May 24 2007
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Opini贸n

Argentina. – DEUDA EXTERNA, DESARROLLO Y SUPERVIVENCIA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

1.- Nuestra vulnerabilidad territorial.

1.1.- Gran territorio. Poca poblaci贸n y mal distribuida. La Argentina posee unos 2.800.000 km2 de territorio continental, y menos de 40.000.000 de habitantes, de modo que su densidad poblacional es muy baja: 14 habitantes por kmkm2. El pa铆s menos densamente poblado de Europa occidental es Espa帽a, que posee 51 habitantes por km2, siendo que posee un territorio m谩s 谩rido y menos rico en otros recursos que el nuestro. Con una densidad de 51, la Argentina deber铆a tener unos 150 millones de habitantes que, estimo, es la poblaci贸n 贸ptima para lograr la naci贸n a la que tenemos derecho.

La comparaci贸n de nuestra regi贸n lacustre patag贸nica con Suiza (datos del Ing. Salvador San Mart铆n, para 1980) es m谩s gr谩fica a煤n:

Suiza
鈥 Extensi贸n total 32.000 km2
鈥 Tierras est茅riles 29 %
鈥 Tierras aptas para pastoreo 25 %
鈥 Tierras aptas para agricultura 46 %
鈥 Habitantes 6.000.000

Regi贸n lacustre patag贸nica
鈥 Extensi贸n total 41.378 km2
鈥 Tierras est茅riles 25 %
鈥 Tierras aptas para pastoreo 27 %
鈥 Tierras aptas para agricultura 48 %
鈥 Habitantes 200.000

La relaci贸n entre la producci贸n de una y otra zona es peor a煤n para nosotros, pues Suiza se autoabastece y a煤n exporta muchos productos agropecuarios, mientras en nuestra regi贸n 芦gemela禄 no producimos virtualmente nada 鈥搚 s贸lo vendemos toda la tierra que los extranjeros desean comprar.

1.2.- Adem谩s nuestra poblaci贸n est谩 muy mal distribuida, lo que no s贸lo atenta contra una buen aprovechamiento del territorio, sino que crea tensiones sociales y pol铆ticas negativas y peligrosas.

1.3.- Tambi茅n nuestra estructura econ贸mica es vulnerable, por ser de naturaleza rent铆stica y c铆clica:

1.3.1.- Rent铆stica: Poseemos una pampa h煤meda que, sin mayor esfuerzo, nos da entre 50 y 60 millones de toneladas de granos, y abundante carne vacuna barata y de excelente calidad. En ambos rubros gozamos de grandes ventajas competitivas frente al exterior. Mientras que nuestra industria no es competitiva internacionalmente, y depende en demasiada medida de insumos importados. Por ello, si se fija una paridad cambiaria baja (d贸lar barato), que el agro puede soportar bien, la industria muere por la invasi贸n de productos extranjeros. Y si se eleva la cotizaci贸n del d贸lar, para proteger la industria, el costo de la canasta alimenticia (vital para los sectores m谩s necesitados) sube a niveles peligrosos.

Nuestra pertenencia a la Organizaci贸n Mundial de Comercio-OMC nos impide tomar otras medias protectoras que no sean la paridad cambiaria y muy poco m谩s.

1.3.2.- C铆clica: Por ello mismo, cada vez que el PBI crece adecuadamente, y junto con 茅l lo hace el consumo popular y la producci贸n industrial, el pa铆s sufre d茅ficit comercial (importamos m谩s de lo que exportamos) y nos endeudamos externamente. La recesi贸n casi obligada es el siguiente paso, hasta que el ahorro de divisas y las penurias de los m谩s necesitados equilibran la situaci贸n y volvemos a crecer cerrando el ciclo, que pronto se reanuda de la misma forma.

1.4.- Por razones hist贸ricas y actuales, los argentinos tenemos muy poca conciencia territorial, es decir, de la importancia de nuestro territorio, su defensa y su aprovechamiento integral y arm贸nico. Durante la segunda mitad del siglo XIX, la dirigencia nacional crey贸 muchas veces en la err贸nea m谩xima sarmientina: 芦el problema de la Argentina es la excesiva extensi贸n de su territorio禄.

