Feb 3 2013
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Sociedad

Brasil: apuntes sobre una tragedia

Santa Maria tiene poco menos de 300 mil habitantes, y es uno de los centros universitarios m谩s prestigiados del sur de Brasil. Desde las dos y media de la madrugada del domingo 27 de enero de 2013, qued贸 marcada como escenario de una tragedia.

Uno. Un incendio en la discoteca Kiss, la m谩s famosa de la ciudad, mat贸 a 235 j贸venes muy j贸venes y llev贸 otros 145 a los hospitales. Pasada una semana 85 de ellos segu铆an en estado muy grave o cr铆tico.

A esa hora, un m煤sico prendi贸 una se帽alizador luminoso. El techo, de material altamente inflamable y completamente irregular, se prendi贸 fuego y provoc贸 una humerada altamente t贸xica.

Pocos murieron quemados. M谩s de 200 fueron asfixiados en pocos minutos mientras intentaban desesperadamente escapar. El m谩s joven ten铆a 17 a帽os. La inmensa mayor铆a 鈥189鈥 ten铆a menos de 30.

Los dos due帽os de la discoteca est谩n presos junto a dos de los m煤sicos de la banda.

2. Im谩genes que quedar谩n para siempre en la memoria: la inmensa cantidad de zapatos tenis amontonadas en alg煤n rinc贸n. Y celulares abandonados. Cuando los bomberos lograron entrar en el lugar, sorteando cad谩veres y cuerpos en agon铆a, se encontraron con los celulares sonando. Alguien llamaba a alguien para tener noticias. Uno de los celulares registraba 104 llamadas, 104 intentos angustiados de dar con su due帽o. Nunca se supo si ese due帽o 鈥搊 due帽a鈥 estaba entre los muertos.

Las im谩genes hechas por cinegrafistas aficionados, im谩genes veloces, fuera de foco, movidas, son el retrato del v茅rtigo del horror. En uno de esos videos, pasa una joven de pelos lacios y ojos inmensos, con una blusa blanca y una minifalda color vino. La muchacha mira hacia la nada. Busca algo, busca nada. Un muchacho igualmente joven, sin camisa, con un tatuaje en el hombro izquierdo, se lanza al suelo y vuelve con una chica en brazos. Busca, aturdido, socorro. Alguien le indica una ambulancia, a dos pasos, que 茅l no hab铆a logrado ver. Una voz grita en la oscuridad, fuera del foco: 芦隆Mi hermano! 驴D贸nde est谩 mi hermano?禄

3. Dentro de la discoteca hab铆a m谩s de mil j贸venes. La capacidad autorizada era de 615. Uno de los m煤sicos prendi贸 el se帽alizador, para entusiasmar a los muchachos. El fuego se extendi贸 hacia el techo. Primero, los de la seguridad de Kiss quisieron impedir la salida, creyendo 鈥揹ijo uno de los sobrevivientes鈥 que era un truco de un grupo para salir sin pagar. No hab铆a salida de emergencia. No hab铆a luces indicadoras de la salida. Muchos entraron en los ba帽os creyendo que saldr铆an a la calle. Murieron asfixiados, amontonados, pisoteados.

La licencia municipal de la Kiss venci贸 en agosto del a帽o pasado. La br discoteca indendida1inspecci贸n del cuerpo de bomberos advirti贸 a sus propietarios de que deb铆an hacer adaptaciones. Nadie hizo nada. A la hora de la tragedia, los bomberos tuvieron que abrir un hueco en la pared lateral para entrar. Al hacerlo, tropezaron con una barrera de cuerpos j贸venes amontonados. Centenares de celulares sonaban al mismo tiempo, en una sinfon铆a de la angustia.

4. Nadie explica por qu茅 el cuerpo de bomberos y la municipalidad de Santa Mar铆a no impidieron que el club siguiese funcionando. No hab铆a siquiera extintores.

En la ma帽ana del domingo 27 los cuerpos segu铆an en un gimnasio deportivo. Faltaron ata煤des. Hubo que pedir ayuda a municipios vecinos.

El lunes, padres y madres vagaban como n谩ufragos de la vida, buscando a sus hijos e hijas para enterrarlos por turnos en los cementerios locales: no hab铆a personal para tanta muerte.

Una madre segu铆a, a media tarde, diciendo que su hija volver铆a en cualquier momento. Se neg贸 a buscarla en el gimnasio transformado en morgue. Dec铆a que la hija volver铆a, que no hab铆a raz贸n para buscarla entre los muertos.

Entre los muertos hab铆a esa misma tarde tres cuerpos sin identificar. Uno de ellos era de una muchacha.

5. No ha sido la primera vez que ocurre una mortandad por desidia de las autoridades. Los bomberos dicen que tienen la misi贸n de fiscalizar, pero que no pueden cerrar un local. El alcalde dice que la ley municipal est谩 llena de fallas.

De pronto, a lo largo de la semana, por todo el pa铆s, alcaldes, gobernadores, ministros, legisladores se lanzaron en una campa帽a de promesas. Prometen que ir谩n fiscalizar. Prometen que adoptar谩n medidas urgentes y severas.

6. En Porto Alegre, capital de R铆o Grande do Sul, seis grandes discotecas y clubes nocturnos, los m谩s populares de la ciudad, siguen funcionando gracias a amparos concedidos por la justicia. Fueron vetados por los bomberos, inhabilitados por la municipalidad, y liberados por alg煤n juez complaciente.

Lo de Santa Mar铆a no fue una tragedia, no fue una fatalidad: fue un asesinato colectivo. Los responsables son muchos: los que corrompen y los que se dejan corromper. Los que miran de lado cuando se presentaron las irregularidades.

En Brasil son m谩s los asesinos que los asesinados. Pero ninguno de ellos es joven; ninguno de ellos fue a celebrar la vida y encontr贸 la muerte.

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