Oct 10 2018
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OpiniónPolítica

Brasil: El golpe dentro del golpe

El resultado de las elecciones presidenciales en Brasil es lapidario. La probabilidad de revertir el impactante ascenso de Jair Messias Bolsonaro hacia el poder es muy remota, aunque esa mínima posibilidad haya que exprimirla al máximo. La elección del PT estuvo por encima de lo esperado, pero el 46% conseguido en primera vuelta por el candidato más derechista que hayamos conocido opaca cualquier matiz. Estas notas son un intento por comprender, en la urgencia y aunque sea tarde, porque lo cierto es que nadie lo vio venir. Y una invitación a salir del mero lamento.

La gerencia

El factor m√°s desconcertante de la actual escena electoral brasile√Īa es que la extrema derecha ha conseguido apropiarse del descontento popular. Bolsonaro decidi√≥ ser candidato a presidente en 2015 al comenzar su ¬°s√©ptimo! mandato como Diputado Federal, justo cuando Dilma se hab√≠a reelegido en un balotaje peliad√≠simo (51 a 49) contra el mineiro Aecio Neves, del PSDB. Cuando los amigos del exmilitar escucharon la idea de su postulaci√≥n les pareci√≥ insensato, por eso intentaron convencerlo para que desistiera. ‚ÄúNo hay vuelta atr√°s, si llego a sacar el 10% est√° m√°s que bien‚ÄĚ, respondi√≥.

Lo primero que hizo fue cambiar de escuder√≠a. Huy√≥ de Progresistas (nombre adoptado c√≠nicamente por una escici√≥n del partido que apoy√≥ a la dictadura) pues estaba siendo amenazado por el Lava Jato, recal√≥ por un tiempo en el Partido Social Cristiano, hasta que se instal√≥ como precandidato a presidente del Partido Social Liberal. En 2016 contrat√≥ una asesora de imagen que hab√≠a trabajado para Lula y Dilma: Olga Curado. Pero quiz√°s el fichaje m√°s definitorio para el √©xito de su estrategia fue el economista Paulo Guedes, un gur√ļ de la ortodoxia liberal, tambi√©n un poco freak.‚ÄúTodo mundo trabalhou para o A√©cio, ladr√£o, para o Temer, ladr√£o. A√≠ chega um sujeito completamente tosco, que pode mudar a pol√≠tica. Amansa o cara! Acho que Bolsonaro j√° √© outro animal‚ÄĚ

Un exquisito perfil publicado por la revista Piau√≠ cuenta el recorrido de Guedes, desde los a√Īos de formaci√≥n en Chicago hasta su actualidad como asesor estrella en Leblon, el barrio cheto de R√≠o de Janeiro. ‚ÄúSoy el √ļnico economista que se hiz√≥ conocido sin nunca haber pasado por el gobierno‚ÄĚ, se enorgullece. Guedes tambi√©n se considera un ‚Äúexcluido‚ÄĚ de las principales usinas acad√©micas del pa√≠s, la Pontificia Universidad Cat√≥lica (PUC) y la Fundaci√≥n Getulio Vargas (FGV), incubadoras de los economistas que han construido una puerta giratoria con el Ministerio de Hacienda. Su carrera se desempe√Ī√≥ en el sector privado como art√≠fice de fondos de inversi√≥n y consultor de grandes empresarios. Con una constante: la cr√≠tica furibunda a todos los programas econ√≥micos implementados desde el Plan Cruzado de Sarney hasta el presente.

Una an√©cdota lo pinta de cuerpo entero. Cuentan que de joven so√Īaba ser ‚Äúel mejor economista del mundo‚ÄĚ y no se siente tan lejos de ese sitial porque gan√≥ todos los ‚Äúduelos intelectuales‚ÄĚ que libr√≥. Uno de ellos fue contra Thomas Piketty en 2014, pleno estrellato del franc√©s, en la Universidad de San Pablo. ‚ÄúYo le dije a Piketty: escoge las armas. √Čl sonri√≥, pero se dio cuenta que ten√≠a un negocio indigesto por delante… Al final, los estudiantes estaban entusiasmados y exclamaban: ‚ÄėNuestro Piketty es mejor que el de ellos‚Äô‚ÄĚ.

