Jul 21 2012
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AmbienteOpini贸nPol铆tica

Bolivia: Amazon铆a y poder desp贸tico patrimonial

Como en todo proceso revolucionario, el Estado no s贸lo condensa la nueva correlaci贸n de fuerzas pol铆tico-econ贸mica de la sociedad emergente de las luchas sociales exitosas, sino que adem谩s, como est谩 sucediendo en la amazon铆a, deviene en sujeto material y cultural que ayuda a promover movilizaciones sociales que transformen las estructuras de dominaci贸n a煤n presentes en determinadas regiones y esferas de la sociedad.

Vista geogr谩ficamente, la tercera parte de Bolivia es amaz贸nica, y es con mucho la regi贸n m谩s aislada del pa铆s. Una parte de nuestra amazon铆a se la perdi贸 en guerras frente al Brasil, 187.830 km2聽 en 1903, y con el Per煤 250.000 km2 en 1909. En la amazon铆a viven el mayor n煤mero de naciones ind铆genas de Bolivia, aunque con una baja densidad demogr谩fica. Si tomamos el 煤ltimo Censo de Poblaci贸n y Vivienda, menos del 4% del total de la poblaci贸n ind铆gena boliviana vive en tierras bajas y en especial en la amazon铆a.

Herederas de grandes culturas hidr谩ulicas, las naciones ind铆genas de la amazon铆a fueron objeto de una intensa persecuci贸n y extinci贸n por parte de la dominaci贸n colonial espa帽ola y luego republicana. Una parte de la poblaci贸n fue objeto de las reducciones jesu铆ticas, y hoy viven dispersas en la extensa geograf铆a amaz贸nica.

El Estado patrimonial: tierras y poder familiar. Si bien el nomadismo ha permitido la preservaci贸n de sistemas de producci贸n y autoridad aut贸nomos, no ha podido impedir la consolidaci贸n del poder territorial de hacendados, ganaderos y empresas privadas extractivistas que a lo largo de los a帽os se ha ido asentando en la amazon铆a como poder real de la regi贸n. De esta manera, a trav茅s de la tenencia de ganado, la extracci贸n de la goma, la quina, ahora la casta帽a, la piel de lagarto o la sola posesi贸n de tierras, latifundistas y empresarios han consolidado en los 煤ltimos 150 a帽os una estructura de poder territorial se帽orial y patrimonial sobre todos los habitantes urbanos o rurales de la regi贸n.

En la amazon铆a, hasta hace poco, el patr贸n o hacendado era due帽o de todo lo que se mov铆a alrededor de su vista. Mediante la violencia de grupos de choque hacendal ha ocupado tierras e impuesto su ley sobre peones, ind铆genas y campesinos pobres de los alrededores. En la medida en que el poder se ha estructurado en torno a la tierra y su ocupaci贸n violenta, una l贸gica patronal conservadora es la que impera en la regi贸n amaz贸nica. Y en la medida en que hacendados, madereros, terratenientes e intermediarios articularon un pacto con los gobernantes para ejercer ellos, a trav茅s de sus redes familiares y locales, la poca presencia estatal en la zona, entonces聽 tierras, recursos estatales e impunidad han devenido en medios de la patrimonializacion del Estado en la regi贸n amaz贸nica. De esta manera, el Estado se presentaba como una extensi贸n de las influencias familiares de una peque帽a elite hacendal, ganadera y maderera, a la vez que esta misma elite legitimaba e impon铆a con la propia violencia estatal su propiedad patronal sobre la poblaci贸n.

Este poder hacendal-patrimonial de la amazon铆a ha sido la forma de dominaci贸n regional m谩s conservadora y reaccionaria que existe en todo el pa铆s. En cierta forma, en la figura del se帽or de la tierra se encerraba la personificaci贸n de los poderes m谩s desp贸ticos existentes; no s贸lo era el due帽o de la tierra, era tambi茅n el contratante de trabajadores, el comprador de madera de bosque, el proveedor de bienes de mercado a las poblaciones alejadas, el influyente pol铆tico que monopolizaba familiarmente los cargos p煤blicos y, por tanto, el proveedor de tierras fiscales, de favores p煤blicos frente a una poblaci贸n desprovista de todo: de tierras, de propiedad, de autoridad p煤blica y de Estado.

