Jul 16 2004
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Política

Bolivia: Los aymara, reconstitución de un pueblo

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Una ola de ajusticiamientos populares contra alcaldes u otras personas acusadas de robo ocurren desde hace semanas en el altiplano aymara, desde el sur peruano al norte boliviano. En junio Benjamín Altamirano, alcalde de Ayo Ayo, en Bolivia, fue secuestrado y quemado vivo en la plaza del pueblo.

Los vecinos de Ayo Ayo, una población de 7.000 habitantes que se encuentra entre La Paz y Oruro, llevaban meses amenazando al alcalde, al que acusaban de malversación y desvío de fondos del municipio, y al que exigían su dimisión.

El 19 de mayo pasado, en Desaguadero, un pueblo dividido entre Bolivia y Perú, un millar de personas ejecutaron a un ladrón. El 26 de abril en Ilave, la tercera ciudad aymara de Perú, una multitud de 10 mil personas asesinó a su alcalde y a otros allegados suyos, obligando la salida del ministro del Interior peruano, en un país donde el Presidente, Alejandro Toledo, tiene apenas el 7% del apoyo popular.

Para hablar de este tema y del referéndum anunciado por el presidente boliviano, Carlos Mesa, el próximo 18 de julio, Paralelo 21 de Radio Universidad de Guadalajara, entrevistó por teléfono a Osvaldo Calle, director de la Agencia Boliviana de Noticias independiente www.bolpress.com

Justicia comunitaria

¿Qué no puede informar sobre esta ola de linchamientos de alcaldes que se está produciendo en al altiplano boliviano y peruano?

-Hay una especie de frustración de los pueblos originarios con los mecanismos de la justicia, por lo que han decidido retomar lo que ellos llaman la justicia comunitaria. Los mecanismos de esta llamada justicia comunitaria se están poniendo en vigencia nuevamente, tras la comprobación de que la justicia, por lo menos en Bolivia, no es justa. Y en Perú parece que también existe esa misma sensación. La justicia lejos de sancionar a los culpables le da largas y no procede como se espera en la población, y en el lado cultural se ve que hay un pueblo que tiene como principios una trilogía: no mates, no robes y no seas flojo. Entonces en ese contexto cultural un alcalde que roba a su pueblo está expuesto a que le pase lo que al alcalde de Ayo Ayo.

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Evidentemente estamos ante un problema muy grave con el tema de los indígenas allá en el altiplano peruano y boliviano, pero antes de profundizar sobre ese asunto me gustaría saber cuáles fueron las medidas que tomó la justicia boliviana frente al secuestro y asesinato del alcalde de Ayo Ayo.

-Uno de los sospechosos está preso y fue enviado a la cárcel de alta seguridad de San Pedro de Chonchocoro. Pero el tema es que el gobierno boliviano admitió que ha perdido la autoridad. En este momento hay 10 poblados que están al margen del control judicial, o sea, no hay fiscales, no hay jueces, no hay policías. La población aymara de estas localidades decidió expulsar a las autoridades porque no les cree nada de lo que hacen.

El fin de Sánchez de Losada

Hace unas semanas Felipe Quispe, el líder de los aymara, renunció al escaño que ocupaba en el parlamento boliviano para retornar a la lucha ¿Cuál ha sido la reacción de Quispe con respecto a estos linchamientos?
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-Lo que dice Felipe Quipe, lo que ha dicho, es que si de verdad esto se trata de un mecanismo de justicia comunitaria, la Confederación de Campesinos va a apoyar a todo el pueblo aymara. Hay que recordar que éste es un tema que está vigente desde hace mucho tiempo.

En septiembre de 2003, cuando comenzó la huelga que sacó a Gonzalo Sánchez de Lozada del poder, sucedió algo parecido. En Laja, al norte de La Paz, agarraron a un ladrón de ovejas y lo apresaron por los mecanismos de la justicia comunitaria, pero al final este hombre terminó muerto por los golpes que recibió en el ajusticiamiento. El Estado lo que hizo en esa ocasión fue encarcelar al principal dirigente, lo que originó una huelga de hambre de otros mil dirigentes, quienes exigían la libertad del dirigente sindical campesino apellidado Guampo.

Como el gobierno no hizo caso el movimiento, éste creció, y fue en ese bloqueo que Sánchez de Lozada y Carlos Sánchez Berzaín, ministro de defensa en ese entonces, instruyeron una intervención que dejó primero 6 muertos y que provocó toda la ola de movilizaciones que desembocó en la fuga de Sánchez de Lozada.

Actualmente, se está repitiendo el mismo proceso: el Estado frente al mundo aymara ha perdido autoridad, ha perdido legitimidad. Esto es algo que ya lo han dicho de todas las formas de los analistas sociales, y que ahora, en la víspera, ha sido admitido por el ministro de gobierno, quien declaró que el Estado desde hace mucho tiempo ha perdido autoridad.

