Oct 20 2014
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Ciencia y Tecnolog铆aOpini贸n

Argentinos en 贸rbita

Para poder poner un sat茅lite en el espacio, los pa铆ses del mundo se reparten las 贸rbitas. Es decir, hay un organismo especializado de las Naciones Unidas, llamado Uni贸n Internacional de Telecomunicaciones (UIT), que distribuye las 鈥渃ajas espaciales鈥. La Argentina tiene asignadas dos 1). Una est谩 a 72 grados de longitud Oeste. La otra, corresponde a 81 grados Oeste. Ambas posiciones orbitales se miden con respecto al meridiano de Greenwich.

El Arsat-1, lanzado el jueves, ocupar谩 la de 72 grados. 驴Por qu茅 ser tan espec铆fico con estos datos? S铆game por ac谩 y ver谩.

Cuando la UIT asigna una posici贸n orbital, el pa铆s adjudicado tiene un plazo (generalmente de tres a帽os, quiz谩 con alg煤n per铆odo de gracia dependiendo de las circunstancias y verificaciones) para ocuparla. Si no lo hace, la pierde y 鈥渆ntra el suplente鈥. De hecho, existen dos sat茅lites que las est谩n ocupando 鈥減or Argentina鈥, que son alquilados para no perder esas ubicaciones. Cada una es importante por diferentes razones. La posici贸n 72 es ocupada hasta hoy por el sat茅lite AMC-6, que pertenece a una empresa que sol铆a llamarse GE Americom (GE por General Electric) pero que ahora es parte de un grupo m谩s grande que se llama SES global, con mayor铆a de capitales norteamericanos. Esta empresa, junto con Intelsat, tiene m谩s de la mitad de todos los sat茅lites geoestacionarios que est谩n girando alrededor de la Tierra. Y estoy hablando de m谩s de 300.

Los sat茅lites geoestacionarios, se denominan as铆 por 鈥済eo鈥, que significa tierra y 鈥渆stacionarios鈥 porque aparecen como aparcados en el espacio, en este caso, justo sobre el territorio argentino. En t茅rminos que usan los t茅cnicos y/o especialistas, se dice que esa posici贸n orbital 鈥渋lumina鈥 a la Argentina. De hecho, si uno pudiera ver al sat茅lite desde nuestro pa铆s, lo ver铆a como quieto en el espacio, algo as铆 como si la Argentina estuviera usando una suerte de paraguas o de foco que la ilumina. En realidad, ilumina mucho m谩s que nuestro pa铆s. Llega a cubrir algunos pa铆ses lim铆trofes como Paraguay, Uruguay y Chile.

Un poco de historia
En el a帽o 1995, la Argentina contrata el uso de un sat茅lite (el Nahuel 1) con la empresa Nahuel Sat. Ese sat茅lite estuvo especialmente dise帽ado para dar servicio a nuestro pa铆s. La construcci贸n fue francesa y entr贸 en operaciones en 1997. En principio, fueron ellos (los propios franceses) quienes controlaban las se帽ales que emit铆a, pero despu茅s cedieron ese control a los ingenieros y t茅cnicos argentinos. El Nahuel 1 ten铆a previsto una vida 煤til comercial de doce a帽os.

La compa帽铆a Nahuel Sat tuvo varios cambios en su estructura societaria. En un momento ingresa la empresa norteamericana GE Americom (GE por General Electric), la que ya era accionista de Nahuel Sat y que ahora se transform贸 en SES Americom. GE Americom ten铆a 17 sat茅lites en 贸rbita y ten铆a una participaci贸n en el paquete accionario que comenz贸 siendo de 3,3 y lleg贸 al 28,75 por ciento.

Cuando la Argentina s贸lo pod铆a utilizar la posici贸n orbital 72, la empresa que nos prove铆a el servicio se interes贸 en la posici贸n 81 tambi茅n. La clave y la importancia de esta otra posici贸n orbital, es que la 81 鈥渋lumina鈥 a toda Am茅rica, longitudinalmente, con una franja que va desde Estados Unidos hasta la Argentina. Si nuestro pa铆s pod铆a hacerse de esa 贸rbita, querr铆a decir que podr铆a empezar a tener clientes norteamericanos, ofrecer servicios satelitales en el Hemisferio Norte y no hace falta que me explaye en el valor econ贸mico que eso representa.

