Feb 8 2017
1205 lecturas

Ambiente

Bienvenidos al Antropoceno

Las evidencias científicas que respaldan la teoría del Antropoceno son cada día más robustas y contundentes, y probablemente sea cuestión de tiempo que el término acabe siendo formalmente aceptado por la comunidad científica internacional.

Hasta tal punto estamos los seres humanos alterando actualmente los procesos biogeofísicos y biogeoquímicos esenciales de nuestro planeta que muchos investigadores sugieren que estamos ya inmersos en una nueva unidad formal dentro de la escala temporal geológica de la Tierra: el Antropoceno, una nueva época geológica dentro del período Cuaternario en la cual los humanos estaríamos sobrepasando con nuestras actividades los umbrales de seguridad de varios parámetros ambientales claves para el correcto funcionamiento de la ecosfera.

Pese a no haber sido a√ļn reconocido formalmente por la comunidad cient√≠fica internacional, lo cierto es que la noci√≥n de Antropoceno est√° penetrando con much√≠sima fuerza en la literatura cient√≠fica de todo el mundo. Seg√ļn apuntan sus defensores, uno de los mayores √©xitos de este nuevo t√©rmino radica, precisamente, en su capacidad para albergar geol√≥gicamente y de forma satisfactoria la situaci√≥n de excepci√≥n ecol√≥gico-social en la que nuestro planeta se halla en los inciertos albores del siglo XXI.

Con el objetivo de clarificar la validez cient√≠fica del Antropoceno, en el a√Īo 2008 se present√≥ una propuesta a la Comisi√≥n Internacional de Estratigraf√≠a para evaluar si este concepto ten√≠a o no m√©rito cient√≠fico como una nueva unidad geocronol√≥gica de la Tierra; y, si lo tuviese, resolver cu√°ndo habr√≠a comenzado. Tras varios a√Īos de intenso trabajo, las certidumbres cient√≠ficas cosechadas por el Grupo de Trabajo sobre Antropoceno (GTA) respecto a la validez cient√≠fica del t√©rmino han sido bastante convincentes. Igualmente notables han resultado ser los avances obtenidos respecto al momento hist√≥rico en el cual situar el comienzo de esta nueva √©poca geol√≥gica (o, lo que es lo mismo, d√≥nde establecer la frontera geol√≥gica entre el Holoceno y el Antropoceno). Como veremos a continuaci√≥n, son tres las propuestas que, a d√≠a de hoy, cuentan con un mayor respaldo cient√≠fico al respecto.

La primera de ellas, conocida como la teor√≠a del ‚ÄúAntropoceno temprano‚ÄĚ, emplaza el inicio de esta nueva √©poca geol√≥gica en el Neol√≠tico, con la domesticaci√≥n de especies y el desarrollo de la agricultura y la ganader√≠a. Seg√ļn apunta esta hip√≥tesis, el cambio sociocultural que supuso pasar de organizarse alrededor de peque√Īos grupos n√≥madas de cazadores-recolectores a constituir asentamientos humanos basados en las actividades agropecuarias conllev√≥ una modificaci√≥n del sistema biof√≠sico global (expresada fundamentalmente a trav√©s de los cambios de uso del suelo y del aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atm√≥sfera) que, seg√ļn sostienen sus principales defensores, podr√≠a ser considerado como el inicio del Antropoceno.

La segunda teor√≠a sobre el comienzo del Antropoceno sit√ļa su inicio hacia finales del siglo XVIII y principios del XIX, con el arranque de la Revoluci√≥n Industrial. Esta hip√≥tesis fue la que originalmente defendieron los padres del t√©rmino Antropoceno all√° por el a√Īo 2000, argumentando que los efectos de las actividades humanas se hicieron claramente perceptibles a escala global a partir de este momento (sobre todo aquellos relacionados con las concentraciones atmosf√©ricas de CO 2 y CH 4 detectadas en los testigos de hielo glaciar). Estudios recientes han puesto de manifiesto como los productos asociados a las actividades extractivas -como los materiales de construcci√≥n o los metales procesados- representar√≠an otro importante marcador estratigr√°fico que se√Īalar√≠a un cambio notorio en las caracter√≠sticas de los dep√≥sitos antropog√©nicos durante el inicio de la Revoluci√≥n Industrial.Antropoceno1

Por √ļltimo, la tercera gran teor√≠a sobre el inicio del Antropoceno sostiene que √©ste comenz√≥ a mediados del siglo XX, con el fen√≥meno de r√°pidas e intensas transformaciones sociales, econ√≥micas, cient√≠ficas, tecnol√≥gicas y biof√≠sicas que tuvieron lugar a escala planetaria tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Seg√ļn sus defensores, este fen√≥meno, conocido como la Gran Aceleraci√≥n, habr√≠a impulsado un fuerte incremento poblacional y un potente aumento en el consumo per c√°pita de recursos que, junto al posterior proceso de globalizaci√≥n econ√≥mica, habr√≠an sumido al planeta Tierra en un nuevo estado de cambios dr√°sticos inequ√≠vocamente atribuible a las actividades humanas.

