Nov 20 2015
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Opinión

Argentina: Construir el futuro o volver al negro pasado

 

‚ÄúQue no cunda el p√°nico‚ÄĚ, dir√≠a el inefable Chapul√≠n Colorado. Hay muchas expectativas sobre el resultado del balotaje para definir qui√©n ser√° el pr√≥ximo presidente de los argentinos: el conservador Mauricio Macri, anhelante de la restauraci√≥n conservadora, o Daniel Scioli, candidato oficialista. Expectativas s√≠ y temores tambi√©n.

Hace un mes, hasta las encuestas de opini√≥n estaban seguras de un triunfo de Scioli, pero esa certeza fue lo que precisamente ayud√≥ a que se concretara una segunda vuelta, junto con la elecci√≥n de malos candidatos por el oficialismo en varias provincias y la ins√≥lita decisi√≥n de no ‚Äútrabajar‚ÄĚ la campa√Īa como siempre lo hizo el peronismo, en las calles, en las f√°bricas, en los barrios; en el territorio.globo-aerostatico

Hoy, despu√©s de 12 a√Īos de gobierno de N√©stor y Cristina Kirchner, quien se retira con m√°s de 50% de aprobaci√≥n tras ocho a√Īos de gesti√≥n, puede que por primera vez en Argentina la derecha tome el control del gobierno por el voto ciudadano y no por manu militari.

Lo cierto es que el kirchnerismo ha beneficiado en esta ‚Äúd√©cada ganada‚ÄĚ a casi todas y todos. Logr√≥ que el pa√≠s se parara sobre sus pies despu√©s de la arrasadora crisis del 2000-2002. Recuper√≥ a la clase media y la ampli√≥, distribuy√≥ la riqueza alcanzando a la mayor√≠a de la poblaci√≥n, a la que convirti√≥ en sujeto ‚Äďy no mero objeto- de pol√≠tica. Con errores, con timideces a la hora de abandonar la ortodoxia econ√≥mica, con energ√≠a, con permanente confrontaci√≥n con el empecinadamente antinacionalista poder f√°ctico.

Cierto: todo eso se puede perder si gana Macri, quien metería de nuevo a la Argentina en el ciclo de endeudamiento y devaluaciones que tanto sufrimiento ocasionó en el pasado y que amenaza con hacerlo nuevamente, apostando a que la memoria de la ciudadanía es débil.

Pero pongamos las cosas en claro: el de los Kirchner no fue un gobierno revolucionario. Argentina sigue siendo un pa√≠s capitalista (jam√°s el kirchnerismo habl√≥ de socialismo), que ha logrado reformas estructurales dentro del sistema, que ha roto la dependencia pol√≠tica y econ√≥mica de Estados Unidos. En la √ļltima d√©cada las grandes mayor√≠as han logrado conquistas y derechos que les eran negados o retaceados desde hace m√°s de cinco d√©cadas.

El kirchnerismo no es igual que el macrismo. No. Por eso es incomprensible que sectores que se dicen de izquierda llamen a votar en blanco, quizá especulando que el ala izquierda del kirchnerismo se pase a sus filas o que con Macri se puedan dar las condiciones para hacer la revolución.

La derecha ha sabido actuar unida, apoyando siempre a su candidato, desde los medios de comunicaci√≥n oligop√≥licos y cartelizados, desde las centrales empresarias, desde la llamada Justicia heredada de la dictadura, que en las √ļltimas dos semanas hizo su trabajo sucio.

La miniCorte Suprema ‚Äďhoy de apenas tres miembros, incluyendo nonagenarios- firm√≥ varios fallos sobre temas de impacto pol√≠tico: decidi√≥ obligar a la estatal petrolera YPF a revelar todo el acuerdo con la trasnacional Chevron para la explotaci√≥n petrolera en Vaca Muerta, benefici√≥ (en un fallo de seis l√≠neas) al Grupo Clar√≠n con la continuidad de una medida cautelar que la exime de adecuarse a la Ley de Servicios de Comunicaci√≥n Audiovisual, arm√≥ su comisi√≥n de lucha contra el narcotr√°fico,y declar√≥ la inconstitucionalidad de la ley de subrogancias judiciales, adem√°s de atacar al Banco Central y declarar inconstitucional la conformaci√≥n del Consejo de la Magistratura aprobada en 2006 por el Congreso. Tarea cumplida: el poder f√°ctico ataca en bloque.

Es cierto: Scioli no es ni como N√©stor y menos a√ļn como Cristina. La coyuntura hist√≥rica es muy diferente: hoy no hay crisis, existe un endeudamiento controlado, se nacionalizaron el petr√≥leo, la aerol√≠nea nacional, los fondos de pensiones, los ferrocarriles‚Ķy creci√≥ y creci√≥ el consumo interno.

1445896775-scioli-macriEl candidato oficialista carece del carisma, la simpat√≠a, la capacidad de confrontaci√≥n que mostraran los Kirchner. Naci√≥ en una familia acomodada y, empresario al igual que su oponente, no sali√≥ de una universidad p√ļblica. Muchas cosas lo diferencian de Macri, entre ellas que no est√° sometido a proceso judicial ni vinculado a corruptelas y que ‚Äďcon vacilaciones- prometi√≥ seguir el proyecto de justicia social, defensa de la soberan√≠a y vocaci√≥n latinoamericanista y multilateralista de la √ļltima d√©cada.

Macri es un t√≠pico candidato de palabras huecas, de promesas que olvida al otro d√≠a, proveniente de una familia que potenci√≥ su riqueza durante la √ļltima dictadura c√≠vico-militar y que ahora se opone a hacer justicia con genocidas, torturadores, apropiadores de menores y asesinos ‚Äďempresarios, civiles pero sobre todo militares- de aquellos a√Īos.

Los más interesados en acumular fortunas durante la próxima gestión son los grandes capitalistas locales, que ya han fugado al exterior sumas exorbitantes: ocultan dentro del país unos 70.000 millones de dólares y fuera de las fronteras otros 300.000 millones. Quieren que la fiesta siga, a costillas del país y de los trabajadores.

Mientras esperan la liberación cambiaria prometida por Macri tienen retenidas en silobolsas cerca de 20 millones de toneladas de soja, 9,5 millones de toneladas de trigo y 21,4 millones de toneladas de maíz, por valor de 13.000 millones de dólares que, ingresados al circuito económico financiero, reforzarían el stock de divisas del país, que para su escala de valores debe estar al servicio de sus intereses y los de las trasnacionales.

Hoy, las encuestas, pero sobre todo el ánimo de los dirigentes de la derecha, atacando hasta al papa Francisco, indican que el voto macrista tocó techo, sobre todo porque autoconvocados, sectores populares y medios, intelectuales, universitarios, de trabajadores y estudiantes, salieron a las calles a volver a hacer lo que siempre hicieron: militar para que no nunca más haya un ajuste neoliberal en Argentina.

Calma, radicales, hubiera dicho el ex presidente argentino Hipólito Yrigoyen. Pero eso fue a principio del siglo pasado cuando los radicales eran la izquierda: hoy son los socios del macrismo.

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