Jun 13 2019
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Política

Argentina: Para Macri, la necesidad tiene cara de Pichetto

En una semana, la pol√≠tica partidaria argentina mostr√≥ todas las formas de la capitulaci√≥n ante el vellocino electoral. Y en las √ļltimas 48 horas muchos de sus actores no vacilaron en tirar a los perros convicciones proclamadas, principios recitados y estrategias presentadas como ‚Äúinfalibles‚ÄĚ, para tratar de acomodarse en la cola que conduce a las sillas principales del gobierno.

‚ÄúEl beso de Judas‚ÄĚ, de Giotto di Bondone

Antes, el sábado 18 de mayo, el movimiento de una sola ficha había dinamitado el tablero electoral. Cuando Cristina Kirchner (CFK) hizo un paso atrás y Alberto Fernández ocupó el primer escalón de la fórmula presidencial, el Justicialismo orgánico y la mayoría de sus jefes provinciales aplaudieron la novedad, se sumaron a los poderosos intendentes del Gran Buenos Aires que ya los esperaban, a los gremios más importantes y a los movimientos populares con mayor poder de movilización y terminó de consolidarse un espacio que amplió sus límites hacia el centro ideológico.

Despu√©s, todos se vieron obligados a moverse al comp√°s del minu√© que le propuso el sector opositor con m√°s cantidad de votos nacionales, tantos, que las encuestas lo ubican por encima del oficialismo y, en m√°s de un caso, con posibilidades de victoria incluso en primera vuelta. La estabilidad de esos ‚Äún√ļmeros‚ÄĚ le permiti√≥ mantenerse firme en las negociaciones.

La decisi√≥n de CFK de abrirse a las l√≥gicas locales de los peronistas del interior y de las grandes ciudades suburbanas, sin cerrarse alrededor de su c√≠rculo ‚Äúintenso‚ÄĚ y aceptando las candidaturas territoriales sin imponer las ideol√≥gicas, le granje√≥ confianzas y le sum√≥ fuerza. Cuando laud√≥ en favor de alguna candidatura, lo hizo en base a la realidad irrefutable de la diferencia de simpat√≠as entre suscandidatos y las alternativas que le planteaban.

Esa l√≥gica demoli√≥ los intentos de construcci√≥n ‚Äúpor el medio‚ÄĚ de los sectores que intentaron diferenciar kirchnerismo de peronismo, como si el movimiento nacido del estallido de las entra√Īas del pueblo pudiese acomodarse en una caja de zapatos o reducirse a la bit√°cora de un escriba.

Cristina hizo lo suyo, y sali√≥ de gira con su libro; ‚ÄúSinceramente‚ÄĚ, que le permite recorrer el pa√≠s, acercarse ‚Äúa todos y todas‚ÄĚ con la soltura de una cronista, sin necesidad de atarse desde el principio al armado de actos partidarios, en tiempos en que son muchas las personas que vuelven a renegar de ‚Äúlos pol√≠ticos‚ÄĚ, desprecian las propuestas partidarias y se preocupan m√°s por temas puntuales y dispersos, banderas de sector, perspectivas espec√≠ficas o intereses generacionales: por ejemplo legalizaci√≥n y gratuidad del aborto, enfoques de g√©nero, econom√≠a popular, protecci√≥n del ambiente, violencia institucional, para citar solo algunos ejemplos de manual.

Los hechos condujeron a la implosión de la Alternativa Federal que no fue. La propuesta del Frente Patriótico de los Fernández sedujo a Sergio Massa, de todos los aspirantes alternativos el de mayores simpatías en el electorado y con una edad que le hace pensar en futuros más apropiados para dar el salto hacia la casa presidencial de Balcarce 50.

El economista Roberto Lavagna es eso, un economista, de pol√≠tico‚Ķ no m√°s elegancia que la de sus sandalias con medias; trat√≥ de imponer su figura como si tuviese seguidores y se qued√≥ solo, aferrado al veterano sindicalista Luis Barrionuevo que no parece ser la figura adecuada para te√Īir su candidatura de ‚Äúmodernidad‚ÄĚ y menos de ‚Äúprogresismo‚ÄĚ.

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Lavagna y Schiaretti

Y a la ex-radical Margarita Stolbizer que, al pactar con Massa en 2017 le quit√≥ m√°s que lo que le sum√≥ y, finalmente, al salte√Īo Juan Manuel Urtubey, con quien sobre la hora arm√≥ el ‚ÄúConsenso Federal 2030‚ÄĚ que, seguramente, alude al a√Īo para el que esperan alcanzar competitividad. El cordob√©s Juan Schiaretti abandon√≥ y decidi√≥ cuidar su gueto provincial sin colgar sus candidatos de ninguna boleta nacional.

De todos, solo quedaba Miguel Pichetto, senador hasta el pr√≥ximo 9 de diciembre, sin votos, sin territorio y con la mala noticia de que el gobernador de su provincia Alberto Wertelinek se perfila para apoyar la boleta ‚Äúfernandecista‚ÄĚ, con lo que qued√≥ sin posibilidades de acceder al premio de su reelecci√≥n parlamentaria, prometido por el macrismo en pago por sus esfuerzos en quitarle votos a la mayor√≠a peronista. Al final dio el salto; tal vez por necesidad, a horas de haberse autopostulado para acompa√Īar a un Urtubey que lo ignor√≥.

Triple salto mortal sin red

Atardec√≠a en Buenos Aires cuando Macri supo que no contar√≠a con la compa√Ī√≠a de Ernesto Sanz -el radical al que m√°s respeta quien, a su vez, es el pol√≠tico m√°s considerado por Paolo Rocca, el due√Īo de Techint.