1.4.1.- Hasta hace unos a帽os existi贸 una organizaci贸n privada, OIKOS, que realiz贸 una gran labor sobre este tema, y difundi贸 la necesidad de una conciencia territorial adecuada. En ella trabajaron fundamentalmente el Dr. Patricio Randle, su fundador, y el Dr. Francisco Arias Pellerano. OIKOS desapareci贸. Su labor fue continuada muy parcialmente por el Conicet, el cual dispuso de presupuesto s贸lo para completar un atlas geogr谩fico.

1.5.- Otro factor de vulnerabilidad, que dificulta la adopci贸n de una buena pol铆tica territorial, es la tendencia generalizada de nuestra dirigencia a despreciar e ignorar los asuntos estrat茅gicos, para dedicarse casi exclusivamente a la coyuntura, mientras que el tema territorial-poblacional requiere planes de largo plazo.

2.- El contexto nacional e internacional

2.1.- Salvo raras excepciones, entre ellas la nuestra en primer lugar, el planeta est谩 sobrepoblado. En determinadas zonas, si bien la densidad de poblaci贸n no es excesiva, e incluso es escasa, la falta de alimentos y fuentes de trabajo producen una fuerte presi贸n migratoria hacia regiones m谩s desarrolladas. Es el caso manifiesto de Latinoam茅rica en general hacia EE.UU.; y del norte de 脕frica, Europa del Este y algunos pa铆ses asi谩ticos hacia Europa. El fen贸meno tambi茅n se observa desde algunas zonas del Extremo Oriente hacia los pa铆ses 谩rabes petroleros y, a煤n, el L铆bano.

En nuestro pa铆s, la situaci贸n descripta var铆a seg煤n las 茅pocas, dado el car谩cter c铆clico de nuestra econom铆a. En las etapas de crecimiento y pleno empleo, la inmigraci贸n lim铆trofe y alguna m谩s de origen suramericano es considerable. Cuando baja la actividad econ贸mica, se detiene la corriente inmigratoria, pero es muy raro que revierta.

Esa tendencia mundial aumentar谩 seguramente en el futuro, pues la diferencia de oportunidades entre pa铆ses ricos y pa铆ses pobres aumenta sin cesar, y no se observan s铆ntomas alentadores al respecto.

Ello ha hecho que distintos organismos de la ONU comiencen a designar con el sugestivo nombre de espacios vac铆os a aquellas zonas poco pobladas y aptas para el desarrollo humano. Es previsible que, a medida que aumente la presi贸n migratoria sobre los pa铆ses desarrollados, 茅stos promuevan (con todos los resortes de poder que poseen en la actualidad) traslados poblacionales importantes hacia tales espacios vac铆os, de los cuales la Argentina es poseedora en abundancia.

2.2.- Por otro lado, nuestro pa铆s es rico, no s贸lo en tierras aprovechables, sino en los otros tres recursos naturales cr铆ticos para la humanidad, y que lo ser谩n en mayor medida en las pr贸ximas d茅cadas: energ铆a, minerales estrat茅gicos y agua potable.

2.3.- En ese contexto, una deuda externa muy grande, como es la nuestra, se transforma en una permanente tentaci贸n para que propios (deudores) y extra帽os (acreedores) piensen que conviene saldarla con bienes apetecibles del pa铆s deudor. En este caso, y sin lugar a dudas, el bien elegido es la tierra, ya sea por su importancia intr铆nseca, como por los otros bienes cr铆ticos mencionados que posee en abundancia.

2.4.- Al respecto, vale hacer una comparaci贸n de valores:

2.4.1.- Nuestra pampa h煤meda tiene unos 30 millones de hect谩reas. El precio promedio de una hect谩rea en esa zona es aproximadamente, y siendo quiz谩s generosos, de 3.000 d贸lares. Se puede afirmar, pues, que el valor total 芦de mercado禄 de la pampa h煤meda es de 90.000 millones de d贸lares.

2.4.2.- El total de ganado vacuno alcanza, tambi茅n aproximadamente, los 50 millones de cabezas. A煤n cuando se le asigne un precio unitario de 500 d贸lares por vacuno, su valor total no ser铆a superior a los 25.000 millones de d贸lares.

2.4.3.- La deuda externa p煤blica argentina, luego de la importante reducci贸n lograda en 2003/2004, ronda los 150.000 millones de d贸lares seg煤n estimaciones oficiales. De modo que, sumando el valor de la pampa h煤meda y de todo el ganado bovino que posemos, estamos lejos de igualar el monto de nuestra deuda p煤blica externa.

