Victoria clara de Marcelo Rebelo de Sousa en unos comicios con poca participación. Chega! (Basta!), el partido de extrema derecha, consigue ser tercera fuerza.

Dos grandes ideas se sacan en claro de las elecciones de este domingo, 25 de enero, a la Presidencia de la Rep√ļblica en Portugal. La primera: el pa√≠s ha decidido quedarse otros 5 a√Īos con Marcelo Rebelo de Sousa, permiti√©ndole repetir mandato con un sonoro espaldarazo del 60,74% de los votos (por lo que no har√° falta ir a una segunda vuelta, al haber superado el 50% m√°s 1 del total). La segunda y, quiz√°, a√ļn m√°s contundente: la enorme derrota de los partidos de izquierda.

En relaci√≥n con la victoria aplastante de Rebelo, no ha sido ninguna sorpresa para nadie, toda vez que el candidato socialdem√≥crata llegaba a la carrera por la Presidencia con √≠ndices de aprobaci√≥n pocas veces vistos en la historia de la democracia portuguesa. Sin duda los portugueses este a√Īo de 2021, que comienza con el pa√≠s arrasado y en colapso total por la pandemia, y que se enfrenta al futuro con la amenaza de una crisis de proporciones imprevisibles, han escogido la Elecciones Portugal: Rebelo de Sousa gana las eleccionesestabilidad de un jefe de Estado cuya serenidad y buena sinton√≠a con el Gobierno socialista son por todos conocidas.

Es la dolorosa derrota de los partidos de izquierda, desastre abanderado por el casi empate técnico entre la candidata socialista, Ana Gomes, y el candidato ultraderechista, André Ventura, la que pocos han podido, o querido, prever ni en los peores escenarios.

En total, los candidatos de izquierda suman apenas el 21,24% de los votos, con la candidata socialista a la cabeza, con el 12,97% de los votos, el candidato comunista Jo√£o Ferreia, tambi√©n apoyado por los verdes, con el 4,32%, y la gran perdedora de la jornada, la candidata por el Bloco de Esquerda Marisa Mat√≠as, que en las √ļltimas elecciones a la Presidencia lleg√≥ al 10%, con 469.582 votos, y este a√Īo tan s√≥lo ha conseguido 164.731 votos, qued√°ndose en el 3,95% del total.

Muchos elementos, no sólo del Partido Socialista, sino del resto del espectro de izquierda, culpan en parte al Primer Ministro, António Costa, de la debacle por haber mostrado desunión en su partido al no haber dado su apoyo expreso a la candidata Ana Gomes.

Quizá por desmarcarse de una candidata que claramente no iba a ganar a Rebelo de Sousa, ni siquiera en una hipotética segunda vuelta, o precisamente por evitar esta segunda vuelta, que hubiera pospuesto los resultados al próximo 14 de febrero y aumentado así la inestabilidad en el país, es muy probable que el apoyo tácito de Costa a Rebelo de Sousa haya provocado que parte del electorado que hubiera votado socialista haya decidido dar su voto al candidato socialdemócrata.

Así que las dos aspiraciones de la socialista Ana Gomes han quedado pulverizadas. No consiguió llevar a Rebelo a una segunda vuelta, lo que hubiera podido aunar a los votantes de izquierdas que en la primera vuelta se hubieran decantado por las candidaturas del Partido Comunista o el Bloco de Esquerda, y conseguir un mejor resultado final. Y tampoco recibió los votos suficientes para desmarcarse del ultraderechista André Ventura y su partido de extrema derecha y abiertamente xenófobo Chega!, al que le sacó tan sólo 1,7 puntos de ventaja.

El fen√≥meno ¬ęChega!¬ĽEl candidato ultraderechista, que sac√≥ el 11,90% de los votos, apenas 44.000 votos menos que la candidata socialista, a pesar de quedar tercero en porcentaje de votos ha sabido sacar el conejo de la victoria del sombrero de la derrota. En su discurso tras las elecciones ante seguidores y medios de comunicaci√≥n, se mostr√≥ euf√≥rico, casi mesi√°nico, y asegur√≥ que esta victoria es tan s√≥lo el principio de un nuevo r√©gimen, de una futura ‚Äúcuarta Rep√ļblica en Portugal‚ÄĚ en la que su partido ser√° parte inevitable del Gobierno.

Ya se habla de una restructuraci√≥n de la derecha en Portugal, en la cual parte de los anteriores votantes de derecha moderada se ha pasado a una derecha claramente anti-inmigraci√≥n y con un discurso de odio ‚Äúa las minor√≠as que han explotado Portugal y a aquellos que han destruido el pa√≠s‚ÄĚ. Esto quiere decir que, aunque pueda parecer que la izquierda ha sido la gran perdedora de esta noche, es en realidad en la derecha donde est√° la responsabilidad √ļltima de recoger ese voto fugado a posiciones filo-fascistas.

De hecho, y como ya ocurrió en las Azores, donde el PSD regional decidió, en contra de la opinión de muchos barones del partido a nivel nacional, formar gobierno con el partido de André Ventura, los partidos de derecha van a recibir una gran presión, en un futuro a corto plazo, a la hora de aceptar o no pactos de gobierno con el partido de extrema derecha.

