Oct 6 2013
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Econom铆aPol铆tica

A煤n es posible evitar el capitalismo en Cuba

Tiene raz贸n el comunista cubano y ex diplom谩tico de su pa铆s Pedro Campos cuando dice que el sentido profundo de la actual pol铆tica econ贸mico-social cubana se expresa en el proyecto de C贸digo del Trabajo, presentado por la direcci贸n de la Central Obrera como imposici贸n, sin discusi贸n previa con la base, y cuyo contenido aumenta el poder de patrones, gerentes y administradores y anula toda posibilidad de control obrero sobre sus decisiones.

Como se recordar谩, fue tambi茅n la direcci贸n de esa central 鈥搎ue es una correa de transmisi贸n del gobierno hacia los asalariados鈥 la que les comunic贸 a 茅stos, en vez de defenderlos, que 2 millones de ellos ser铆an despedidos鈥

En Cuba, como en Vietnam, la veloz construcci贸n de una clase capitalista nacional asociada al capital extranjero combina un control burocr谩tico de la econom铆a y de toda la vida nacional por un partido 煤nico ultracentralizado y dirigido desde el v茅rtice, con el libre desarrollo de la acci贸n del mercado capitalista. Todo eso recibe el inmerecido calificativo de 芦socialista禄, aunque conduce a un r谩pido agravamiento de las diferencias sociales, excluye la intervenci贸n plena, democr谩tica y protag贸nica de los trabajadores (los supuestos sujetos de un cambio socialista real) y desmoraliza y despolitiza a vastas capas, sobre todo urbanas, de la juventud y de los asalariados que ven las crecientes desigualdades, la brutal contradicci贸n entre las declaraciones y las acciones de los dirigentes 芦socialistas禄 y el aumento de la corrupci贸n.

Los que durante m谩s de medio siglo pusieron sus esfuerzos y su vida al servicio de la defensa y desarrollo de Cuba y de la construcci贸n del socialismo y del logro de una mayor igualdad social se sienten hoy frustrados y, en cambio, aquellos que crecieron y maduraron durante los 煤ltimos casi 30 a帽os de profunda crisis econ贸mica y de crisis tambi茅n de la ideolog铆a oficial, y que han tenido que 芦arreglarse禄 individualmente a costa de todo y de todos, no creen en nada ni en nadie. El gobierno 芦gobierna禄 as铆 sobre un terrible vac铆o y su 煤nica carta es el arraigado sentimiento nacional de los cubanos, que se niegan en su inmensa mayor铆a a que su pa铆s vuelva a ser colonia de Estados Unidos.

El bloqueo estadunidense es criminal, viola la legalidad internacional y causa grav铆simas dificultades para Cuba, pero la responsabilidad de la crisis econ贸mica, pol铆tica y moral actual recae principalmente sobre el paternalismo y el burocratismo del partido-Estado, en su educaci贸n estalinista, antidemocr谩tica y en el voluntarismo y veleitarismo de la direcci贸n del proceso revolucionario, culpables de tantos errores y despilfarros.

Los trabajadores fueron y son tratados como menores de edad por los 芦esclarecidos禄, que los excluyen de los procesos de toma de decisiones sobre su propia vida y la del pa铆s. Eso es lo que hay que cambiar si se quiere que Cuba salga de su crisis no por la v铆a rusa, china o vietnamita sino por la de una democracia radical audaz apoyada en la intervenci贸n masiva de los trabajadores de todo tipo que, con su ejemplo, sea capaz de resucitar el apoyo pol铆tico que tuvo la Revoluci贸n cubana en los primeros a帽os 60 en toda Am茅rica Latina.

Proyecto terminal de contenedores en Mariel

Proyecto terminal de contenedores en Mariel

No hay mucho tiempo para ese cambio pues la protesta social es generalizada, como lo refleja, entre otros s铆ntomas, el 茅xito de Leonardo Padura, cuyo audaz y excelente El hombre que amaba los perros abri贸 brecha a su libro Herejes, profundamente esc茅ptico y cr铆tico que, guardando todas las distancias, lo pone en el papel de un nuevo Beaumarchais, o sea de un intelectual integrado en el r茅gimen pero que es su cr铆tico popular, denunciante de sus deficiencias y falacias y precursor de la probable ca铆da del mismo.

Hay actualmente una intensa discusi贸n en los sectores muy minoritarios pero valientes y revolucionarios que, como Pedro Campos, siguen siendo socialistas y quieren detener la marcha hacia la transformaci贸n de los apparatchiks en neocapitalistas como pas贸 en Rusia, o hacia el nacimiento de una clase de millonarios capitalistas 芦comunistas禄 y miembros del partido como en China.

Ellos plantean la necesidad de estudiar seriamente la historia del estalinismo en Cuba, desde la participaci贸n de los comunistas en el gobierno de Batista hasta sus posiciones frente al movimiento dirigido por Fidel Castro y su actuaci贸n en los primeros a帽os de la Revoluci贸n, as铆 como de hacer un balance de las relaciones entre la Revoluci贸n cubana y la entonces Uni贸n Sovi茅tica y los partidos comunistas de todo el mundo. En efecto, el gobierno revolucionario s贸lo despu茅s del estallido del barco Le Couvre en el puerto de La Habana y del desembarco de mercenarios en Playa Gir贸n, en 1961, fue empujado por los ataques de Estados Unidos hacia una alianza con la Uni贸n Sovi茅tica, que lo hab铆a reconocido muy tard铆amente pues hasta entonces era un gobierno nacionalista antimperialista pero no seguidor de la l铆nea de Mosc煤, ni menos a煤n socialista.

La opci贸n pragm谩tica a partir de 1961 de aplicar la teor铆a falsa de que 芦el enemigo de mi enemigo es mi amigo禄 y de retribuir la compra de az煤car por la URSS y la venta de armas, declar谩ndose 芦marxista leninista禄, o sea adoptando las posiciones de la URSS, no era la 煤nica posible y el pueblo cubano no fue consultado sino que fue colocado por Fidel Castro ante un hecho consumado cuando 茅ste repentinamente declar贸 por radio que Cuba era socialista, sin definir qu茅 socialismo ser铆a el de la isla.

Ninguna de las pol铆ticas posteriores era tampoco la 煤nica opci贸n, porque nunca hay una sola opci贸n y porque en Cuba nunca los revolucionarios antimperialistas en el poder recurrieron a la intervenci贸n plena y democr谩tica de los trabajadores, provistos de la informaci贸n necesaria, en las decisiones pol铆ticas, o sea, a la base misma de la construcci贸n del socialismo. Eso es lo que hay que cambiar antes de que sea tarde.

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