Oct 17 2018
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Opini贸nPol铆tica

Bolsonaro y la derecha chilena

Tras el holgado triunfo de Bolsonaro en la primera vuelta en Brasil, la primera reacci贸n del presidente Sebasti谩n Pi帽era fue elogiar su propuesta econ贸mica. Un programa que聽 reinstala el modelo neoliberal desde sus bases m谩s puras y fundamentales. Es el camino correcto, coment贸 un Pi帽era exultante, que s贸lo m谩s tarde tuvo que matizar al explicar que su apolog铆a no se extend铆a al resto del discurso del exmilitar.

La reacci贸n de Pi帽era es la expresi贸n m谩s directa de la base del coraz贸n del capitalismo: s贸lo con plenos y libres mercados es posible lograr altas tasas de crecimiento, variables hoy en d铆a acotadas a guarismos sin duda insuficientes para inversionistas y sus promotores. Aun as铆, bajo el gobierno del multimillonario Pi帽era la tasa de crecimiento del PIB chileno no sube m谩s que un cuatro por ciento ni hoy ni en las proyecciones de corto plazo. Factores externos de alta complejidad y otros internos un poco m谩s claros contienen la actividad econ贸mica.Imagen relacionada

Chile, que tiene posiblemente la mayor continuidad y pureza del modelo instalado durante la dictadura por los disc铆pulos de la Escuela de Chicago, ha logrado mantener no solo estad铆sticas, sino una sociedad que expresa muy bien la gran escena del mercado. Con todas las actividades econ贸micas entregadas a las grandes corporaciones y los grupos financieros, ha conseguido, con el orgullo de todas las elites y sus gobernantes de los 煤ltimos 45 a帽os, el mayor PIB per c谩pita de la regi贸n, el que proyecta mantener para los pr贸ximos a帽os.

El 煤ltimo World Economic Outlook estima que la econom铆a chilena cerrar谩 el a帽o en curso con un PIB seg煤n paridad de poder de compra (PPP) de US$ 25.891, en tanto el 2022 alcanzar铆a los 30.000. Chile ser铆a la primera econom铆a latinoamericana en hacerlo, y se ubicar铆a entre las estad铆sticas de pa铆ses de otras latitudes (s贸lo como comparaci贸n, Portugal tiene un PPP de 31.000 y la Uni贸n Europea en promedio m谩s de 40.000).

Un logro estad铆stico para fruici贸n de inversionistas, controladores de las corporaciones, las elites y sus gobernantes. Porque en Chile son otros los n煤meros que condicionan la vida diaria. Lidera el ranking de desigualdad, junto con M茅xico, de los pa铆ses de la OCDE. Hablar de 鈥減rogreso鈥, de 鈥渄esarrollo鈥 en Chile es simple ret贸rica de las c煤pulas pol铆ticas. El alto crecimiento de la econom铆a ha avanzado con la misma velocidad y direcci贸n que la desigualdad. El libre mercado, en el pa铆s que fue levantado como modelo del Fondo Monetario, el Banco Mundial y agencias de inversi贸n y calificaci贸n, ha sido incapaz de resolver los problemas b谩sicos de gran parte de la poblaci贸n.

Los salarios promedio de los trabajadores son una muestra palmaria. Seg煤n estudios independientes sobre datos oficiales, m谩s de la mitad de las personas que trabajan ganan menos de 450 d贸lares, el 78 por ciento menos de 750 d贸lares y s贸lo un 13 por ciento m谩s de mil d贸lares. Un salario que no resiste relaci贸n con el PIB per c谩pita del 25 mil d贸lares anuales.

Por qu茅 Pi帽era elogia con tanto 茅nfasis la pol铆tica econ贸mica propuesta por Bolsonaro. Porque un Brasil neoliberal sin duda que pesar谩 sobre el resto de Sudam茅rica. Porque el mercado, bien sabemos, ha de contar con gobiernos y un aparato estatal que lo sostenga. La historia del capitalismo y en especial la del imperialismo no ser铆a la que conocemos sin los estados y los ej茅rcitos que lo han reforzado.

Bolsonaro, como otros pol铆ticos, si es que puede recibir este calificativo, han sido apoyados sin ning煤n titubeo por el capital financiero e industrial. Un soporte que no se desliga del resto de su discurso porque hoy, como聽 en tantas otras ocasiones, el capital requiere de todos los mecanismos del estado para la plena actividad de los mercados. La represi贸n y el estado policial o militarizado desembozado y bajo apariencia democr谩tica est谩 en el programa neoliberal. De qu茅 otra forma amparar las ganancias corporativas y contener la frustraci贸n y la injusticia inherente al modelo mercantil.

Jacqueline van Rysselbergue

El fascismo del siglo XXI, mal llamado o atenuado bajo la denominaci贸n de populismo, contiene las caras m谩s temibles del capitalismo. La crueldad de los mercados con rasgos monop贸licos y la no menos perversidad de la amplificaci贸n de sus mecanismos de control. Un modelo llevado hasta las 煤ltimas consecuencias durante el Chile de Pinochet, 茅poca y figura admirada sin matices por Bolsonaro.

Pero no s贸lo por 茅l. El mi茅rcoles 17 de octubre Jacqueline van Rysselbergue, presidenta de la ultraderechista UDI, partido que forma parte de la coalici贸n del gobierno de Pi帽era, viaj贸 a Brasil para reunirse y darle el apoyo al candidato citado. Un soporte nada extra帽o: la UDI naci贸 en plena dictadura, la que reivindica, en tanto su mentor espiritual e intelectual es Jaime Guzm谩n, el asesinado, o ajusticiado, seg煤n se quiera, brazo pol铆tico de Pinochet.

La historia latinoamericana 聽se escribe a toda prisa en estos d铆as.

*Periodista y escritor chileno, director del portal politika.cl

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