May 12 2020
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OpiniónSociedad

Boaventura: Para que el futuro comience

Salvo algunas excepciones, los gobiernos nacionales se han dedicado exclusivamente a gestionar la crisis pandémica y los resultados varían de un país a otro. Comienzan a discutirse ciertas cuestiones generales. Disfrazamos con gráficos y estadísticas todo nuestro desconocimiento sobre la dinámica de la pandemia, sobre sus causas próximas y lejanas, sobre la eficacia relativa de las diferentes políticas de contención y mitigación.

Confiamos en la ciencia y la ciencia conf√≠a en que nuestro comportamiento confirme las estad√≠sticas. Pero tanto los cient√≠ficos como nosotros sabemos que los n√ļmeros est√°n forzosamente viciados. No sabemos el n√ļmero exacto de infectados (debido a la falta de pruebas) ni de fallecidos (debido a la subnotificaci√≥n de casos). E incluso dando cr√©dito a los n√ļmeros, no nos dicen nada sobre los criterios insondables con los que el virus selecciona a sus v√≠ctimas, tantas veces respaldado por las actuales o anteriores pol√≠ticas estatales.

Tres preguntas ser√°n suficientes. ¬ŅA qu√© clase social pertenece y qu√© color de piel tiene la mayor√≠a de los que est√°n muriendo en Brasil? ¬ŅCu√°l es el porcentaje de inmigrantes y refugiados entre los fallecidos por el virus en Suecia? ¬ŅNo hab√≠an advertido las olas de calor de a√Īos anteriores a las autoridades de Portugal y de otros pa√≠ses europeos que las residencias de ancianos, tal como existen, ser√≠an una peligrosa zona de riesgo?

Nos comparamos con los pa√≠ses m√°s cercanos, que a veces presentan indicadores peores que los nuestros. En Europa, no se nos ocurre compararnos con Vietnam que, con 91 millones de habitantes y con una frontera de 1.281 kil√≥metros con China, a d√≠a de hoy no tiene ning√ļn muerto.

Actuamos en la sombra y en la oscuridad hay poco espacio para la política, especialmente para la política democrática. Esta es también la razón por la cual el consenso político se vuelve más fácil, y afortunadamente es así durante la emergencia, pues lo contrario resulta catastrófico. Basta pensar en los casos trágicos y patéticos de Estados Unidos y Brasil, donde la gestión de la crisis pandémica se ha convertido en la gestión de la crisis política.Portugal cierra colegios y discotecas por coronavirus

¬ŅPero cu√°nto durar√° la emergencia? Por ahora, est√° claro que lo que llamamos pospandemia es, de hecho, el comienzo de un largo periodo de pandemia intermitente. Un periodo que ni siquiera termina con la distribuci√≥n generalizada de la vacuna, ya que, si el modelo vigente de desarrollo y consumo contin√ļa y tambi√©n la matriz energ√©tica actual (en resumen, el patr√≥n civilizatorio imperante), vendr√°n otras pandemias, y ciertamente ser√°n m√°s letales.

De ser as√≠, ¬Ņtendremos que vivir en un estado de emergencia intermitente o permanente? ¬ŅLa protecci√≥n de la vida ser√° en el futuro incompatible con la democracia? Sabemos de varios Estados asi√°ticos que han logrado buenos resultados confiando en la disciplina de los ciudadanos. ¬ŅPor qu√© en Occidente tenemos que imponer multas para que las personas se protejan?

¬ŅSupone esto el fracaso de nuestros sistemas educativos, de una educaci√≥n centrada en la falacia del individualismo y el esp√≠ritu emprendedor, que no educa para la solidaridad y la cooperaci√≥n, para los bienes comunes y para todo lo dem√°s que constituye nuestro destino com√ļn?

Decir que durante la pandemia las acciones del Estado se ejercen en la sombra significa que no se conocen todas las consecuencias de las acciones. Evidentemente se conocen algunas, y es a partir de su an√°lisis que podemos comenzar a sospechar cu√°les ser√°n los escenarios posteriores a la pandemia.

Coronavirus: por qu√© Portugal tiene un n√ļmero de fallecidos 32 ...Los pa√≠ses que decidieron pronto el confinamiento, como Portugal, lo hicieron en general por una cuesti√≥n de principios (defensa de la vida) y por una cuesti√≥n pr√°ctica (evitar el colapso del sistema p√ļblico de salud). Cu√°l prevalecer√° lo sabremos pr√≥ximamente. La cuesti√≥n es saber si la vida prevalece siempre sobre la econom√≠a o solo durante las pandemias.

