Ene 4 2014
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OpiniónPolítica

Argentina: el sol de 2014 viene asomando

Ya descorchamos todo lo que tuvimos a mano durante estas Fiestas. Comimos lo que pudimos, aunque en algunos casos no debíamos. La mayor parte de Argentina vivió la oleada de calor que nos sofocara en los últimos días del año que moría, situación agravada por cuestiones energéticas. Ahora, cuando solo nos resta ver si los devaluados Melchor, Gaspar y Baltasar, todavía se acuerdan de su compromiso con la niñez, es la hora de ponerse a pensar en los rumbos por los que transitaremos en el año que estamos empezando.arg apagones.

Este tema será, con toda seguridad, el aspecto que más espacio ocupará en los comentarios de este año. La costumbre de elegir gobernantes nacionales cada cuatro años vendrá acompañada de la novedad acerca de la incertidumbre de la tendencia del nuevo gobierno.  Más allá de que lo nieguen, la mayor parte de las actividades de los principales dirigentes políticos del país estarán pensadas teniendo presente las elecciones del 2015. Parece una constante de los políticos, de todos los matices, encubrir sus objetivos reales.

Preparando el cambio de gobierno del 2015

En este sentido irán tomando forma los principales espacios políticos que hoy se visualizan en la realidad argentina.

El espacio kirchnerista reconoce dos grandes candidatos: Daniel Scioli y Jorge Capitanich, con otros dos actualmente menos considerados: Sergio Uribarri y Juan Manuel Urtubey. Scioli convencido que ésta es su última gran oportunidad de llegar a la presidencia, difícilmente logre el aval del “cristinismo puro”. Es por ello que mantener la unidad del espacio kirchnerista es una difícil tarea.

La fuerza “Renovadora” tiene en Sergio Massa el candidato más seguro y fuertemente instalado. Dos años de una función parlamentaria, insípida por naturaleza, más las tradicionales “carpetas de antecedentes” –que suelen hacerse circular- pueden llegar a desgastarlo. De todas maneras la segunda vuelta, en la próxima elección presidencial, es su más probable destino.

El espacio no peronista tiene, al iniciarse este año, en los autodenominados “progresistas” del socialismo, del radicalismo y las huestes de Elisa Carrió su expresión más importante. Si acuerdan –y luego aceptan- una candidatura única, tienen posibilidades de llegar a la segunda vuelta. Hermes Binner, Ernesto Sanz, Julio Cobos y la propia Carrió son sus potenciales candidatos.

Hermes Binner

Hermes Binner

Por fuera de estos tres espacios principales hay otros dos que, al día de hoy, aparecen con menores posibilidades. Se trata del macrismo y la izquierda trotsquista.

El macrismo no ha logrado instalar la figura de Mauricio Macri con la fuerza necesaria. De todas maneras su característica de acudir a figuras muy conocidas (de la farándula o el deporte) le dan la posibilidad de encontrar allí una fortaleza electoral que, ante el desprestigio de los políticos tradicionales, logre darle un impulso inesperado. No es muy errado pensar que desde el cristinismo más íntimo esta sea una opción que no disguste.

Por último la izquierda trotsquista, del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), si bien no puede aspirar a la pelea de fondo, sí puede tener una performance por encima de la media histórica del sector.

Por fuera de estas fuerzas se moverán sectores nacionalistas, movimientos sociales y fuerzas revolucionarias que, participando o no del proceso electoral, buscarán su “lugar en el mundo” procurando atraer adictos y reunir fuerza social. Estos sectores, electoralmente marginales, suelen tener fuerza en las movilizaciones sociales.

 La realidad social, un tope y camino

La descripción de las perspectivas políticas para este año, colocando el eje en el aspecto electoral, no puede hacernos olvidar que hay una realidad socio económica que le sirve de marco y dentro de la cual se mueve. Dentro de lo dicho la situación de los trabajadores ocupa el lugar central.

Para comprender más cabalmente esta perspectiva cabe reconocer la existencia de distintos sectores con demandas, posibilidades y niveles de organización diferenciados.

Los trabajadores de mayores ingresos, con trabajo en blanco y muchos de ellos sindicalizados, tendrán un doble frente de lucha. Las paritarias para bregar por su salario y la demanda al gobierno para una suba del mínimo no imponible, para evitar que el impuesto a las ganancias se coma una buena parte de los aumentos que vayan logrando. Hugo Moyano desde la CGT Azopardo, la CTA que conduce Pablo Micheli y las comisiones internas de las grandes empresas, fuertemente influenciadas por grupos de izquierda, serán los principales protagonistas de esta lucha que ocupará un lugar central en la agenda de este año. Todo ello incentivado por la inflación y los aumentos (nunca menores al 30%) alcanzados por las fuerzas policiales, aunque algunas provincias ahora intenten dar marcha atrás.arg x el agua

Los numerosos trabajadores en negro, escasamente organizados y con baja protección legal serán la principal variable de ajuste en la eterna pelea entre capital y trabajo. Ello explica la creciente tendencia a la tercerización de vastas actividades. En ellas, gran parte del personal se ubica en esta franja.

