Mar 8 2021
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Sociedad

Apuntes desde Bolivia por el 8 de marzo

A un a帽o de desatarse la crisis sanitaria global, que profundiz贸 las desigualdades entre hombres y mujeres a todo nivel, cabe plantearse algunas interrogantes con el objetivo de encarar este 8 de marzo, D铆a internacional de la mujer.

Ser谩n 46 a帽os de la institucionalizaci贸n de la jornada por la lucha para nuestra emancipaci贸n. La noci贸n m谩s b谩sica de emancipaci贸n designa la liberaci贸n frente a alg煤n tipo de poder que subordina. Por tanto, conlleva una relaci贸n entre qui茅n detenta el poder y sobre qui茅n se lo ejerce. Estamos, as铆, ante una asimetr铆a. 驴C贸mo la vivimos, entonces?聽De modos muy variados, algunos sutiles, otros聽brutales.Bolivia se suma al paro mundial de Mujeres de este 8 de marzo

Primero, la reciente riada de denuncias de abuso sufrido por estudiantes de la Universidad Cat贸lica por parte una red de abusadores, instalada en centros estudiantiles, operada por聽relacionadores聽y representantes universitarios por a帽os, es solo un ejemplo. Otro son las recientes denuncias a candidatos ediles por acoso sexual y violencia.

La desigualdad radica no solamente en el poder que ejercen los acosadores sobre sus v铆ctimas mediante diferentes modos de coerci贸n y chantaje, sino en la exposici贸n y omisi贸n a las v铆ctimas y los victimarios, respectivamente. Exposici贸n de parte de los medios de comunicaci贸n que proyectan sistem谩ticamente im谩genes atroces de v铆ctimas de feminicidio o violencia; omisi贸n al decidir expresamente obviar de su agenda medi谩tica las denuncias en curso o socapar a los perpetradores, consolidando el pacto de silencio ya prevalente.

Por una parte, tratemos de dimensionar la perversidad multinivel del sistema patriarcal en relaci贸n con los a帽os de silencio y dolor de las v铆ctimas que buscaron 鈥渟er fuertes鈥 y aguantar, pero que finalmente decidieron utilizar un Confesionario en Facebook para denunciar masivamente a sus agresores, respaldadas por el apoyo de la comunidad virtual.

Que Facebook sea el espacio elegido para denunciar 鈥搚 lograr captar la atenci贸n de las instituciones y operadores de justicia鈥 es di谩fana muestra de la urgencia de replantear el sistema judicial, ineficiente frente a la violencia contra la mujer.

Por otra parte, es indighttps://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcSDQ70Md8aj8vhd2x38p5KfjJlbKW1matnxVw&usqp=CAUnante que la respuesta a una denuncia p煤blica por acoso sea burlarse de la v铆ctima, arguyendo que se trataba de un #BesoDeNegro (campa帽a en redes sociales que juega con el mote del acusado y el acto no consentido, donde son mujeres quienes legitiman esa conducta), que se 鈥渜uitaron la mochila鈥 de golpeadores o que la v铆ctima 鈥渘o dijo no鈥, sin mencionar que tampoco dijo s铆 al haber sido drogada por sus agresores.

Al catalizar estas respuestas, los actores medi谩ticos normalizan la violencia, minimizan y revictimizan a las denunciantes, banalizan las denuncias. Cual prestidigitadores, vuelcan el parlamento violento para que lo repitamos, lo internalicemos. As铆, vivimos la violencia desde la materialidad corporal del discurso. La vivimos desde este cuerpo que nos es tan nuestro como nos es ajeno, dir铆a Simone.

Segundo, en este sistema asim茅trico,聽resultan聽grandes las palabras como derechos o equidad de g茅nero. Suena a muletilla 鈥渆l emprededurismo鈥 de la mujer si ella cumple doble trabajo, dentro y fuera de casa.

La equidad es irreal mientras, a toda escala,聽se transmitan y reciclen consignas聽nocivas que nos calan y condicionan incesantemente nuestra conducta, disciplinando聽nuestro聽m谩s esencial聽modo聽de ser. Esto lo ilustra ese ex vicepresidente que dec铆a tener claro c贸mo educarnos para no ser violadas, acosadas o ultrajadas.

Tercero, los ataques a la mujer, por ser mujer, son pan de cada d铆a en lo familiar, laboral, pol铆tico. Sigue latente la doble moral a la hora de juzgar nuestro desempe帽o en cada una de esas esferas; moral que a煤n hoy nos pretende n铆veas, puras y castas, dir铆a Alfonsina.聽Fotograf铆a de una mujer boliviana que carga un aguayo y se roba el Illimani se hace viral 鈥 eju.tv

No聽lograremos聽una sociedad justa mientras se siga聽determinando聽que las mujeres聽ocupen cuantitavemente espacios diferentes聽que聽los hombres,聽infravalorando nuestro aporte,聽justificando as铆 nuestra聽subordinaci贸n.

En esta jornada electoral, en Bolivia 92% de hombres y 8% de mujeres pugnan por las gobernaciones a nivel nacional en franca contradicci贸n con nuestro derecho a la participaci贸n y representaci贸n pol铆tica. Si hoy no votamos por mujeres, perm铆tanme que me asombre, dir铆a Adela.

En suma, la participaci贸n de la mujer es nuclear en cada esfera de la sociedad, de nuestra existencia como especie humana. La lucha por la emancipaci贸n de la mujer nos atraviesa a todas, calcemos abarcas, deportivos, tacones o chanclas. Y la lucha no ha concluido. Que los derechos y espacios conquistados no se queden en palabras altisonantes, que nos invisibilizan y tratan de frenar la imprescindible transformaci贸n.

 

* Ling眉ista, traductora e investigadora social asociada al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la).聽

 

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