Jul 11 2013
1685 lecturas

Opini贸nPol铆tica

Asamblea Constituyente en Chile, puerta a la libertad

Casi un cuarto de siglo de retraso tiene la convocatoria a una Asamblea Constituyente que permita a los chilenos decidir libremente el destino de la naci贸n, y as铆 poner fin al periodo de dominaci贸n olig谩rquica que abri贸 el golpe de Estado de septiembre de 1973 y que no ha terminado.

Esta deuda, que mantiene en interdicci贸n la soberan铆a popular, reduciendo los derechos del ciudadano a una m铆nima expresi贸n, es todav铆a m谩s antigua si tomamos como referencia los compromisos que en los a帽os 80 asumieron todos los partidos pol铆ticos, desde liberales de derecha hasta el MIR, pasando por la Democracia Cristiana y los partidos Socialista, Comunista, Radical, etc. Asimismo est谩n las declaraciones pro Constituyente de figuras destacadas de esas colectividades, como Eduardo Frei Montalva, Patricio Aylwin, Ricardo Lagos, Ricardo N煤帽ez, Hugo Zepeda, etc.(1)

Para los a帽os 80 -incluso se registraron opiniones tempranas en los 70-, todos los sectores pol铆ticos que se agrupan hoy en la Concertaci贸n de Partidos por la Democracia, m谩s la corriente liberal que tiene domicilio en Renovaci贸n Nacional -y por supuesto el Partido Comunista-, coincid铆an en que al recuperar Chile el Estado de derecho 鈥渟e crear铆an las condiciones necesarias para el m谩s pronto funcionamiento de las instituciones democr谩ticas, particularmente mediante la convocatoria a una Asamblea Constituyente integrada por las distintas corrientes de opini贸n y la adopci贸n de un sistema electoral que garantice la libre, informada y aut茅ntica expresi贸n de la voluntad ciudadana鈥 (declaraci贸n de marzo de 1983).

No obstante, la Concertaci贸n lleg贸 al gobierno en 1990 y permaneci贸 21 a帽os en La Moneda, disfrutando de las delicias del poder sin hacer nunca amago de convocar a la Constituyente. M谩s bien por el contrario; los dirigentes de esa coalici贸n -que busca retornar al gobierno este a帽o- se convirtieron en ardientes enemigos de la Asamblea Constituyente como leg铆tima v铆a de retorno a una democracia construida por voluntad libremente expresada de los ciudadanos.

La excusa para este viraje es el temor de apelar a la soberan铆a del pueblo en chile bandera-pueblo-mapuchecada una de las etapas del proceso constituyente (plebiscito de la convocatoria, elecci贸n de los diputados a la Constituyente y la aprobaci贸n -o rechazo- de la nueva Constituci贸n), lo cual pondr铆a en peligro la gobernabilidad. En buenas cuentas, una defensa cerrada del statu quo cuyos fundamentos fueron dise帽ados por la extrema derecha pol铆tica y empresarial asociada a la corrupta dictadura militar.

La aspiraci贸n de contar -por primera vez en la historia de Chile- con una Constituci贸n generada con participaci贸n directa de los ciudadanos, ha sido estigmatizada por politiquillos con 铆nfulas de rep煤blicos. En medio de aplausos de la derecha, han calificado esa soluci贸n c铆vica a la crisis institucional en marcha como 鈥渇umar opio鈥.

En agosto del a帽o pasado, bajo presi贸n de la movilizaci贸n estudiantil, personeros concertacionistas como el senador Ignacio Walker, presidente de la DC, y el ex presidente de la Rep煤blica Ricardo Lagos, admitieron la posibilidad de convocar a una Asamblea Constituyente. Pero retrocedieron casi de inmediato, ante la airada reacci贸n de El Mercurio -que los condenaba al ostracismo publicitario-. El socialdem贸crata Lagos lleg贸 al extremo de asegurar que si la UDI aceptaba reformar el sistema electoral binominal 鈥溌e acab贸 la discusi贸n de la Asamblea Constituyente!鈥.(2) El dem贸cratacristiano Walker, a su vez, se disculp贸 por su herej铆a y asegur贸 que la Constituyente era s贸lo una 鈥減osibilidad鈥 te贸rica.

