Sep 26 2016
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Sociedad

Ayotzinapa: una ausencia omnipresente/ Barbarie irresuelta/Entrevista a una madre

En la noche del 26 de septiembre de 2014, polic铆as federales y municipales de Iguala, estado de Guerrero, atacaron a estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa que se dirig铆an en autobuses a la capital mexicana a conmemorar la masacre de Tlatelolco en 1968. El saldo de la represi贸n fue de seis personas asesinadas y 43 estudiantes desaparecidos. Sin avances en la investigaci贸n, sus familiares siguen reclamando justicia y denunciando la responsabilidad del Estado.

Se cumplen dos a帽os de la dolorosa secuencia que marc贸 a fuego al M茅xico contempor谩neo. Y que desnud贸 la putrefacci贸n del Estado mexicano. Aquel crimen de lesa humanidad cometido por la corporaci贸n policial y narcocriminal, que secuestr贸 y desapareci贸 a los 43 estudiantes, sell贸 un quiebre hist贸rico porque pudo desenterrar el grito atragantado de un pueblo que respira sangre.

Tlatelolco, Acteal, Tamaulipas, Nochixtl谩n鈥 Ayotzinapa. Vamos conociendo la geograf铆a mexicana a trav茅s de sus masacres. Orquestadas por el terrorismo de Estado o por sus fuerzas tercerizadas. Seg煤n el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), hay en M茅xico 27.659 desaparecidos. Se estima unos 11 por d铆a. Sin embargo, Ayotzinapa tuvo una carga simb贸lica especial que logr贸 viralizar ante el mundo esta tragedia humanitaria.

Ayotzinapa le puso nombre a un sistema de violencia m煤ltiple, sistem谩tica y cotidiana, a una guerra difusa y no convencional, cuyo objetivo es profundizar el despojo de los bienes naturales a manos del capital transnacional.

Ayotzinapa sintetiza la hipocres铆a, la torpeza y la crueldad de un poder pol铆tico que disfraza de incapacidad su responsabilidad en tan crudo escenario. En estos 24 meses, el gobierno de Pe帽a Nieto desvi贸 la investigaci贸n, fabric贸 culpables, ocult贸 evidencias. Minti贸 descaradamente. Pero gracias al equipo argentino de forenses y al grupo de expertos de la CIDH se logr贸 desmontar la versi贸n oficial que buscaba dar vuelta la p谩gina.

Ayotzinapa logr贸 zamarrear al inconsciente colectivo al punto de hacer erosionar la imagen interna y externa de un gobierno hu茅rfano de sensibilidad y como menos c贸mplice de los hechos. Si bien la movilizaci贸n popular en reclamo de justicia fue menguando, el incansable y compacto grupo de familiares de los j贸venes a煤n sigue siendo la principal piedra en el zapato del establishment.mexico

Las escuelas normales rurales son una herencia del cardenismo. De las 36 que funcionaron s贸lo sobreviven 16. Tienen una marcada impronta y tradici贸n combativa, en particular la Escuela Ra煤l Isidro Burgos de Ayotzinapa, de donde surgieron l铆deres magisteriales y guerrilleros como Lucio Caba帽as o Genaro V谩zquez. Aquella noche del 26 de septiembre de 2014, los normalistas se trasladaban a una actividad conmemorativa de otra masacre estudiantil, la de Tlatelolco en 1968. Sus verdugos subestimaron el impacto que tendr铆a la arremetida contra un grupo de j贸venes, pobres y campesinos.

La espiral de violencia en suelo azteca viene de larga data, pero explot贸 durante el gobierno de Felipe Calder贸n (2006-2012) y su 鈥済uerra contra el narcotr谩fico鈥. Aquel sexenio dej贸 oficialmente m谩s de 121 mil muertes violentas. En lo que lleva en la presidencia Pe帽a Nieto, se registran m谩s de 78 mil homicidios y ya se super贸 la cantidad de desapariciones (algo m谩s de 13 mil).

Muchos factores explican el cuadro, pero hay uno esencial: M茅xico paga caro ser la puerta de entrada al principal consumidor de drogas y mayor vendedor de armas del mundo. No pierde vigencia la c茅lebre frase: 鈥淧obre M茅xico, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos鈥.