Contra los deseos de sus correligionarios, el lunes 10 el mendocino estuvo de acuerdo con la apuesta del mandatario a incorporar a un senador que, prácticamente está inventariado en la cámara alta nacional, en la que se instaló el 10 de diciembre de 2001, desde donde defendió los intereses de los presidentes Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner y de su esposa Cristina, a la que terminó denostando cuando fue reemplazada por Mauricio Macri el ingeniero neoliberal.

Cristina apost√≥ a sumar para ganar las elecciones. Macri salte√≥ ese paso y jug√≥ a tener el manejo del Senado de la Naci√≥n porque, de mantenerse en el gobierno, se propone ‚Äúprofundizar‚ÄĚ sus pol√≠ticas y, entre sus prioridades, reclamadas por el Fondo Monetario, figuran las reformas previsional y laboral.

Resultado de imagen para pichettoPichetto ser√≠a el escudero ideal de ese camino sin retorno para jubilados, jubiladas, trabajadoras y trabajadores. Antes tendr√° que ganar en octubre, una posibilidad que no es fija. Tan ajustada es la situaci√≥n que el Presidente desestim√≥ el inter√©s de Urtubey por colgar a Mar√≠a Eugenia Vidal de una colectora provincial sin importarle la posibilidad de que la gobernadora sumara algunos votos que, a priori, son oro, ante la eventualidad de que, por el contrario, algunos sufragios cayesen en la cesta del salte√Īo.

Muchos radicales aspiraban a ‚Äúampliar‚ÄĚ la alianza macrista Cambiemos sumando uno de los suyos a la dupla presidencial, otros sectores internos impulsaban una aspirante femenina; para quedarse ‚ÄúJuntos por el Cambio‚ÄĚ, ambos debieron tragarse al ‚Äúpatag√≥nico‚ÄĚ nacido en la bonaerense localidad de Banfield.

Los amigos ya no vienen…

Una vez más Sergio Massa hizo que sus monedas relucieran como el metal precioso del que no están hechas. Con el dibujo definitivo ya trazado, que prácticamente no presentó novedades tras su previsible incorporación a la coalición multipartidaria y multisectorial encabezada por el Partido Justicialista y la Unidad Ciudadana de Cristina Kirchner, se abre ahora un espacio de diez días en el que se definirán los nombres de las candidaturas, secundarias aunque importantes.

Massa lleg√≥ a ese cap√≠tulo de la negociaci√≥n con la fortaleza que implic√≥ el inter√©s de los Fern√°ndez por contenerlo e intentar sumar a sus seguidores que, en abstracto, constituyen un n√ļmero que podr√≠a acercarlos al triunfo. Sin embargo, desembarc√≥ con la debilidad en que cay√≥ cuando el n√ļcleo central de sus dirigentes, diputados e intendentes empez√≥ a centrifugarse hacia los Fern√°ndez. Una hora m√°s y llegaba al caf√© con Alberto Fern√°ndez, sin laderos.

De todos modos pele√≥, y lo seguir√° haciendo, por su pretencioso pliego de condiciones, que ser√° negociado hasta la entrega de listas de precandidatos el pr√≥ximo s√°bado 22. Incluye la defensa del n√ļmero de diputados nacionales ante las renovaciones que se avecinan, algo que podr√° lograr en la medida que los gobernadores avalen esas postulaciones.

En la provincia de Buenos Aires suceder√° lo mismo, con prioridad para las ‚Äúlistas de unidad‚ÄĚ en los 135 distritos; en los gobernados por Unidad Ciudadana el massismo no presentar√° alternativas y a la rec√≠proca. Si la puja es ineludible los organizadores del acuerdo tratar√°n que haya ‚Äúinternas ordenadas¬Ľ.

Sergio Massa, ¬Ņy ahora?

 

El problema de Massa, m√°s que ‚Äúel poroteo‚ÄĚ es mantener una identidad diferenciada. Sabe que la potencia de Fern√°ndez-Kirchner va a opacar su figura durante la campa√Īa, por eso su insistencia en confrontar en una PASO, cuya discusi√≥n se pate√≥ para los pr√≥ximos d√≠as, con la promesa de encabezar la n√≥mina de diputados nacionales y presidir la C√°mara en caso de que no se realice. Defendi√≥ el municipio de Tigre como territorio para volver a arrancar la construcci√≥n de su imagen presidencialista futura, de la mano de su esposa Malena Galmarini.

Sobre la mesa puso la posibilidad de que Natalia de la Sota -hija del fallecido Jos√© Manuel, y una de las caras ganadoras de las elecciones cordobesas en las que Schiaretti arras√≥ el pasado 12 de mayo- se ponga al hombro la campa√Īa en su provincia, traccionada por casi 40 intendentes. Ese s√≠ es un activo de peso, en el territorio que en 2015 consolid√≥ el triunfo de un Cambiemos que acaba de fenecer, al menos como ‚Äúmarca‚ÄĚ, esa categor√≠a del marketing que ignora la matriz de la pol√≠tica, tan cara a las estrategias de otros de los grandes perdedores del cierre de alianzas: el jefe de gabinete Marcos Pe√Īa y el asesor ecuatoriano de imagen¬† Jaime Dur√°n Barba.

Cada actor hizo lo suyo para construir los espacios electorales, algunos supieron desde antes de comenzar la partida el lugar al que quer√≠an llegar; otros dieron vueltas, pero al final tambi√©n se sacaron la foto a la hora se√Īalada. Algunos unieron a los sectores que pretend√≠an, otros se abrazaron a lo que pudieron y, tambi√©n, hubo quienes se quedaron con lo que quedaba en el tarro.

*Psicólogo y periodista argentino, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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