Jun 10 2006
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Cultura

Argentina, cine: – LA SANGRE DERRAMADA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Cuando mi abuelo regresaba de algún viaje solía llevarnos a comer a La banderita, un restaurante que alguna vez funcionó en la calle Moreno, en Buenos Aires. Los bifes de chorizo eran extraordinarios. Anchos jugosos y con una banderita celeste y blanca de papel clavada en la tierna carne argentina. fotoDe los bifes sólo guardo el recuerdo junto al de mi abuelo y sus viajes; banderitas conservo dos un poco manchadas por la sangre derramada del patriótico animal.

Aquellos eran los tiempos en que las discográficas imprimían a sus productos el lema El disco es cultura, con lo que uno se aseguraba que, más allá del contenido, fuera el soporte el que prestara prestigio y sentido a nuestras vidas. Pero todavía quedaba mucho por hacer y eventualmente le llegaría la hora al cine.

¡Hasta cuándo íbamos a seguir permitiendo que el mundo confundieran a nuestro cine con el iraní! Después de todo nos cuesta una lata y la mitad de la otra subsidiar el género para que después los desprevenidos búlgaros piensen que todo ha sido el resultado del esfuerzo cubano. Porque la verdad sea dicha, no existe en el mundo una ley tan generosa como la de Fomento Cinematográfico ni institución que facilite tan indiscriminadamente las pretensiones de los realizadores locales como el Incaa.

Si hasta estamos discutiendo la posibilidad de decirle a los exhibidores cuantos bifes de chorizo van a tener que almorzarse el año que viene con banderita y todo.

Y esto recién empieza. Porque es justo suponer que con imponerle a las salas la programación de un cine auténticamente nuestro no alcance. Si no subsidiamos al espectador el ciclo no cierra. Los planes Trabajar deberían ir acompañados de entradas a próximos estrenos y en boletería sellarles a cada uno el DNI como verificación de asistencia. Los que no tengan el sellito no votan y listo.

Y por qué limitarnos al cine. ¿Acaso no es una barbaridad que la selección albiceleste esté a punto de patear penales en Alemania con zapatillas made in USA? Cómo es posible que a ninguna legisladora patagónica se le haya ocurrido exigir un calzado nacional cuando menos para los punteros. Porque no me van a decir que la dignidad nacional no se juega en la punta vulcanizada de una Flecha o en la suela mujada de una Alpargatas.

Y volviendo al cine: Qué es eso de que las películas no estén dobladas. El Generalísimo la tenía clara: ¡Cuota de Pantalla y doblaje para todas las películas extranjeras, joder! Y ya van a ver lo que es canela fina cuando la voz de Woody Allen sea la de Diego Capusotto y la de Melany Grifith la de Irma Roy.

Señores: esto recién empieza.

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* De EMB Entertainment Group, La Florida, EEUU.
Tomado de
http://espanol.groups.yahoo.com/group/Chismedia,
agrupación formada básicamente por periodistas argentinos para intercambiar ideas y experiencias en torno de asuntos vinculados con su profesión.

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