Sep 3 2019
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OpiniónSociedad

Boaventura: Ver horizontes en los hilos de tender

A pesar de haber m√°quinas secadoras, la mayor√≠a de las personas del mundo (casi siempre mujeres) secan la ropa en tendederos de metal, de madera o de varillas de cuerda de c√°√Īamo. Las ramas de los √°rboles tambi√©n pueden servir como tendedero. La t√©cnica de tender la ropa var√≠a de un pa√≠s a otro, pero hay ciertas reglas de observancia general.

La ropa tiene que tenderse bien para garantizar una mayor exposición al sol y al viento, el peso de la ropa debe calibrarse de acuerdo con la resistencia del tendedero y, para evitar pliegues, conviene sujetar la ropa con pinzas o algo parecido.

Tender la ropa en el tendedero es un trabajo minucioso que obliga a tener bien presente tanto la ropa como el tendedero para que la operaci√≥n tenga √©xito. Pero quien est√° acostumbrado a tender la ropa en el tendedero sabe que, mientras mira con atenci√≥n lo que tiene frente a sus ojos, es necesario tener en cuenta tambi√©n la √©poca del a√Īo, la meteorolog√≠a, la incidencia del sol, la fuerza y la direcci√≥n del viento, la contaminaci√≥n atmosf√©rica e incluso la seguridad del tendedero, no vaya a ser que alg√ļn ladr√≥n se lleve la ropa.tender la ropa

Todos los demócratas del mundo, especialmente aquellos que tienen el corazón doblemente a la izquierda (física y política); aquellos que se sienten insultados por el enriquecimiento exorbitante de algunos y el empobrecimiento injusto de otros; aquellos indignados con el crecimiento desordenado del armamentismo y de todas las otras caras de la guerra (ya sean los embargos, las sanciones económicas, el tráfico de drogas, de humanos y de órganos, el asesinato de líderes sociales y políticos, el feminicidio).

O aquellos que están asustados por el posible colapso ecológico (dado el ritmo del calentamiento global, de la deforestación de los bosques, de la contaminación del agua y la ceguera de los políticos en este sentido); aquellos que están alarmados por el recrudecimiento de la extrema derecha y las ideologías reaccionarias, nacionalistas, ultraconservadoras; en definitiva, todos aquellos que no están dispuestos a dejar de luchar por una sociedad más justa, más decente y más digna, deberían aprender de las mujeres del mundo el arte de tender la ropa en los tendederos.

Estamos en un momento en el que el peque√Īo y detallado horizonte de la ropa para tender debe articularse con el horizonte m√°s amplio de la meteorolog√≠a social, econ√≥mica, pol√≠tica y cultural del tiempo en que vivimos. Para las fuerzas pol√≠ticas de izquierda este esfuerzo de articulaci√≥n de horizontes es m√°s dif√≠cil que para las fuerzas de derecha.

Dado que desde hace siglos vivimos en sociedades capitalistas, colonialistas y patriarcales, y dado que las injusticias y discriminaciones que producen, aunque mudaron de forma, no han cambiado de intensidad y letalidad, las fuerzas políticas de izquierda se han entrenado para existir y resistir a contracorriente y para centrar sus energías en la preparación de la sociedad del futuro. En otras palabras, se han preocupado menos de tender la ropa que de la meteorología social que la envuelve.

Siempre que intentaron articular las dos preocupaciones lo hicieron en el marco del mismo horizonte político y procuraron verlo, a veces con las gafas de ver de cerca (la táctica), a veces con gafas de ver de lejos (la estrategia). Durante mucho tiempo esta articulación funcionó, aunque en la mayoría de los casos una parte de las izquierdas se acostumbró a ver solo con las gafas de ver de cerca, mientras que la otra se habituó a ver solo con las gafas de ver de lejos. Si esto les hubiera pasado a las mujeres y a su tendedero, tal vez hoy todos estaríamos desnudos.

Sucede que cuarenta a√Īos de neoliberalismo han vuelto este h√°bito pol√≠tico inviable. El horizonte pol√≠tico se ha vuelto tan asfixiantemente peque√Īo que ha llevado al mercado √≥ptico-pol√≠tico a especializarse en gafas de ver de cerca. Cualquier persona interesada en ver con gafas de ver de lejos utiliza lentes viejas y corre el riesgo de ser considerada miope o lun√°tica.

Los demócratas con corazón político a la izquierda han tardado en darse cuenta de este cambio de época y de meteorología, y mientras no se den cuenta ponen en grave riesgo no solo su ropa, sino también la de todos nosotros. Pero el esfuerzo es urgente, y me atrevo a sugerir algunos de los cauces que debe seguir.marcha_PCV_001

Lo que antes eran dos escalas del mismo horizonte político son ahora dos mundos distintos. Por eso, para verlos correctamente en el plano político, hoy es necesario mucho más que dos pares de gafas. Se necesita una visión completamente nueva de la cultura política. Simbólicamente, la caída del Muro de Berlín, combinada con el aumento excesivo de la concentración de la riqueza y la profundización de la crisis ecológica, hizo que la aspiración y la lucha por una sociedad mejor pasase a pensarse y llevarse a cabo en dos horizontes muy diferentes: el horizonte político y el horizonte civilizatorio.

El primero es el horizonte convencional de la lucha pol√≠tica. Este contin√ļa dividido en t√°cticas y estrategias, pero su escala disminuy√≥ desde el momento en que el horizonte civilizatorio comenz√≥ a discutirse en la sociedad. Con ello, la diferencia entre t√°ctica y estrategia fue miniaturizada. El horizonte pol√≠tico se convirti√≥ en el horizonte espec√≠fico de tender la ropa en el tendedero. Al conjunto de los hilos de tender lo llamamos agenda pol√≠tica.

