Abr 21 2014
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Política

Bolivia y los medios: Operador remoto

Despu√©s de haber perdido una tarde leyendo el libro de Ra√ļl Pe√Īaranda ‚ÄúControl remoto. De c√≥mo el gobierno de Evo Morales creo una red de medios paraestatales y un plan para acosar a la prensa independiente‚ÄĚ se me ocurre que la mejor s√≠ntesis que podemos hacer a los lectores es renombrarlo como ‚ÄúOperador remoto. De c√≥mo la prensa opositora y los Estados Unidos crearon un plan para mediante acusaci√≥n sin pruebas acosar al proceso de cambio boliviano‚ÄĚ.

El libro de Pe√Īaranda, dividido en 162 p√°ginas a las que se suman 33 m√°s de anexos, se dedica b√°sicamente a atacar al proceso de cambio tratando de sostener la insostenible tesis de que el gobierno se ha hecho con el control de la mayor parte de medios de comunicaci√≥n bolivianos, que son manejados cual t√≠teres por el maquiav√©lico Vicepresidente. Tesis exclusivamente basada en las declaraciones de supuestas fuentes, entre las que el periodista Ra√ļl Pe√Īaranda se da el lujo de mentir asegurando en la p√°gina 19 que las mismas son tres (¬°nada menos que tres!) funcionarios p√ļblicos de la Vicepresidencia y dos funcionarios p√ļblicos del Ministerio de Comunicaci√≥n, entre otros. Pe√Īaranda no aporta ni una sola prueba en forma de documento o similar que sostenga sus tesis, pero parece que bajo la excusa de las fuentes gubernamentales se puede sostener cualquier mentira escud√°ndose en el periodismo de investigaci√≥n y la libertad de expresi√≥n.

El libro suscit√≥ una serie de debates antes y despu√©s de su publicaci√≥n, a ra√≠z de unas investigaciones publicadas por el semanario de izquierda La √Čpoca, cuyo director Hugo Moldiz tambi√©n es descalificado en la p√°gina 100 del libro de Pe√Īaranda acus√°ndolo (s√≠, acus√°ndolo porque esa es la intenci√≥n del autor) de ‚Äúdirigente oficialista‚ÄĚ cuando ni es dirigente del MAS, ni tiene un cargo en el ejecutivo. Lo que s√≠ ha hecho Hugo es no esconder nunca, por √©tica, y sobre todo dignidad, ni su ideolog√≠a de izquierda, marxista guevarista para m√°s se√Īas, ni su compromiso con el proceso de cambio.
En realidad lo que se esconde detr√°s de todo esta pol√©mica en √ļltima instancia, es la cobard√≠a de algunos para asumir sus posiciones de derecha, o bien sus posiciones contra el proceso de cambio, o incluso su defensa de las posiciones de la derecha chilena en una clara traici√≥n a la patria boliviana.

No tenemos mucho espacio pero a continuaci√≥n vamos a tratar de analizar brevemente tanto el libro de Pe√Īaranda (tampoco merece la pena dedicarle una nota m√°s larga), como las reacciones suscitadas.

De éticas periodísticas y otras utopías

No hace falta analizar el libro mucho más cuando como hemos explicado no hay ni un solo documento que pruebe nada, sino solo chismeríos basados en supuestas fuentes de supuestos funcionarios del gobierno que supuestamente deciden traicionar a su gobierno o incluso si se quiere ver desde otro ángulo, a quien les paga el sueldo cada mes, con el objetivo de que un periodista opositor pueda contarnos la VERDAD.bol la razon

En cualquier caso, Control Remoto, que dedica toda su segunda parte, exactamente 57 de 162 p√°ginas, m√°s de un tercio del libro, a defender y justificas el diario opositor P√°gina Siete, arma en su primera parte una trama fantasma en torno a varios medios de comunicaci√≥n, tanto canales de televisi√≥n como prensa escrita. Por cuestiones de espacio y no aburrir al lector, nos centraremos solamente en el medio al que m√°s ataca Pe√Īaranda, el diario La Raz√≥n. El argumento es que un empresario venezolano con residencia en Miami, Carlos Gill, que en su momento fue cercano al ex presidente Rafael Caldera y despu√©s, con ‚Äúuna mezcla de pragmatismo y realismo pol√≠tico‚ÄĚ decidi√≥ labrar buenas relaciones con Ch√°vez, compro La Raz√≥n al grupo PRISA.