El duelista declaró su apoyo a Bolsonaro en febrero de 2018. Y le construyó un puente de plata con el empresariado brasilero, de modo tal que el cachivache nacionalista y estatista poco a poco fue tornándose digerible. Una pesquisa de XP Investimentos en agosto de 2017 pronosticaba que el 88% de los inversores creía que la bolsa iba a caer en caso de que Bolsonaro ganara las elecciones. Apenas cinco meses después, el 62% estimaba que el impacto de un triunfo del exmilitar sería positivo para sus acciones.

Entre los entusiastas se cuenta la industria armament√≠stica, que se est√° haciendo un fest√≠n por anticipado. Forja Taurus, la principal fabricante de armas de Brasil, perdi√≥ 92,5 millones de reales en el primer semestre de 2018 y aun as√≠ sus acciones subieron 160% en lo que va del a√Īo.

Punto de inflexión

Durante la √ļltima semana de campa√Īa aconteci√≥ un vuelco en la tendencia que mostraba el crecimiento sostenido del candidato del PT. Primero fue la encuesta de Ibope del lunes primero de octubre, que mostr√≥ un envi√≥n de Bolsonaro. El candidato del Partido Social Liberal hab√≠a comenzado la campa√Īa a finales de agosto promediando un 20% de intenci√≥n de votos. Cuando Lula (que lleg√≥ a tener el 40%) fue definitivamente excluido del comicio, Bolsonaro pas√≥ a liderar la carrera pero su techo parec√≠a estar en¬†el 28%. El sondeo mencionado le dio por primera vez 31%.

El dato causó sorpresa, no solo porque implicaba un giro en la recta final, sino además porque la pesquisa fue realizada durante el mismo fin de semana en que el país fue sacudido por las impactantes movilizaciones que gritaron ele nao, organizadas en rechazo del excapitán del Ejército y actual Diputado Federal.

Al mismo tiempo, la encuesta mostraba un frenazo en el ascenso de Fernando Haddad, hasta ahí la sensación de las elecciones. Haddad había partido con el 4% y en un mes promediaba el 21%, cumpliendo el traspaso del voto más fiel de Lula hacia su candidato sucesor.

Las explicaciones quedaron en suspenso hasta el martes a la noche, cuando se anunciaba la publicaci√≥n de una nueva encuesta, esta vez de Datafolha, quiz√°s la m√°s confiable de las empresas de sondeos. Llegado el momento los temores se confirmaron y el escenario se torn√≥ m√°s negro a√ļn, pues las simulaciones de una segunda vuelta entre Haddad y Bolsonaro comenzaron a arrojar un empate t√©cnico, cuando antes el petista figuraba ganador. Las √ļltimas pesquisas publicadas el s√°bado 6 de octubre, a horas del comienzo de la elecci√≥n,¬†le otorgaban el 40% de los votos v√°lidos al derechista y 25% a Haddad. El resultado final confirm√≥ la polarizaci√≥n y elev√≥ el porcentaje de ambas f√≥rmulas a 46,06 versus 29,24 respectivamente.Resultado de imagen para bolsonaro bancada ruralista

Dos razonamientos circularon para explicar lo sucedido. El propio crecimiento de Haddad y la gran movilizaci√≥n de repudio organizada por las mujeres despertaron un monstruo que permanec√≠a latente: el antipetismo, articulado durante los √ļltimos a√Īos de una manera sistem√°tica por los principales medios de comunicaci√≥n. Seg√ļn esta clave interpretativa, la polarizaci√≥n orbita hoy en torno a las cadenas de rechazo y el mensaje de las urnas benefici√≥ a quien mejor logr√≥ canalizar ese repudio. En este rubro tuvo influencia decisiva el uso hipereficaz de las redes sociales por parte del ganador.

Otras visiones hacen foco en el c√ļmulo de factores de poder que se definieron durante los √ļltimos d√≠as a favor de Bolsonaro. Primero fue Edir Macedo, el l√≠der de la Iglesia Universal del Reino de Dios. Luego la poderosa Bancada Ruralista, que reune a 262 parlamentarios de distintos partidos. Muchos candidatos a¬† diputados, senadores e incluso aspirantes a gobernadores de los partidos del ‚Äúcentr√£o‚ÄĚ, que formalmente apoyan la candidatura de Geraldo Alckmin (el preferido del establishment que nunca despeg√≥), saltaron hacia la candidatura del puntero. En la misma saga debe leerse la ‚Äúrendici√≥n‚ÄĚ del capital financiero frente a una figura impredecible de la que hasta hace poco desconfiaba.