El poder fabrica monstruos y nos los vende como sus enemigos. Los grandes ca帽ones medi谩ticos repiten: 鈥渃ombate al terrorismo鈥, 鈥渃ombate al narco鈥, ocultando que el creador y la criatura son dos caras de una misma moneda que se complementan para seguir acumulando riquezas. Mientras, los muertos son siempre del mismo bando.

Los 43 normalistas se convirtieron en una ausencia omnipresente. Vivos se lo llevaron, vivos los queremos. Y vivos seguir谩n para siempre, record谩ndonos que, como dijo Emiliano Zapata, 鈥渟i no hay justicia para el pueblo, que no haya paz para el gobierno鈥.

Anexo 1

mex-43Iguala: barbarie irresuelta

Editorial Diario La Jornada|聽 Es exasperante y desalentador llegar, hoy, a dos a帽os de la agresi贸n perpetrada el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, contra estudiantes normalistas de Ayotzinapa y otras personas. En los 24 meses transcurridos desde entonces las autoridades, lejos de esclarecer el cruento ataque y de procurar justicia, han enturbiado los hechos a un grado dif铆cil de concebir y con prop贸sitos que escapan al entendimiento de la opini贸n p煤blica nacional e internacional, y los 43 alumnos de la Normal Rural Isidro Burgos que fueron desaparecidos aquella noche siguen ausentes.

Las versiones oficiales elaboradas tanto por el gobierno estatal como por el federal han sido sistem谩ticamente derrumbadas por sus propias contradicciones e incoherencias, as铆 como por los aportes de investigadores mexicanos y extranjeros. Han salido a la luz simulaciones 鈥揷omo la del segundo peritaje de fuego en Cocula鈥, ocultamientos, destrucci贸n y siembra de pruebas, indicios de fabricaci贸n de culpables, elementos que podr铆an apuntar a la construcci贸n deliberada de pistas falsas 鈥揷omo la de las bolsas con restos calcinados supuestamente arrojadas al r铆o San Juan鈥, y las investigaciones cient铆ficas han desvirtuado una y otra vez la factibilidad de que los 43 muchachos a煤n desaparecidos hubieran sido incinerados en una gigantesca pira en el basurero de Cocula.

En estos dos a帽os el gobierno federal ha tenido oportunidades de limpiar su propia investigaci贸n y las ha desperdiciado todas. Habr铆a podido atender las recomendaciones del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), contenidas en dos gruesos informes; las de la Comisi贸n Nacional de los Derechos Humanos; habr铆a podido aprovechar la salida como procurador general de la Rep煤blica de Jes煤s Murillo Karam, patrocinador de la verdad hist贸rica del basurero de Cocula, y habr铆a podido proceder con una investigaci贸n seria y veros铆mil sobre las inexplicables e irregulares maniobras efectuadas por el ahora ex director de la Agencia de Investigaci贸n Criminal Tom谩s Zer贸n de Lucio, al margen de las diligencias oficiales, en cuanto 茅stas fueron expuestas a la opini贸n p煤blica por el GIEI.

Al confundir, oscurecer y revolver el caso y, en 煤ltima instancia, al persistir en lo que constituye una abierta denegaci贸n de justicia para los muertos y heridos y en un desd茅n ante la suerte de los 43 desaparecidos, el gobierno ha causado un pronunciado deterioro en la imagen nacional e internacional de las instituciones y en la ira sostenida de grandes sectores de la poblaci贸n.
MEX AYOTZINAPA 11
En el extremo opuesto, la incansable lucha de padres, madres, familiares y compa帽eros de los ausentes, los muertos y los heridos, ha concitado una solidaridad pocas veces vista en la historia contempor谩nea y ha dado lugar a una multitud de expresiones de rechazo a los cr铆menes perpetrados en Iguala y a la ineptitud, indolencia y falta de voluntad del grupo gobernante para resolverlos y para encontrar a los desaparecidos. Pero las innumerables movilizaciones, protestas y reuniones con funcionarios de diversos niveles emprendidas por los padres de Ayotzinapa han topado una y otra vez con la opacidad, con el escamoteo de la verdad y con el constante aplazamiento de acciones orientadas a esclarecer, procurar justicia y castigar a los culpables. Por si fuera poco, el entorno de los 43 ha sufrido diversas campa帽as de difamaci贸n, emprendidas desde el conglomerado de medios hasta hace poco adeptos al poder, que han pretendido presentar a las v铆ctimas como delincuentes y a sus padres como individuos manipulados por intereses oscuros e inciertos.

