May 23 2021
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Política

Argentina: demasiados problemas para tan poco gobierno

No son √©stos los mejores momentos del gobierno de los Fern√°ndez. Ni la econom√≠a enderez√≥ sus rumbos, ni la Covid le da respiro, m√°s a√ļn podemos decir que ambas cuestiones se van complicando. Por si esto fuera poco va tomando mayor actualidad una tercera cuesti√≥n. Se trata de temas espec√≠ficamente pol√≠ticos e institucionales.

El gobierno lleva cerca de 17 meses de gesti√≥n (15 de los cuales se dieron en medio de la pandemia), pero le faltan otros 31 meses para terminar su mandato. La ausencia de respuestas en el pasado y planes ‚Äďpara el futuro-¬† lleva a dimensionar de modos distintos esos tiempos. Si uno observa el tiempo pasado, da la impresi√≥n que es muy poco lo que se ha hecho. La pandemia sirve de excusa para esta situaci√≥n. Cuando observamos lo que falta y ante la debilidad del gobierno, un cierto temor nos invade.

El gobierno sabe que para abordar eficazmente la agenda política debe encaminar, en los próximos meses, algunas soluciones a los dos temas (Covid y economía) que son parte de su actividad cotidiana prácticamente desde que asumió.

En economía y pandemia, inflación y vacunas son las claves

En el peor momento de una pandemia, cuyas cifras son devastadoras para los argentinos y destruyen las expectativas oficiales, la economía sigue proporcionando disgustos al gobierno.

Las vacunas, a pesar de la lentitud de sus llegadas y de los procesos vacunatorios, contin√ļan siendo el instrumento principal para combatir la pandemia. El exacerbado crecimiento -en los √ļltimos d√≠as- de los contagios y fallecimiento por la Covid, han motivado las duras restricciones impuestas por el gobierno.

No son los mejores momentos para una economía absorbida -en la escala de prioridades del gobierno, en estos tiempos electorales- por una cuestión excluyente: la inflación.

Durante estos meses el gobierno no logr√≥ domar a los factores econ√≥micos que predominan en la Argentina. Eso lleva sus ambig√ľedades al peligroso terreno de tomar medidas aisladas e inconexas. En esta semana fue el tema de la prohibici√≥n -por 30 d√≠as- de exportar carne.

Esta decisión que favorece a EU, Brasil, Uruguay y Paraguay que cubrirán las demandas que Argentina no atenderá y que le costará recuperar. Sus efectos están más ligados a la demagogia que a una rebaja de ese producto. Es una medida que puede caer en el mismo pozo del rápido olvido como pasara con la promocionada y luego retirada expropiación de la agroalimentaria Vicentín.

El gobierno intuye que  el campo es un factor sustancial de la economía pero no acierta en las respuestas. Por momentos enfrenta al poder del concentrado empresariado del sector, y en otros retrocede. Tendrá que definir su rumbo. De ello depende, en gran medida su futuro, también la suerte de gran parte de los argentinos.

Si un día se decidiera a sacar al país de su actual decadencia y trabajar en favor de las grandes mayorías tendría en la tierra su botón de arranque. Allí están las tierras de la Patagonia vacía, las que no se trabajan o están en pocas manos, mientras millones de manos permanecen sin trabajo. A esa tarea pendiente, se le puede llamar Reforma Agraria o el nombre que quieran, pero allí radica una de las claves que sostienen la decadencia y descomposición.

El tema político: su interna y las elecciones

Es sabido que, en estos tiempos de pandemia, hablar de elecciones da verg√ľenza.¬† Pero, para este modelo institucional y la dirigencia argentina, las elecciones son la savia que alimenta al sistema. Es por eso que la proximidad de un proceso electoral hace que la vida cambie.

En medio del actual desastre sanitario y una econom√≠a que -con estas restricciones- se agravar√°, el gobierno necesita encontrar una v√≠a de escape. Har√° lo imposible para controlar la inflaci√≥n que amenaza con subir hasta la cima del 50%. Llegar a noviembre -seg√ļn el nuevo cronograma electoral- conteniendo d√≥lar e inflaci√≥n, es la consigna del gobierno. Despu√©s se ver√°.

En esto coinciden los duros, los blandos, los flexibles y los que no lo son. Todo el oficialismo tiene (o ten√≠a) su suerte atada a esa perspectiva. No obstante lo dicho, en las √ļltimas semanas hay atisbos que indican la posibilidad de alg√ļn intento para romper esa unanimidad oficialista. La punta del iceberg es Florencio Randazzo quien ya manifestara su rebeld√≠a cuando confront√≥ con Cristina Kirchner en la Provincia de Buenos Aires.

Si el gobierno no logra poner en caja algunas variables que garanticen a sus dirigentes un futuro, no hay que descartar que comiencen a producirse erosiones en la coalición gobernante o en el peronismo, la fuerza política triunfante.

 

*Analista político y dirigente social argentino, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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