Ciudad de Dios

El mi√©rcoles 3 fuimos a la favela inmortalizada por la pel√≠cula de de Fernando Meirelles. Fuimos a acompa√Īar la recorrida de un candidato a diputado federal nacido y criado en el barrio. Anderson Quack, activista de toda la vida, director del documental Remocao. Ni bien entramos a Ciudad de Dios, Anderson se√Īal√≥ uno de los cientos de monoblocks amarillos y dijo: ‚Äúah√≠ fue donde lo mataron a Ze peque√Īo‚ÄĚ.Imagen relacionada

El padr√≥n del barrio supera los 70 mil votantes. ‚ÄúEl objetivo es quebrar la pauta hist√≥rica de que los habitantes de la favela no votan candidatos de aqu√≠‚ÄĚ, dice Anderson. De conseguirlo, lo cu√°l no parece sencillo, quiz√°s llegue a ser el primer diputado federal favelado. ‚ÄúSomos el 6% de la poblaci√≥n, 11 millones de personas, y no tenemos un solo representante que defienda de verdad nuestros intereses‚ÄĚ.

Quack saluda a los vecinos a los gritos. R√≠en, se besan y gesticulan como si no se vieran hace d√©cadas. Entrega calcoman√≠as y volantes, poniendo √©nfasis en las do√Īas y los ancianos. Uno de los amigos del candidato se adelanta y conversa con los caras que est√°n en la vereda en bandita. Quack pregunta ‚Äú¬Ņest√° todo bien?‚ÄĚ, el compa√Īero asiente y la caravana avanza. Todo de querusa.

El adelantado es un tipo con formaci√≥n, criterioso y su opini√≥n me sorprende. Cuando le pregunto c√≥mo ve la batalla presidencial, dice que los gobiernos del PT fueron los mejores que vivi√≥ pero las mejor√≠as fueron migajas y no cambi√≥ nada realmente. Recuerda cuando en 2006 Trajeron a Lula. ‚ÄúMiles de personas aqu√≠ adentro, desbordaba, tuvimos que cortar la avenida, hab√≠a mucha esperanza‚ÄĚ. El balance que trasmite es dur√≠simo: ‚ÄúA mi me parece que Lula termin√≥ siendo como el capataz bueno de la Casa Grande, que le tiraba migajas a la senzala‚ÄĚ. Va a votar a Ciro Gomes en la primera vuelta. Y si al balotaje pasaran Haddad y Bolsonaro, no votar√≠a a ninguno. No lo puedo creer. Quack coincide en que el escenario de balotaje que se perfila es poco estimulante, pero anuncia su voto al candidato petista en la instancia decisiva.

Se hizo de noche y para salir del barrio nos gu√≠a un pibe negro de veinte a√Īos, de nombre Wallace. Le pregunto c√≥mo anda el tema de la violencia, dice que ahora est√° tranquilo pero que anoche entr√≥ la Fuerza de Choque y la balacera fue infernal. Llegamos tarde al acto de cierre en Cinelandia del candidato de la izquierda, Guilhermes Boulos. En el ‚Äúcomicio‚ÄĚ del PSOL no hay mucha gente pero sobran energ√≠a, colorido y discursos. El candidato a gobernador de R√≠o se llama Tarcis√≠o Motta y terminar√≠a tercero con el 10,7%, por encima de la candidata del PT y del mism√≠simo Romario. Al final, Boulos hace una arenga impactante. Su voz carraspea y ciertas inflexiones de la tonalidad recuerdan al joven Lula. El mit√≠n alcanza su cl√≠max cuando el candidato pide un minuto de aplausos para Marielle Franco, mirando hacia la C√°mara Municipal donde trabajaba quien fuera vereadora del mismo partido.