Entre las sucesos lamentables que caracterizan desde ahora a este sexenio y que ser谩n marcas hist贸ricas indelebles, la m谩s dolorosa e indignante es sin duda la que evocan las toponimias de Iguala y Aytozinapa, asociadas a una cifra: 43.

Anexo 2

Cristina Bautista, madre de uno de los 43 normalistas: 鈥淓l sue帽o de mi hijo era ser maestro鈥

mex-43aAdri谩n P茅rez|Cristina Bautista recuerda a su hijo, pide justicia por 茅l y sus compa帽eros y carga contra la falta de respuestas del gobierno de Enrique Pe帽a Nieto. En el segundo aniversario de la desaparici贸n de los 43 normalistas, comparti贸 experiencias con las Madres de Plaza de Mayo.

Cristina Bautista Salvador cruz贸 a Estados Unidos en dos ocasiones. Dej贸 Alpuyecancingo de las Monta帽as, municipio de Ahuacuotzingo, en el estado de Guerrero, M茅xico, y se march贸 al pa铆s del norte con un solo pensamiento en la cabeza: juntar dinero para levantar una casa donde vivir con sus tres hijos. 鈥淪oy madre y padre para ellos. El sue帽o de mi hijo era ser alguien en la vida y ser maestro para poder ayudarme鈥, se帽ala con una voz tan en茅rgica como las manos de trabajadora que apoya en la mesa del bar porte帽o. En di谩logo con P谩gina/12, la madre de Benjam铆n Ascensio Bautista, joven de 19 a帽os que desapareci贸 con 42 compa帽eros de la Escuela Normal Rural Ra煤l Isidro Burgos, recuerda a su hijo, pide justicia por 茅l y carga contra la falta de respuestas del gobierno de Enrique Pe帽a Nieto. En el segundo aniversario de la desaparici贸n de los 43 normalistas de Ayoztinapa, la mujer participar谩 de una movilizaci贸n a las 16 desde el Obelisco hasta la Canciller铆a.

Cristina trabaj贸 en el campo hasta que el 26 de septiembre de 2014, el cuerpo de su hijo 鈥搚 de otros pibes que quer铆an ser maestros de escuela primaria鈥 qued贸 atrapado en esa mara帽a amparada por el Estado mexicano y urdida con eficacia mercantil por el narcotr谩fico, las fuerzas de seguridad y los paraestatales. Cuando era feliz con sus tres hijos, Cristina amasaba pan que ofrec铆a en el mercado del pueblo y trabajaba en la educaci贸n inicial. Cada jueves vend铆a pozole, un caldo hecho a base de ma铆z que comercializaba a modo de emprendimiento familiar. Con los pesos recaudados compraba 煤tiles para que sus hijos pudieran estudiar. Benjam铆n limpiaba las mesas y atend铆a a los clientes. Las hijas se encargaba de preparar los condimentos del pozole y manten铆an la limpieza del lugar. Todos ayudaban. A los tres chicos les ense帽贸 a preparar la tierra, abonarla, sembrar ma铆z, frijoles y calabaza.

Hoy bandon贸 las tareas rurales para dedicar todo su tiempo a la b煤squeda de Benjam铆n. Cristina llega al encuentro con P谩gina/12 con un sombrero ancho de paja que le cubre el cabello negro y un pa帽uelo color verde agua prolijamente anudado al cuello. Arrib贸 a Buenos Aires desde Ciudad de M茅xico, donde particip贸 de los preparativos para las actividades que hoy le recordar谩n al gobierno de Pe帽a Nieto y al mundo entero que ya pasaron dos a帽os sin novedades sobre el paradero de los 43 estudiantes.

Dice que en Estados Unidos se desempe帽贸 seis meses como empleada en Car Wash. Tambi茅n limpi贸 casas. Despu茅s se fue a McDonald鈥檚, donde cubr铆a el horario de 7 a 15; por la tarde trabajaba en Burger King de 17 a 24, viernes y s谩bados, de 17 a 1. 鈥淭rabaj茅 cinco d铆as a la semana quince horas diarias. Es muy dif铆cil. Si no trabajas, no comes. Trabajes o no, tienes que pagar la renta鈥, recuerda la mujer su paso por Connecticut. 鈥淗ab铆a paisanos y, con contactos, pude llegar all谩. Llegu茅 cruzando la frontera, caminando por el bosque鈥, completa.15,000 march against disappearance of Ayotzinapa students

