Ene 21 2017
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Política

Argentina| Con la salud no se juega: el negocio de los remedios

Volvemos sobre el tema de los remedios para recordar que con la salud no se juega. Argentina es un país que gasta en salud como si fuera del primer mundo pero ese gasto no se traduce en un mejor servicio.

Ya en otras oportunidades esta cuestión de la salud ha sido motivo de estas reflexiones. Lo hicimos cuando, desde el gremio de visitadores médicos, se denunciaron los precios de los remedios en nuestro país, muy por encima de los países europeos a pesar que los ingresos en nuestro país son mucho menores. También lo comentamos, recientemente, cuando se anunció una reducción en el universo de jubilados afiliados al PAMI que recibirían remedios con el 100% de descuento. Ahora queremos tocar algunas otras cuestiones como el tema de la reducción de la fabricación estatal de remedios.

El gasto/inversión en salud en Argentina es equivalente a más del 10% del PBI. Ese porcentaje, es el más alto de América Latina, semejante al de Canadá y algunos estados europeos, sin embargo el servicio de salud que recibe la población deja mucho que desear. No hay proporción entre la inversión (que miran los economistas) y los resultados (observados por los sanitaristas). ¿Dónde está el problema? Hay muchas causas, pero hay algunas que son notorias, una de ellas es la distorsión en los precios de los remedios y el rol que tiene en ella el propio Estado.

En ese sentido es bueno recordar que un tercio del dinero aplicado a salud está destinado a remedios (3,2% del PBI). Más de la mitad (55%) de los recursos destinados a dichas adquisiciones los pone un “gran comprador”, el Estado.

Este es un dato de la realidad. Otro, no menos importante es la mencionada denuncia de los visitadores médicos. Cosas de la libertad de comercio y de cierta “mano suelta” en los compradores estatales. Ahí está un agujero grande por el cual se van el dinero del PAMI, las obras sociales sindicales y provinciales y de quienes pagan por su cuenta a las farmacias. Ésta sí es una política de Estado que merecería la máxima atención, pero los gobiernos prefieren mirar –aunque a veces con disimulo- para otro lado. Pero… ¿cómo cambiar las reglas del juego?

Muy sencillo, con dos mecanismos perfectamente posibles y complementarios. Mediante “precios testigo” que el Estado puede poner o con la fabricación pública de los remedios. En el país hay 39 laboratorios estatales, asociados a instituciones universitarias, provinciales y municipales, en condiciones de fabricar remedios. Esos remedios se producen a valores promedio que equivalen a la cuarta parte de lo que el Estado paga para comprarlos a los diferentes laboratorios privados.

En el año 2014 se creó la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos, recién a fines del 2015 se le fijó un presupuesto de 150 millones para el 2016, de ese presupuesto se utilizó una mínima parte (solo 4,7 millones) y para el 2017 ese presupuesto se redujo de los 150 inicialmente previstos a 83,8 millones, de los cuales 15,2 millones son para apoyar a los privados. Pero… eso sí, para ahorrar plata le redujimos los remedios a los viejos del PAMI. Es pura casualidad que Macri vacacione en un complejo donde tiene acciones Pablo Roemmers, titular de uno de los principales laboratorios productores de remedios o que el ex Presidente de Farmacity -uno de los principales vendedores de remedios al Estado- haya sido Mario Quintana, actual integrante de la “mesa chica” de Marcos Peña, Jefe de Gabinete.

 Cuatro ministros de Macri en Davos: ¿a qué fueron?

A Davos no viajó Macri, en su lugar lo hizo una delegación de primerísimo nivel. Allí estaban la Canciller Susana Malcorra, junto a los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne; Producción, Francisco Cabrera y Educación, Esteban  Bullrich, cada uno de ellos acompañado por una nutrida delegación de funcionarios. Entre los varios objetivos planteados se destacan la necesidad de “tantear” el ambiente de la nueva situación internacional; tejer vínculos con los principales protagonistas de la escena mundial; buscar las inversiones imprescindibles para darle continuidad al actual plan económico y –fundamentalmente- ajustar los preparativos para el mini-Davos que se realizará en Buenos Aires durante el próximo mes de abril.

Este marco internacional apunta a fortalecer la expectativas del gobierno para el presente año y trata de revertir ciertas opiniones poco favorables provenientes del propio FMI y de consultoras de peso, como la del Banco Itaú, que bajaron el nivel de las previsiones positivas para este año, dados los bajos resultados alcanzados en el segundo semestre del 2016.

 

 

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