Feb 22 2013
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AmbienteSociedad

Asfixia en el supermercado

En un mundo donde la informaci贸n se expande a la velocidad de la luz, la ciudadan铆a preocupada y responsable aprende y sabe muchas cosas. Sabemos que las grandes masas forestales y selv谩ticas se reducen peligrosamente afectando a especies animales y vegetales, que desaparecer谩n antes incluso de que sean descubiertas.

La tala de estos bosques o su contaminaci贸n por escapes de petr贸leo es, a su vez, causa de la aniquilaci贸n insonora de poblaciones humanas e ind铆genas que hicieron de la naturaleza su medio de vida. En el sur del sur de Am茅rica, se rasg贸 la capa de ozono, un agujero que no se ve, pero que deja invidentes a ovejas y personas, con retinas atrofiadas por demasiada luz. Los mejores cursos de agua bajan llenos de plomo, ars茅nico y otras porquer铆as. Muchos se agotan y los riachue-los m谩s modestos s贸lo fluyen de cuando en cuando.

Y desde luego todos y todas somos conscientes en 鈥榗arne propia鈥 de los desordenes clim谩ticos actuales. 芦Un fr铆o estival y un c谩lido invierno禄, dicen los meteor贸logos de la televisi贸n mostrando un almendro florecido adornado con bolas y estrellas por Navidad.

Sabemos, dec铆a, de los problemas de maltratar a nuestro planeta y estamos defendiendo y exigiendo soluciones para frenar tanta degradaci贸n: proyectos para la protecci贸n de especies, t茅cnicas de reciclaje, construcciones bioclim谩ticas, etc茅tera. Pero nos olvidamos de una propuesta: revisar nuestros patrones de agricultura y alimentaci贸n, pues, como vamos a ver, es responsable de la mitad de los gases efecto invernadero (GEI) que eclipsan el futuro al generar el mayor de los problemas ambientales, el cambio clim谩tico.

Para ello vamos a tomar un alimento producido bajo un modelo de agricultura, ganader铆a o pesca intensiva y globalizada, y a contabilizar desagregadamente d贸nde y cu谩ntas emisiones de di贸xido de carbono (CO2) ha generado, desde que se pens贸 en producirlo hasta que se consumi贸 o desperdici贸. Veamos.

Hay que tener en cuenta los preliminares, cuando un empresario agr铆cola se sienta junto con sus asesores. 芦Mmm vamos a ver, este a帽o la colza y la soya se vender谩n muy bien puesto que hay una gran demanda de biocombustibles禄, dice. El t茅cnico agr贸nomo sentado a su derecha hace un c谩lculo r谩pido y explica: 芦Necesitaremos nuevas tierras para tanta producci贸n禄. Y las excavadoras y las sierras mec谩nicas arrasan con todo sin detenerse en ning煤n valor 茅tico ni ecol贸gico. Contabilizar las emisiones que se producen por estos cambios en el uso del suelo suma entre 15 y 18 por ciento del total de emisiones de GEI.

Cuando se dispone de tierras, sisadas a la naturaleza o al peque帽o alimentos para tirarcampesinado, queda escoger c贸mo ponerlas a producir. La opci贸n convencional o mayoritaria apuesta por monocultivos o ganader铆a estabulada, que funcionan con base en maquinaria pesada que se mueve con petr贸leo y fertilizantes, plaguicidas y dem谩s insumos de base petroqu铆mica. Estos procesos agr铆colas industrializados acaban representando entre 11 y 15 por ciento del total de emisiones.

Muchos alimentos se han producido lejos de nuestras mesas, como los camarones producidos en Ecuador, transportados a Marruecos para su procesamiento, que luego se empaquetan en 脕msterdam para venderse en Barcelona. Aunque algunos medios de transporte son menos contaminantes, todos dependen del petr贸leo y finalmente contabilizan entre 5 y 6 por ciento de las emisiones totales. Muchos de estos alimentos, en el trayecto, en el comercio y en casa, requieren conservarse en fr铆o. En estas fases, las estimaciones indican que se producen entre 2 y 4 por ciento del total de GEI.

Un modelo que exige tanta refrigeraci贸n es como una estufa para el planeta. Si miramos nuestras despensas tres cuartas partes de los alimentos que guardamos han sido procesados: calentados o congelados previamente para su conservaci贸n, en bandejas listas para el microndas o en c谩psulas de aluminio para la cafetera. Esta serie de procesos, cuanto menos cuestionables, genera aproximadamente entre 8 y 10 por ciento de las emisiones.

Para acabar, el sistema alimentario industrial, aunque presume de eficiente, es todo lo contrario, y hemos de denunciar las enormes cantidades de alimentos producidos que finalmente no llegan a nuestros est贸magos, que se despilfarran porque tienen taras, que se estropean en su marat贸n o que se tiran en el supermercado porque no se 芦acomodan禄 a sus requerimientos de venta. Gran parte de estos desperdicios se pudren en basureros produciendo entre 3 y 4 por ciento de GEI.

Entonces, si tomamos las seis fases en las que hemos fragmentado el sistema alimentario global y sumamos su responsabilidad en la crisis clim谩tica, podemos observar que producir y comer de esta forma nos lleva a generar como m铆nimo 44 y como m谩ximo 57 por ciento de las emisiones de gases con efecto de invernadero producidas por el ser humano. Curioso pero real: cambiar el sistema agroalimentario es cambiar el destino del planeta.

*Coordinador de la revista Soberania alimentaria, biodiversidad y culturas

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