Y cuenta que, adem谩s de leer, escribir y estudiar, a Benjam铆n 鈥搎ue era un chico muy alegre鈥 le encantaba imitar a Michael Jackson. 鈥淣inguna canci贸n le gustaba en particular, se sab铆a todas, las cantaba y bailaba鈥, rememora la madre. Entre los mayores anhelos, Cristina se帽ala que su hijo so帽aba con ense帽ar, y que esa vocaci贸n lo llev贸 a inscribirse en la Escuela de Ayotzinapa. Hab铆a mostrado, adem谩s, cierto inter茅s por la inform谩tica. 鈥淵o no s茅 qu茅 es eso. 驴Por qu茅 no mejor agarras una carrera que puedas terminar y empiezas a trabajar?鈥, le aconsej贸 a Benjam铆n al ver que 鈥渉ab铆a unos chavos en el pueblo que estudiaban licenciatura y no consegu铆an trabajo鈥. Con la sugerencia de la madre, Benjam铆n se volc贸 por la posibilidad de ser maestro.

El 15 de septiembre de 2014 fue el 煤ltimo d铆a que Cristina vio a su hijo. Lleg贸 a la casa a las tres de la tarde. Hab铆a viajado a Chilapa de Alvarez para entregar documentos del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) donde se desempe帽贸 un a帽o como educador comunitario. A partir de esa experiencia supo de la Normal. 鈥淗ay una escuela para los pobres como noso- tros, para los hijos de campesinos, que se llama Ayotzinapa, es internado, no se compra nada. Sac贸 su ficha y se anot贸. Entr贸 muy contento鈥, evoca la mam谩 que le cont贸 el hijo.

En el almuerzo con sus hermanas y su madre, Benjam铆n se mostr贸 entusiasmado con su visita a Puebla y Veracruz. 鈥淓staba muy contento porque hab铆a conocido m谩s escuelas para pobres y se daba cuenta de que el gobierno no quer铆a que existieran escuelas normales rurales, porque ah铆 defend铆an a la gente luchadora, que peleaba por sus derechos鈥, sostiene Cristina.

La madre de Benjam铆n dice que es muy triste saber que pasaron dos a帽os sin novedades de los j贸venes. 鈥淟e exigimos al gobierno mexicano que los presente con vida porque se los llevaron vivos鈥, manifiesta la mujer, y se帽ala que, adem谩s, los sobrevivientes pudieron ver el momento en el que los agentes de seguridad subieron a los normalistas a las patrullas.

Un acuerdo firmado en 2014 por la Comisi贸n Interamericana de Derechos Humanos, el Estado mexicano y representantes de los estudiantes desaparecidos estableci贸 las tareas del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), que trabaj贸 en la investigaci贸n del caso Ayotzinapa hasta el 13 de abril, cuando M茅xico dio por concluido el trabajo del grupo. En septiembre de 2015, los expertos rechazaron, en un informe de 550 p谩ginas, la versi贸n oficial que sosten铆a que los estudiantes hab铆an sido asesinados y sus cuerpos incinerados en un basurero de Cocula.

El 28 de octubre de 2014, los padres de los 43 estudiantes se reunieron con el presidente mexicano. 鈥淧e帽a Nieto nos dijo que hab铆a sido la delincuencia organizada y que le di茅ramos un poquito de confianza, que iba a encontrar a los responsables topara con quien topara鈥, afirma la mujer. Los padres volvieron el 24 de septiembre de 2015 a la residencia presidencial para recordarle al mandatario que no hab铆a cumplido con su palabra. 鈥淯sted no entiende nada porque no ha perdido ning煤n hijo, no sabe el dolor y el sufrimiento que tenemos鈥, le dijo al jefe de Estado. Los familiares presentaron 150 mil firmas que apoyaban las recomendaciones del GIEI, entre ellas, que los militares, la polic铆a y Tom谩s Zer贸n, funcionario involucrado en la b煤squeda de los normalistas, sean interrogados por la Justicia.

Antes de entrar a la plaza de Mayo, para participar en la ronda de las Madres, Cristina dice que quiere intercambiar su experiencia con las vivencias de las Madres. Cristina apura el t茅 de manzanilla, sale del bar y se pierde en el enjambre humano de la city porte帽a. Se funde en el abrazo de los pa帽uelos blancos, en el pedido de Justicia y aparici贸n con vida de Benjam铆n.

*Publicado en P谩gina 12

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