Jul 4 2018
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Econom铆a

Argentina: El modelo econ贸mico insustentable sigue tocando Fondo

La fuerte revalorizaci贸n del d贸lar en nuestra econom铆a es parte de una hist贸rica problem谩tica estructural que, con las pol铆ticas actuales, se ve intensamente profundizada y m谩s por el car谩cter bi-monetario de la econom铆a argentina, una caracter铆stica excepcional a nivel mundial, se帽ala el segundo documento del 2018 del colectivo Econom铆a Pol铆tica para la Argentina (EPPA), firmado por 250 economistas.

La problem谩tica se manifiesta, coyunturalmente, en forma de corridas cambiarias, inestabilidad financiera y p茅rdida de credibilidad; no obstante, un an谩lisis m谩s profundo de la situaci贸n revela las serias inconsistencias del programa econ贸mico vigente, que implican mayores riesgos a mediano y largo plazo, porque parte del deterioro es acumulativo y no siempre sintom谩tico.

Como si la historia no dejara registros permanentes, la liberalizaci贸n y desregulaci贸n de los mercados est谩 menoscabando las variables fundamentales de la econom铆a: el crecimiento no despega, la inflaci贸n mantiene un sendero creciente y el nivel alcanzado de endeudamiento enciende alarmas precautorias. Las secuelas de este modelo, sin lugar a dudas, ser谩n pagadas por el grueso de la sociedad, por medio de licuaci贸n del poder adquisitivo de los ingresos populares, desocupaci贸n en ascenso o precarizaci贸n laboral, generaliz谩ndose una peor calidad de vida.

Si bien este 煤ltimo tiempo se ha puesto el foco de atenci贸n en el accionar del BCRA, la causa central del problema es el conjunto de medidas que se tomaron desde el inicio de la gesti贸n. A partir de un diagn贸stico equivocado sobre la situaci贸n del pa铆s a fines de 2015, y sobre cu谩les eran los principales desaf铆os que se deb铆an afrontar, se comenz贸 a consolidar un modelo econ贸mico de corte conservador que ingres贸 en un c铆rculo vicioso de ajuste y achicamiento de las capacidades del Estado.聽Resultado de imagen para argentina banco central sturzenegger

Estas pol铆ticas han llevado a profundizar los problemas estructurales de la Argentina y hacer de este modelo un camino inviable hacia el desarrollo socioecon贸mico, alimentando la fuga de capitales y la especulaci贸n financiera que, a trav茅s del endeudamiento externo, pretenden sostener en el tiempo (tal como sucede con el reciente acuerdo firmado con el FMI). Resulta imprescindible plantear adem谩s el estrecho v铆nculo existente entre quienes son los ejecutores y los beneficiarios de esta pol铆tica econ贸mica, habiendo un nexo cercano entre quienes ejercen el gobierno e instituciones y bancos de las finanzas globales. Es decir, no s贸lo es un enfoque distinto sobre la macroeconom铆a lo que nos separa, sino la defensa de intereses contrapuestos, de un proyecto para mayor铆as y de otro para las minor铆as del poder concentrado.

Todos los agregados de la macroeconom铆a se vieron afectados por la oleada de medidas de corte neoliberal. Los mecanismos de vinculaci贸n y articulaci贸n de la econom铆a real y nominal, en materia fiscal, monetaria y productiva fueron desmembrados en una maquinaria descoordinada y sin engranajes, que evidentemente no puede funcionar correctamente.

Por cuestiones ideol贸gicas, las disposiciones y mecanismos de regulaci贸n que dispuso el gobierno saliente se eliminaron r谩pidamente. En el plano monetario, la disoluci贸n del sistema de administraci贸n del mercado de cambios dej贸 librada al mercado la compra y venta de divisas, permitiendo la libre entrada y salida de capitales financieros, que fueron invitados a la especulaci贸n, sin ninguna restricci贸n temporal de permanencia. Al mismo tiempo, concret贸 una devaluaci贸n del cuarenta por ciento, preludiando la inflaci贸n m谩s alta de los 煤ltimos a帽os.

