Ene 27 2008
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Economía

Argentina, los buenos automóviles. – INVESTIGAN A DIPLOMÁTICOS DE 40 PAÍSES

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Las operaciones ilegales presuntamente se cometieron entre 2004 a 2007, etapa en la cual fungía como canciller Rafael Bielsa secundado por el actual canciller Jorge Taiana, y consistían en ingresar automóviles de alta gama, como deportivos y todo terreno, con franquicia diplomática y luego venderlos en el mercado local.

La denuncia, realizada ante dos tribunales por el canciller Jorge Taiana, que también ordenó un sumario interno, desplazando de su cargo al ministro de segunda Jorge Matas que conducía el Departamento de Franquicias, y ordenó auditar a varias dependencias del ministerio a su cargo.

De acuerdo con la fuente, lo que la justicia ordinaria investiga “son los trámites realizados por funcionarios diplomáticos extranjeros en presunta connivencia con empleados jerárquicos de la cancillería argentina”. En el país toda actuación judicial que involucre a embajadores o personal diplomático en general debe ser tramitada ante la Corte Suprema de Justicia.

Las actuaciones judiciales en marcha las desarrollan los jueces federales María Romilda Servini de Cubría (fuero penal) y Marcelo Aguinsky (fuero penal-económico).

La Caja de Pandora

La auditoría externa dispuesta por Taiana en agosto de 2007 reveló que 960 automóviles ingresaron a Argentina con franquicia diplomática en los últimos cuatro años. De ese total, los auditores tomaron una muestra de 98 unidades cuyas tramitaciones verificaron detalladamente lo que reveló que “el 93 por ciento fue nacionalizado en un período de tiempo inferior al que indican las normas de la Convención de Viena”.

La Convención de Viena en que se basa el régimen especial de importación de autos para los diplomáticos establece que los privilegios “se conceden, no en beneficio de las personas, sino con el fin de garantizar el desempeño eficaz de sus funciones”.

Agregó que el 18 por ciento de los autos analizados fueron vendidos tan rápidamente que no pudieron completar el trámite para ostentar chapas diplomáticas.

La norma exige que los vehículos ingresados con dichos beneficios –exención del pago de impuestos de importación y otras tasas– sólo pueden venderse libremente, como autos nacionales, cuatro años después de su ingreso en el país. La disposición establece que si se vendiera antes de los dos años, se debe abonar el 100 por ciento de los impuestos; en el tercer año, el 60 por ciento; y, en el cuarto año, el 40 por ciento.

La justicia argentina dispuso la prohibición de la salida del país para todos los autos que forman parte de la pesquisa porque sus trámites de importación están bajo sospecha, a menos que sean conducidos por el titular.

De acuerdo con la auditoría ordenada por el canciller, los automóviles deportivos de alta gama como los jeeps Hummer de General Motors y los deportivos Ferrari, Porsche, Lamborghini son los preferidos por los diplomáticos.

Nada se pierde todo se transforma

La denuncia de la Cancillería se asemeja con el de los autos truchos que ocurrió durante el menemismo; de 1991 a 1993, diplomáticos de Bolivia, Paraguay, Venezuela, España y Panamá, entre otros, fueron denunciados por importar autos con franquicias para luego venderlos para uso particular. El paradigma de la época fue el escándalo del ex embajador de Bolivia en Argentina entre 1989 y 1992, Agustín Saavedra Weisse, quien fue denunciado por ingresar la friolera cifra de 152 autos de lujo para diplomáticos y venderlos antes del tiempo mínimo exigido.

Su accionar no terminaba allí, hombre rápido para los negocios, terminó siendo acusado de dos acciones ilegales nuevas. La primera fue la exportación de algunos de esos autos al exterior, que le reportaron ganancias por alrededor de ocho millones de dólares; y la segunda que el entonces embajador había nombrado a cuarenta bolivianos que residían en el país como miembros de la embajada en la Argentina para de esa manera mantener oculto el destino de los autos.