En el a帽o 1998, Carlos Menem firma en Washington un acuerdo de reciprocidad muy peculiar 2). Por un lado, Estados Unidos, que era la poseedora de esa posici贸n orbital (la 81), se la ced铆a a la Argentina. 驴Qu茅 ped铆a a cambio? Que permitiera a la empresa DirecTV ubicar un sat茅lite que tuviera penetraci贸n en nuestro pa铆s. La negociaci贸n parec铆a muy interesante. Por un lado, incorporaba a nuestro territorio un competidor para los servicios de cable (Cablevisi贸n por ejemplo), pero a cambio obten铆a un tesoro muy preciado: acceder al mercado norteamericano (adem谩s de lo que significa poder vender esos mismos servicios a toda Am茅rica latina). Pero鈥

Por un lado, cuando le presentaron ese contrato a la comisi贸n de telecomunicaciones del Senado, algunos legisladores preguntaron: 鈥溌緿e qu茅 reciprocidad hablan si la Argentina no tiene un sat茅lite que pueda 鈥榠luminar鈥 en Estados Unidos? 驴De qu茅 sirve tener asignada la posici贸n orbital si no tenemos el aparato que la utilice?鈥.

Naturalmente no habr铆an de dejar que el negocio cayera ante semejante obviedad. Fue la propia empresa que era 鈥渄ue帽a鈥 del Nahuel 1 la que se ofreci贸 para construir el Nahuel 2. M谩s a煤n: ese sat茅lite pasar铆a a estar controlado en Benav铆dez, en la provincia de Buenos Aires, igual que lo que sucede hoy con el Arsat-1 que fuera lanzado el 煤ltimo jueves. Eso s铆, hab铆a un peque帽o detalle a considerar: el plazo temporal. Es decir, el tiempo empezar铆a a correr y la Argentina ten铆a alrededor de tres a帽os para ocupar la posici贸n que hab铆a adquirido en el canje.ar satelite2

Mientras tanto, DirecTV ingres贸 en el pa铆s y en particular comienza a ofrecer en la Argentina las im谩genes del Mundial de Francia 1998. Ser铆a redundante abundar en m谩s detalles: 隆qu茅 mejor pol铆tica de difusi贸n y promoci贸n de una compa帽铆a nueva en el mercado que ingresar en un pa铆s (el nuestro) con un campeonato mundial de f煤tbol para seducir a los nuevos potenciales clientes! Pero, como esta historia contin煤a, conviene notar que la empresa norteamericana empezaba a operar aqu铆 cuando el pa铆s no ten铆a a煤n siquiera abierta la licitaci贸n para que las compa帽铆as constructoras pudieran ofrecer un sat茅lite que sirviera para ocupar la posici贸n orbital 81.

Aprendizaje
El tiempo segu铆a pasando y nosotros no arranc谩bamos nunca. Curiosamente (o a lo mejor no), el Nahuel 2 comenz贸 a ser boicoteado. Por razones que fueron variando con el tiempo, el proyecto no avanzaba. En el camino, los ingenieros argentinos que trabajaban para Nahuel Sat comenzaron a aprender c贸mo 鈥渆specificar鈥 un sat茅lite. Para que se entienda mejor, especificar quiere decir explicitar las particularidades que el sat茅lite a construir tendr铆a que poseer para satisfacer las necesidades que ten铆amos nosotros. Y adem谩s de aprender a especificarlo, aprendieron c贸mo estaban fabricados casi todos los sat茅lites de telecomunicaciones del mundo. De hecho, consultaron en varias oportunidades con las constructoras de sat茅lites de todo el mundo (que no son muchas) para que se presentaran a una suerte de licitaci贸n para ver qui茅n se adjudicaba el Nahuel 2. Lo curioso (y tremendamente 煤til para la capacitaci贸n que tendr铆an los ingenieros, f铆sicos y t茅cnicos argentinos) es que, con el objetivo de ganar la licitaci贸n, cada una de las empresas fue presentando 鈥渕anuales鈥 t茅cnicos detallados de sus sat茅lites.

Pero por otro lado, mientras esto suced铆a, los argentinos empez谩bamos a aprender c贸mo se constru铆a un sat茅lite de estas caracter铆sticas. M谩s all谩 del juego pol铆tico que se desarrollaba en otra mesa, ese aprendizaje rendir铆a sus frutos m谩s adelante.

Como dec铆a m谩s arriba, no hay muchas empresas constructoras de sat茅lites en el mundo. La Argentina consider贸 a siete. Este es el detalle.

Cuatro norteamericanas: Boeing Satellite Systems, Lockheed Martin, SSL (Satellite System Loral) y Orbital Sciences. Todas, de una u otra forma, est谩n ligadas a la industria militar, pero tambi茅n son proveedoras de sat茅lites comerciales.

