Nov 12 2013
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Pol铆tica

Bolivia: La nacionalizaci贸n de la lucha contra el narcotr谩fico

Cuando Evo Morales asumi贸 la presidencia el a帽o 2006, muchos pensaron que ser铆a autorizado el libre cultivo de la hoja de coca. Pero la decisi贸n del nuevo聽 gobierno fue racionalizar y disminuir la producci贸n de la hoja de coca, diferenciando la producci贸n en las 谩reas tradicionales permitidas por ley, y la producci贸n excedentaria e ilegal que pretende expandirse hacia zonas no permitidas.

Era la continuidad de los lineamientos que permitieron, en octubre de 2004, el acuerdo con el gobierno de Carlos Mesa que autoriza un 鈥渃ato鈥 (40 x 40 metros) de coca por familia en el Chapare, con lo que se pacific贸 esa regi贸n que hab铆a sido escenario de las peores agresiones gubernamentales. Con esta salida concertada Evo mostr贸 talla de dirigente social con proyecci贸n nacional, capaz de concertar para cortar el c铆rculo de la violencia estatal. Para lograrlo primero tuvo que convencer a sus bases, mostr谩ndoles un camino que neutralizaba el poder militar-policial con que varios gobiernos neoliberales quisieron imponer el 鈥淧lan Dignidad鈥 elaborado el a帽o 1998.

Claro que no eran esos gobiernos los que ten铆an voz de mando en la lucha contra el narcotr谩fico; era el gobierno de los Estados Unidos, por medio de la Drug Enforcement Administration (DEA), que defin铆a estrategias, objetivos y m茅todos. Una de esas estrategias era la que postulaba 鈥淐oca Cero鈥, que significaba la militarizaci贸n del Chapare, a trav茅s de la construcci贸n de una base a茅rea militar en Chimor茅 y el despliegue de uniformados bolivianos bajo mando extranjero. De este car谩cter fue, por citar una, la nefasta experiencia de la 鈥淔uerza Expedicionaria鈥, creada con mercenarios a fines de 2001. Parte de aquel plan fue tambi茅n el intento de militarizar Yungas que ejecut贸 el ministro Guillermo Fort煤n (f) a mediados de ese mismo a帽o. Todo este itinerario de violencia dej贸 un total de 106 muertos y dos centenares de heridos.

El gobierno de Evo Morales aplic贸 una estrategia completamente distinta -la racionalizaci贸n y el control social de la producci贸n de la hoja de coca- para disminuir las superficies netas destinadas a la producci贸n de hoja de coca en Bolivia. Es una estrategia basada en la concertaci贸n con los propios productores, logrando acuerdos de reducci贸n voluntaria y pac铆fica en el Chapare y Yungas. No se aplica la violencia estatal en esos lugares, tampoco m茅todos de indiscriminada fumigaci贸n a茅rea con herbicidas que destruyen la naturaleza. Pero se aplica la firmeza legal procediendo a la erradicaci贸n forzosa all铆 donde la producci贸n de coca no est谩 permitida.

Con esta estrategia y estos m茅todos es que se ha logrado revertir la tendencia al crecimiento de la superficie cultivada, disminuyendo de manera sostenida en los 煤ltimos a帽os esa superficie hasta las 27.000 hect谩reas actuales, lo que nos convierte en el pa铆s de la regi贸n andina con menor cantidad de cultivos. Cabe anotar que estos no son datos del gobierno, sino de una entidad multilateral plenamente reconocida como es la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDC).

El logro boliviano resalta m谩s si lo comparamos con pa铆ses como Colombia que tiene 62.000 hect谩reas de coca, o Per煤 con 61.200 hect谩reas. Ni con la presencia de la DEA, ni con la destrucci贸n de cocales que supone el desplazamiento de los cocaleros, ni con las fumigaciones intensivas con glifosato y otros qu铆micos han podido disminuir la producci贸n de hoja de coca.

Pero los m茅todos son s贸lo una parte de la nueva estrategia boliviana, la otra es la nacionalizaci贸n de la lucha contra el narcotr谩fico. Por d茅cadas fueron organismos norteamericanos que tuvieron injerencia en las decisiones en esta materia, lo que es sin贸nimo de injerencia pol铆tica violatoria de la soberan铆a del pa铆s. Esto comenz贸 a acabar el a帽o 2008 con la expulsi贸n de la DEA y se ha consolidado este a帽o con la salida de USAID.BOL NARCOTRAFICO

La DEA, que inici贸 sus operaciones en nuestro territorio el a帽o 1974, se ocupaba de controlar las labores de fuerza, en tanto USAID, presente desde 1963, trabajaba en proyectos de compensaci贸n en las zonas cocaleras y financiaba a instituciones dedicadas a propagar la ideolog铆a estadounidense anticoca y antidroga.

Con la nacionalizaci贸n, Bolivia asume mayores responsabilidades en la parte log铆stica, operativa y de inteligencia antinarc贸ticos. Realiza tambi茅n un mayor esfuerzo fiscal que comenz贸 el 2008 con la asignaci贸n de 140 millones de Bs (20 millones de d贸lares) para reemplazar los recortes presupuestarios que desde el 2006 comenz贸 a efectuar Washington, como una forma de chantaje financiero mientras segu铆a insistiendo con sus cada vez menos relevantes 鈥渄escertificaciones鈥 anuales.

Desde la nacionalizaci贸n ha subido el n煤mero de operativos antidrogas que efect煤an fuerzas combinadas militares y policiales bolivianas. Ha aumentado la cantidad neta de incautaciones de droga y precursores. Se ha descubierto y destruido mayor n煤mero de laboratorios y pozas de maceraci贸n. Se han adoptado cada vez mejores mecanismos financieros contra el lavado de dineros negros. Se ha evitado que se asienten en nuestro pa铆s c谩rteles extranjeros de narcotraficantes, aunque, por supuesto, siempre intentar谩n operar sus sucios negocios, pero no pueden hacerlo en la escala ampliada y con la violenta acci贸n territorial con que operan en M茅xico o Guatemala.

Seguramente falta hacer cosas o mejorar las que ya se est谩n haciendo. Deben efectuarse mayores esfuerzos en la lucha contra el microtr谩fico de drogas en las ciudades, mayor control y hasta depuraci贸n en las fuerzas antinarc贸ticos, mayor eficiencia en fiscales y jueces. Se necesita tambi茅n consolidar los esfuerzos nacionales en el espacio regional sudamericano, ya que estamos enfrentando al m谩s globalizado de los negocios, cuya materia prima se produce en el hemisferio sur, cuyos circuitos de comercializaci贸n y distribuci贸n est谩n en los cinco continentes, y cuyos mayores mercados de consumo, generaci贸n de excedentes y lavado de dinero est谩n en los pa铆ses desarrollados del hemisferio norte.

Pero estamos muy lejos de esos apocal铆pticos escenarios que se esfuerzan en construir analistas e instituciones privadas con financiamiento 鈥渕ade in USA鈥, empe帽ados en penalizar la hoja de coca y erradicar su consumo legal y tradicional. No olvidemos que una de esas instituciones, el CELIN, afirmaba hace algunos a帽os por boca de su director cuando un periodista le consult贸 sobre este tema: 鈥淪i hasta el lat铆n ha desaparecido como idioma, el acullicu c贸mo no va a desaparecer…鈥.

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