En el plano comercial se relajaron los controles cuantitativos, como las DJAI y las Licencias No Autom谩ticas (LNA), lo que dispar贸 las importaciones a tasas muy por arriba de las exportaciones. Las industrias locales y la balanza comercial se vieron notablemente afectadas. En paralelo, se permiti贸 a los exportadores la no liquidaci贸n de las divisas obtenidas por sus ventas, con la posibilidad de que dejen los capitales en el extranjero. Mientras tanto, la quita de retenciones tuvo m谩s efecto sobre la suba de precios internos que sobre un incremento de las cantidades exportadas.

En el mercado interno, se centr贸 la pol铆tica econ贸mica en la derogaci贸n de normativa regulatoria, flexibilizaci贸n de acuerdos y supresi贸n de controles, como lo sucedido con el sector petrolero y el programa precios cuidados, donde se quitaron bienes esenciales de la canasta de consumo. En materia salarial, las presiones por techos a las paritarias no se pudieron disimular, restando poder de consumo a la poblaci贸n y fuerza al mercado interno. La p茅rdida de poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores formales deriva en una fuerte restricci贸n en la compra de bienes y servicios de las familias. Esto atenta contra el mercado interno, lo cual perjudica a los trabajadores de amplios sectores de la econom铆a popular y asociativa, haciendo inviables cada vez m谩s actividades productivas, junto con sus puestos de trabajo vinculados.

En el plano fiscal, se eliminaron o redujeron las retenciones a las exportaciones de los grupos m谩s concentrados de la econom铆a, lo que ocasion贸 una importante p茅rdida de recursos fiscales para todas las jurisdicciones del Estado. A pesar de que el plano recaudatorio no constitu铆a el objetivo primario de la pol铆tica de retenciones, su impacto no es menor; se estima que en trienio 2016-2018 dejaron de ingresar a las arcas p煤blicas unos 7.500 millones de d贸lares. Tal es as铆 que, en la b煤squeda de nuevas fuentes de ingreso, el mismo gobierno actual instal贸 recientemente la posibilidad de retomar el esquema de retenciones.

En la pr谩ctica, la merma en el erario p煤blico fue compensada con el perfeccionamiento de un blanqueo que no hizo m谩s que favorecer la formalizaci贸n de activos de grandes evasores, sin la obligaci贸n de repatriar sus capitales. En paralelo, se quitaron impuestos progresivos, como los patrimoniales y a los autos de alta gama, beneficiando a sectores de altos ingresos y se aprob贸 una reforma fiscal que profundiza la regresividad en materia tributaria. El presupuesto p煤blico es un fiel reflejo de cu谩les son los sectores que se privilegian desde el gobierno: mientras se ceden recursos a favor de los grupos m谩s concentrados, se dan de baja un n煤mero amplio de pol铆ticas p煤blicas y se recortan subsidios a los sectores populares, que tienen que pagar montos exorbitantes por servicios esenciales. Aun as铆, el d茅ficit fiscal lejos est谩 de mostrar una reducci贸n significativa, ya que el pago de los intereses de la deuda p煤blica dispara el rojo del resultado financiero al tiempo que quita cada vez m谩s fondos p煤blicos a las pol铆ticas de inclusi贸n para el desarrollo econ贸mico.

Con un sesgo ideol贸gico marcado, a favor de las visiones ortodoxas, el oficialismo mantuvo que la monetizaci贸n del d茅ficit fiscal era el origen de gran parte de los problemas econ贸micos, y que su financiamiento v铆a deuda externa ser铆a el mecanismo ideal para resolver las tenciones internas. El resultado implic贸 un crecimiento exponencial de la deuda p煤blica sin una soluci贸n de fondo para las debilitadas arcas del Tesoro. En esa misma l铆nea, se argumentaba que la quita de subsidios reducir铆a el d茅ficit fiscal y ello pondr铆a r谩pidamente un coto a la inflaci贸n. El resultado es historia conocida: un tercer a帽o de continuidad de los aumentos, 鈥搎ue superaron el incremento del 1.500% en el caso de la energ铆a el茅ctrica-, y que no hicieron m谩s que echar nafta al fuego, arruinando la econom铆a y el bienestar de muchas empresas y familias.