Del otro lado del oc茅ano, en Europa, hay tres compa帽铆as: Thales Alenia Space que, si bien es originalmente francesa, con el paso del tiempo se transform贸 (como todas) en empresas multinacionales. Una segunda compa帽铆a que se consider贸 en ese momento fue la de origen franco-alem谩n y que es la construye los Airbus, aviones que en particular forman parte de la flota de Aerol铆neas Argentinas.

Me permito inyectar un dato: Thales Alenia Space se llamaba Aeroespacial antes y basta retroceder un poco m谩s de 32 a帽os y entender que ellos fueron los que produc铆an los tristemente c茅lebres misiles Exocet. 驴Se acuerda?

Esas fueron las seis constructoras que consider贸 la Argentina en su momento. Hay otras (dos rusas, una china, etc.) que no recibieron invitaciones para presentarse a la licitaci贸n. Sin embargo, las constructoras rusas presentaron tambi茅n sus plataformas a trav茅s de Thales Alenia Space.

La 煤ltima empresa europea que se suma a la lista de constructoras es la m谩s nueva de todas. Es de origen alem谩n y se la conoce con las siglas OHB. Por ahora se ha ocupado de la construcci贸n de sat茅lites m谩s chicos, pero es sostenida econ贸micamente por la agencia europea del espacio. Por ejemplo, ahora est谩n desarrollando sat茅lites totalmente el茅ctricos, lo cual es ciertamente una novedad.

驴Por qu茅 fui tan espec铆fico con estas empresas? Porque en el camino de la discusi贸n pol铆tica (y la dilaci贸n que empezaba a hacerse manifiesta), los cient铆ficos y t茅cnicos argentinos segu铆an aprendiendo.

驴Servir铆a en alg煤n momento el know how que estaban adquiriendo? Piense que esta formaci贸n (o informaci贸n) tiene sentido adquirirla si usted, como pa铆s, piensa construir alg煤n sat茅lite en alg煤n momento. De hecho, varios cient铆ficos argentinos fueron tentados por el grado de idoneidad que exhib铆an y algunos fueron contratados y viajaron a Europa. Otros, se quedaron en el pa铆s pero se siguieron educando y ganando experiencia en el tema. 驴Llegar铆a alg煤n d铆a en el que habr铆an de poder utilizar ese conocimiento en favor del pa铆s?

Controles

Pero me desvi茅. Vuelvo por un instante hacia atr谩s. En el pliego de licitaci贸n para la construcci贸n del sat茅lite se explicitaba que el control deb铆a estar en la Argentina, m谩s espec铆ficamente en Benav铆dez. Pero lo que no era comprensible desde el lado de los cient铆ficos era la raz贸n por la cual nunca se llegaba a la estaci贸n final: decidirse por alguna de las propuestas y comenzar la construcci贸n del sat茅lite. A esta altura, ya le queda claro a usted (que adem谩s conoce el final de la pel铆cula y ya se sabe qui茅n fue 鈥渆l muchachito鈥) que empez贸 a sospecharse de un boicot.

驴Cu谩l podr铆a ser ese plan? Si el tiempo segu铆a pasando y la Argentina no lograba construir/comprar el sat茅lite en tiempo y forma, la posici贸n orbital 81, la que ilumina Estados Unidos y toda Am茅rica, corr铆a riesgo de perderse. Es decir: el pa铆s hab铆a honrado su porci贸n del pacto (permitir el ingreso de DirecTV) y, a cambio, perder铆a la posici贸n orbital tan valiosa. Para un observador externo parec铆a extra帽o: DirecTV se hab铆a insertado en la Argentina y, a cambio, el pa铆s no obten铆a nada. 驴Qu茅 intereses se lesionaban en el camino? O es que alguien sab铆a que nosotros nunca ocupar铆amos esa posici贸n y nos cambiaron el oro por espejitos de colores?

Sigo. Quiero agregar un dato no menor a esta historia y le pido que preste atenci贸n a lo que va a leer (si es que no lo sabe ya): si el pa铆s perd铆a el lugar, hab铆a alguien sentado tranquilo en el banco de suplentes, para ingresar en cualquier momento si el titular no pod铆a seguir jugando (o si ni siquiera estaba en condiciones de entrar como titular). 驴Qu茅 pa铆s cree usted que estaba segundo en l铆nea esperando su turno? S铆, imagin贸 bien: 隆Gran Breta帽a! 驴Curioso, no?