Los desempleados, amparados en diferentes expresiones de planes sociales, es muy probable que retomen aspectos de las tradicionales luchas piqueteras en busca de mantener su capacidad de consumo ante una carrera de precios que agota rápidamente sus escasos ingresos. Las fuerzas sindicalmente organizadas es probable que encuentren en este sector su mayor aliado para sus luchas reivindicativas.

Por otro lado las luchas sociales por la tierra, el agua, en defensa del medio ambiente (oponiéndose a los cultivos que utilizan agrotóxicos, a la megaminería con uso de cianuro, al fracking en la explotación petrolera no convencional) no perderán protagonismo. Del grado de unidad que alcancen dependerá su incidencia en el conjunto social.

Por todo lo dicho esta realidad actúa como un tope que las diferentes pretensiones electorales deben contemplar, asimismo señala un rumbo para avanzar en nuevos caminos para responder a demandas populares.

Evolución de la economía, preocupación permanente

Hay variados elementos que avalan la idea que la economía -en el presente año- crecerá en torno al 2,5%, algo menos que en el 2013. Ello tiene que ver con las condiciones nacionales e internacionales.

En lo internacional es sabido que nuestra situación está muy vinculada con lo que pase en Brasil y el mundo. Respecto al país vecino su situación, al margen de lo que ocurra con el Mundial de Fútbol, no es muy promisoria. En cuanto al mundo, se ratifica la idea que el precio de los productos primarios –principal exportación de nuestro país- continuará con su lenta tendencia a bajar.

Dentro de estas dificultades deberá moverse el nuevo equipo económico que tiene -respecto al anterior- una doble ventaja: su mayor homogeneidad y capacidad técnica y el hecho de reconocer parte de los problemas que tenemos.

A partir de esas condiciones resulta claro que su aspiración, por directivas de la Presidenta,  es mantener consumo y empleo.

A partir de estas enunciaciones se plantean algunos de los problemas a resolver. Tenemos un creciente déficit fiscal (menos ingresos que egresos de Caja) conjuntamente con una alta presión tributaria (40 puntos del PBI) y una inflación (entre 25 y 30%) que no para de subir. Mejorar las cuestiones de Caja supone reducir drásticamente los subsidios, en la mayor parte de los casos, eso demanda subir tarifas, pero hacerlo complica el tema inflacionario. Resolver este intríngulis es uno de los problemas. Se lo cita porque el mismo está relacionado con lo que nos pasó en estos días, dentro del “modelo” existente, con el tema de los apagones de luz. Claro, había otras soluciones, pero ellas tenían que ver con inversiones públicas y una presencia más firme y consecuente del Estado que estuvo bastante lejos de cumplir con sus responsabilidades respecto a las empresas concesionarias.

Dentro de la concepción actual se puede estimar que, contando con las perspectivas imaginadas en la explotación de hidrocarburos en Vaca Muerta y nuestra gigantesca capacidad de producir alimentos para comida y agrocombustibles para los motores, nuestro futuro –en el mediano plazo- puede ser promisorio. La cuestión es atravesar los próximos años esperando que estos dones de la naturaleza, aunque no sean debidamente explotados y nos generen problemas futuros, nos saquen de los problemas, porque “Dios es argentino”.

El 2014 nos espera con reservas en baja, crecimiento algo inferior al actual, con una inflación en alza y con escasas modificaciones en materia de empleos. Un intento de respuesta a esta perspectiva son los “Precios Cuidados” para 194 productos y el “Programa de 204 objetivos y 272 metas” que anunció el Jefe de Gabinete.

En síntesis pocos cambios, siempre que exista una conducción política fuerte y homogénea. En este sentido se observa un cambio es la estructura de conducción, que habrá que ver si se continúa después del primer trimestre. Aparece como nuevo protagonista, una informal Liga de Gobernadores, a cuyo frente se encuentra el Jefe de Gabinete y ex gobernador chaqueño, que ya debutara con el refinanciamiento de las deudas que las provincias tienen con  la Nación.

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1 Comentário

Comentarios

  1. Antonio Casalduero Recuero
    9 enero 2014 22:15

    A Cristina la han ido desgastando paulatinamente sus más acérrrimos detractores, ya sea por radio, diarios o televisión, lo cual ha ido generando en una política de ablandamiento en sus políticas económicas, lamentablemente. Las exigencias a las empresas responsables de los servicios públicos no ha sido la adecuada, éstos no han hecho las inversiones necesarias, no las han modernizado en plataformas tecnológicas más actualizadas. Es triste comprobar esto, sabiendo que la Argentina es un país tan rico, con un estado social que ya se lo quisieran otros países de la región, con una salud de buen nivel, con una educación gratuita, con un transporte de precios sensatos. Es la antítesis de lo que ocurre en Chile: mala salud pública, una de las educaiones más caras del mundo, un transporte deficitario y caro, un parque automotriz hipercargado, con calles que se han visto sobrepasadas hasta en las ciudades más pequeñas hace tiempo por esta cantidad monstruosa de vehículos circulando. Ojalá Cristina se vuelva a poner de pie y se plante frente a estos adalides del libre mercado cuyo único fin es aumentar sus faltriqueras de dólares.