Oct 4 2007
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Opinión

BOLIVIA Y EL EJE DEL MAL

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Unos y otros no conciben que, en Bolivia, est√° ocurriendo un cambio real; un cambio que supone, necesariamente, diferentes intereses y, en consecuencia, distintas relaciones. ¬ŅO es que esperaban que los cambios fueran aparentes? Hay cambios de fondo. Que eso supone riesgos, es indudable.

¬ŅCu√°l es el eje del mal?

Este y los anteriores gobiernos norteamericanos, desde Harry S. Truman, tienen la man√≠a de calificar a todos los pa√≠ses del mundo entre buenos y malos. Pueden ser corruptos, ineptos, criminales, ser√°n buenos en tanto respondan a la pol√≠tica de la Casa Blanca. En ocasiones, sus ¬ębuenos¬Ľ servidores se rebelan y, entonces, pasan a la categor√≠a de malos.

En el eje del mal est√°n ‚Äאּc√≥mo no!‚Äď Cuba y Venezuela. Al otro lado del mundo est√° Ir√°n, como tambi√©n Corea del Norte. Son pa√≠ses malos, porque no obedecen al T√≠o Sam. A unos les hace la guerra abiertamente. A otros los tiene bajo vigilancia y advertencias.

¬ŅHay algo en com√ļn, entre ellos, aparte de su reacci√≥n contra el gobierno de Estados Unidos? Nada, excepto el hecho de no permitir que las empresas transnacionales se lleven el bocado de le√≥n de los recursos naturales que tiene cada uno de los rebeldes.

Por supuesto que no pueden decir que esas son sus razones. Más bien son groseros en sus declaraciones; hablan de una preocupación por el programa nuclear de Irán, país que debiera someterse a inspecciones de la Agencia Internacional de Energía Atómica. Habría que preguntarles si ellos permitirían tales inspecciones si otros países, con razones bastante justificadas, les exigieran hacerlo.

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Pero, ¬Ņpor qu√© colocan a Venezuela en el eje del mal?, ¬Ņtiene armas nucleares?, ¬Ņest√° realizando experimentos nucleares? No. Son otras las razones.

Los analistas del mal

Un peri√≥dico encontr√≥ a cuatro analistas dispuestos a decir que, el acercamiento del gobierno de Bolivia a los pa√≠ses que W√°shington califica como ¬ęeje del mal¬Ľ, traer√° m√°s problemas que beneficios. La pregunta para ellos es sencilla: ¬Ņcu√°les fueron los beneficios que tuvo Bolivia durante los a√Īos en que mantuvo relaciones distantes con esos pa√≠ses?

Lo √ļnico que demuestran, con ese simplista an√°lisis, es que hay temor al cambio. ¬ŅC√≥mo quer√≠an cambiar? Otro analista, que en su tiempo tuvo mayor autoridad cr√≠tica, hizo hace d√≠as una desencantada relaci√≥n de los hechos, concluyendo que, m√°s que cambios, hay desorden, desorientaci√≥n y discurso.

Hay que reconocerle que no intentó dictar recetas, pero también nos muestra que, para él, el cambio sólo puede ocurrir cuando se encuentre la puerta de la prosperidad.

La realidad del cambio

Las fuerzas sociales que se lanzaron a la lucha por el cambio, desde el a√Īo 2000 y mucho antes, son las fuerzas que trabajaron y trabajan para crear la riqueza de la que se apoderan los empresarios. Lo mismo en las minas que en la ganader√≠a, en los cultivos de exportaci√≥n y en los hidrocarburos. En las condiciones que los grupos de poder aceptaron, m√°s del 90% de esa riqueza sal√≠a como ganancia de las transnacionales. Para obtener su propio beneficio, estos empresarios pagan sueldos miserables. Esa es la realidad que debe cambiarse.

Esperar que hombres y mujeres que han sufrido ‚Äďy a√ļn siguen sufriendo‚Äď el hambre y la miseria act√ļen calmadamente, es absurdo. ¬°Claro! Los analistas pueden darse ese lujo, porque no han sufrido hambre, ni se vieron obligados a abandonar la escuela para trabajar. No se trata de enrostrarles la impaciencia del pueblo. S√≥lo recordarles que son otros los puntos de vista de quien sufre esas condiciones.

En medio de esa impaciencia, que se traduce en marchas, bloqueos y huelgas de hambre, el gobierno debe trabajar para solucionar los problemas urgentes y proyectar las políticas que hagan, de Bolivia, un país viable. Para cada grupo de personas, para cada sector, el problema que arrastra durante décadas, debe resolverse ahora, en este momento, porque ya esperó mucho y, con su voto, hizo posible que Evo Morales sea presidente.

A esto se suma la acción de los partidos opositores que, defendiendo intereses de los grupos de poder desplazados, oponen dura resistencia a cualquier cambio. Especialmente cualquier cosa referida a las relaciones con Estados Unidos. Pero ocurre que se trata, precisamente, de modificar esas relaciones como factor importante para el cambio, tanto en lo interno como en lo exterior.

Nuestros errores

Sería tonto declarar que avanzamos sin tropiezos. Tenemos errores, muchos errores; el principal de los cuales es haber aceptado no imponer la autoridad de la mayoría conquistada en diciembre de 2005 y confirmada en julio de 2006. Hemos concedido demasiados avances a una minoría potenciada por su experiencia en el manejo de un poder que corrompieron.

Esas concesiones han permitido los fracasos de la Asamblea Constituyente, la validación de las demandas empresariales, incluso relegando las reclamaciones de los sectores populares y la alineación de personajes que nunca alcanzaron estatura nacional.

Tambi√©n hay que reconocer dubitaciones en la aplicaci√≥n de los planes mayores de recuperaci√≥n de nuestros recursos. ¬ŅPor qu√© no se ha recuperado ENTEL hasta ahora?, ¬Ņqu√© razones impiden la formulaci√≥n de una pol√≠tica ferroviaria nacional?, ¬Ņpara cu√°ndo dejamos la distribuci√≥n de la tierra?

Cientos de miles de bolivianas y bolivianos han salido y salen del país en busca de solucionar sus crisis familiares. Hay mejores condiciones, ahora, pero no las utilizamos a plenitud. Tememos hacer inversiones; aunque es cierto que son mayores que nunca antes, todavía son insuficientes. El gobierno debe ser audaz. Que no nos preocupen los adjetivos que nos endilguen desde adentro o desde afuera.

No es con ellos que debemos cumplir, sino con el pueblo que nos eligió.

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* Periodista, profesor universitario, senador por el Movimiento al Socialismo.

En www.rebanadasderealidad.com.ar.

La ilustración de la nota es una obra del pintor colombiano Matiz.
Otras obras suyas se encuentran en www.fpmr.org.

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