Cuando escrib铆 las compa帽铆as que proveen y construyen sat茅lites en el mundo, lo hice con la idea de mostrar que si bien tienen or铆genes bien definidos (Estados Unidos por un lado y Europa por otro), los conglomerados y consorcios que las integran les pasan por encima a los pa铆ses. La misma empresa (SES global) a la que la Argentina le alquila hoy el sat茅lite interino que utiliza nuestra posici贸n orbital 81 (por lo que el pa铆s no tiene ning煤n beneficio, s贸lo paga para no perderla) tiene una parte que controla SES Americom. Si Gran Breta帽a obten铆a la posici贸n, ellos podr铆an seguir oper谩ndola.

Y hay algo m谩s en este rompecabezas empresario (del cual no soy un experto ni pretendo serlo). S贸lo quiero mostrar una peque帽铆sima porci贸n de lo que se est谩 jugando cuando uno ingresa en el mercado internacional a competir con los verdaderos tiburones: no te van a regalar el mercado as铆 nom谩s. La posici贸n orbital 81 tiene un impacto comercial muy fuerte, ya que no es lo mismo vender servicios en Am茅rica latina que hacerlo en el mercado norteamericano, cosa que ya escrib铆 m谩s arriba. Pero, adem谩s, se incorpora otro dato muy significativo. El precio del megaHertz por mes (que es la unidad de venta) se cotizaba en aquel momento en alrededor de 4000 d贸lares 3) para los clientes de Estados Unidos. Si una empresa tiene una posici贸n dominante en una regi贸n, puede permitirse el lujo de hacer dumping (perder dinero eventualmente en otra regi贸n) y de esa forma destruir a los competidores. De hecho, quienes estaban haciendo un buen negocio en el norte, pod铆an cobrar solamente 3000 d贸lares el megaHertz por mes en Sudam茅rica y de esa forma manejar el mercado. De esa manera, la empresa Nahuel Sat no pod铆a ganar. Eso s铆, nadie dice que Nahuel Sat fuera inocente en este entramado empresario. Peor a煤n: todo pega con todo.

El 鈥渇racaso鈥 de las licitaciones y pliegos y la dilaci贸n comenz贸 a hacerse evidente. Parec铆a hecho adrede. Mejor dicho, parec铆a porque era. La Argentina segu铆a pidiendo propuestas a las distintas compa帽铆as, con todas sus plataformas, y cada vez aprend铆amos m谩s y m谩s. Y hasta all铆 llega todo cuando gente interesada en el pa铆s le advierte a Nestor Kirchner de lo que est谩 por pasar. Kirchner no dud贸. No s茅 si ten铆a muchas alternativas, pero ciertamente no esper贸 m谩s tiempo. Pod铆a haber decidido comprar finalmente un sat茅lite, pero se inclin贸 por una postura m谩s firme y soberana. Pidi贸 un plazo de gracia de dos a帽os y lo consigui贸, pero en el camino se comprometi贸 a que la Argentina construir铆a su propio sat茅lite. Construir铆a su propia empresa (Arsat) y se apoyar铆a en el Invap para el dise帽o, especificaci贸n y construcci贸n.

Con la visi贸n, el coraje y la audacia de un verdadero estadista, redobl贸 la apuesta y se fue a buscar a los ingenieros satelitales argentinos. Todos ellos pasaron virtualmente de trabajar para la empresa Nahuel Sat a Arsat.

Y ac谩 llega otro momento clave: cuando hubo que empezar el dise帽o como si fuera nuevo, todo ese tiempo de frustraci贸n y perplejidad que acompa帽贸 a los ingenieros, en particular, cient铆ficos, en general, y t茅cnicos, que s贸lo se hab铆an dedicado a prepararse, dec铆a鈥 todo cambi贸 abruptamente. S煤bitamente la luz roja que los hab铆a acompa帽ado durante a帽os poniendo una y otra traba se hab铆a puesto verde y esa onda verde parec铆a propagarse en el tiempo.

Si la Argentina hubiera tenido que empezar de cero, es poco probable que hubiera podido cumplir con el plazo que hab铆a conseguido el entonces presidente. Sin embargo y en forma inesperada, todo lo que hubo que hacer, es (si se me permite la imagen) abrir el caj贸n en donde se encontraba todo escrito y preparado, y poner el mecanismo en movimiento. Esa incre铆ble ventaja resolvi贸 una parte vital del problema que ten铆a Kirchner.