Volviendo al inicio, tal vez el rasgo m谩s preocupante de este conjunto de medidas es la configuraci贸n de un escenario de fragilidad externa, que la entrada de capitales especulativos y la toma de deuda en los mercados internacionales ayudaron a disimular transitoriamente. Sin embargo, algunos acontecimientos sucedidos en los 煤ltimos d铆as mostraron de cuerpo entero la vulnerabilidad que hoy caracteriza al pa铆s. La confirmaci贸n final del acuerdo con el FMI es el s铆ntoma m谩s evidente pero no el 煤nico. Por todo esto, consideramos que la Patria est谩 en peligro, y desde nuestro lugar no podemos m谩s que expresar nuestra preocupaci贸n sobre la sustentabilidad de la econom铆a. Frente a este escenario complejo, desde el colectivo EPPA consideramos importante ofrecer nuestra visi贸n relativa del contexto actual.

La pol铆tica del BCRA

A partir de la asunci贸n del presidente de la autoridad monetaria (de reciente renuncia), el Banco Central llev贸 adelante una agresiva pol铆tica de captaci贸n de liquidez a trav茅s de emisi贸n de letras (Lebacs). El objetivo era parar en seco el proceso inflacionario argentino, diagnosticado como producto de un excesivo nivel de circulante en la econom铆a argentina.

A los pocos meses de haber asumido, se evidenci贸 que la pol铆tica impulsada por el presidente del Banco Central a fin de contener las cantidades de dinero no hac铆a mella en los niveles inflacionarios que se disparaban a niveles r茅cord en la d茅cada. Por ello, la instituci贸n orient贸 su pol铆tica hacia visiones ortodoxas m谩s modernas: el control de la tasa de inter茅s a fin de domesticar los precios, cuya variaci贸n tendr铆a una meta (inflation targeting). Sin embargo, el stock de Lebacs sigui贸 creciendo ya que, por su atractiva tasa, gener贸 la afluencia de fondos de inversi贸n for谩neos o bien de grupos concentrados locales que buscaban jugosos rendimientos financieros. As铆, se fue creando una 鈥渂ola de nieve鈥 donde en cada vencimiento, la inyecci贸n de pesos era cada vez m谩s grande, oblig谩ndose a s铆 mismo a sostener una tasa alta para evitar una corrida de esos pesos sobre el d贸lar.

De esta forma, el stock de Lebacs sobre la base monetaria (billetes en poder del p煤blico) creci贸 de forma exponencial, representando el 200% de ella y triplicando los niveles heredados del gobierno anterior. Ante esta situaci贸n, el Estado vio menguado sustancialmente su poder para controlar variables monetarias y cambiarias claves para manejar la econom铆a, como la tasa de inter茅s y la nominalidad del tipo de cambio, que junto al problema de la deuda fue socavando la independencia econ贸mica del pa铆s.

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No obstante, los niveles de inflaci贸n siguieron un sendero moment谩neamente descendente, por el ancla cambiaria que transitoriamente pudieron establecer, adem谩s de que ya se hab铆a alcanzado una suba de precios de alrededor del 40% anual por el aumento de todos los servicios regulados y por la fuerte devaluaci贸n del 2016 que se fue trasladando a precios. Sobre el final de 2017 ya se percib铆a que el proceso de desinflaci贸n del que hablaba el PEN estaba trunco y se trataba de un espejismo. La pol铆tica de tasas altas no parec铆a hacer efecto y los recientes saltos cambiarios de 2018, sumados a los nuevos tarifazos, dieron lugar para este a帽o a un renovado 铆mpetu inflacionario. La mitad del a帽o qued贸 signada por una alta conflictividad social, en un contexto de cierre de f谩bricas y comercios y deterioro extensivo del poder adquisitivo de los salarios combinados con la creaci贸n de empleo con menores derechos laborales, como es el caso de los monotributistas.

Riesgo de corrida cambiaria

La pol铆tica monetaria de esterilizaci贸n de pesos mediante Lebacs no s贸lo ha fracasado en sus objetivos antiinflacionarios, sino que lleva consigo un endeudamiento creciente que representa un riesgo latente. A diferencia de los pa铆ses centrales, emisores de monedas duras, la Argentina tiene como tal贸n de Aquiles la restricci贸n externa. Es decir que la escasez de divisas que se va gestando limita la capacidad del pa铆s para continuar el proceso de crecimiento.

