Sep 20 2018
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OpiniónPolítica

Bernie Sanders: Un nuevo eje autoritario requiere un frente progresista internacional

Se está llevando a cabo una lucha global que traerá consecuencias importantísimas. Está en juego nada menos que el futuro del planeta, a nivel económico, social y medioambiental. En un momento de enorme desigualdad de riqueza y de ingresos, cuando el 1% de la población posee más riqueza que el 99% restante, estamos siendo testigos del ascenso de un nuevo eje autoritario.

Si bien estos regímenes tienen algunas diferencias, comparten ciertas similitudes claves: son hostiles hacia las normas democráticas, se enfrentan a la prensa independiente, son intolerantes con las minorías étnicas y religiosas, y creen que el gobierno debería beneficiar sus propios intereses económicos. Estos líderes también están profundamente conectados a una red de oligarcas multimillonarios que ven el mundo como su juguete económico.

Los que creemos en la democracia, los que creemos que un gobierno debe rendirle cuentas a su pueblo, tenemos que comprender la magnitud de este desafío si de verdad queremos enfrentarnos a él.

A estas alturas, tiene que quedar claro que Donald Trump y el movimiento de derechas que lo respalda no es un fen√≥meno √ļnico de los Estados Unidos. En todo el mundo, en Europa, en Rusia, en Oriente Medio, en Asia y en otros sitios estamos viendo movimientos liderados por demagogos que explotan los miedos, los prejuicios y los reclamos de la gente para llegar al poder y aferrarse a √©l.

Esta tendencia desde luego no comenzó con Trump, pero no cabe duda de que los líderes autoritarios del mundo se han inspirado en el hecho de que el líder de la democracia más antigua y más poderosa parece encantado de destruir normas democráticas.

Hace tres a√Īos, ¬Ņqui√©n hubiera imaginado que Estados Unidos se plantar√≠a neutral ante un conflicto entre Canad√°, nuestro vecino democr√°tico y segundo socio comercial, y Arabia Saud√≠, una monarqu√≠a y estado clientelar que trata a sus mujeres como ciudadanas de tercera clase? Tambi√©n es dif√≠cil de imaginar que el gobierno de Netanyahu de Israel hubiera aprobado la reciente ¬ęley de Naci√≥n Estado¬Ľ, que b√°sicamente denomina como ciudadanos de segunda clase a los residentes de Israel no jud√≠os, si Benjam√≠n Netanyahu no supiera que tiene el respaldo de Trump.

Todo esto no es exactamente un secreto. Mientras Estados Unidos contin√ļa alej√°ndose cada vez m√°s de sus aliados democr√°ticos de toda la vida, el embajador de Estados Unidos en Alemania hace poco dej√≥ en claro el apoyo del gobierno de Trump a los partidos de extrema derecha de Europa.

Putin sostiene a Jimbelung, el koala protagonista de la cumbre del G20 en Australia / FOTO: Bestimages

Putin sostiene a Jimbelung, el koala protagonista de la cumbre del G20 en Australia

Además de la hostilidad de Trump hacia las instituciones democráticas, tenemos un presidente multimillonario que, de una forma sin precedentes, ha integrado descaradamente sus propios intereses económicos y los de sus socios a las políticas de gobierno.

Otros estados autoritarios est√°n mucho m√°s adelantados en este proceso cleptocr√°tico. En Rusia, es imposible saber d√≥nde acaban las decisiones de gobierno y d√≥nde comienzan los intereses de Vladimir Putin y su c√≠rculo de oligarcas. Ellos operan como una unidad. De igual forma, en Arabia Saud√≠ no existe un debate sobre la separaci√≥n de intereses porque los recursos naturales del pa√≠s, valorados en miles de billones de d√≥lares, le pertenecen a la familia real saudita. En Hungr√≠a, el l√≠der autoritario de extrema derecha, Viktor Orb√°n, es un aliado declarado de Putin. En China, el peque√Īo c√≠rculo liderado por Xi Jinping ha acumulado cada vez m√°s poder, por un lado con una pol√≠tica interna que ataca las libertades pol√≠ticas, y por otro con una pol√≠tica exterior que promueve una versi√≥n autoritaria del capitalismo.