De entre estas tres grandes hip√≥tesis, las √ļltimas investigaciones realizadas por el GTA se inclinan a ubicar el inicio del Antropoceno hacia mediados del siglo pasado, es decir, con el comienzo de la Gran Aceleraci√≥n. Las razones principales que han llevado a estos investigadores a descartar las opciones del Neol√≠tico y de la Revoluci√≥n Industrial como el inicio formal del Antropoceno han sido, fundamentalmente, que ambos acontecimientos sucedieron -cada uno de ellos por separado- de manera diacr√≥nica en todo el planeta, y, como es sabido, los l√≠mites cronoestratigr√°ficos en geolog√≠a han de establecerse siempre en base a medidas sincr√≥nicas globales. As√≠, el proceso por el cual los seres humanos fuimos desarrollando la agricultura y la ganader√≠a durante el Neol√≠tico no fue un fen√≥meno que sucediese de forma simult√°nea en todas las regiones del planeta sino que estuvo separado por miles de a√Īos. Estudios recientes desarrollados sobre horizontes ed√°ficos vinculados a las primeras pr√°cticas agropecuarias as√≠ lo sugieren. Del mismo modo, la Revoluci√≥n Industrial, aun trat√°ndose de un proceso mucho m√°s comprimido en el tiempo que la neolitizaci√≥n , fue tambi√©n un evento diacr√≥nico en el espacio y en el tiempo que, para el caso de muchos pa√≠ses, realmente no termina de producirse hasta mediados del pasado siglo.

De este modo, las principales averiguaciones cient√≠ficas reunidas durante los √ļltimos a√Īos parecen indicar que fue el excepcional aumento de las actividades humanas acontecido desde mediados del siglo XX lo que, definitivamente, habr√≠a sumido al planeta Tierra en una nueva √©poca de cambios r√°pidos, intensos y globalizantes que representar√≠a el inicio de la Gran Aceleraci√≥n y, con ello, el comienzo del Antropoceno.

Lo interesante de todos estos cambios es que, adem√°s de tener la capacidad global de modificar la din√°mica ‚Äúnatural‚ÄĚ del planeta, habr√≠an ido originando con el paso de los a√Īos diversos registros estratigr√°ficos reconocibles para la geolog√≠a. Tal y como apuntan los trabajos realizados por el GTA, entre las principales transformaciones antropog√©nicas asociadas a registros estratigr√°ficos detectables encontrar√≠amos: i) la dispersi√≥n mundial de is√≥topos radiactivos procedentes de las pruebas nucleares que se iniciaron a mediados de la d√©cada de los cuarenta ; ii) la alteraci√≥n global del ciclo del nitr√≥geno ocurrida a partir de la intensificaci√≥n agr√≠cola facilitada por el uso masivo de fertilizantes artificiales; iii) la creaci√≥n y dispersi√≥n planetaria de nuevos materiales fabricados por el ser humano, como los pl√°sticos y las fibras sint√©ticas; iv) la difusi√≥n global de contaminantes vinculados a las actividades industriales, incluidos los contaminantes org√°nicos persistentes y los metales pesados; v) la p√©rdida de biodiversidad y el avance de especies invasoras en todo el planeta ; vi) la modificaci√≥n humana del sistema clim√°tico mundial debido al aumento acelerado de los niveles atmosf√©ricos de CO2 a partir, fundamentalmente, de mediados del siglo XX ; y vii) la alteraci√≥n de los dep√≥sitos y flujos de materiales p√©treos granulados correspondiente tanto al transporte deliberado de materiales (miner√≠a, construcci√≥n, urbanizaci√≥n) como al efecto indirecto producido por las grandes presas fluviales.

De entre todas estas transformaciones antropog√©nicas, son varias las que habr√≠an logrado imprimir, seg√ļn los ge√≥logos, un sello estratigr√°fico detectable sobre el planeta; sellos todos ellos que podr√≠an ser utilizados formalmente como pistoletazo de salida del Antropoceno. Sin embargo, y tal como apuntan las √ļltimas investigaciones del GTA, el evento m√°s apropiado para situar el nacimiento oficial del Antropoceno ser√≠a la primera detonaci√≥n nuclear, llevada a cabo en el desierto de Alamogordo, en Nuevo M√©xico, el 16 de julio de 1945. Seg√ļn argumentan estos cient√≠ficos, los is√≥topos radiactivos liberados a partir de los primeros ensayos nucleares (ensayos que alcanzaron su m√°ximo de emisiones a comienzos de la d√©cada de los sesenta) habr√≠an modificado para siempre, y de un modo sincr√≥nico, el registro qu√≠mico-estratigr√°fico global de nuestro planeta, siendo de este modo el candidato id√≥neo para representar geol√≥gicamente el comienzo del Antropoceno.

Las evidencias cient√≠ficas que respaldan la teor√≠a del Antropoceno son cada d√≠a m√°s robustas y contundentes, y probablemente sea cuesti√≥n de tiempo que el t√©rmino acabe siendo formalmente aceptado por la comunidad cient√≠fica internacional. Hasta entonces, no cabe duda de que se trata de un concepto √ļtil y consistente cuyo enorme potencial medi√°tico-reflexivo puede contribuir positivamente -tanto desde el punto de vista pol√≠tico como cultural- a una mayor toma de conciencia global sobre la delicada situaci√≥n socio-ecol√≥gica en la que se encuentra nuestro planeta y nuestra especie en los albores del nuevo milenio.

*Profesor Titular de la Escuela Polit√©cnica Nacional (Ecuador) e Investigador del Laboratorio de Socio-Ecosistemas de la Universidad Aut√≥noma de Madrid (Espa√Īa). Iberoam√©rica Social: revista-red de estudios sociales VII, pp. 42-60.

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A√Īadir comentario