Detr√°s del escenario anda Pablo Capil√©, referente de Midia Ninja, un movimiento pol√≠tico comunicacional de enorme potencia. Capil√© exuda entusiasmo. Considera que la fuerza de la izquierda en la segunda vuelta ser√° imbatible. Dice m√°s, dice que a√ļn si gana Bolsonaro se avecina una revitalizaci√≥n de los sujetos contestatarios que tiene su anuncio en ele nao y son imparables. Hacen falta muchos Capil√© para lo que viene, aunque suene demasiado optimista. Ayer a la noche le envi√© un mensaje: ‚Äú¬Ņc√≥mo la ves?‚ÄĚ. La respuesta fue mas cauta: ‚Äúcomplexo‚ÄĚ.

Pronósticos incumplidos

Vale la pena remontarse al 9 de junio, cuando todav√≠a no hab√≠a comenzado la campa√Īa pero ya estaban definidos los principales candidatos a presidente… menos uno. Ese d√≠a Ciro Gomes, tercero en la elecci√≥n de ayer con el 12,5%, estuvo en Buenos Aires y convers√© con √©l un largo rato. El escenario que dibuj√≥ fue m√°s o menos el siguiente: ‚ÄúHay cinco candidatos competitivos. Dos representan a la derecha, dos a la izquierda y uno va a quedar sin lugar, Marina Silva.

En la derecha, Bolsonaro aparece bien posicionado en las encuestas pero Alckmin, cuando comience la campa√Īa, lo va a eclipsar y pasar√° a la segunda vuelta. Lo mismo va a ocurrir en el espacio de la izquierda: hoy Lula est√° primero pero no se va a poder presentar y tampoco lograr√° transferir sus votos a un candidato del PT; por eso tengo muchas posibilidades de pasar a la segunda vuelta‚ÄĚ. El razonamiento ten√≠a sentido pero, salvo en lo que refiere a la √ļnica candidata mujer, no se cumpli√≥.

Por la misma fecha convers√© con Fernando Barros, director editorial de la revista Piau√≠, fino analista de la pol√≠tica brasilera, quien diagnosticaba algo similar: ‚ÄúBolsonaro no es Trump, por tres elementos fundamentales: no tiene partido, no tiene dinero y no tendr√° espacio en la televisi√≥n‚ÄĚ. Barros preve√≠a que Alckmin sacar√≠a provecho de su enorme tiempo televisivo y del apoyo decidido de los grandes medios y el poder econ√≥mico, para superar al fantoche derechista. Pero el candidato mimado nunca se levant√≥, no lleg√≥ a medir dos d√≠gitos y termin√≥ computando menos del 5%.

Por el lado del PT, el voto popular sobre todo del norte y el nordeste del pa√≠s (que mantiene su fidelidad al s√≠mbolo Lula) alcanz√≥ para depositarlo en segunda vuelta. Mientras tanto Bolsonaro, youtuber carism√°tico, se convirti√≥ en un hurac√°n de los social media y captur√≥ una subjetividad antisistema cada vez m√°s extendida, llegando incluso a desafiar a los principales medios de comunicaci√≥n. Su inquina manifiesta con O Globo le apunta a las telenovelas que, seg√ļn su perspectiva retardataria, amenaza los valores tradicionales de la familia.

Hay un punto que no ha sido suficientemente analizado: la captura del centro de la escena por parte de esta nueva derecha radical constituye un golpe dentro del golpe. Una desviaci√≥n imprevista en la hoja de ruta de los que manejan el tablero de comandos.¬†Habr√° que estar atento a la rearticulaci√≥n de¬†las alianzas y los bloques de poder m√°s importantes de Brasil. ¬ŅBolsonaro ser√° manejado como t√≠tere por los poderes f√°cticos? ¬ŅO tendr√° la fuerza para imponer sus t√©rminos al estilo Fujimori?¬†Por lo pronto, hoy el capital financiero volvi√≥ a otorgar su consentimiento. Quiz√°s el slogan elegido por Bolsonaro sobre el final de la campa√Īa constituye¬†un¬†mensaje hacia ellos: ‚Äú√©¬†melhor Jair se acostumando‚ÄĚ.

El debate final

El jueves 4 salimos a las 18 horas del centro carioca y llegamos a las 20 a los Estudios Centrales de Producci√≥n de la TV Globo, ubicados en la zona de Jacarepagu√°, en el suroeste de R√≠o. A un kil√≥metro del canal, la calle estaba cortada por un enorme operativo de seguridad privada. Un mont√≥n de empleados de log√≠stica, trajeados y con headset, manejaban las listas de invitados y solo dejaban pasar al personal con acreditaci√≥n, que se divid√≠an entre ‚Äúconvidados‚ÄĚ (acceso al auditorio) y la ‚Äúprensa‚ÄĚ (destinados a una sala contigua llena de pantallas y monitores). Mientras esper√°bamos el visto bueno, pasaron varios helic√≥pteros a baja altura a punto de aterrizar.

