Oct 6 2004
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Opinión

Argentina-Chile: blues de bananas banales

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Se impone el buen pragmatismo y los mejores modales. Tal vez porque el di√°logo entre los gobiernos de la Argentina y Chile es entre sordos, ambos tienen mucho cuidado con los gestos. A veces.

La Argentina, en el suelo, no acaba de encontrar la clave de Anteo; Chile, un país de hielo, se derrite como helado en verano. No sus gentes -pueblos-, sus gobiernos.

N√©stor Kirchner -ascendencia suiza- baj√≥ la cuota del gas a Chile. Ricardo Lagos -de cepa algo m√°s criolla- eligi√≥ meses despu√©s como encargado de relaciones exteriores nada menos que al tipo que m√°s profundamente hiri√≥ a su inevitable ¬ęcohabitante¬Ľ continental.

¬ŅVendetta? ¬ŅRetranca gallega?

Los argentinos -con suerte al fin y al cabo- se libraron de un tal Fern√°ndez en la Canciller√≠a chilena: hombre al que placi√≥ el ¬ęde malta¬Ľ cuando los ingleses festejaron el √ļltimo aniversario del triunfo de la mini guerra de ¬ęlas Falkland¬Ľ. En cambio, apenas se notificaron de un mal prosista…

Es que los dirigentes del Estado que al menos una vez defini√≥ su territorio como ¬ęespol√≥n ant√°rtico¬Ľ en materia internacional no dan pie con bola. En una brillante actuaci√≥n de los delanteros DC del gobierno -entre ellos el c√≥nyuge de la ex ministra de RREE- aplaudieron el fin del coronel (r) Ch√°vez cuando el empuje de Cisneros & CIA en Venezuela. Todav√≠a mascan el sapo.

No hace mucho la cancillería -pero tarde- debió tapar la boca de su representante en Bolivia.

Por ahora los dirigentes del Estado argentino han visto sobrepasados los peores chistes contraporte√Īos por sus colegas de allende la Cordillera (siempre que la palabra Allende no haya sido oficialmente prohibida en Chile). Lo √ļnico que pueden hacer para equiparar los tantos es exportar algunas t√°cticas piqueteras.

Que en Chile dormido parecen haber comenzado a funcionar como despertador. Asunto de la lucha (inexistente, claro) de clases. Ayer en Santiago los empleados p√ļblicos (a una huelguista le perdieron los zapatos: el manual ense√Īa a la polic√≠a a llevar a los detenidos caminando de espalda: derechos humanos).

En Iquique los obreros portuarios recordaron parte de lo que fueron: uno de sus dirigentes ¬ęse golpe√≥¬Ľ solito: est√° en el hospital; si sale no ser√° el que entr√≥. No importa, el diario del Estado -La Naci√≥n- no inform√≥ de ese hecho este mi√©rcoles: si no sale en la prensa no existe (para los centenares o pocos miles de lectores del matutino, que el resto del pa√≠s lo vio por televisi√≥n).

Lagos goza su popularidad, menor que la de Kirchner (cada uno en su territorio), pero se nota que no puede estar en todo. Por lo menos no cerca de las relaciones exteriores. O tal vez los llamados de su amigo Bush son intempestivos y lo obligan a permanecer cerca del teléfono: uno nunca sabe.

Vivimos tiempo de bananas. Que un d√≠a de estos ¬ęla tortilla se vuelva¬Ľ no entra en sus c√°lculos.

Consumidores del Sur: aun existe la posibilidad de que el presidente Kirchner viaje a Santiago de Chile, el 30 de noviembre, para recordar los 20 a√Īos de la firma del Tratado de Paz y Amistad entre los dos pa√≠ses. Hay, s√≠, un hecho que permite a los apostadores mover sus porcentajes: Jos√© Miguel Insulza, uno de los funcionarios chileno que ¬ęmejor contacto¬Ľ tiene con el se√Īor K, dijo que estaba invitado a Buenos Aires el 15 de noviembre, aunque no confirm√≥ si iba o no.

¡Qué tristes se ven las copas después de acabado el banquete!

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