El referendo sobre el gas

Tomando ese mismo hilo de rompimiento entre el gobierno y la comunidad aymara, cabe preguntarse cómo ha evolucionado el diferendo entre el gobierno y los indígenas, pero también entre toda la ciudadanía, acerca del tema de los hidrocarburos.

-El tema del referéndum en Bolivia se ha convertido en una especie de piedra de tope en la que el gobierno se esta jugando su continuidad, su legitimidad. Si hasta ahora Carlos Mesa está todavía en el gobierno, se lo debe al apoyo de Evo Morales. El principal aliado del gobierno de Mesa en este momento es el partido de Evo Morales (MAS), que después de las movilizaciones de octubre pasado se ha hecho dueño de las banderas de ese movimiento, aunque no participó, ni ha participado en absolutamente nada.

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Recordemos que en octubre pasado Evo Morales no estaba en el país, no estaba en Bolivia.

-Estaba en otros lugares, sí. El partido de Evo Morales, el MAS, está jugando a la legitimidad, quiere ser potable ante los sectores medios de la sociedad, quiere mostrarse como un conciliador, un poco en el estilo de Lula en Brasil. Quiere repetir la experiencia de Lula incluso ligándose a sectores de derecha. Por ejemplo en este momento el principal negociador del partido de Evo Morales es el ministro de Asuntos Indígenas, Donato Ayma, quien renunció hace poco al Ministerio de Educación por la huelga de los profesores. También estaba vinculado a Evo Morales de manera familiar.

Ahora los sectores sociales están convocando a la abstención frente al referéndum, porque está más que claro que las preguntas están hechas de tal manera que haga lo que haga el pueblo boliviano, no va a tener opciones.

Por ejemplo, la segunda pregunta dice: ¿Está usted de acuerdo con recuperar la propiedad del gas?. Y bueno. todos los bolivianos, la mayoría piensa que sí, que es bueno recuperar la propiedad del gas, pero ahora, en este momento, por eso se ha movilizado. Pero después, en la explicación que da el gobierno a esa pregunta dice “sí, pero eso se va hacer para los contratos futuros, no con los 50 trillones de pies cúbicos de gas que Bolivia tiene en este momento”.

O sea, no se va a tocar la propiedad, no se va a discutir, por el contrario, se va a respetar los contratos con las transnacionales.

Es decir que este referéndum en realidad no conduce a nada, porque las preguntas están planteadas de tal forma que el gobierno va a hacer lo que quiera con la energía de cualquier forma.

-El referéndum está orientado a lograr una especie de cheque en blanco para que el gobierno de Carlos Mesa tome decisiones, las decisiones que ellos mismo están esperando. La quinta pregunta, por ejemplo, se parece más al plan de gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, con relación al gas, porque consulta a los bolivianos si queremos exportar el gas para destinar los recursos a educación, que es lo que siempre planteó Sánchez de Lozada.

Cambiando de tema, me gustaría saber si están todas las carreteras internacionales de Bolivia bloqueadas, o solamente la que dirige a Perú.

-En este momento está bloqueada la carretera a Perú, que es una de las carreteras vitales que tiene Bolivia. En ese sector también está el mundo aymara muy organizado, y el gobierno tiene mucho miedo de intervenir esa carretera con las fuerzas de seguridad del Estado.

La semana pasada llevó a esa zona un contingente policial que desbloqueó por unas horas, pero el movimiento se ha vuelto a articular. Hay mucho miedo en el gobierno por las consecuencias que ocasionaría, por ejemplo, si en el altiplano se produce un muerto como resultado de la intervención del gobierno. Los analistas dicen que un muerto en el altiplano en este momento significaría encender la mecha para que se repita todo lo que pasó en octubre de 2003.

En este momento no está nada dicho en Bolivia. No puede uno, ningún analista, predecir el mediano plazo. En este momento todos los cálculos están hechos para el referéndum y probablemente también para lo que eventualmente pueda suceder en agosto próximo, fecha programada para la elección del presidente del Senado, que constitucionalmente es el sucesor de Carlos Mesa.

El año pasado un dirigente social de El Alto explicaba que iban a detener la profundización del movimiento y mantener a Carlos Mesa, porque el sucesor constitucional sería Hormando Vaca Diez, quien probablemente sea el hombre más odiado en Bolivia después de Sánchez de Lozada.

La trampa de Carlos Mesa

A qué atribuye el cambio de postura del presidente Mesa. Cuando asumió el poder se mostró dispuesto a rectificar los tratados sobre la venta de hidrocarburos bolivianos, y ahora, a unos meses de haber asumido el mandato, está planteando un referéndum en el que prácticamente quiere dejar las cosas como están.

-En realidad lo que yo veo es que ha habido un cambio de posición del presidente Mesa desde octubre pasado hasta ahora. En esa fecha su posición era más oportunismo para el momento, oportunismo para lograr cierto apoyo que le permitiera obtener la presidencia. Carlos Mesa siempre ha sido, a lo largo de la historia, el mejor defensor, el mejor argumentador del neoliberalismo en Bolivia.