Esa valent铆a de un visionario, cuyo cr茅dito deber铆a estar separado del gana-pierde pol铆tico de todos los d铆as, es el que nos permite hoy ocupar un lugar privilegiado en el mundo. Poco importa (al menos, me importa poco a m铆), si somos parte de ocho, o diez o veinte pa铆ses en el mundo que pueden construir un sat茅lite de estas caracter铆sticas. 驴Qu茅 importancia tiene qu茅 n煤mero de pa铆s somos? 驴No es suficiente decir que estamos en condiciones y que no dependemos de nadie? Ojal谩 todos los pa铆ses fueran independientes y tuvieran la ciencia necesaria para poder hacerlo en cada lugar.

De hecho, Bolivia le compr贸 un sat茅lite a China. El gobierno chino le vendi贸 el sat茅lite a Evo Morales por 302 millones de d贸lares. De este dinero, Bolivia solamente pag贸 44 millones de d贸lares al contado y despu茅s, durante tres a帽os, no tuvo que desembolsar ni un d贸lar m谩s porque el gobierno chino, para abrirse una puerta en esta parte del mundo, le ofreci贸 un cr茅dito excepcional a quince a帽os en el que, salvo el monto inicial, estuvo tres a帽os sin pagar m谩s nada. En el camino, los bolivianos tienen la posibilidad de generar dinero al vender los servicios que ofrece su sat茅lite. En alg煤n sentido, el propio sat茅lite coopera en pagarse a s铆 mismo. Los bolivianos (con todo derecho) tendr谩n un sat茅lite que les proveer谩 de servicios a ellos, pero 驴c贸mo sabe uno que los datos son solamente controlados desde La Paz o Santa Cruz?

En cambio, nosotros sabemos que los datos llegan s贸lo a Benav铆dez. Ya s茅: supongo que habr谩 gente que al leer esta 煤ltima l铆nea estar谩 pensando (y creo que con raz贸n tambi茅n): 驴y Snowden? 驴Qu茅 tendr铆a 茅l para decir? Que soy ingenuo鈥 Es posible, pero en todo caso, pong谩moslo as铆: si los chinos o los rusos no pudieran hacer sus propios sat茅lites, 驴le dejar铆an esa tarea de telecomunicaciones a Estados Unidos? 驴Les representar谩 algo a ellos tener la ciencia y tecnolog铆a suficiente para producirlos?

Otro tema colateral: en esta competencia est茅ril por determinar si el 50 por ciento est谩 hecho en el pa铆s pero el otro 50 por ciento es adquirido afuera, quiero hacer una observaci贸n que ofrezco para poder pensar: el sat茅lite tiene dos computadoras (esencialmente). Una computadora maneja las calentadoras, las m煤ltiples telemetr铆as. Y por otro lado, hay otra computadora que funciona modificando la orientaci贸n. Esta computadora se conecta con los sensores que son los que saben c贸mo est谩 orientado el sat茅lite y tambi茅n con las ruedas de inercia. Estas ruedas del momento de inercia sirven para acelerar o desacelerar y modificar la orientaci贸n. Dominar鈥 鈥搇o quiero escribir otra vez鈥 dominar esta tecnolog铆a es deteminante. Y esto es independiente de que se hubieran comprado otras partes afuera. Algunos huesos del cuerpo son comprados en el exterior (y no son menores, por cierto), pero el coraz贸n y el cerebro son argentinos, con tecnolog铆a, dise帽o, software, desarrollo, construcci贸n, implementaci贸n y ensayo todo hecho en la Argentina. 驴Qu茅 m谩s querr铆amos como primer paso? 驴Qui茅n imaginaba siquiera que pudi茅ramos dar este primer paso?

Eso de 鈥渓ev谩ntate y anda鈥 deja de ser una frase con toda la poes铆a. El pa铆s no s贸lo se levanta y anda, sino que vuela. 驴No era argentino usted? 驴No nos pon铆an contentos los goles de Diego o los dobles de Manu? 驴Solamente eso? 驴Y esto que acaba de suceder en todos los frentes, qu茅 es? 驴La fantas铆a de un barrilete c贸smico o la realidad de un vuelo espacial?

Perm铆tase celebrarlo. El acontecimiento lo merece. El suspenso del jueves vali贸 la pena. Algunas veces tambi茅n es un orgullo haber nacido en este pa铆s.
Notas

1) Todos los datos num茅ricos que figuran en este art铆culo son aproximaciones. Ser muy t茅cnico o pretender ser muy preciso no cambia conceptualmente nada y solamente sirve para 鈥渄ejar de entender鈥.
2) Firma del acuerdo de reciprocidad: http://edant.clarin.com/diario/1998/06/10/e-04601d.htm
3) Los precios han cambiado ahora, pero la referencia relativa sirve para entender lo que quiero ofrecer.

*Periodista y cient铆fico argentino. Doctor en matem谩ticas

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