El debate final fue el evento m√°s importante de la campa√Īa y tuvo una audiencia de 44 millones y medio de televidentes. Bolsonaro se excus√≥ por estar convaleciente del atentado que sufri√≥ en plena campa√Īa. Sin embargo, en lo que fue considerado uno m√°s de sus desplantes a los c√≥digos b√°sicos de la ‚Äúconvivencia democr√°tica‚ÄĚ, el candidato mejor posicionado apareci√≥ a la misma hora en una entrevista exclusiva para Record, la segunda cadena televisiva del pa√≠s, propiedad del Obispo Edir Macedo: lo vieron 27 millones de espectadores.

En el panel de O Globo participaron siete candidatos: Fernando Haddad (PT), representando al proscripto Lula; Ciro Gomes (PDT), la centroizquierda no petista; Geraldo Alckmin (PSDB), candidato fallido del establishment; Marina Silva (Red de Sustentabilidad), cada vez m√°s desperfilada sac√≥ apenas el 1% de los votos v√°lidos; Henrique Meirelles (MDB), Ministro de Hacienda del gobierno Temer hasta el comienzo de la campa√Īa; √Ālvaro Dias (Podemos), otro representante de la derecha; y Guilherme Boulos (PSOL), l√≠der del Movimiento de Trabajadores sin Techo, 36 a√Īos, el m√°s joven de los aspirantes a presidente. El evento arranc√≥ pasadas las 22 hs y reci√©n finaliz√≥ a las 2 de la madrugada.

Durante el primer bloque se vio el pasaje más potente del debate. Frente a una pregunta del candidato del PT, Guilherme Boulos tuvo un instante de vacilación, pareció descolocado y en lugar de responder arrojó un alegato sobre el riesgo inminente de recaer en una dictadura. Heavy. Fue una de las pocas situaciones en que la emoción se impuso al recetario de propuestas. En la platea se escucharon aplausos y las redes explotaron.

Como era de esperar, la mayor√≠a de las intervenciones cuestionaron la polarizaci√≥n. ‚ÄúDesolador y perjudicial para el futuro del pa√≠s‚ÄĚ y ‚ÄúBrasil no necesita fuerza f√≠sica sino fuerza moral: yo voy a unir a los brasile√Īos‚ÄĚ, dijo Marina. ‚ÄúEsta campa√Īa muestra la primac√≠a de una disputa entre el odio y el miedo‚ÄĚ y ‚Äúyo soy el √ļnico que puede garantizar la victoria frente a Bolsonaro en segunda vuelta‚ÄĚ, explic√≥ Ciro. Buena parte de las cr√≠ticas apuntaron hacia el ausente Bolsonaro (lo acusaron de ‚Äúamarelar‚ÄĚ, lo que vendr√≠a a ser algo as√≠ como ‚Äúarrugar‚ÄĚ). Pero los cuestionamientos tambi√©n enfilaron con fuerza contra Haddad, centrados en las acusaciones de corrupci√≥n que golpean al PT.

Una sensaci√≥n qued√≥ flotando en esa bruma de rumores que es la opini√≥n p√ļblica: Haddad precisa ser m√°s convincente, mostrarse m√°s seguro y encontrar un discurso menos defensivo para atravesar la segunda vuelta con √©xito. Una sola vez apel√≥ a Lula: ‚Äúyo entr√© en la campa√Īa de una manera anormal, porque nuestro candidato que lideradaba las pesquisa fue excluido arbitrariamente‚ÄĚ. Sus alocuciones tendieron a reivindicar los trece a√Īos de gobierno petista (2003 – 2016), como si lo hecho fuera la llave de lo que vendr√°. El slogan preferido promete trabajo y educaci√≥n para todos. Tambi√©n insin√ļa un programa de resurecci√≥n desarrollista, con el Presal como bandera. Pero lo que no consigue encarnar a√ļn, es la fuerza de un rechazo visceral al impresentable Bolsonaro. Y ya no queda tiempo.