Por ello, no es raro que el se帽or de la tierra sea tambi茅n el eje de la ritualidad popular local; para celebrar fiestas, para casarse o hacer estudiar a los hijos. Toda la trama de poder estatal patrimonial converg铆a en la figura del hacendado y su mando omnipresente. Y si bien la dispersa organizaci贸n ind铆gena mantuvo su autonom铆a local a nivel de corregimientos, cabildos, centrales y subcentrales, no logr贸 convertirse en fuerza dirigente a nivel local o regional, ni mucho menos disputar la autoridad y mando a la estructura hacendal-patrimonial.

De hecho, ante el constante avasallamiento hacendal-empresarial, las comunidades ind铆genas, para poder preservar parte de la ocupaci贸n territorial, tuvieron que acoplarse de manera subordinada y vertical a la estructura de poder patrimonial dominante, al igual que las otras clases populares. De ah铆 que el propio discurso de legitimaci贸n e identificaci贸n regional haya sido, hasta hace poco, el que se emit铆a desde el n煤cleo de poder patronal regional.

Una modificaci贸n parcial de esta situaci贸n de dominaci贸n desp贸tica hacendal la han producido las organizaciones no gubernamentales (ONG) desde los a帽os 80, y lograron聽 crear una relaci贸n clientelar con la dirigencia ind铆gena, aunque promoviendo niveles de organizaci贸n interregional, como las regionales ind铆genas o la propia Confederaci贸n de Ind铆genas de Bolivia (Cidob). En la medida que estos niveles de organizaci贸n funcionan exclusivamente con financiamiento externo de ONG, que solventan los salarios de los dirigentes, tienden a perder contacto con las bases ind铆genas amaz贸nicas, y, en realidad, en parte son ONG que reproducen mecanismos de cooptaci贸n clientelar y subordinaci贸n ideol贸gica y pol铆tica hacia las agencias de financiamiento, la mayor铆a de ellas europeas y estadounidenses, como Usaid. En la medida en que algunas ONG han sido el veh铆culo de la introducci贸n de un tipo de ambientalismo colonial que relega a los pueblos ind铆genas al papel de cuidadores del bosque amaz贸nico, considerado propiedad extraterritorial de gobiernos y empresas extranjeras, esas ONG han ido creando de facto una nueva relaci贸n de privatizaci贸n y extranjerizaci贸n de las tierras comunitarias (TCO), en las que el mismo Estado ha perdido tuici贸n y control. De esta forma, ya sea por medio de la dominaci贸n fuerte del despotismo hacendal, o por la dominaci贸n suave de las ONG, las naciones ind铆genas amaz贸nicas, econ贸micamente, no tienen el control soberano sobre sus territorios ni una plena independencia pol铆tica.

En la amazon铆a no son los pueblos ind铆genas los que tienen el poder territorial, como sucedi贸 desde a帽os atr谩s en zonas de tierras altas y valles, en los que los sindicatos agrarios y comunidades desempe帽aron el papel de micro-estados ind铆genas con presencia territorial, y en realidad han sido la base material previa de la construcci贸n del actual Estado Plurinacional. En la amazon铆a, las cosas han transcurrido de manera muy distinta. El orden desp贸tico hacendal es predominante y ni las organizaciones ind铆genas, ni las campesinas ni las organizaciones obreras de reciente creaci贸n, lograron crear un contrapoder organizativo ni discursivo que resquebraje este sistema hacendal-patrimonial.

Del Estado patrimonial al Estado plurinacional. El punto de quiebre de este ultra-conservador sistema de poder regional amaz贸nico ha venido desde el a帽o 2006. Al ser desplazadas las antiguas clases dominantes del control estatal nacional por los movimientos sociales ind铆gena-campesino populares, el sistema patrimonial sufri贸 una herida de muerte. Se rompi贸 la alianza entre tenencia hacendal de la tierra y poder pol铆tico, base material del despotismo patrimonial amaz贸nico, cre谩ndose una suerte de 鈥渄ualidad de poderes鈥 regional: por una parte las clases hacendal-empresarial, por otra la nueva estructura gubernamental con poder de decisi贸n sobre recursos econ贸micos y tierras.