2.5.- En 茅pocas de crisis econ贸mica severa, como la sufrida entre 1998 y 2002, la deuda se transforma en un problema serio e, incluso, llega a ser impagable. Es en ese momento cuando nuestra vulnerabilidad frente a la dupla deuda-territorio se manifiesta con su mayor gravedad y peligrosidad. La mayor铆a de la dirigencia argentina, con tan poca conciencia territorial, y siempre absorbida por los problemas coyunturales, no ve con malos ojos 芦sacarse la deuda de encima禄, pag谩ndola con territorio.

…Esa fue la delicada situaci贸n que vivimos entre 2001 y 2002.

3.- Experiencia de la 煤ltima crisis

3.1.- En 1982, M茅xico se declar贸 en cesaci贸n de pagos !(default). En agosto de 1983, y a instancias de Henry Kissinger y David Rockefeller, se reunieron en la ciudad de Vial, Colorado, EE.UU., alrededor de diez grandes banqueros y altos dirigentes pol铆ticos norteamericanos y europeos. La conclusi贸n de ese c贸nclave fue que deb铆an convencer a los pa铆ses deudores sobre la conveniencia de privatizar sus empresas p煤blicas y, con su producido, saldar la deuda. De ah铆 surgieron las privatizaciones masivas, que en nuestro pa铆s se intentaron en 1987/1988, y se concretaron masivamente a partir de 1989.

3.2.- En 2001 ya era evidente que tales privatizaciones hab铆an resultado muy negativas, y producido enormes problemas econ贸micos, sociales y pol铆ticos, sin por ello disminuir la deuda (al contrario, en 1999 el monto de la deuda m谩s que duplicaba al de 1989).

3.3.- A esa realidad se sumaba el hecho de que en 1995, siendo el Dr. Menem presidente, y el Dr. Ruckauf ministro del Interior, se dictaron las resoluciones 205/95 y 206/95, por las cuales se liberaliz贸 totalmente la compra de tierras en zonas de frontera, por parte de empresas comerciales e instituciones extranjeras.

Desde ese momento, se han enajenado a extranjeros millones de hect谩reas, sobre todo en la Patagonia y en los Esteros del Iber谩 (te贸ricamente, dos espacios vac铆os), sin que tengamos siquiera una idea cabal de su cuant铆a pues, por falta de presupuesto, el Ministerio del Interior ha paralizado el registro de tales operaciones desde enero de 2000.

3.4.- Con esos antecedentes, a mediados de 2001 observamos el comienzo e inmediata intensificaci贸n de una verdadera campa帽a tendiente a convencer a los argentinos de que no ten铆amos las aptitudes necesarias para administrar nuestro patrimonio nacional y conducir nuestra econom铆a.

As铆, el entonces secretario del Tesoro norteamericano Paul O’Neill declar贸 p煤blicamente que la 芦culpa de la crisis era s贸lo nuestra pues 茅ramos una sociedad desorganizada, y que en 70 a帽os no hab铆amos creado una sola industria eficiente禄. Y los economistas del Massachuset Institute of Technology卯 鈥揗IT鈥 Rudiger Dornbush (norteamericano) y Ricardo Caballero (chileno) propusieron que 芦el FMI designara y monitoreara un gerente extranjero para que condujera la econom铆a argentina禄.

Si bien hubo grandes fallas de nuestra dirigencia, que nos llevaron a la situaci贸n terminal de 2001/2002, tanto O’Neill como Dornbush y Caballero nunca mencionaron la responsabilidad central que el FMI, el BM, varios acad茅micos de EE.UU. y Europa y a煤n los gobiernos de ese origen, tuvieron en ella.

Lamentablemente, demasiados periodistas, empresarios, t茅cnicos y pol铆ticos argentinos se plegaron sugestivamente a esas acusaciones de los extranjeros.

3.5.- Simult谩neamente, trascendieron extra帽as propuestas de grupos privados y estatales extranjeros para saldar parcial o totalmente la deuda:

3.5.1.- Constituir reservas de tierras con fines ecol贸gicos.

3.5.2.- Efectuar grandes explotaciones en com煤n en importantes superficies de tierra.