Es decir, el propio Pe√Īaranda admite que Carlos Gill es un empresario pragm√°tico que b√°sicamente tiene buenas relaciones con los diferentes gobiernos de su pa√≠s para poder hacer negocios, pero no solo eso, sino que en la p√°gina 33 cuenta como primero Carlos Gill le propuso al propio Pe√Īaranda dirigir el peri√≥dico despu√©s de comprarlo, asegur√°ndole Gill ‚Äúque no estaban ligados de ninguna manera a los gobiernos de Venezuela o Bolivia‚ÄĚ y que buscaba que La Raz√≥n fuese un medio ‚Äúindependiente pero no opositor‚ÄĚ. M√°s adelante ya comienza un confuso relato en el que en una supuesta llamada telef√≥nica Carlos Gill le dijo que quer√≠an alinear a La Raz√≥n con las pol√≠ticas del gobierno, lo cual en cualquier caso tampoco ser√≠a nada sorprendente de un empresario pragm√°tico que quiere hacer negocios en Bolivia y del que entiendo que habr√° comprado el peri√≥dico para tener una empresa rentable, ¬Ņo ya no se acuerda Pe√Īaranda de los furibundos empresarios opositores cruce√Īos invitando al Presidente Evo a inaugurar la pasada Fexpocruz o bailando con el Vicepresidente √Ālvaro Garc√≠a Linera en el carnaval de Santa Cruz?

Este proceso de cambio ha tra√≠do estabilidad y bonanza econ√≥mica tras el desastre neoliberal, y la mayor parte de los empresarios capitalistas lo que quieren es ampliar su plusval√≠a, est√© quien est√© en el gobierno. Finalmente Pe√Īaranda nos abre los ojos anunci√°ndonos que el propio Iv√°n Canelas, que fue Ministro de Comunicaci√≥n, le pidi√≥ personalmente, enterado de la propuesta, que aceptara la misma. ¬ŅNo ser√≠a una contradicci√≥n en si misma que si el gobierno boliviano hubiese comprado La Raz√≥n, le ofreciese la direcci√≥n de la misma a un opositor?
No puedo resistirme a citar textualmente otro de los grandes argumentos de Pe√Īaranda para involucrar al Vicepresidente en la compra de La Raz√≥n: ‚ÄúUna fuente cont√≥ que, a trav√©s de una persona amiga, el vicepresidente le ofreci√≥ a Yapura (Grover) quedarse como director.‚ÄĚ Impresionante testimonio que estoy seguro ha convencido a los bolivianos y las bolivianas debido a la sagaz investigaci√≥n realizada.
Y cuando pens√°bamos que est√°bamos curados de espanto, el autor del libro Control Remoto vierte en la p√°gina 46 la siguiente afirmaci√≥n ‚ÄúGill entonces, para halagar al Gobierno de Ch√°vez, compro La Raz√≥n pero cedi√≥ su control editorial al Vicepresidente boliviano‚ÄĚ. Podr√≠amos aplaudir la gran labor de investigaci√≥n sino fuera porque a continuaci√≥n escribe lo siguiente ‚ÄúNo se pudo contrastar esta versi√≥n porque Gill no acepto ser entrevistado y Garc√≠a Linera no respondi√≥ a un cuestionario enviado‚ÄĚ.

Pero el libro no est√° solo basado en fuentes an√≥nimas, no se vayan a pensar ustedes queridos lectores, sino que tambi√©n utiliza an√°lisis hechos por el propio Ra√ļl Pe√Īaranda. Por ejemplo en la p√°gina 58 encontramos un cuadro en el que se analizan los editoriales publicados durante una semana (7 d√≠as) por cuatro diarios nacionales, P√°gina Siete, Los Tiempos, El Deber y La Raz√≥n. En un cuadro por ejemplo encontramos que de 7 editoriales, P√°gina Siete tuvo 3 con un enfoque cr√≠tico con el gobierno, mientras que La Raz√≥n seg√ļn Pe√Īaranda tuvo 0 editoriales cr√≠ticos con el gobierno en esa misma semana. Ah√≠ tenemos un dato objetivo de que P√°gina Siete es m√°s opositor que La Raz√≥n, sin duda. Sin embargo, si nos vamos en el misbol diariosmo cuadro al apartado donde se detallan los editoriales favorables al gobierno tenemos que La Raz√≥n solo tuvo 3 editoriales favorables (por 4 neutros o no relacionados con el gobierno), mientras que el diario opositor cruce√Īo El Deber tuvo 2 editoriales favorables. Es decir, en esa misma semana, del 21 al 27 de octubre de 2013, los opositores de Santa Cruz publicaron 2 de 7 editoriales favorables al gobierno mientras que el juguete del Vicepresidente public√≥ 3 de 7. No hay m√°s preguntas su se√Īor√≠a.