Otra denuncia fue contra el embajador de Panamá, Pedro Escalona Ríos, quien fue involucrado por el entonces juez en lo económico Enrique Otero, y el ex fiscal Ricardo Cavallero, en la importación de autos para su posterior venta.

Un gran negocio de miles de dólares para el comprador, y un mercado integrado por empresarios y artistas. También se descubrió un nuevo caso en el que los importadores usaban franquicias de discapacitados. Compraban más de un auto por persona, y siempre su exquisito paladar automovilístico saboreaba las marcas de los Mercedes Benz y los BMW.

La investigación llevó al desplazamiento del ex juez Enrique Otero por mal desempeño de sus funciones, y condujo al hallazgo de un Mercedes Benz escondido bajo fardos de alfalfa, importado de esa forma, en la estancia de Huberto Roviralta, ex pareja de (la actriz) Susana Giménez. La rutilante estrella, acusada de encubrimiento de contrabando, debió pagar 10.000 dólares a la Aduana para cerrar la causa judicial.

También se investigó a otra ex pareja de la Giménez, el actor Ricardo Darín, quien había comprado una camioneta japonesa Nissan al empresario José “Cacho” Steinberg. La lista sería interminable, pero la cerraremos con dos empresarios periodísticos, uno Constancio Vigil presidente en ese entonces de la editorial Atlántida, quién había comprado un Mercedes-Benz, usando como testaferro a Juan Carlos Albarracín, un hombre que había perdido sus piernas en un accidente ferroviario y que trabajaba como ascensorista en su editorial.

Vigil dijo “cometí una imprudencia” ante las cámaras del que era su propio canal de televisión (Telefé) al ser denunciado en 1991. El otro, ya fallecido, fue Julio Ramos dueño de Ambito Financiero, diario que elaboró “la doctrina del contrabando patriótico”, explicando que los pobres ricos importaron autos de lujo por izquierda porque “el autoritarismo del Estado” impedía hacerlo por derecha, y los equiparó con Mariano Moreno y la Representación de los Hacendados anterior a la Revolución de Mayo.

La continuidad del cambio

Nada ha cambiado, sólo las circunstancias y los actores, pero todo se desarrolla en las altas esferas del poder político. Ha rodado una cabeza, la de Jorge Matas un ministro de segunda, mas este accionar delictivo no lo puede realizar un solo funcionario. Estamos ante la presencia de una asociación ilícita enquistada en la Cancillería, que durante años “trabajó” bajo las barbas del mismo ministro que hoy la denuncia tardíamente y que no puede culpar a la gestión anterior.

Deben revelarse los nombres de los implicados sea cual fuere su cargo político, su estatus económico o su figuración en la sociedad. Para llegar a la verdad es preciso querer descubrirla en toda su desnudez, en su totalidad. Por ello, es preciso que el canciller Taiana milite del lado donde no hay privilegios que disimular ni defender.

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* De la redacción de ARGENPRESS, agencia de prensa independiente Argentina.

www.argenpress.info.

Addenda
“ESTE EMBAJADOR NO TIENE AUTO”

La sede diplomática que más velozmente reaccionó en Buenos Aires ante la seriedad de los hechos denunciados fue la representación chilena. El embajador Luis Maira aseguró –y así lo reprodujo la prensa de su país– que no había personal diplomático involucrado en la importación mañosa de automóviles.

Señáló Maira que se habían detectado dos casos que no afectaban al personal de la legación, sino a otros tantos agregados militares de otro tiempo, un oficial y un suboficial de ejército, que habrían adquirido, respectivamente, un Hummer y un Porsche. “Este embajador –dijo– carece hasta de auto particular”.

Trascendió en la mañana del sábado que la Cancillería chilena investigará exhaustivamente las adquisiciones del personal diplomático chileno en el exterior; el ministerio de defensa y el alto mando del ejército, en tanto, no habían dicho nada al cumplirse 24 horas de estallado el escándalo.

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