Jun 4 2004
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Econom铆a

Bolivia: entre la angustia y la esperanza

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Para quienes conocemos Bolivia y hemos aprendido de su historia, nos han dolido profundamente los acontecimientos de septiembre y octubre de 2003, que ponen de manifiesto, una vez m谩s, la fuerza y el sacrificio popular para plantear sus demandas, como tambi茅n la soluci贸n de la crisis sin una ruptura de la institucionalidad.

Las protestas populares hab铆an comenzado en febrero y se agudizaron como expresi贸n de profundas insatisfacciones de los sectores populares ante el efecto de las pol铆ticas neo liberales, tal como ocurri贸 en el a帽o 2000, durante el 煤ltimo gobierno del general Hugo Banzer, la llamada 芦guerra del agua禄, que en Cochabamba, logr贸 que se desprivatizara聽 la empresa que ten铆a a cargo la explotaci贸n de dicho recurso.

Las demandas planteadas, matices m谩s matices menos, buscaban que el Estado boliviano recuperara un control efectivo sobre los hidrocarburos, y que el gas no fuera, fundamentalmente, un recurso que beneficiara a las empresas privadas, sino a Bolivia. Algunos ingredientes de la protesta aparec铆an vinculados a un antichilenismo, que no siempre ha sido suficientemente entendido. Se trataba, tambi茅n, de que renunciara el Presidente, pues se le ve铆a como el responsable de la situaci贸n de pobreza y miseria que afecta a amplios sectores del pueblo boliviano. Adem谩s, cabe mencionar, que el conflicto presentaba un trasfondo de car谩cter 茅tnico y regional, lo cual constituye un adicional desaf铆o para el nuevo gobierno, surgido a partir de la renuncia de Gonzalo S谩nchez de Lozada.

Un poco de historia

En Bolivia hay una fuerte tradici贸n nacionalista, que se fue forjando a partir de la guerra del Chaco, y que se manifest贸 en los gobiernos del llamado 芦socialismo militar禄, especialmente en los gobiernos de los coroneles David Toro y Germ谩n Bush (1936-1939),聽 y en el gobierno del mayor Gualberto Villarroel (1943-1946), en la formaci贸n de partidos y movimientos pol铆ticos como el Partido Obrero Revolucionario (POR), la Falange Socialista Boliviana (FSB), el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), y la Logia militar Raz贸n de Patria (RADEPA), pero sobre todo a partir de la Revoluci贸n Nacional, que emergi贸 el 9 de abril de 1952, y, por 煤ltimo, en el gobierno del general Alfredo Ovando (1969-1970).

Un ingrediente importante de la tradici贸n聽 nacionalista boliviana tiene relaci贸n directa con la consigna de las 芦minas al Estado禄. En efecto, durante el gobierno del coronel Toro se nacionalizaron los intereses de la Standard Oil Company en Bolivia, y posteriormente se cre贸 la empresa Yacimientos Petrol铆feros Fiscales Bolivianos (YPFB), para administrar, por parte del Estado, el聽 petr贸leo.

La Revoluci贸n decret贸 la nacionalizaci贸n de las minas de esta帽o, en manos de los grupos Pati帽o, Hoschild y Aramayo, y luego conform贸 la Corporaci贸n Minera de Bolivia (COMIBOL) para su administraci贸n. El gobierno del general Ovando, acompa帽ado de Marcelo Quiroga Santa Cruz,聽 su Ministro de Minas e Hidrocarburos, decret贸 la nacionalizaci贸n de los intereses de la Gulf.

La tradici贸n nacionalista se empez贸 a romper, de manera manifiesta, a partir del 煤ltimo gobierno de V铆ctor Paz Estenssoro (1985-1989) y sobre todo, en el primer gobierno de Gonzalo S谩nchez de Lozada (1993-1997), oportunidad en la que se procedi贸 a cambiar el rol de YPFB y a entregar la explotaci贸n de los hidrocarburos a manos privadas, sin mayores beneficios para su pueblo.

La relaci贸n con Chile

Desde 1978, las relaciones聽 diplom谩ticas con Chile se encuentran interrumpidas. En Bolivia, sobre todo en los Departamentos vecinos con Chile, como son La Paz, Oruro y Potos铆, como tambi茅n en Cochabamba, el principal afectado por la guerra del聽 Pac铆fico, en materia econ贸mica, hay un profundo reclamo en torno al tema mar铆timo.

La demanda mar铆tima boliviana, ha contado incluso con la comprensi贸n y buena disposici贸n de varios gobiernos chilenos, lo cual ha alentado las esperanzas bolivianas en diversos momentos de su historia. Basta recordar en el siglo XX, la apertura hacia satisfacer la demanda mar铆tima boliviana de los gobiernos de Emiliano Figueroa Larra铆n, Gabriel Gonz谩lez Videla, Salvador Allende y Augusto Pinochet Ugarte, en 1926, 1950, 1972 y 1975, respectivamente.

Ahora bien, si se聽 considera que una buena relaci贸n con Bolivia es conveniente no s贸lo para Bolivia sino tambi茅n para Chile, deben buscarse caminos de entendimiento, que impliquen restablecer relaciones en el plano diplom谩tico, y abrir negociaciones para satisfacer la demanda mar铆tima boliviana.

De una buena relaci贸n entre ambos, Bolivia podr铆a retornar a ser ribere帽o del Pac铆fico, y Chile podr铆a contar con gas y agua dulce, elementos tan importantes para el Norte Grande, pero sobre todo se abrir铆an para ambos la posibilidad de una amistad, tan necesaria en la hora de la integraci贸n del Cono Sur.

El futuro de Bolivia

El nuevo gobierno boliviano encabezado por el periodista e historiador Carlos Mesa Gisbert, Vicepresidente durante la administraci贸n de Gonzalo S谩nchez de Lozada, est谩 encabezado por personalidades indepedientes y se apoya en un peque帽o conglomerado pol铆tico caracterizado por gente sana y con un gran sentido de servicio p煤blico. Cabe destacar, entre los nuevos ministros, a la periodista e historiadora Lupe Caj铆as de la Vega, su cercana colaboradora en la lucha contra la corrupci贸n, y al joven diplom谩tico y escritor Juan Ignacio Siles del Valle, con importantes vinculaciones con Chile, en la Cartera de Relaciones Exteriores.

Cabe destacar, tambi茅n, el prop贸sito del nuevo gobierno de reivindicar la propiedad del Estado boliviano sobre los recursos naturales, la decisi贸n de hacer un refer茅ndum sobre el gas, y la declaraci贸n de que cualquier negociaci贸n que se pudiese establecer con Chile, no puede estar ajena a la aspiraci贸n de un puerto libre y soberano sobre el Pac铆fico.

A partir de octubre se han iniciado d铆as de esperanza para Bolivia, de que ellos no se frustren, le cabe una responsabilidad muy grande al nuevo gobierno, pero tambi茅n al Congreso, a los Partidos Pol铆ticos, a las Organizaciones Sociales, y a la comunidad internacional, especialmente la del Cono Sur latinoamericano, cuya solidaridad es indispensable.

Fuente: Foro Latinoamericano.

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* Profesor de Estado en Historia y Geograf铆a. Magister en Estudios Internacionales.

Publicado en www.portaldelpluralismo.cl

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