May 1 2015
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OpiniónPolítica

Argentina, ¿fin de un ciclo?

El año electoral ha estallado en Argentina, tiñendo el país de debates políticos, sociales, culturales, económicos. No porque haya un interés especial de parte de la sociedad en las discusiones programáticas, ni curiosidad por los pases políticos de una a otra fuerza de los candidatos, o por las repentinas alianzas de último momento que suscriben, sino porque hay una fuerte probabilidad de que estas elecciones pongan freno o terminen con más de una década de gobiernos kirchneristas, clausurándose el proceso abierto en 2001 con la rebelión argentina y el ¡Que se vayan todos!
No tiene sentido mirar con detenimiento cada una de las candidaturas que se presentan en este momento, etapa de elecciones primarias previas a las elecciones nacionales donde se van definiendo las “internas” en cada partido y alianza; pero sí se puede subrayar que el proyecto político hasta ahora hegemónico, el kirchnerismo, no logra encontrar un candidato que suceda a Cristina: un candidato que concite suficiente consenso interno.
Quien aparece con más chance presidencial es el actual gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli. Un hombre del Partido Justicialista que nunca estuvo entre los más cercanos al núcleo kirchnerista, como sí lo está Florencio Randazzo, ministro del Interior y Transporte, que disputa la candidatura presidencial con el primero por el Frente para la Victoria.arg scioli
La mayor parte de las encuestas indican que Daniel Scioli lleva una amplia ventaja sobre Randazzo y los otros candidatos en la “interna del kirchnerismo”, lo que representará -si fuera electo como presidente-, un giro hacia posiciones clásicamente conservadoras y derechistas, tanto en la gestión estatal como partidaria. Sin embargo, tampoco parece ser que pueda ganar las elecciones. Al menos no en la primera vuelta, y con dificultades en el ballotage. Es por eso que para algunos sectores del oficialismo lo que se impone es pensar en el retorno de Cristina en 2019, cediendo ante la posibilidad de perder posiciones en estos años, gane quien gane.
En el campo de la oposición, la disputa presidencial está centrada en dos fuerzas de derecha: la que encabeza Sergio Massa, peronista que se “despegó” del kirchnerismo en 2013 (fue intendente por esa fuerza, y jefe de gabinete de Cristina), y la que encabeza el conservador liberal Mauricio Macri, quien va tejiendo alianzas con distintos sectores del peronismo, radicalismo y un rejunte de personalidades del espacio de derecha más clásico, el que participa activamente de las cumbres de la derecha continental con los Vargas Llosa, los Uribe, la gusanera cubana y las escuálidas venezolanas. Al momento de escribir esta nota, Macri va adelante de Massa en la disputa de la derecha conservadora, y sería uno de los próximos posibles presidentes.

