Nov 14 2018
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Opini贸nPol铆tica

Brasil: Desde la derrota, pero sin derrotismo

 

El domingo 7 de octubre Tha铆s Cosattini, estudiante de sociolog铆a, entraba a Brasil en un micro de larga distancia que la llev贸 de Buenos Aires a R铆o de Janeiro, a donde se estaba mudando. De sur a centro, recorri贸 mirando por la ventana al pa铆s que vot贸 masivamente a Bolsonaro.

Ella, no pod铆a comprender c贸mo se votaba por la dictadura, c贸mo semejante monstruo pod铆a recoger tantas voluntades. 鈥淎c谩 no hay -por lo menos por ahora- un golpe de Estado, ac谩 hay una clara decisi贸n ciudadana mayoritaria, que se expres贸 democr谩ticamente鈥, reflexion贸. En el marco de una democracia restringida, s铆, pero enraizada en el juego jur铆dico-institucional y electoral. Y desde Argentina, retomando lecturas cl谩sicas para desentra帽ar el fen贸meno, surgen estas reflexiones.Resultado de imagen para hegemonia popular

No existe acci贸n humana desprovista de racionalidad. La cuesti贸n pasa por comprender qu茅 tipo de racionalidad motiva a los sujetos. El plan econ贸mico de Bolsonaro le es funcional y redituable a los grandes bancos, los agroexportadores, conglomerados y corporaciones transnacionales y, aunque con ciertas inquietudes, a la gran industria nacional (鈥渓os paulistas鈥). Seg煤n Weber, hay all铆 una acci贸n racional-econ贸mica con arreglo a fines econ贸micos.

Para otras y otros, resulta m谩s imprescindible desterrar del mapa pol铆tico al Partido de los Trabajadores (PT), porque consideran que es un populismo desmedido, que corre riesgo de convertirse en Venezuela, Cuba, o un castrochavismo recargado. Estamos hablando, en el frente interno, del sector militar, el resto de las fuerzas represivas del Estado y cierto espectro del arco pol铆tico opositor al PT. Desde el frente externo, la doctrina Trump desde EU y las derechas xen贸fobas europeas y latinoamericanas. Acci贸n racional-legal, con arreglo a fines pol铆ticos.

Aquellas voluntades que actuaron motivadas por las cualidades del personaje Bolsonaro y todo el reality show emprendido despu茅s de esa fat铆dica cuchillada que gener贸 el acto espectacular, m铆tico y 鈥渕ilagroso鈥 de dejarlo con vida y sin mancharle la camisa; ejercen un tipo de racionalidad emotiva, con la que se conjuga y entrelaza otra: la valorativa.

Bolsonaro y todo aquello que lo rodea, expresa p煤blicamente el esquema de valores de la familia tradicional, heteronormativa, burguesa y blanca. Tha铆s, en su tr谩nsito por Brasil, cuenta que durante las semanas finales de campa帽a se encontr贸 con un trabajador de la construcci贸n, afrodescendiente, que justificaba su voto a favor de Bolsonaro por estar en contra del programa de educaci贸n sexual, que el PT impondr铆a en las escuelas. Una ama de casa, le dijo que el comunismo de Manuela (la vice de Haddad) es opuesto a la fe en dios. Y ella, es creyente.

La m谩scara de Bolsonaro sonriente y con lentes de sol que usaron sus adeptos durante la campa帽a, les permite esconderse, no ser ellos, o al menos estar amparados en un nuevo sentido com煤n imperante, que habilita cualquier tipo de racismo y odio sobre el otro-otra, y la voluntad de suprimir al oponente del espectro pol铆tico y p煤blico. Racionalidad con arreglo a valores.

Expuestos los tipos de racionalidades que pueden motivar a las inmensas mayor铆as (sectores populares, clases medias) a votar en pos de un proyecto neoliberal que los afecta directamente como clase, es necesario pasar de Weber a Gramsci y su valioso aporte: el problema de la hegemon铆a.

Gramsci escribe los Cuadernos de la c谩rcel, desde la derrota de la Revoluci贸n en Italia,聽 pero no es derrotista. Intenta descifrar sus causas, comprender el proceso hist贸rico por el cual estando dadas las condiciones objetivas para la revoluci贸n (l茅ase: la necesaria estructura de clases), se pierde. Va preso. Gana el fascismo.聽 Siguiendo a Gramsci nos hacemos la misma pregunta. 驴Por qu茅 gana el fascismo?