Esta restricci贸n se acent煤a violentamente en momentos de stress financiero, ya que los agentes privados tienden a dolarizar sus activos previendo y cubri茅ndose de las c铆clicas devaluaciones. Los esquemas econ贸micos que implican la liberalizaci贸n del mercado del d贸lar, como el actual, no hacen m谩s que incrementar la fragilidad de nuestro sector externo. Adem谩s, el riesgo se ve potenciado por la creaci贸n secundaria de una masa de activos nominados en d贸lares, como los plazos fijos del sistema bancario.

De esta forma un creciente stock de activos de corto plazo potencialmente dolarizable, cuelga cual espada de Damocles en la econom铆a argentina. Cada vencimiento de Lebacs representa un potencial pase al d贸lar, con una consecuente depreciaci贸n del peso o p茅rdida formidable de reservas. A fin de ejemplificar, el 15 de mayo se produjo un vencimiento por $617.000 millones equivalente a USD 25.000 millones, aproximadamente mitad de las reservas internacionales actuales. Se logr贸 una renovaci贸n de esas letras, pero para ello el BCRA tuvo que elevar la tasa de inter茅s al 40%, con todo lo que implica para la econom铆a real. Tentar a los inversores con mayores tasas en pesos es un arma de doble filo, ya que la amenaza se mantiene y de forma creciente, en tanto y en cuanto no se genera un ingreso genuino de divisas sustentable en el tiempo.

As铆, la liberalizaci贸n y desregulaci贸n del mercado cambiario permiti贸 al sistema bancario argentino retornar a pr谩cticas que parec铆an superadas con el gobierno anterior. La posibilidad de comprar d贸lares libremente, sumado al blanqueo de capitales con poco o nulo control estatal, implicaron nuevamente la creciente dolarizaci贸n del sistema. Desde enero de 2016 los dep贸sitos en d贸lares de los argentinos crecieron de forma permanente. Actualmente los mismos representan el 46% de las reservas internacionales del Banco Central. De producirse una corrida de dep贸sitos, la instituci贸n monetaria argentina debe salir a respaldarlos perdiendo las reservas que sean necesarias. En este caso, el tipo de cambio deja de ser la variable de ajuste, ya que no evita el retiro de esos dep贸sitos. La dolarizaci贸n del sistema bancario ha sido, entre otras, causante de la mayor crisis econ贸mica argentina de todos los tiempos. Parece irresponsable la estimulaci贸n de estos mecanismos (propios de pa铆ses donde no exist铆an Bancos Centrales) en nuestro pa铆s.

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La fragilidad externa se hace visible

Estos riesgos se han evidenciado m谩s que nunca las 煤ltimas semanas. La suba de tasas en EU sumado a la tendencia proteccionista creciente ha generado un fortalecimiento del d贸lar que provoc贸 el desarme posiciones financieras en pesos para situarse en activos de mayor calidad (nominados en monedas duras). Este puntapi茅 inicial se traslad贸 a una fuerte corrida cambiaria. Ante esta presi贸n de demanda sobre el d贸lar, la reacci贸n del BCRA fue tratar de evitar una fuerte devaluaci贸n del peso para no desalinear a煤n m谩s la inflaci贸n con su meta. Tanto la enorme venta de reservas (se vendieron 9.000 millones de d贸lares desde marzo y 6.500 millones de d贸lares en tres semanas), como la suba de la tasa de inter茅s, que lleg贸 al 40% anual, fueron los instrumentos utilizados. A pesar de ello, el mercado le torci贸 el brazo y el peso se devalu贸 un 20% en unas semanas y m谩s del 43% si se toma su recorrido desde el 1 de diciembre de 2017 a la fecha.

Ante la incapacidad del BCRA de frenar la corrida, el ministerio de Hacienda respondi贸 con un fuerte ajuste en la obra p煤blica de alrededor de 3.200 millones de d贸lares, para dar una 鈥渟e帽al de confianza鈥 al mercado. Decisi贸n que traer谩 m谩s recesi贸n y pobreza y menos empleo e infraestructura b谩sica para el desarrollo. Tras esta bater铆a de medidas, la presi贸n compradora sobre el d贸lar continu贸. Por lo que el gobierno abri贸 la 煤ltima canilla verde que le quedaba y anunci贸 una l铆nea de cr茅dito con el Fondo Monetario Internacional. En Argentina, es historia conocida: prestan plata a cambio de soberan铆a. Esto atar谩 de manos al gobierno que se ver谩 condicionado a profundizar el mismo ajuste que ha causado la crisis cambiaria.