El horizonte civilizatorio es el conjunto de temas que est√°n m√°s all√° del horizonte pol√≠tico y que, en la mirada de un n√ļmero creciente de personas, sobre todo de j√≥venes, es decisivo para el futuro de la humanidad: otros modelos de consumo, de convivencia democr√°tica, de relacionamiento cordial entre humanos y entre estos y la naturaleza. Esa ser√° la √ļnica manera de evitar el colapso ecol√≥gico y la supervivencia de nuevas dictaduras, as√≠ como la multiplicaci√≥n de guerras irregulares y sus v√≠ctimas privilegiadas ‚Äďciviles inocentes‚Äď.

El horizonte civilizatorio est√° constituido por dos inquietudes pol√≠ticas, una negativa, la otra positiva. La negativa es la sensaci√≥n de que toda la ropa en el tendedero pertenece a un solo cuerpo, un estilo, una historia del pasado. La inquietud positiva es que, pese a que los temas civilizatorios no pueden, al menos por ahora, ser procesados por el sistema pol√≠tico, son cada vez m√°s discutidos por los ciudadanos y est√°n cada vez m√°s presentes en su vida: en c√≥mo cambian los h√°bitos de consumo, en la protesta ante pol√≠ticas p√ļblicas que niegan o minimizan la importancia de los temas civilizatorios, en el malestar ante la magnitud de lo que est√° en juego en el horizonte civilizatorio y la peque√Īez de los debates que ocupan el tendedero de la ropa pol√≠tica. Ante eso, muchos y muchas se alejan de la pol√≠tica convencional, lo que los pol√≠ticos ocupados en el tendedero confunden con despolitizaci√≥n, pero que en el fondo no es m√°s que el deseo intenso de otras pol√≠ticas.

Esta disyuntiva entre horizonte político y horizonte civilizatorio es nueva. El drama de nuestro tiempo es que exige una nueva y fundamental distinción entre izquierda y derecha, y la clase política no está preparada para ella. Las fuerzas políticas de derecha, aunque digan lo contrario, no se interesan por el horizonte civilizatorio y desprecian a quien quiera discutirlo. Finalmente, el mundo, tal como está, fue en gran medida obra de ellas, que además son las que más se benefician del statu quo.

No piensan en el horizonte civilizatorio porque, seg√ļn dicen, eso es largo plazo y a largo plazo todos estaremos muertos. Al contrario, las fuerzas de izquierda solo tendr√°n viabilidad en el futuro si logran articular los dos horizontes. Si no lo hicieran, son ellas las que a largo plazo estar√°n muertas. Tienen, por tanto, un inter√©s vital en introducir en la discusi√≥n el horizonte civilizatorio. Solo que eso no es posible a corto plazo, ni siquiera en los t√©rminos de la temporalidad de los procesos electorales. Resultado de imagen para lucha politica

En tal escenario, la solución solo puede ser la siguiente: las fuerzas de izquierda deben aprender a desarrollar su actividad política dentro y fuera del horizonte político. Dentro del horizonte político, su objetivo debe ser reconvertirlo para que amplíe su carácter democrático (que haya ropa más colorida y diversa en el tendedero).

Ellas saben que el horizonte pol√≠tico ser√° cada vez m√°s presionado desde fuera por los ciudadanos, sobre todo interesados en el horizonte civilizatorio; y que, ante eso, las fuerzas de derecha responder√°n con represi√≥n y har√°n todo, incluso sacrificar la democracia, para salvaguardar el statu quo. Por eso, para las fuerzas de izquierda la defensa de la democracia debe ser el nuevo centro del horizonte pol√≠tico y la √ļnica raz√≥n para su participaci√≥n en el mismo.

Pero las fuerzas de izquierda deben trabajar también fuera del horizonte político, a nivel del horizonte civilizatorio. En este, los instrumentos políticos son la educación popular para la democracia intercultural ecosocialista, el ejemplo personal y colectivo como testimonio de vida, y nuevas formas de organización. En cuanto a la educación: la democratización global de la vida, la diversidad intercultural de las posibilidades poscapitalistas, poscoloniales y pospatriarcales, y los derechos de la naturaleza.

Ello implica dar un giro en las universidades de verano y en las escuelas de formaci√≥n organizadas por los partidos: ser√°n los ciudadanos quienes ense√Īen a los pol√≠ticos el¬† horizonte civilizatorio. Respecto al testimonio de vida: los pol√≠ticos de izquierda deben dar testimonio personal de las preocupaciones civilizatorias y tienen que convivir m√°s con las periferias pobres y discriminadas de las ciudades, aprender de nuevo a hablar con las clases que les dieron hist√≥ricamente su raz√≥n de ser y, siempre que sea posible, convivir con ellas.

Por √ļltimo, en cuanto a las formas de organizaci√≥n: la izquierda tiene que ser partido y movimiento al mismo tiempo, porque ni uno ni otro aisladamente sobrevivir√°n a la degradaci√≥n de la democracia promovida por las fuerzas de derecha. Articul√°ndose, podr√°n comenzar a pensar conjuntamente el horizonte pol√≠tico y el horizonte civilizatorio, y a transformar el primero en funci√≥n del segundo. Estar√°n, as√≠, garantizando su futuro, un futuro prometedor y urgente.

*Académico portugués. Doctor en sociología, catedrático de la Facultad de Economía y Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EU) y de diversos establecimientos académicos del mundo.

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