¿Y la izquierda?
En la Izquierda, dos hechos pueden señalarse como novedosos: el primero es el afianzamiento y crecimiento del espacio electoral del Frente de Izquierda y de los Trabajadores, una alianza de partidos de la Izquierda trotsquista, a la que se sumaron algunos dirigentes obreros clasistas, que recibió el apoyo de un conjunto de organizaciones provenientes de la Izquierda independiente. Este frente en la elección anterior sacó unos cuantos diputados y legisladores, y es previsible que crezca su impacto en este turno electoral. La otra novedad es la opción de integrarse a la lucha institucional de la mayor parte de las organizaciones que nacieron como movimientos sociales alrededor de 2001 (la mayoría como movimientos piqueteros).
ar fitSi bien estas fuerzas, y otras corrientes de Izquierda que se presentan, no compiten en términos de desafío a las fuerzas de centro y de derecha en la disputa presidencial o de gobernadores, es posible que se sigan consolidando con diputados/as y legisladores/as en diferentes provincias y municipios, coloreando al menos los debates parlamentarios y acompañando diferentes demandas del movimiento popular. La pregunta que queda abierta es si esta decisión no está debilitando la capacidad de movilización del campo popular, al subsumirse en las disputas de candidatos, recolección de apoyo y propaganda.
La derechización del panorama hegemónico, tanto en el plano del oficialismo como de la oposición, y el desplazamiento de las izquierdas que actuaban en el campo de la construcción social hacia políticas institucionales, son dos de los hechos que permiten caracterizar el agotamiento de la energía desencadenada en 2001 con el “argentinazo”. Esto se produce en el contexto de un continente donde la derecha conservadora viene siendo alentada por la política imperialista norteamericana, que para sostener su disputa de territorios y bienes intenta recuperar el terreno perdido en el continente.
La abierta amenaza de agresión a Venezuela y la política de desestabilización en Brasil son algunos de los nuevos datos preocupantes de este contexto continental. En Argentina no faltan maniobras desestabilizadoras, de manipulación mediática, pero que no alcanzan a configurar una perspectiva golpista eficaz. De todos modos, en este panorama destituyente, y de ofensiva conservadora, se vuelve más complejo el escenario abierto con el posible desplazamiento del kirchnerismo, ya sea por otras fuerzas o por la pérdida de hegemonía en su propia fuerza.

Política internacional
A pesar de la tibieza en las definiciones del gobierno -que le impiden por ejemplo integrarse al campo de países del Alba- éste ha venido sosteniendo en el campo internacional acuerdos de solidaridad con Venezuela, Bolivia, Cuba y los países latinoamericanos, aunque seguramente va a retroceder frente a este giro conservador. En este contexto, habría también pérdidas en el terreno de los derechos humanos, que ya venían de todos modos anunciándose y abonándose con políticas de reconciliación, como la que llevó al gobierno a poner en la jefatura de las fuerzas armadas al general César Milani, imputado por crímenes de lesa humanidad durante la dictadura, quien fue tristemente “bendecido” con el abrazo de la dirigente de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini. Precisamente este abrazo y las intenciones de reconciliación del gobierno fueron uno de los ejes que dividieron aguas en la marcha del 24 de marzo, por el aniversario del golpe de Estado, en la que varias Madres de Plaza de Mayo, el presidente del Serpaj, Adolfo Pérez Esquivel, y organismos de derechos humanos tomaron distancia del acto oficial, y se movilizaron con las fuerzas de Izquierda y movimientos populares.

arg basta buitresPolítica económica
En las políticas económicas, algunas de las iniciativas que el gobierno argentino ha asumido son las siguientes:
• Elaboración de una nueva Ley de Semillas, a la medida y exigencia de transnacionales como Monsanto.
• Intentos de avanzar con la exploración de hidrocarburos no convencionales a través del fracking.
• Concesión a Chevron de una parte sustantiva de YPF, que habilita a Estados Unidos para que se inserte de lleno en el negocio de Vaca Muerta. Según la Agencia de Información de Energía de EE.UU. las formaciones de esquistos de Vaca Muerta y Los Molles concentran un potencial de recursos de gas recuperables de 582 billones de pies cúbicos. Vaca Muerta es considerada el área prospectable de esquistos más importante fuera de Norteamérica.
• Se está intentando discutir en el Congreso (sin información a la sociedad) una nueva Ley de Hidrocarburos. El debate gira en torno a las proporciones que habrá en su explotación -para la nación, las provincias y las empresas-, y su sentido es atraer la atención de las corporaciones, extendiendo la duración de los contratos a 35 años para los no convencionales, con la posibilidad de una prórroga de diez años.
• Se continúa favoreciendo el negocio soyero como clave de la economía, y el lugar de las transnacionales de la alimentación y de la biotecnología, como Monsanto, Syngenta, Cargill, que tienen el control monopólico de ese desarrollo productivo.
• Se habilitó la autorización a la empresa china JHP International Petroleum Engineering Ltda. a presentar el estudio de impacto ambiental de su proyecto de perforación de tres pozos para la extracción de petróleo, y dos pozos sumideros, en jurisdicción de área protegida, violando la Ley de Parques Nacionales. Forma parte de la zona identificada como el corredor ambiental de mayor importancia del noroeste argentino, imprescindible en términos de conectividad biológica, por constituir el último nexo funcional entre los sectores norte y centro de las yungas argentinas, y por su rol en la conectividad con el ambiente chaqueño.
El modelo neodesarrollista extractivista ha promovido violentos procesos de acumulación de capital, sobre la base del despojo de los pueblos originarios, de las comunidades campesinas y de las poblaciones locales, así como de la superexplotación de los trabajadores que aumentaron en sus niveles de precarización.