Esperen, a√ļn hay m√°s argumentos, no vayan a dejar de leerlos. En la p√°gina 67 se comprueba definitivamente la tesis central del libro cuando se afirma que La Raz√≥n es el diario que m√°s propaganda gubernamental recibe con un promedio de 17‚Äô3 p√°ginas cada domingo, mientras que el diario estatal Cambio recibe no m√°s que 7‚Äô1 p√°ginas. Lo que a Pe√Īaranda se le ha olvidado contarnos en su libro, que ya mas bien va pareciendo panfleto, es que La Raz√≥n los domingos es el peri√≥dico m√°s ‚Äúgrueso‚ÄĚ del kiosko, con aproximadamente cuatro vez m√°s p√°ginas que el estatal Cambio, concretamente y tomando como referencia el domingo 13 de abril, 206 p√°ginas frente a 52 de Cambio. Otro dato que nos ofrece el propio autor en la p√°gina 70 es que La Raz√≥n cuenta, del 100% de su publicidad, con un 73% de la misma de car√°cter privado, comercial y clasificados, un 23% estatal y un 3% municipal. El propio Pe√Īaranda se empe√Īa en darnos datos que nos hacen dudar de las supuestas conexiones lineristas-razonistas.

No solo dudamos, si no empezamos a creer que el gobierno se auto sabotea, pues Pe√Īaranda nos explica en la p√°gina 150 que el diario opositor-independiente P√°gina Siete ha llegado a publicar m√°s de 50 editoriales defendiendo la demanda mar√≠tima boliviana, cifra superior seg√ļn nos indica el autor, a la del diario ‚Äúoficialista‚ÄĚ La Raz√≥n. De nuevo algo falla en las argumentaciones de Pe√Īaranda, o el gobierno boliviano se ha hecho con el control de La Raz√≥n para hacerse un harakiri.

Finalmente, no me resisto a incorporar en el texto a otro de los blancos de ataque de Control Remoto, el canal de televisi√≥n ATB, supuestamente seg√ļn Pe√Īaranda tambi√©n controlado y favorecido por la Vicepresidencia. Seg√ļn se denuncia en la p√°gina 79, ATB recibir√≠a el 30‚Äô3% del total de publicidad estatal en canales de tv. Sin embargo, seg√ļn la empresa de auditores publicitarios PubliMarket, referente en la medici√≥n de publicidad en la televisi√≥n boliviana, en 2013 la inversi√≥n en segundos de publicidad estatal en ATB fue del 19%. Es necesario especificar que ATB cuenta con un share (cuota de pantalla) del 26% y que 1 de cada 4 segundos del total de publicidad en Bolivia es para ATB, es decir, el 25% de toda la publicidad que se distribuye, algo acorde a su share, y muy por encima del 19% de publicidad que el gobierno contrata con el canal. Que cada cual saque sus propias conclusiones.

Operador imperial

En definitiva, Ra√ļl Pe√Īaranda publica un libro para atacar al gobierno y defender a P√°gina Siete, algo perfectamente leg√≠timo si no fuera porque lo disfraza de investigaci√≥n period√≠stica y se ampara en supuestas fuentes de supuestos funcionarios p√ļblicos.

En cualquier caso, es interesante lo que vamos conociendo, gracias a las investigaciones de La √Čpoca, sobre el perfil de Pe√Īaranda. Director ejecutivo del Grupo Andino de Libertades Informativas (GALI), una organizaci√≥n financiada por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Fundaci√≥n Nacional para la Democracia (NED), ambas instituciones ligadas al Departamento de Estado de los Estados Unidos.

Si a lo anterior le sumamos las graves manipulaciones informativas cometidas por P√°gina Siete mientras Ra√ļl Pe√Īaranda era Director de dicho medio opositor, el panorama se nos va aclarando en cuanto a las posibles intencionalidades pol√≠ticas. Entre las manipulaciones podemos enumeras cuatro realmente vergonzosas para el gremio period√≠stico. En primer lugar la portada con la falsa muerte de un bebe provocada por el gobierno en el TIPNIS ‚ÄúMuere un beb√© en violenta represi√≥n contra ind√≠genas‚ÄĚ, la falsa restituci√≥n de la figura de desacato negada por el Vicepresidente, la falsa excomulgaci√≥n de cuatro ministros negada por la Iglesia Cat√≥lica, y la falsa oferta del Presidente Evo a Chile de gas por mar que obviamente nunca se produjo.

Xenofobia o el discreto encanto del liberalismo

Otro art√≠culo en La √Čpoca una semana antes levant√≥ una polvareda medi√°tica y acusaciones de xenofobia por parte de la derecha opositora o muestras de solidaridad por parte de la izquierda lightberal despu√©s de que el chileno Mauricio Osorio publicara una investigaci√≥n que desvelaba la doble nacionalidad de Ra√ļl Pe√Īaranda, nacido en Chile. Esto no ser√≠a noticia si no fuera porque hasta el momento el periodista chileno-boliviano siempre hab√≠a negado su lugar de nacimiento, asegurando que la chilena era su madre, quien por otro lado trabaja en el Consulado de Chile en Bolivia.