Debemos comprender que estos autoritarios son parte de un frente com√ļn. Est√°n en contacto entre ellos, comparten estrategias y, en algunos casos de movimientos de derecha europeos y estadounidenses, incluso comparten inversores. Por ejemplo, la familia Mercer, que financia a la tristemente famosa Cambridge Analytica, ha apoyado a Trump y a Breitbart News, que opera en Europa, Estados Unidos e Israel, para avanzar con la misma agenda anti-inmigrantes y anti-musulmana. El megadonante republicano Sheldon Adelson aporta generosamente a causas de derecha tanto en Estados Unidos como en Israel, promoviendo una agenda compartida de intolerancia y conservadurismo en ambos pa√≠ses.

Sin embargo, la verdad es que para oponernos de forma efectiva al autoritarismo de derecha, no podemos simplemente volver al fallido status quo de las √ļltimas d√©cadas. Hoy en Estados Unidos, y en muchos otros pa√≠ses del mundo, las personas trabajan cada vez m√°s horas por sueldos estancados, y les preocupa que sus hijos tengan una calidad de vida peor que la ellos.

Nuestro deber es luchar por un futuro en el que las nuevas tecnologías y la innovación trabajen para beneficiar a todo el mundo, no solo a unos pocos. No es aceptable que el 1% de la población mundial posea la mitad de las riquezas del planeta, mientras el 70% de la población en edad trabajadora solo tiene el 2,7% de la riqueza global.

Los gobiernos del mundo deben unirse para acabar con la ridiculez de los ricos y las corporaciones multinacionales que acumulan casi 18 billones de euros en cuentas en paraísos fiscales para evitar pagar impuestos justos y luego les exigen a sus respectivos gobiernos que impongan una agenda de austeridad a las familias trabajadoras.

No es aceptable que la industria de los combustibles fósiles siga teniendo enormes ingresos mientras las emisiones de carbón destruyen el planeta en el que vivirán nuestros hijos y nietos.

No es aceptable que un pu√Īado de gigantes corporaciones de medios de comunicaci√≥n multinacionales, propiedad de peque√Īo grupo de multimillonarios, en gran parte controle el flujo de informaci√≥n del planeta.

No es aceptable que las pol√≠ticas comerciales que benefician a las multinacionales y perjudican a la clase trabajadora de todo el mundo sean escritas en secreto. No es aceptable que, ya lejos de la Guerra Fr√≠a, los pa√≠ses del mundo gasten m√°s de un bill√≥n de euros al a√Īo en armas de destrucci√≥n masiva, mientras millones de ni√Īos mueren de enfermedades f√°cilmente tratables.

Para poder luchar de forma efectiva contra el ascenso de este eje autoritario internacional, necesitamos un movimiento progresista internacional que se movilice tras la visión de una prosperidad compartida, de seguridad y dignidad para todos, que combata la gran desigualdad en el mundo, no sólo económica sino de poder político.

Este movimiento debe estar dispuesto a pensar de forma creativa y audaz sobre el mundo que queremos lograr. Mientras el eje autoritario está derribando el orden global posterior a la Segunda Guerra Mundial, ya que lo ven como una limitación a su acceso al poder y a la riqueza, no es suficiente que nosotros simplemente defendamos el orden que existe actualmente.

Debemos examinar honestamente cómo ese orden ha fracasado en cumplir muchas de sus promesas y cómo los autoritarios han explotado hábilmente esos fracasos para construir más apoyo para sus intereses. Debemos aprovechar la oportunidad para reconceptualizar un orden realmente progresista basado en la solidaridad, un orden que reconozca que cada persona del planeta es parte de la humanidad, que todos queremos que nuestros hijos crezcan sanos, que tengan educación, un trabajo decente, que beban agua limpia, respiren aire limpio y vivan en paz.

Nuestro deber es acercarnos a aquellos en cada rincón del mundo que comparten estos valores y que están luchando por un mundo mejor.

En una era de rebosante riqueza y tecnolog√≠a, tenemos el potencial de generar una vida decente para todos. Nuestro deber es construir una humanidad com√ļn y hacer todo lo que podamos para oponernos a las fuerzas, ya sean de gobiernos o de corporaciones, que intentan dividirnos y ponernos unos contra otros. Sabemos que estas fuerzas trabajan unidas, sin fronteras. Nosotros debemos hacer lo mismo.

Fuente: http://www.eldiario.es/theguardian/autoritario-requiere-frente-progresista-internacional_0_814369154.html. Traducido por Lucía Balducci.

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