Desde entonces una creciente pugna y lucha social se ha desatado en todas las tierras bajas. El Estado revolucionario ha detenido la otorgaci贸n de tierras a las clases hacendales. Ha revertido tierras a latifundistas y una buena parte las ha entregado en propiedad a las comunidades y naciones ind铆genas. Si entre 1996 hasta el 2005 se entregaron cuatro millones de hect谩reas a los pueblos ind铆genas de tierras bajas, entre 2006 y 2011 se entreg贸 7,8 millones de hect谩reas, trastocando radicalmente la estructura de propiedad de la regi贸n amaz贸nica. Sin embargo, esta modificaci贸n de las relaciones de propiedad sobre la tierra no ha sido suficiente para desmontar el poder desp贸tico hacendal. En la medida en que los pueblos ind铆genas no han incursionado en聽 procesos de transformaci贸n de la materia prima que existe en los nuevos y grandes territorios ind铆genas, entonces la madera, los lagartos, la casta帽a o los productos de pesca siguen siendo comprados por los madereros o empresarios-hacendados a precios irrisorios y bajo las mismas modalidades de 鈥渆nganche鈥 o 鈥渁deudo鈥 que renuevan la dependencia econ贸mica y social tradicional. Lo mismo pasa con la provisi贸n creciente de otros medios de existencia (az煤car, sal, harina, vestimenta, herramientas de acero, gasolina, etc.), que los provee el enganchador, el hacendado, el empresario o el comerciante que al tener el monopolio del traslado de esos productos los entrega a los ind铆genas a cinco o diez veces por encima del precio de mercado.

En corto tiempo, gran parte de las millones de hect谩reas de TCO est谩n quedando nuevamente articuladas a los mecanismos de dominaci贸n se帽orial y patronal de empresarios-hacendados que utilizan a dirigentes como intermediarios de la depredaci贸n y la dependencia econ贸mica de las comunidades.

Las denuncias sobre la participaci贸n en negociados de madera dentro y fuera del TIPNIS por parte de los actuales dirigentes de la marcha ind铆gena son apenas la punta de un iceberg de colusi贸n de una parte de la dirigencia ind铆gena con los restos del poder hacendal-empresarial amaz贸nico.

De ah铆 que el Gobierno revolucionario, a la par de la modificaci贸n de la estructura de tenencia de tierra que disocia la rutina de la hacienda de la acci贸n del Estado, ha impulsado que las instituciones estatales de Gobierno act煤en aut贸nomamente respecto del bloque dominante regional, facilitando recursos a los municipios, cr茅ditos a los campesinos, fondos de inversi贸n productiva para los pueblos ind铆genas, empresas de acopio que regulan los precios anteriormente monopolizados por los patrones locales, entrega de medios de transporte fluvial para pueblos ribere帽os, construcci贸n de caminos p煤blicos (anteriormente de propiedad de hacendados), etc. En la medida que el Estado, en estos cinco a帽os, ha triplicado sus gastos de inversi贸n y gasto social, su presencia es ahora bajo la forma de derechos y redistribuci贸n de la riqueza all铆 donde antes lo poco que el pueblo recib铆a era gracias a la 鈥渄谩diva鈥 del patr贸n-pol铆tico, la iglesia o la ONG.

El Estado se ha autonomizado de las clases patronales y ello ha iniciado un proceso de derrumbe del viejo orden patronal conservador de la amazon铆a. Una intensa lucha de clases ha comenzado a desplegarse reconfigurando el nuevo ordenamiento regional de poder. La presencia de un Estado desprendido de las clases propietarias de la tierra, materializado como derechos sociales y en funci贸n redistributiva de la expansiva riqueza com煤n ha dado un golpe de muerte a la estructura hacendal-patrimonial amaz贸nica. En cierta medida se puede hablar que desde el a帽o 2006, con el gobierno de los movimientos sociales y el presidente Evo, en la amazon铆a se ha dado una especie de revoluci贸n democr谩tica desde arriba, desde el Estado, que est谩 destrabando el despliegue de las energ铆as vitales de los pueblos y clases sociales populares de una regi贸n caracterizada hasta hace poco por ser la m谩s conservadora del pa铆s.

Como en todo proceso revolucionario, el Estado no s贸lo condensa la nueva correlaci贸n de fuerzas pol铆tico-econ贸mica de la sociedad emergente de las luchas sociales exitosas, sino que adem谩s, como est谩 sucediendo en la amazon铆a, deviene en sujeto material y cultural que ayuda a promover movilizaciones sociales que transformen las estructuras de dominaci贸n a煤n presentes en determinadas regiones y esferas de la sociedad.

*Vicepresidente de Bolivia. Publicado en La Raz贸n

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