Para ello es necesario avanzar m谩s all谩 de los planteos cl谩sicos: la injerencia del imperialismo; los epocales: el poder judicial y medi谩tico (el establishment televisivo y period铆stico jug贸 de manera indirecta o t铆mida en favor de Bolsonaro); lo coyuntural (en las anteriores elecciones dieron su apoyo a Dilma) y al mismo tiempo particular de la sociedad brasile帽a: el fen贸meno social -en tanto masivo y en ascenso- que constituye la doctrina evang茅lica.Resultado de imagen para derrota del pt

Todos estos elementos, si bien pueden constituirse en factores explicativos importantes, en otras coyunturas electorales no terminaron por mover la balanza hacia la derecha, y menos, hacia la derecha fascista. De lo que se trata, para el campo de las izquierdas, es de dejar de echar culpas hacia afuera y mirar las falencias propias, que, al fin de cuentas, son las 煤nicas sobre las que se puede operar de cara al futuro.

Si hay un territorio espec铆fico de acumulaci贸n de poder para la izquierda, el progresismo, lo nacional popular, es en las entra帽as de la bestia, en la conciencia y voluntad de los sujetos postergados, oprimidos, hambrientos. Antes de perder la elecci贸n, el PT perdi贸 a su sujeto.聽 S贸lo eso. Nada menos y nada m谩s que eso, tiene que suceder para que las fuerzas de derecha, el partido militar, los CEOs, ganaderos, sojeros y de ciertos evang茅licos lleguen al poder por el instrumento del voto popular.

La conciencia de los pueblos es el lugar hist贸rico de acumulaci贸n de la izquierda latinoamericana, y, desde la ca铆da del Muro de Berl铆n, es su 煤nica arma. Esas armas en Brasil se perdieron hace rato. Por eso el juicio pol铆tico a Dilma, el posterior golpe de Estado y su coronaci贸n: el encarcelamiento y proscripci贸n del expresidente Luiz In谩cio Lula da Silva (principal candidato de la elecci贸n) pasaron -aunque nos cueste aceptarlo- sin pena ni gloria.

Brasil no tuvo un estallido de trabajadores sublevados en busca de su l铆der como el 17 de octubre de 1945 en Argentina, o un Caracazo, o un Bogotazo. No sucedi贸 en los momentos de auge de movilizaci贸n popular en la regi贸n y tampoco sucedi贸 cuando encarcelaron a Lula, l铆der popular por a帽os en Brasil. El PT, no construy贸 un sistema de ideas hegem贸nico s贸lido y la batalla (por ahora) la ganaron sus adversarios.

La movilizaci贸n de las mujeres

Pero s铆 hubo un fen贸meno que llam贸 la atenci贸n: la movilizaci贸n de masas que gener贸 el feminismo. El 29 de septiembre en 50 ciudades del pa铆s y otras 30 del resto del mundo, cientos de miles de mujeres se movilizaron con la consigna #elen茫o (脡l No), en lo que fue una de las movilizaciones m谩s multitudinarias y federales de la historia brasile帽a. Quiz谩 se deba leer como el despertar de un nuevo sujeto latinoamericano: La actriz que sale a escena, pero est谩 flaca: debe engordar, ejercitar, sacar m煤sculo si quiere volverse el cuerpo que encarne la transformaci贸n.

En este plano se entrelazan varios factores: por un lado, reconocer que -en su inmensa mayor铆a- las mujeres de carne y cuerpo que adquieren voz p煤blica son mujeres blancas, universitarias de profesiones liberales, artistas. El feminismo en Brasil no es plebeyo, no parte de las necesidades, sufrimientos y esperanzas de las mujeres de la Patria profunda. No las interpela.

Exceptuando a las mujeres del nordeste brasile帽o, al resto de ellas las convoc贸 Bolsonaro. El feminismo se les presenta como la otredad, como el intento desmedido de la izquierda progresista por imponer los valores de las minor铆as (simb贸licas) sobre la construcci贸n identitaria tradicional. Sobre las 鈥渂uenas costumbres鈥 y los valores de la 鈥済ente de bien鈥.

El movimiento de mujeres aparece, sin embargo, en un arco de solidaridades populares donde destacan los frentes 鈥淏rasil sin miedo鈥 y 鈥淏rasil Popular鈥, integrados por diversas organizaciones sociales. Se para tambi茅n sobre una tradici贸n de acumulaciones pol铆ticas que hab铆an perdido espacios de identificaci贸n.

Al feminismo le tocar谩 volverse plebeyo, popular, insertarse en los espacios de trabajo, en el sindicalismo, en los movimientos sociales y las organizaciones de la sociedad civil. Tiene algo 煤nico y transversal que puede juntar las voluntades de, como m铆nimo, el 50% de la sociedad.

Es tiempo de profundizar la combinaci贸n de todas las causas y todos los frentes. Ser谩 hora, que sobre esta base se pueda elaborar un an谩lisis conjunto de la situaci贸n, forjar un programa pol铆tico con objetivos compartidos, trazar una estrategia com煤n, y recuperar el poder para el pueblo.

 

* Licenciada en Sociologia (UBA), redactora-investigadora argentina del Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la) e integrante del Observatorio Electoral de Am茅rica Latina (OBLAT).

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