Era por abajo

Bolsonaro sintoniza con un sentir popular muy extendido. Hospitalizado durante buena parte de la campa√Īa, por lo tanto impedido de recorrer las calles y con poqu√≠simo tiempo de publicidad en la tev√©, el candidato se hizo fuerte en web a trav√©s de la gameficaci√≥n de su figura. Bolsonaro se volvi√≥ una especie de h√©roe de videogame.

La clave en este punto, adem√°s del trasfondo antipol√≠tico ampliamente mayoritario, es su capacidad para romper las ‚Äúburbujas‚ÄĚ que suelen conformarse en las redes, limitando el alcance de la conversaci√≥n. El arma principal para lograrlo es la producci√≥n sistem√°tica y profesional de noticias falsas (fakenews) que perforan las barreras de lo veros√≠mil. Tambi√©n la utilizaci√≥n de aquellas herramientas que escapan a los controles de verificaci√≥n y permiten ampliar infinitamente el radio de acci√≥n: mucho whatsapp y YouTube, poco Facebook, Twitter e Instagram. Uno de sus repertorios m√°s eficaces es la constituci√≥n de cientos de grupos para conversar directamente con una masa enorme de seguidores y replicadores, que a su vez conforman sus propias redes a los que hace llegar el mensaje.

Hay quienes concluyen que el pueblo brasilero est√° muy desinformado y posee enormes bolsones de fascismo difuso. Pero algunos testimonios que pueden leerse en la prensa local introducen otras aristas posibles. Frases que llegan desde Pernambuco: ‚ÄúYo votaba a Lula porque √©l representaba la esperanza de cambio; ahora quien representa la mudanza es Bolsonaro‚ÄĚ. O bien: ‚ÄúLa gente dice que √©l est√° loco, pero es el √ļnico que puede cambiar el pa√≠s‚ÄĚ. Otras dos fueron recabadas en el norte pobre de R√≠o de Janeiro: ‚ÄúBolsonaro es tosco y no mide sus palabras, pero es el √ļnico de los candidatos a presidente que parece ser aut√©ntico. Dice sin pelos en la lengua lo que las personas hablan a escondidas‚ÄĚ. Y esta otra: ‚ÄúCiro Gomes tiene respuesta para todo. Alckmin es del PSDB, que tiene relaci√≥n con bandidos. No quiero sufrir de nuevo con el PT. Entonces, tengo que ir con Bolsonaro‚ÄĚ.

A veces el humor provee una válvula de escape para graficar el patetismo de la situación. Ayer un hasthag que estuvo un rato largo como trending topic decía así: #FicaTemer.

As√≠ las cosas, los primeros comicios luego del golpe institucional que en 2016 destituy√≥ a la presidenta Dilma Rouseff, lejos de permitir la ‚Äúnormalizaci√≥n democr√°tica‚ÄĚ nos sumergen en una dimensi√≥n desconocida y muy turbia. La situaci√≥n del l√≠der que pose√≠a la mayor intenci√≥n de voto, Lula Da Silva, encarcelado, proscripto e impedido incluso de hacer uso de la palabra, podr√≠a empeorar. La propia expresidenta sufri√≥ una derrota muy dura en su estado natal Minas Gerais: luego de liderar las encuestas durante toda la campa√Īa, termin√≥ cuarta con el 15% de los votos y est√° fuera del Senado.

Una pregunta que viene circulando hace meses resurge ahora con fuerza: ¬Ņestamos ante el cierre del ciclo de gobiernos progresistas iniciados en 2003, a manos de una derecha fascista con fuerte arraigo popular que ha sido capaz de representar anhelos antisistema de una manera desconocida?¬†Si este movimiento totalmente at√≠pico llegara a encaramarse en el Gobierno Federal de Brasil por la via electoral, dif√≠cil pronosticar lo que nos espera.¬†Andr√© Singer, creador del t√©rmino ‚Äúlulismo‚ÄĚ, llam√≥ ayer a evitarlo con una ‚Äúepopeya democr√°tica‚ÄĚ‚ÄĚ. La gran pregunta es, a esta altura, de qu√© hablamos cuando hablamos de democracia.

Fuente: https://revistacrisis.com.ar/notas/el-golpe-dentro-del-golpe

 

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