

Asuntos baladíes, como educación, salubridad, justicia social, adecuado reparto del producto entre los habitantes de los países miembros, deterioro ambiental, etc… no tienen cabida en el Foro, aunque los delegados a las deliberaciones afirman representar -¿quién los eligió?- a unos 2.500 millones de personas que en conjunto producen alrededor de 19 billones de dólares al año.

FCEAP -dice FCEAP- es el 47 por ciento del comercio mundial y “tiene el orgullo de representar a la región de mayor dinamismo económico del mundo, que en sus primeros 10 años ha generado aproximadamente 70% del crecimiento económico global”. FCEAP no establece cuántos pobres, qué porcentaje de la población de esa “región de mayor dinamismo económico” vive en la miseria en esos 21 países, cuántos son los excluidos del recuento de los felices que son en este mundo.

¿Vamos al Foro?

La ley del dominante establece que la insurgencia del dominado es criminal y sus crímenes son castigados. Por tanto el primer paso de cualquier rebeldía es negar legitimidad a la norma que oprime. La protesta pacífica en la etapa en que los mecanismos opresores se consolidan es funcional a esa consolidación.

Si los marcos para el trabajo, la convivencia, la aculturación, la educación humanista, la democracia, en fin, que brindan estas organizaciones, acuerdos, pactos, tratados, foros, asociaciones, etc… se estiman convenientes, no se protestará; al contrario, habrá que salir a la calle a aplaudir el trabajo de políticos, empresarios, virreyes, prefectos, gobernadores y altos funcionarios y técnicos que modelan el futuro de las sociedades.

Y, entonces, con suerte aquellos mostrarán su perfil al otro lado de los vidrios a prueba de balas de los automóviles que los conducen de una reunión a la cena de trabajo, de la cena a la muchacha o muchacho alquilados, y al día siguiente al desayuno -también de trabajo-, a la conferencia de prensa, a la entrevista…

Más de la mitad de la población económicamente activa del mundo que no está cesante -entre ella un buen número amparada por el “orgullo” del FCEAP- tiene remuneraciones por debajo de sus necesidades; en todos los países -economías-miembro- del Foro el trabajo infantil es una realidad, y en casi todos la prostitución infantil; alguno conforma el primer mercads que estimula al narcotráfico; en todos se lava dinero; alguno propicia guerras que nunca se declaran, espía a sus asociados, establece reglas unilaterales de cumplimiento obligatorio por el resto.

En todos ellos los salarios experimentan retroceso frente a las ganancias empresariales -lo que incluye a la RPCh-. Poco hay para aplaudir. Más para protestar. Algo para llorar.
En ninguno de los países -economías-miembros- del Foro se consultó a los ciudadanos (en realidad consumidores o aspirantes a serlo) sobre asunto alguno de los que -en nuestro nombre, representándonos- discutirán políticos y burócratas en Santiago. La democracia es el proceso de obedecer callados.

Una poca de protesta
no le hace mal a nadie

Las organizaciones ciudadanas -grupos de intelectuales de capas medias, dirigentes sindicales, profesionales, grupos de pobladores, etc…- constituidas recientemente como Foro Social Chileno llaman a hacer oír su voz alternativa a la oficial del FCEAP.

Vendrán “activistas” anti esto y aquello de otros países, periodistas, intelectuales, etc… Se intentará copar -y se coparán- espacios públicos tradicionales de Santiago. Protestarán. Pero, eso sí, sin salir de los esquemas trazados por el gobierno que invita, sin romper el marco. Los organizadores de esas jornadas -tal vez sin saberlo acanallados por el decurso de la historia del país- hablarán quizá más que los delegados a la reunión ante la que reaccionan.

Se moverán con mayor o menor gracilidad en torno al eje que se les propone.

El Foro de Cooperación Asia-Pacífico es parte importantísima del movimiento de pinzas por medio del cual se impone esta globalización “a la americana”. Significa, en suma, más riqueza para sus protagonistas a costa de mayor marginalidad y pauperización de los que están en la parte de abajo de la pirámide. Pero habrá que ser educado; protestar pacíficamente, diferenciarse -y ojalá enterrar- a esos locos de Seattle, a esos muertos en Europa. Génova fue un mal ejemplo.

Dijo Alvaro Ramis, teólogo y miembro de ATTAC-Chile -al establecer una línea divisoria entre sus formas de oposición y otras maneras más radicales de resistencia- hace pocos días: “reafirmamos la vigencia de la resistencia social no violenta al proceso de deshumanización que vive el mundo. Por eso no caeremos en la tentación del violentismo, ya que ello sería la mayor de las complicidades con quienes verdaderamente aspiran a que ello ocurra”.

De cualquier modo lo concreto es, por ejemplo, que en Chile, el 10 por ciento más acaudalado de sus habitantes controla el 47 por ciento del producto interno bruto (PIB), mientras que el 10 por ciento más pobre sobrevive apenas con el uno por ciento de ese mismo PIB. Y eso ¿no es violencia? Algo pasa camino al foro.

Amén.

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