Es incre√≠ble c√≥mo se ha instalado la hegemon√≠a cultural del liberalismo, a la vez que la del multiculturalismo en cuanto a expresi√≥n posmoderna del capitalismo en el √°mbito cultural, que nos lleva a ver xenofobia cuando se le critica a una persona por ocultar su lugar de nacimiento, por ocultar sus v√≠nculos con sus financiadores del Departamento de Estado o esconder la relaci√≥n de P√°gina Siete con la diputada de la derecha radical chilena de la UDI M√≥nica Zalaquett, quien se opone rotundamente a otorgar una salida soberana al mar para Bolivia. Se se√Īala la luna y algunos se quedan mirando el dedo.

La conclusi√≥n del famoso texto de Mauricio Osorio es clara: ‚ÄúDe esta manera, si quedaba alguna duda de cu√°les eran los m√≥viles de los ‚Äúerrores‚ÄĚ del peri√≥dico ‚Äúindependiente‚ÄĚ P√°gina Siete, de los titulares consecutivamente repetidos, de las noticias tergiversadas, de las vinculaciones con la derecha chilena y de las lamentables actuaciones profesionales del periodista chileno Ra√ļl Pe√Īaranda, s√≥lo tienen que atar cabos se√Īoras/se√Īores.‚ÄĚ

Democracia vs libertad de expresión de y prensa

La democracia por tanto es algo m√°s que libertad de expresi√≥n y de prensa. Democracia es transparencia y que los lectores conozcamos los intereses detr√°s de los supuestos medios ‚Äúindependientes‚ÄĚ, sus due√Īos, sus operadores, quien invierte y que intereses tienen. Hasta el momento todo eso se nos ha negado con P√°gina Siete, mientras que una ‚Äúinvestigaci√≥n period√≠stica‚ÄĚ de casi 200 p√°ginas no logra darnos una sola prueba de que un medio es controlado por el gobierno. El problema de Pe√Īaranda es no entender que puede haber medios que no son ni estatales ni opositores, y eso es lo m√°s cercano que vamos a poder encontrarnos en el mundo de los medios de comunicaci√≥n de la palabra ‚Äúindependiente‚ÄĚ, lo cual nunca puede ser igual a neutral.

Quiz√°s Pe√Īaranda no entiende que Bolivia vive un proceso de cambio que est√° dejando atr√°s 500 a√Īos de colonialismo y 20 de neoliberalismo, proceso en el que por primera vez los sectores populares ind√≠gena originarios campesinos han conformado un bloque hist√≥rico que ha llegado el gobierno y disputado el poder a las elites que √©l defiende, y muchos medios de comunicaci√≥n en Bolivia han ido virando su l√≠nea editorial y comunicativa para adaptarse, por convicci√≥n o inter√©s empresarial (no es ese el debate ahora), a la nueva realidad socio-pol√≠tica que vive Bolivia. El mismo autor de Control Remoto intuye algo cuando en la p√°gina 92 nos da las razones de la apertura de los medios a Evo y √Ālvaro en el periodo 2000-2005 reconociendo que los medios realizaban coberturas de prensa del actual Presidente y Vicepresidente para lograr tener sinton√≠a con su p√ļblico. Pues si lo hac√≠an en el periodo 2000-2005, ¬Ņc√≥mo no lo van a hacer ahora que Evo y el MAS gobiernan con el 64% de los votos?

Pero tampoco sorprende lo anterior cuando en la p√°gina 101 del libro se defiende al neoliberalismo frente al actual proceso de cambio: ‚ÄúSi se compara la situaci√≥n actual con la de hace una d√©cada (2004) se ve con claridad que los disensos son hoy m√°s dif√≠ciles de expresar, que la agresividad verbal de las autoridades inhibe una parte de la cr√≠tica, que diversos dirigentes opositores est√°n atemorizados, apresados, enjuiciados o exiliados, que los medios tienden a la uniformizaci√≥n, que la fiscalizaci√≥n de los actos estatales es m√≠nima y que los jueces y fiscales son a√ļn menos independientes que antes.‚ÄĚ

Como pueden ver las y los lectores, tan solo tomando los datos que me interesan del libro Control Remoto, se pueden ir desmontando una por una todas sus tesis y construir una historia muy diferente a la que nos quer√≠an vender, y para ello no hace falta ni ser periodista, ni como Ra√ļl Pe√Īaranda ha demostrado, tener √©tica.

*Vasco de nacimiento y boliviano de adopción

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