Jun 16 2004
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Cultura

Argentina: La Colifata, lugar de locos y poetas

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Me lo contó un periodista amigo. Recibió una insólita invitación: presenciar una audición de radio desde los jardines de un hospital de enfermos mentales con la participación activa de sus propios internados.

Bastante intrigado se dirigió a la dirección indicada: Hospital Borda, Buenos Aires, Capital. Y cuando llegó allí le costó creer lo que estaba viendo. Tras una amplia playa de estacionamiento y el ancho edificio de cuatro pisos de pabellones se internó por un corredor, hasta enfrentar un parque de varias hectáreas de árboles y caminos con paseos de césped.

Un gentil internado se le presentó en el sendero y le ofreció un folleto:

-Yo soy Pancho. Soy poeta, pero se me han olvidado los versos.
-Mucho gusto. Vengo a ver La Colifata…
-Venga conmigo. Cruzando la chacra y el taller. Lo llevo hasta Alfredo.

Lo guió hasta el frente de una cabaña donde se había reunido un grupo de personas. Le agradeció al guía convidándole un cigarrillo -lo que fue muy festejado- y miró al frente. Eran las dos de la tarde de un sábado de sol. Brillaban las hojas del bosque y el verde del césped.

Bajo la sombra de unos árboles, una mesa de transmisión, una consola de radio, parlantes a los costados …y un círculo de sillas con espectadores rodeando un pequeño proscenio.

El periodista estaba asombrado por lo inesperado del espectáculo al aire libre. En ese momento comenzaba la transmisión tras una breve cortina musical. Un animador señaló al trovador porteño con su guitarra… Y el guapo se presentó cantando…

Yo soy… Yo soy Prudencio Navarro…
el cuarteador de Barracas…
tengo un pingo que en el barro…
cualquier carro… tira y saca…

Durante la canción el visitante se acercó junto a las sillas y observó al grupo. Por las ropas más afectadas de saco y corbata y los vestidos de las señoras, le pareció distinguir a las familias; vestían ropa más informal y gastada los internados.

Aplausos. El presentador, informal también, anunció luego al interno recitador, el Pancho, que se instaló frente al micrófono de pie…

-Hoy quiero recordar a los trabajadores golondrina, que son aquellos sacrificados laburantes que van de una provincia a otra haciendo changas en las cosechas del trigo, de la vendimia, de la zafra, del algodón… Y hay un poeta mendocino, Armando Tejada, que les ha dedicado un poema que se titula Pedro Changa… Escuchen…

…Fue a la Pampa en enero porque el trigo
había puesto de oro la distancia
y en marzo subió hasta las uvas
que el sol de Cuyo preña de tonadas…

Adela, una chica auxiliar del programa, atiende al periodista visitante y lo invita para luego a conocer la Biblioteca, el Salón de Teatro y el Frente de artistas. En ese momento el director del programa, que a la vez maneja los controles de la consola, le señala al animador: “¡Reportajes!”

El conductor en el escenario, Diego lo nombran sus compañeros de exilio, con los ademanes de los grandes animadores de la radio y la televisión, presenta:

-¡Hoy nos acompañan y nos visitan grandes amigos !… Dos sicólogos y una señora que vienen de Alemania; tres productores y un libretista de una radio de Uruguay, varios familiares de los internados y un periodista de un sitio de Internet entre otros invitados… ¡ Bienvenidos amigos !

Les acerca el micrófono.

Los alemanes expresan en un difícil castellano su admiración por esta creativa innovación como medio de expresión de los internados, agradecen por lo aprendido y la señora pregunta qué significa el nombre de La Colifata…

-Viene de loco, colo, colifa, que en lunfa señala a los rayados, chiflados -explica un interno traductor.

Los uruguayos manifiestan que habían escuchado las grabaciones de este programa retransmitidas por varias emisoras de radio de la Capital y del Interior, y no pudieron resistirse a la curiosidad de conocerlo en vivo.

El periodista saluda al director y responde que sinceramente se ha sorprendido por todo lo que significa como reincorporación y contacto de los internos con el medio y las familias, como modo expresivo de normalizar los sentimientos y la vida de relación… Y pide que se le facilite la grabación de un programa para su difusión en el mundo externo…

Siguen las sorpresas. El animador, Diego, y otro interno les hacen reportajes sobre su vida pasada y presente en el Instituto a los propios compañeros de internación, dándoles la oportunidad de adelantar sus planes para el futuro.

Un trío de cantores cuyanos… Una zamba… Una tonada… Y cantan…

Los chinos del Albardón… no tienen recao ni manta…
pero saben guitarrear… hasta que las velas no ardan…

Ahora presentan a un cuentista. De memoria nomás relata lo que titula Un cuento del tío, muy divertido y luego cuenta algo de sus conversaciones con los pájaros del parque, y lo titula Me contó un pajarito.

El periodista llegó a dudar de entre los presentes quiénes eran los colifatos. Reportajes, canciones, poesía… Más de una hora de animación mientras, por los prados, otros internos caminantes deambulan pensativos, se acercan al escenario y piden cigarrillos a las visitas.

El periodista, agotado el paquete de rubios, finalmente saluda al director de La Colifata que se mueve frente a los controles. Es el joven licenciado Alfredo Olivera. El periodista le reitera el pedido de un casette con la audición del programa.

-Todos los sábados estamos aquí a las dos de la tarde. El próximo le traigo la grabación de hoy. Y gracias por venir.

-El agradecido soy yo, licenciado. Vivimos en un mundo de locos, y esto es lo más cuerdo que he conocido. Gracias por lo que está haciendo.

Cuando el periodista salió del Hospital Borda, ya no estaba tan seguro de ser el mismo que había entrado, y se le completó del refranero inicial : …Todos tenemos un poco…

………………………..
Escritor argentino. Algunas de sus obras pueden leerse sin cargo en la Biblioteca: para buscarlas basta un clic en la parte superior de la pantalla (donde dice Biblioteca).

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