Durante la pandemia, el Estado ha mostrado una notable autonom√≠a en relaci√≥n con los mercados, que fueron eclipsados, y con los intereses econ√≥micos que, de repente, abrazaron (¬Ņinteresadamente?) la idea de la importancia del Estado en la regulaci√≥n social. ¬ŅSe trata solo de una tendencia fugaz? Veamos las ¬†se√Īales.

El confinamiento tiene una l√≥gica contracorriente de modo que su duraci√≥n tiene que ser limitada. Para los pa√≠ses que recurrieron pronto a √©l, la pol√≠tica comienza con la flexibilizaci√≥n del confinamiento y, con ella, el fin del consenso. Durante el confinamiento, si los n√ļmeros aumentaban era culpa del virus, y si los n√ļmeros disminu√≠an el cr√©dito era del Gobierno.

De ahora en adelante, cualquier resultado negativo se atribuir√° a las acciones del Gobierno, mientras que cualquier resultado positivo se atribuir√° a la disciplina de los ciudadanos. El alcance de la disidencia depender√° de la explotaci√≥n de resultados negativos por parte de la ultraderecha que en Espa√Īa nunca se desarm√≥, incluso durante la pandemia. En Portugal, la ultraderecha troikificada no solo existe, sino que de manera intrigante el canal de televisi√≥n p√ļblica contin√ļa d√°ndole amplio espacio.Portugal declara el ‚Äúestado de alerta‚ÄĚ por el coronavirus

Con respecto a la relativa autonom√≠a del Estado portugu√©s en el pr√≥ximo periodo, las se√Īales son preocupantes. Puede que incluso tengamos que concluir que el consenso entre los √≥rganos de poder p√ļblico, saludable durante la pandemia, puede llegar a cobrar un alto precio en la pospandemia inmediata. La cuesti√≥n fundamental es la de los cambios en el modelo social y econ√≥mico, cuya urgencia fue expuesta con particular vehemencia durante la pandemia.

Habrá cambios en la medida que el Gobierno tenga fuerza para valorar los intereses nuevos o renovados revelados por la pandemia e imponerlos a los viejos intereses de siempre. Algunos ejemplos. Durante la pandemia, se generó un gran consenso sobre la valorización del servicio nacional de salud (SNS).

Este consenso se basó no solo en lo que hizo el SNS, sino también en cómo se comportó el sistema privado. Al no poder beneficiarse indebidamente de la crisis, el sistema privado se retiró a una posición que yo clasificaría como parasitaria, esperando que pase la tormenta y que el sistema de salud vuelva a caer en sus manos. Con cierta perplejidad, vemos que esto es exactamente lo que sucederá cuando la Ministra de Salud anPortugal analiza nacionalizar TAP para protegerla del impacto de ...uncia el uso del sistema privado para reducir las listas de espera en lugar de tomar medidas urgentes para fortalecer el SNS.

En otras palabras, volvemos al pasado, disfrazado como beneficio a corto plazo para los ciudadanos. Por lo tanto, estamos dejando de prepararnos activamente para la próxima pandemia. El regreso de lo viejo también puede estar presente en la forma en que intentamos lidiar con TAP (Transportes Aéreos Portugueses) una intervención del Estado que en el momento de la privatización se hizo (y bien) al borde del abismo, pero que ahora podría corregirse siempre y cuando no se desperdicie la oportunidad.

Otra se√Īal inquietante es la continuidad de la l√≥gica de los subsidios e incentivos otorgados a las industrias y servicios que alimentan el modelo actual de producci√≥n contaminante, de consumo masivo basado en transporte sin condiciones de seguridad sanitaria, energ√≠a f√≥sil, agricultura industrial y en inmensos centros comerciales que pronto se considerar√°n √°reas de alto riesgo si, entre tanto, no son redimensionados.

Este modelo est√° estrechamente relacionado con el cambio clim√°tico y la inminePortugal dej√≥ atr√°s el pico de la curva de contagio, seg√ļn el ...nte cat√°strofe ecol√≥gica que, seg√ļn el √ļltimo informe de la Plataforma Intergubernamental Cient√≠fico-Normativa sobre Diversidad Biol√≥gica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por sus siglas en ingl√©s), est√°n directamente relacionados con la recurrencia de pandemias En otras palabras, subsidiar el modelo actual de producci√≥n y consumo significa subsidiar la aparici√≥n de nuevas pandemias.

Para no desperdiciar las oportunidades que ha creado la pandemia del coronavirus, ser√≠a necesario que el consenso pol√≠tico est√© sujeto a la condici√≥n que la experiencia reciente nos ha ense√Īado: si la izquierda hace la pol√≠tica de la derecha, los ciudadanos concluir√°n, tarde o temprano, que la derecha lo hace mejor.

*Académico portugués. Doctor en sociología, catedrático de la Facultad de Economía y Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EU) y de diversos establecimientos académicos del mundo. (Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez)

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