Una mala se√Īal en este sentido fueron las declaraciones de Rui Rio, secretario general del Partido Social Dem√≥crata, principal partido de la oposici√≥n conservadora, en la rueda de prensa post-electoral, donde analiz√≥ los resultados como una victoria de la derecha sobre la izquierda, incluyendo as√≠ al partido de Andr√© Ventura en lo que √©l entiende como arco de la derecha. Esto no puede entenderse de otra forma que la de una intenci√≥n clara de allanar el camino para futuros pactos con Chega!, no s√≥lo regionales o locales, como ya ocurri√≥ en Azores, sino puede que incluso a nivel nacional.

Otro gran, y temido, protagonista de la noche ha sido la abstenci√≥n. Se esperaban n√ļmeros catastr√≥ficos para la legitimaci√≥n, en t√©rminos de participaci√≥n, de unas elecciones completamente asfixiadas por las medidas anti-Covid. Al miedo a la falta de planificaci√≥n suficiente para evitar largas filas a las puertas de los colegios electPortugal elige nuevo presidente en medio de brote de Covid-19 | Noticias | teleSURorales, se han ido sumando los √ļltimos d√≠as las peores cifras de contagios desde el principio de la pandemia, que han colocado al pa√≠s entre los peores del mundo en √≠ndices de contagios.

Por si fuera poco, este a√Īo el n√ļmero de registrados en el censo electoral subi√≥ de forma estratosf√©rica debido a una ley aprobada en 2018. Esta ley exig√≠a la actualizaci√≥n autom√°tica en la base censal de los portugueses en el extranjero. As√≠ que, si antes de 2018 estaban censados cerca de 300 mil votantes emigrados, despu√©s de la actualizaci√≥n subi√≥ a 1,3 millones, esto es, un mill√≥n m√°s de votantes en el extranjero que hasta ese reajuste autom√°tico en el censo ni siquiera estaban registrados, y que probablemente no sean votantes habituales.

Finalmente, tambi√©n gracias a que el pasado domingo se abrieron las urnas para quien quisiera votar de forma anticipada, la participaci√≥n fue del 39,49%, tan s√≥lo 9 puntos menos que en las presidenciales de 2016. En t√©rminos absolutos, y teniendo en cuenta la s√ļbita subida de un mill√≥n de votantes, la ca√≠da no ha resultado tan devastadora.

Es la décima vez que, desde 1976, los portugueses escogen a su presidente. Han sido las elecciones más polarizadas que se recuerdan. Nadie puede negar que el efecto Ventura ha caldeado el discurso político y los medios de comunicación a niveles pocas veces visto, y aunque los portugueses contaban con numerosos ejemplos en el exterior, donde la extrema derecha ha embarrado la arena política y salpicado a partidos de uno y otro lado, este auge de la extrema derecha no ha dejado de sorprender en un país acostumbrado a la cortesía en las formas y en el fondo entre candidatos.

Portugal elige el domingo a su presidente en un contexto de crisis sanitaria y social | EuronewsQueda por ver si, como dice Ventura, su partido ha llegado para quedarse, si la oposici√≥n conservadora va a continuar dando ox√≠geno al partido ultraderechista, y si, a pesar del doloroso fracaso de Marisa Mat√≠as, el Bloco de Esquerda no pierde el impulso que hab√≠a ido cogiendo en las √ļltimas elecciones, tanto regionales como legislativas. Lo que es seguro es que Portugal va a necesitar mantener la calma y responsabilidad institucional, si no quiere que los tiempos convulsos que vive el pa√≠s contin√ļen alimentando ideolog√≠as de odio y de enfrentamiento nacional.

 

Nota del editor de Other News:

Durante casi medio siglo, los intentos de fundar un partido de extrema derecha en Portugal, no lograron su objetivo, a diferencia Alemania, Austria, Holanda, Hungr√≠a, Polonia, ¬†Francia, Espa√Īa, ¬†Grecia y otros pa√≠ses de Europa.

Desde el golpe militar izquierdista de abril de 1974, conocida como ‚Äúla Revoluci√≥n de los claveles rojos‚ÄĚ y la consecuente implantaci√≥n de la democracia tras 48 a√Īos de dictadura fascista-corporativista, y el desmantelamiento del vetusto imperio colonial luso, ordenada por los capitanes de las FFAA, todo esfuerzo en ese sentido cay√≥ en el vac√≠o.

Desde las primeras elecciones, en 1976, la derecha se agrup√≥ en dos partidos, que profesaron una ideolog√≠a moderada, llamada de ‚Äúderecha civilizada‚ÄĚ. Sin embargo, estas elecciones presidenciales del domingo marcan un vuelco y la ‚Äúisla Portugal‚ÄĚ, libre de extremismo radical de ultra derecha, se ha hundido y hoy aparece el partido Chega! (Basta!) cuyo l√≠der, al xen√≥fobo y racista Andr√© Ventura, recomienda un confinamiento √©tnico de ¬†los gitanos, la castraci√≥n qu√≠mica contra delincuentes ped√≥filos y la expulsi√≥n del pa√≠s de una diputada portuguesa de origen africano, con lo que no solo ha ¬†pasado la frontera del racismo, expresamente prohibido en la Constituci√≥n de la Rep√ļblica.¬† sino que ha pisado la l√≠nea divisoria de la¬† legalidad democr√°tica.