3.5.3.- Privatizar el Banco Naci贸n y el Provincia (permanente exigencia del FMI y del BM en esa 茅poca y hasta mucho despu茅s), los cuales ten铆an m谩s de 15 millones de hect谩reas de las mejores tierras hipotecadas a su favor, y casi todas de deudores en mora.

3.5.4.- Instalaci贸n de varias bases militares y cient铆ficas norteamericanas, siempre en zonas de inter茅s estrat茅gico (la propuesta de hacer una en Tierra del Fuego fue un caso arquet铆pico, que a煤n subsiste).

3.5.5.- Emisi贸n de bonos respaldados por un fideicomiso sobre tierras fiscales.

Seg煤n la ley de fideicomiso, sancionada en 1995, una vez que el fiduciante (el Estado Nacional) entregara esos bonos, el agente fiduciario (un banco privado, siempre) s贸lo deber铆a rendir cuentas (art. 7o de la ley) a los beneficiarios (los tenedores de tales bonos), y si los bonos no se pagaban, las tierras quedar铆an de propiedad del tenedor de los bonos, pues el fiduciante no puede recuperar los bienes entregados al fideicomiso.

3.5.6.- Ese a帽o de 2001, la consultora de Jos茅 Giacobbe efectu贸 un sondeo de opini贸n en Chubut, y deb铆a hacerlo en otras cuatro provincias, seg煤n 茅l por encargo de 芦una empresa privada europea禄. La pregunta clave fue si se aceptaba pagar la deuda con territorio. S贸lo el 15% de los chubutenses contest贸 que s铆. Pero en entrevista personal, el se帽or Giacobbe me reconoci贸 que la misma pregunta se le formul贸 a un lote de muestra en la ciudad de Buenos Aires, y el 48% de los encuestados se inclinaron por el s铆.

3.5.7.- En enero de 2002, el presidente Dr. Eduardo Duhalde contrat贸 como asesor presidencial rentado, en asuntos de la deuda, al consultor norteamericano Norman Bailey, del entorno del presidente Bush y del Partido Republicano de EE.UU. Bailey aconsej贸 al Dr. Duhalde emitir los citados bonos respaldados con un fideicomiso sobre tierras fiscales para saldar la deuda.

3.5.8.- El 22-3-02, por el decreto 532/02, el presidente Duhalde contrat贸 a tres empresas de Henry Kissinger, con honorarios de 85.000 d贸lares mensuales, para que lo asesoraran y condujeran las tratativas de renegociaci贸n de la deuda en EE.UU. En ese momento, Kissinger era el representante del consorcio 铆talo-norteamericano que construy贸 la represa de Yaciret谩, el cual nos reclamaba 1.500 millones de d贸lares de indemnizaci贸n por da帽os de muy dudosa existencia y legitimidad. Nuestros t茅cnicos calcularon que a lo sumo deb铆amos pagarles 100 millones de d贸lares. Al ser designado Kissinger en tales funciones por el Dr. Duhalde, ese conflicto por Yaciret谩 estaba a煤n sin resolver. El conflicto de intereses era evidente.

3.5.9.- En enero de 2002, tuvo lugar una intensa campa帽a period铆stica, en los medios de comunicaci贸n (radios, diarios y TV) pertenecientes a la familia Rodr铆guez Sa谩, y por parte de altos funcionarios del gobierno provincial y dirigentes del partido oficialista, tendiente a lograr la secesi贸n de San Luis, y su anexi贸n a Chile, junto con Mendoza.

3.5.10.- Ante ese panorama, el 9-4-02 envi茅 una carta documento al presidente Eduardo Duhalde, inform谩ndole lo expuesto, y solicit谩ndole tomara medidas para prevenir consecuencias muy graves.

3.5.11.- Ante el silencio total del Dr. Duhalde, el 7-5-02 present茅 una denuncia penal contra todos los responsables de haber llegado a ese peligroso extremo. La denuncia qued贸 radicada en el Juzgado Criminal y Correccional Federal N煤mero 12, a cargo del Dr. Sergio Torres, Secretar铆a N煤m. 23. Desde entonces he aportado numerosas y s贸lidas pruebas, pero ning煤n paso procesal importante se ha dado para investigar tan grave situaci贸n.

