Nov 3 2015
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Opini贸nPol铆tica

Argentina: Un horizonte de futuro para la alternativa al neoliberalismo

El ag贸nico triunfo de Scioli en la primera vuelta de las elecciones presidenciales ha conllevado una inesperada virtud: decenas de miles de argentinos, hasta ayer reducidos a la condici贸n exclusiva de votantes, hoy se vuelcan a las calles con pasi贸n militante en pos de que la diferencia se ampl铆e y el 22 de noviembre obtengamos un rotundo triunfo.
No es seguro que lo consigamos si s贸lo vamos a remitirnos a lo ya hecho por los gobiernos de N茅stor y Cristina porque, aun cuando se trate de nuevos derechos que han cambiado la vida de los argentinos, aun cuando haya que defenderlos y preservarlos, la verdad es que no basta con la voluntad o la actitud de conservarlos, porque la tendencia humana 鈥搉o discutimos si justa o injusta- es a r谩pidamente naturalizar lo obtenido, a olvidar lo que cost贸 lograrlo.
La l贸gica que ilumina las mentes, el sentimiento que enciende los corazones apunta siempre hacia el futuro, y la fuerza del kirchnerismo se contruy贸 de ese modo. N茅stor se transform贸 en un l铆der gracias a su fina percepci贸n de las aspiraciones que se mov铆an en el imaginario colectivo, aspiraciones gr谩vidas de futuro que los movimientos sociales hab铆an puesto sobre la palestra; como antiguo asamble铆sta, puedo testimoniar nuestro asombro al ver que llevaba adelante propuestas relevantes de nuestra agenda.
As铆 fue como intepret贸 el m煤ltiple deseo de justicia que anidaba entre los compatriotas, que iba desde los derechos humanos a la afirmaci贸n de la autoestima nacional, pasando por reivindicaciones econ贸micas b谩sicas que, sin embargo, parec铆a imposible lograr. Bien visto, mirado desde el alma 鈥損orque, como dec铆a El Principito, 鈥渓o esencial es invisible a los ojos鈥-, las disyuntivas del momento actual no son distintas, y es por eso que una alternativa al neoliberalismo amasada en realidades y sue帽os no puede ponerse a la defensiva, sino que debe salir a proponer a los indecisos metas a construir de conjunto.
Se trata de salir a la calle y escuchar; escuchar聽 algunas viejas verdades que han quedado pendientes y las nuevas aspiraciones que circulan en nuestra sociedad, que pueden resumirse en el reclamo de m谩s justicia y m谩s igualdad, y que necesariamente incluyen acabar con la hegemon铆a del capital financiero -heredada de un r茅gimen legal que implant贸 la dictadura y que a煤n se mantiene incre铆blemente vigente-; avanzar en la universalizaci贸n de los derechos humanos de modo que sean la suprema ley que rija nuestro futuro; controlar a las transnacionales de modo que las grandes decisiones sean tomadas ac谩 y no en los para铆sos fiscales; otorgar bases s贸lidas a la econom铆a social; cuidar la tierra, el agua y el aire, que son las verdaderas joyas de la abuela y el patrimonio de las generaciones del porvenir; hacer llegar los beneficios de la educaci贸n a todos los niveles y del banquete de la cultura hasta nuestros hermanos m谩s sumergidos, y toda una serie de reclamos que est谩n en la sociedad argentina de hoy: un programa que entusiame a los j贸venes y apunte a que la vida buena llegue a todos.
Un condimento insustituible de esta receta -abierta a todos los aportes- es la alegr铆a; pareciera que se la hubi茅ramos regalado a la c谩fila de neoconservadores y neoliberales que ya se creen libando las mieles del poder. Bailotean y sueltan globos en una escena de cotill贸n pl谩stico cuidadosamente montada hasta en su 煤ltimo detalle, simulando que la Patria es algo as铆 como una Disneylandia; sin embargo, cuando la c谩mara se acerca, por debajo de cremas y potingues pueden advertirse las arrugas de lo vetusto, las miradas vac铆as, las sonrisas forzadas.
Son lo viejo en el peor de los sentidos, el encubierto deseo de restarurar la sociedad de los se帽ores, la nostalgia ancestral del l谩tigo de la que ya nos hablaba San Mart铆n. La alegr铆a que debemos liberar es la que suena y huele a clases subordinadas que han resuelto dejar de serlo, la de los que navegan con las brisas y los vientos de la historia, la de los que un d铆a cansados 鈥搇os pies, que no los corazones- se refrescaron sonrientes en la fuente de la Plaza de Mayo: una alegr铆a que se r铆e de la solemnidad mentida de lo gur煤es de las cat谩strofes, una alegr铆a que puede hacerse l谩grima -como cuando nos quedamos sin N茅stor- pero que se repone al ver al otro y, en 茅l, a la Patria.
Reconocernos, saber que somos m谩s y mejores porque no aspiramos a la f谩cil renta, porque sabemos que lo que nos une es la fe en que el verdadero cambio radica en el trabajo manual e intelectual que nos constituye, que funda nuestra condici贸n humana. Con esa alegr铆a, con ese horizonte de futuro, por todo lo que nos queda por hacer, vayamos a las urnas este 22 de noviembre de 2015 e inscrib谩moslo entre las fechas m谩s preciadas de la experiencia colectiva de los argentinos.

*Escritor

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