Horizontes posibles
AR CRIS 2015AEl gobierno argentino ha profundizado este modelo de inserción subordinada dentro del capitalismo transnacional, acentuando el desplazamiento de productores, afectando la soberanía alimentaria, la soberanía energética, la soberanía popular, fortaleciendo a los pools de siembra y a los grupos exportadores, así como las ganancias de los grandes industriales, beneficiando a la explotación minera, pesquera, petrolera, soyera -entre otras-.
Estos beneficios se producen tanto por la cesión de los recursos como por el mantenimiento de bajos salarios -que aseguran grandes ganancias para las transnacionales-, y por inversiones realizadas desde el Estado en infraestructura, que achican los costos de las grandes empresas. Se conservan muchas de las peores leyes laborales de los años 90. El monocultivo soyero, además de ampliar la frontera agraria capitalista y empujar a la mayor marginalidad al campesinado tradicional, familiar y comunitario, arrincona a otras producciones destinadas al consumo alimentario típico del pueblo argentino. La utilización del paquete tecnológico de transgénicos y agrotóxicos degrada la tierra, la biodiversidad, y la salud de millones de hombres, mujeres y niños del pueblo. Esto también sucede con la contaminación provocada por la megaminería a cielo abierto, por la explotación petrolera, el desplazamiento de poblaciones como consecuencia de las mega-represas, etc.
La clase dominante ha recuperado ganancias a costa de los trabajadores y trabajadoras, y del arrinconamiento de las poblaciones, desalojadas de sus territorios. Sin embargo, también han aumentado los índices de asistencialismo, lo que le permitió renovar ciertos niveles de consenso a su gestión unido a que la violencia del sistema actúa como reaseguro de las distintas fracciones del poder.
Lo más probable es que estas políticas se profundicen, teniendo también como factor agravante el deterioro de la estabilidad producida en los últimos años por el impacto de la crisis mundial. Probablemente en el contexto surgido de las elecciones, la resolución de esta crisis volverá a asentarse en un mayor ajuste y una mayor represión.
MacriLa idea de que se ha cerrado un ciclo político nos lleva a la pregunta sobre los horizontes posibles de visualizar en las batallas emancipatorias. Algunas claves tendrán que ser debatidas en los próximos meses entre las fuerzas que hoy pretenden actuar desde abajo y a la Izquierda, con un sentido claramente popular: cómo defender los derechos ganados, cómo construir alianzas para concretar esta defensa de derechos, y enfrentar un posible escenario de mayor represión. Cómo articular las fuerzas populares del país, más allá de las contradicciones que existan en la lectura de las políticas inmediatas, en una alianza que forme parte de un proyecto continental popular, democrático, antimperialista e internacionalista, que impida el avance de la derecha en cada uno de nuestros países y la intervención imperialista directa en el continente. Es también necesario pensar políticas de defensa de los territorios, para evitar que los mismos se vuelvan los paraísos del narcotráfico, en la modalidad de laboratorios del narcoestado.
Son muchos desafíos que exigen profundizar los procesos de formación de militantes, y la unidad política de quienes seguimos caminando y luchando para la creación de un poder popular, con raíz en los proyectos políticos del pueblo.

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