Ago 8 2016
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Sociedad

Argentina: Tierra, techo y trabajo

En la esquina de mi casa hay una verduler√≠a. Antes pasaba un paisano en una chata desvencijada a buscar las sobras para los chanchos. √öltimamente veo se√Īoras sin camioneta, pero con los pibes a cuestas. Cuando miro para saludar -en mi barrio la gente todav√≠a se saluda-, bajan la cabeza. Lo que rescatan no es para los chanchos.

La Argentina no est√° bien. Tampoco lo estaba hace un a√Īo ni hace diez. Pero hoy est√° peor. Falta pan. El espect√°culo ha creado una falsa grieta mientras la verdadera se ensancha cada d√≠a. La fractura que se profundiza en nuestra sociedad, silenciosa como el movimiento de las placas tect√≥nicas, no se televisa ni se tuitea. Sin embargo, desde el subsuelo de la patria, los descamisados hacen o√≠r su grito, un clamor que se sintetiza en tres palabras que universaliz√≥ el papa Francisco y son ya bandera de lucha para millones de excluidos en todo el planeta: tierra, techo y trabajo. De eso se trata la movilizaci√≥n del domingo.

Cualquier persona de buena voluntad, en el campo o la ciudad, desea que sus hijos tengan un techo digno y puedan realizarse a través del trabajo o cultivando la tierra. El sistema en el que vivimos no ofrece oportunidades para satisfacer ese anhelo tan básico ni perspectivas para las futuras generaciones. La exclusión tiene un sustrato estructural en un mundo donde el dinero reina en lugar de servir. De eso queremos hablar nosotros.

La integralidad del programa de las 3T que enarbolamos (tierra, techo, trabajo) combina las necesidades inmediatas de los humildes con la perspectiva estrat√©gica de la pol√≠tica con may√ļscula, esa que no se reduce a la disputa partidaria y busca construir la Argentina grande que so√Ī√≥ San Mart√≠n desde la pr√°ctica cotidiana de la solidaridad.ar san cayetano

Hay una din√°mica entre pan y trabajo profundamente enraizada en nuestra cultura popular que se manifiesta en la devoci√≥n por San Cayetano. El pan de la filantrop√≠a se come con verg√ľenza, bajando la cabeza. El trabajo en todas sus formas, aun aquellas no reconocidas, tiene un valor que no se agota en parar la olla. Es lo que algunos llaman su dimensi√≥n subjetiva. Dignifica.

Son justamente esos trabajadores sin derechos, desvalorizados y hostigados los que salen a la calle el domingo e interpelan a la sociedad con la creatividad inagotable de la econom√≠a popular: cartoneras que recuperan el descarte; costureras que confeccionan lo que compramos en La Salada (y los shoppings); horticultores que cultivan las verduras que todos comemos; obreros de empresas recuperadas que salvan las f√°bricas del abandono; constructores que edifican viviendas para los que no son sujetos de cr√©dito; feriantes que alegran las madrugadas en las villas; trabajadoras comunitarias que alimentan ni√Īos en merenderos y rescatan j√≥venes en las comunidades terap√©uticas; comunicadores populares que cuentan lo que otros callan; campesinos e ind√≠genas que custodian la naturaleza produciendo alimentos.

Ninguno de ellos -ni los que están organizados ni los que se la rebuscan solos- quiere volver a cortar una ruta por un bolsón de comida ni hurgar en la verdulería. Quieren seguir haciendo lo que hacen: trabajar. Y merecen los mismos derechos que cualquier otro trabajador. La Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) reclama su inclusión laboral y un salario social complementario para que ninguno esté bajo la línea de pobreza.

La paz est√° en peligro cuando escasea el pan y se complica el trabajo. Luchamos desde la memoria hist√≥rica de nuestro pueblo porque queremos paz. Luchamos, ayer y hoy, porque rechazamos tanto la manipulaci√≥n pol√≠tica del sufrimiento ajeno como la represi√≥n de los reclamos populares. Los movimientos queremos pan para hoy, pero no hambre para ma√Īana: tenemos reclamos inmediatos, pero tambi√©n una utop√≠a que proponer, que contempla la reforma agraria, la integraci√≥n urbana y la inclusi√≥n laboral. Marchamos por una sociedad sin esclavos ni excluidos, con tierra, techo y trabajo para todos.

*Cofundador de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, consultor del Consejo Pontificio de Justicia y Paz

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