As铆, vemos c贸mo lo que en la superficie parece coyuntural, en verdad tiene cuestiones mucho m谩s profundas y estructurales. Mientras tanto, el bienestar de la ciudadan铆a se reduce d铆a tras d铆a, el pa铆s navega por aguas agitadas y crece la angustia sobre el porvenir.

 

El acuerdo con el FMI.

Conocidos los detalles del anunciado acuerdo, se confirmaron las duras exigencias sobre la reducci贸n del gasto p煤blico. El pr茅stamo desde el plano econ贸mico no es m谩s que un paliativo transitorio. Por su esquema de desembolsos y repago, tanto como por su car谩cter de 鈥渃obertura鈥, se trata de un artificio puramente financiero. Una carta blanca de los factores de poder internacional (FMI y los pa铆ses centrales) para alivianar las tensiones sobre las fatigadas cuentas externas de nuestra econom铆a, a partir de la desconfianza de los mercados sobre el manejo de las finanzas p煤blicas, que se materializ贸 en las corridas cambiarias de los 煤ltimos dos meses.

La contracara del cr茅dito, seg煤n lo anunciado hasta el momento, es el compromiso de repago, tanto como la disposici贸n de un manejo presupuestario enteramente configurado a tales fines. Un ajuste brutal de la inversi贸n p煤blica de 3,8 puntos del PBI en los pr贸ximos tres a帽os es tal vez el n煤mero que mejor sintetiza el esfuerzo en 鈥渓谩grimas, sudor y sangre鈥, como contrapartida de haber recurrido al fondo.

Como analizamos, el eufemismo utilizado por los funcionarios macristas de 鈥渢urbulencia cambiaria鈥 encuentra origen, entre otros, en un rojo comercial creciente en los 煤ltimos a帽os. Por caso, en 2017, el d茅ficit de cuenta corriente se posicion贸 en torno a los 31.000 millones de d贸lares. Es decir que las divisas que nuestro pa铆s 鈥済enera鈥 de manera genuina a trav茅s de sus exportaciones, no alcanzan para cubrir las importaciones necesarias del actual nivel de actividad. A esto se le suma la remisi贸n de utilidades y dividendos al exterior, el turismo emisivo hacia el resto del mundo, y los intereses de la deuda externa contra铆da por el Estado Nacional y los Estados provinciales.

驴Es el acuerdo con el FMI una soluci贸n a este problema? 驴Est谩 destinado el pr茅stamo a financiar un proceso de crecimiento sostenible que permita revertir el d茅ficit externo? Considerando el 茅nfasis del Ministro Dujovne en afirmar que el pr茅stamo es el reaseguro para poder mantener el programa econ贸mico definido hasta el momento, las respuestas dif铆cilmente son afirmativas. En el acuerdo se hace hincapi茅 en los 鈥渆sfuerzos fiscales鈥 que har谩 el Estado para reducir el d茅ficit. De este modo, la baja del gasto p煤blico anunciada para los pr贸ximos a帽os, redundar谩 en menor crecimiento, menor nivel de actividad y menores salarios reales. En la misma presentaci贸n del Ministerio de Hacienda se prev茅 una reducci贸n del 13% en t茅rminos en el rubro 鈥渟alarios y bienes y servicios鈥.

Como marcan las nuevas proyecciones macro, este camino no puede llevar m谩s que a un enfriamiento general de la actividad econ贸mica. En primer lugar, ya se evidencian los traslados a precios y la aceleraci贸n de la inflaci贸n, haciendo de la p茅rdida de poder adquisitivo una generalidad ampliamente difundida. En segundo lugar, la mayor tasa de inter茅s presiona sobre la posibilidad de financiar inversiones en peque帽as y medianas empresas o convierte a la inversi贸n en la econom铆a real en una alternativa poco rentable.