No olvidemos que fue candidato vicepresidencial de Sánchez de Lozada. Entonces, él ha estado siempre vinculado a la derecha, es uno de los mejores exponentes del neoliberalismo. Lo que sí resultó raro para algunos observadores fue que en octubre pasado se haya pronunciado por la nacionalización de las empresas, por tener un discurso extrañamente izquierdista por un tiempo.

Lo que ahora se está viendo es una restauración de los grupos de poder. Por ejemplo hace dos días Mesa nombró a una nueva ministra de Eduación, Soledad Quiroga (nacida en Chile pero de nacionalidad boliviana), quien es la esposa del vocero de Sánchez de Lozada, Mauricio Antezana.

O sea que están jugando con fuego.

-Sí, están jugando con fuego. Carlos Mesa está organizando un proceso de restauración de todo el sistema que en octubre se creía derrotado.

Según lo que nos relatas, el presidente Carlos Mesa estaría retomando la política energética del ex presidente, del dimitido presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. Sin embargo se va a celebrar una cumbre sobre el tema energético en Bolivia, en la que van a participar Argentina, Brasil y Venezuela. ¿Cómo explicas ese doble discurso que tendría el gobierno de Mesa? Porque al tiempo que aplica las misma medidas de Sánchez de Lozada en la política interna boliviana, también está implementando una política de integración con el resto de los países latinoamericanos, específicamente con los del Cono Sur.

-Mira, lo que está en la política externa no tiene ninguna incidencia al interior de Bolivia. Hoy todos quieren la formación de Petroamérica en Bolivia, todos los sectores sociales se han pronunciado por este proyecto y es por eso que, jugando un poco a la demagogia, Carlos Mesa le hace juego a este tema, pero a la hora de ver las verdaderas intenciones, por ejemplo, la parte que participaría de Petroamérica, tendria que ser YPFB, una empresa que fue desmantelada por Sánchez de Lozada, y que el pueblo de Bolivia pide que vuelva a recuperar su historia de la cadena productiva, es decir la exploración, explotación y la refinación y transporte, además de la comercialización.

Sin embargo el proyecto de ley que elabora Carlos Mesa dice que YPFB se refunda, pero que de ninguna manera va a volver a operar sino que solamente se convierte en una sociedad financiera, una administradora de acciones de las acciones que el Estado tenía en la petroleras que han sido transferidas al control privado. Entonces hay un doble discurso.

En el caso argentino, por ejemplo, la señal es muy clara, destinan un montón de recursos, un presupuesto para la reconstitución de una empresa estatal de petróleo, pero en cambio en Bolivia no hay señal de una nueva empresa estatal. Se trataría de una empresa estatal más financiera que operadora.

Retomando el tema inicial, y para tener claridad, ¿qué es lo que están pidiendo los aymara? ¿qué se recupere la propiedad de los hidrocarburos, tener autonomía o ambas cosas?

-En este momento el fondo de las cosas, lo que hay detrás de todo esto, es que es un pueblo que está avanzando a la reconstitución, a su reconstitución como Estado. Felipe Quispe es el más claro, el que ha planteado hace algún tiempo la reconstitución del estado aymara, y están avanzando en esta lógica.

En lo inmediato lo que se tiene es un bloque campesino radical que pide la recuperación de los hidrocarburos. En este momento la consigna central es esa y el cambio de las preguntas para el referéndum, porque los aymara dicen que nos pregunten en el referéndum si queremos nacionalizar el gas.

El otro tema es el tema de Ayo Ayo. Lo que está pasando es que en este proceso de reconstitución del estado aymara, que es largo, es lento y es posible que tarde algunos años si no son décadas, ya están comenzando a tener sus propios mecanismo, como por ejemplo la llamada justicia comunitaria. No olvidemos que el alcalde de Ayo Ayo ha sido juzgado ante la comunidad y la comunidad ha determinado que es culpable de robo y por eso es que lo han linchado.

¿Podríamos decir que estamos a las puertas de una rebelión indígena?

-Estamos a las puertas de una rebelión; de hecho es una rebelión latente. En este momento se está organizando, cada vez hay mayor avance, pero es muy difícil decir cuando va a ser.

Los aymara si por algo se caracterizan es por avanzar lentamente, pero al mismo tiempo de forma muy segura, o sea: es una reconquista que se está viendo en este momento. Y es un poco extraño porque se había pensado que este fenómeno sólo era del altiplano boliviano, pero los acontecimientos de Ilave y el apoyo que tuvieron en Desaguadero, muestra que la reconstitución puede abarcar varios países.

El Imperio Aymara ocupaba desde el norte de Perú hasta el sur de Bolivia, entonces podemos estar en las puertas, en el inicio de un proceso que puede ser largo pero que está llevando a la reconstitución de un pueblo que han intentado exterminar varias veces.

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* Periodistas mexicanos. El audio de ésta y otras entrevistas realizadas en Paralelo 21 puede ser escuchado en:
www.radio.udg.mx/programas/paralelo/entrevistas/index.htm

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