3.5.12.- En julio de 2002 publiqu茅 un trabajo titulado Deuda por territorio, en el que relat茅 todos estos hechos. Si bien su difusi贸n ha sido grande (a trav茅s de folletos e Internet), ninguna reacci贸n oficial se ha producido.

3.5.10.- En junio de ese mismo a帽o, el ya candidato presidencial Dr. Alberto Rodr铆guez Sa谩 organiz贸 y presidi贸 un Congreso de Educaci贸n, como parte de su campa帽a electoral, el cual fue clausurado por los Dres. Mariano Grondona y Carlos Escud茅. Este 煤ltimo, hablando desde el estrado oficial, y teniendo a su lado al candidato presidencial y a Grondona, sostuvo la necesidad de que San Luis se separara de la Argentina, se uniera con Mendoza, y ambas pidieran su anexi贸n a Chile. A continuaci贸n asegur贸 tener informaci贸n cierta de que los gobernadores de Chubut, Neuqu茅n y R铆o Negro, pensaban hacer otro tanto, para lo cual hab铆an enviado emisarios a Madrid, para averiguar si Repsol-YPF seguir铆a apoyando a esas provincias en caso de independizarse de la Argentina.

Esta sorprendente y p煤blica pr茅dica a favor de la secesi贸n de cuatro provincias fue tambi茅n informada y probada al Juzgado del Dr. Torres, como complemento de mi denuncia penal, pero tampoco he logrado con ello movilizar dicha causa judicial.

4.- Panorama de futuro

4.1.- La crisis de la deuda reaparecer谩 tarde o temprano, por el car谩cter c铆clico de nuestra econom铆a, y por los vaivenes de la situaci贸n internacional. Ya se observan algunos s铆ntomas de ello. Con el agravamiento de la situaci贸n econ贸mica y social regresar谩n tambi茅n los intentos de cobrarse la deuda con territorio. Se torna necesario, pues, prever esa eventualidad.

Por otro lado, han continuado ininterrumpidamente las compras masivas de tierras por parte de personas y empresas extranjeras, sobre todo en las zonas m谩s sensibles.

4.2.- Por todo ello, estimo necesario:

4.2.1.- Dictar una ley general de tierras, en la que, entre otras cosas, se regule la compra y tenencia de tierras por parte de los extranjeros, sean ellos personas f铆sicas o jur铆dicas.

4.2.2.- Considerar como un objetivo estrat茅gico permanente e irrenunciable un proyecto de desarrollo econ贸mico con pleno empleo, que permita y promueva el aumento poblacional adecuado.

4.2.3.- Tender al aumento poblacional (tasas no menores al 2,50% 贸 3,00% anual), a trav茅s de:

4.2.3.1.- Salarios familiares adecuados, planes de vivienda suficientes, debida atenci贸n de la salud, de la ni脪ez, de la mujer embarazada, de la educaci贸n p煤blica, etc. Promoci贸n y fomento de la familia numerosa.

4.2.3.2.- Planes de inmigraci贸n seleccionada y orientada, interna y externa, para poblar y aprovechar integralmente los sectores disponibles de nuestro territorio, con especial 茅nfasis en las zonas de frontera.

4.2.3.2.- Planes de difusi贸n oficiales y masivos para lograr una mayor y m谩s completa conciencia territorial.

Buena parte de estas pol铆ticas fueron proyectadas y elaboradas desde el gobierno nacional entre 1989 y 1991, y luego propuestas a las nuevas autoridades entre junio de 2003 a julio de 2004. Lamentablemente no se logr贸 siquiera su aprobaci贸n oficial en el primer intento, ni su tratamiento inicial en el segundo.

Finalmente, en el Congreso de la Naci贸n existe m谩s de una docena de proyectos parciales sobre el tema, que en general limitan la cantidad de tierras que podr铆an poseer los extranjeros en cada provincia, pero ninguno ha tenido el suficiente apoyo oficial para su aprobaci贸n.

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foto
* Abogado y dirigente pol铆tico, ex parlamentario.
jglabake@telered.com.ar.

El texto corresponde a una conferencia del autor en la C谩tedra Libre de Deuda externa, Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, el 16 de mayo de 2007. El t铆tulo de la conferencia fue Implicancias de la deuda externa sobre cuestiones estrat茅gicas de la Argentina: su territorio.

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