Esto tambi茅n presiona a la baja el nivel de actividad y genera p茅rdida de puestos de trabajo, a lo que se debe sumar el freno por el quiebre de la cadena de pagos y la tendencia a la dolarizaci贸n de las listas de precios. En tercer lugar, las bajas en los salarios y en la obra p煤blica profundizan este esquema que complican las propias metas fiscales del gobierno por la ca铆da del producto y la menor recaudaci贸n. As铆, esta obsesi贸n con la baja del gasto p煤blico no asegura una reducci贸n del d茅ficit fiscal, pero s铆 redunda en una mayor recesi贸n y desigualdad social.

Volviendo al frente externo, la Argentina contar谩 temporalmente con los 50 mil millones de d贸lares disponibles por parte del FMI para hacer frente a sus obligaciones en moneda extranjera. Mientras tanto, la ca铆da en los ingresos y el nivel de actividad ser谩 tal que cuando hayamos utilizado el pr茅stamo, la din谩mica de la econom铆a argentina funcionar谩 con menos importaciones, tendr谩 menos ahorros para dolarizar y el Estado habr谩 acumulado un mayor nivel de endeudamiento externo. Sin un cambio de rumbo, los problemas estructurales no se solucionar谩n y el 煤nico efecto del pr茅stamo ser谩 extender la agon铆a. La diferencia de este pr茅stamo con los endeudamientos anteriores es que como contrapartida se ofrece el compromiso de profundizar las pol铆ticas que nos llevaron a recurrir al acuerdo. As铆, el gobierno se limita a s铆 mismo sobre las futuras decisiones de pol铆tica econ贸mica y toma como reh茅n al pueblo argentino.

Otro camino es posible

Sin embargo, desde el colectivo EPPA no nos resignamos a que la situaci贸n actual constituya un callej贸n sin salida. Ning煤n camino est谩 exento de dificultades, pero el agravamiento de la principal restricci贸n al crecimiento en Argentina es sin dudas una elecci贸n equivocada. Una pol铆tica con pretensiones de resolver la restricci贸n externa de manera sustentable debiera tener como principios el est铆mulo al desarrollo de la industria nacional, de manera de generar m谩s valor agregado y reducir las necesidades de endeudamiento externo para llenar los casilleros vac铆os de nuestra matriz productiva.

Por otro lado, ocuparse de la restricci贸n externa en la coyuntura requiere de la recuperaci贸n de los instrumentos de control y regulaci贸n de los flujos de capitales, del mercado de cambios y de la implementaci贸n de una institucionalidad que garantice la intervenci贸n del Estado en el comercio exterior. La restricci贸n externa hoy suma al problema estructural de la producci贸n la intensa fuga de capitales, que no debe leerse como reacciones preventivas frente a coyunturas sino como parte de la l贸gica de la globalizaci贸n financiera y que necesita ser enfrentada una fuerte intervenci贸n estatal que la contenga. Adem谩s, debemos considerar que el problema de la restricci贸n externa no es equivalente a suponer que la Argentina no cuenta con recursos suficientes para sostener niveles de consumo m谩s altos y un mercado interno vigoroso.

Justamente, en paralelo a una econom铆a traccionada por el mercado interno y el consumo popular se debe orientar paulatinamente el desarrollo industrial hacia las exportaciones, estimulando las ventas de bienes con mayor valor agregado para superar la preponderancia del sector primario como fuente principal de divisas. La defensa y el desarrollo de una industria nacional competitiva no traen efectos positivos 煤nicamente en el frente externo, sino se asocia a empleos de mayor calidad e ingresos que ayudar铆an a dinamizar el mercado interno en su conjunto, en un c铆rculo virtuoso.

Como pol铆ticas inmediatas, urge la necesidad de recomponer salarios y jubilaciones de manera de recuperar el poder de compra para las mayor铆as, y as铆 recuperar el circuito de crecimiento virtuoso que se perdi贸 a fines de 2015. Este camino es incluso m谩s efectivo en pos del equilibrio fiscal tan apuntado por el gobierno. En la medida que aumente la producci贸n y el empleo se dar谩 una reducci贸n del d茅ficit primario v铆a una mayor recaudaci贸n. Est谩 claro que el acuerdo con el FMI, y el ajuste implicado como condicionamiento, lejos est谩 de enmarcarse en este rumbo. Obcecado, el Gobierno de Cambiemos est谩 enmarcado en un c铆rculo vicioso de ajuste, deuda y m谩s ajuste.

 

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