Por su parte el Partido Comunista, que ha cerrado filas con la Concertaci贸n en el pacto Nueva Mayor铆a, tambi茅n le saca ahora el cuerpo a la Asamblea Constituyente. En su reemplazo propone una 鈥渁samblea ciudadana鈥 que elabore un pre-proyecto de Constituci贸n. Algo as铆 como 鈥渁l de por ver鈥. En cuanto a la candidata Michelle Bachelet, ha manifestado que hay que cambiar la Constituci贸n por 鈥渧铆as institucionales鈥, neg谩ndose a mencionar la Asamblea Constituyente.

La Constituci贸n dictatorial no consulta el plebiscito y por tanto, respetar el esp铆ritu y letra de su articulado lleva a un callej贸n sin salida, que es lo que se propusieron los redactores de este cepo antidemocr谩tico. A lo sumo permite reformas superficiales, como las de 2005, que se cocinar铆an en una comisi贸n bicameral de los mismos que cierran el paso a la Asamblea Constituyente. Se ha sugerido que la llave que franquear铆a el paso a esa f贸rmula elitista ser铆a una reforma del binominal, aumentando el n煤mero de senadores y diputados para dejar contentos a todos los partidos.

chile represion estEn los hechos se ha conformado un frente anticonstituyente de los dos bloques autodenominados de 鈥渃entroderecha鈥 y 鈥渃entroizquierda鈥 que se alternan en el gobierno. Se ha consumado lo que anticip贸 la iron铆a del poeta de Las Cruces, la unidad de derecha e izquierda.
Es dif铆cil encontrar otro espect谩culo pol铆tico tan bochornoso como el que est谩n dando los partidos 鈥渄emocr谩ticos鈥 de Chile. En nombre de la gobernabilidad se han puesto de acuerdo para impedir la libre expresi贸n de la voluntad del pueblo. En el colmo del descaro piden respetar la institucionalidad de una Constituci贸n ileg铆tima de origen. Su abolici贸n mediante una Asamblea Constituyente debi贸 ser el primer paso del primer gobierno despu茅s de la dictadura militar. Era -y es- la 煤nica manera democr谩tica de poner fin al periodo de dominaci贸n olig谩rquica que se abri贸 el 73. Temer a una presunta ingobernabilidad porque se convoca al pueblo al m谩s aut茅ntico proceso democr谩tico que es una Asamblea Constituyente, significa aceptar que los chilenos somos incapaces de determinar el rumbo pol铆tico, social y econ贸mico del pa铆s que en forma libre e informada decidamos.

Los partidos pol铆ticos parecen ignorar que impedir la Constituyente, obstruyendo el cauce pac铆fico y democr谩tico de los anhelos ciudadanos, es mucho m谩s peligroso para la gobernabilidad que llamar a la Constituyente. La paciencia de los pueblos -y el de Chile no es una excepci贸n- tiene un l铆mite. Lo que se est谩 exigiendo es reconocer -despu茅s de 40 a帽os- que la soberan铆a reside en el pueblo y que es hora de poner fin al periodo que abri贸 el zarpazo olig谩rquico y del imperialismo en 1973.

Mientras los partidos contin煤an eludiendo este deber fundamental, los intereses que gobiernan en forma ileg铆tima nuestra naci贸n aumentan su voracidad. La banca, por ejemplo, confiesa una ganancia de 1.392 millones de d贸lares en el periodo enero-mayo. En otro plano, el consorcio anglo-australiano BHP Billiton -que explota la minera Escondida- aventaja largamente la producci贸n y utilidades de Codelco, haciendo sal y agua la nacionalizaci贸n del cobre, m谩xima conquista popular de los a帽os 70. Los grandes intereses financieros que se han adue帽ado de Chile saben que no les queda mucho tiempo. Porque el pueblo -en definitiva- impondr谩 su voluntad soberana, rescatando las instituciones y pol铆ticas p煤blicas de su pa铆s.

(1) Para una informaci贸n m谩s detallada, consultar el excelente trabajo de investigaci贸n del periodista Patricio Segura Ortiz, 鈥淟os a帽os en que la elite pol铆tica s铆 cre铆a en la Asamblea Constituyente鈥, en Le Monde Diplomatique, edici贸n chilena, N潞 141, junio de 2013.
(2) El Mercurio, 28 de agosto 2012 (C 2).

*Editorial 鈥淧unto Final鈥, edici贸n N潞 785, 12 de julio, 2013

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A帽adir comentario