Jul 5 2004
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Política

Brasil: encuentro global de movimientos campesinos

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

A la par que las violaciones a los derechos humanos aumentan, se ha legalizado la guerra contra los pueblos, se ha criminalizado la protesta y la movilización social, la vida campesina y la de los pueblos indígenas.

Las mujeres y los jóvenes siguen siendo los más marginados. Víctimas de los procesos de privatización de los servicios básicos, de la concentración de la tierra, de la destrucción de las formas de alimentación y agricultura locales, así como de la explotación y el trabajo esclavo que imponen las transnacionales.

La Vía Campesina

Formalmente Vía Campesina se constituyó en el primer encuentro realizado en Mons, Bélgica, en mayo de 1993. Siete meses después tuvo lugar la primera jornada de lucha, cuando la Organización Mundial de Comercio (OMC), incorpora en su agenda el tema de la agricultura.

La 2ª Conferencia tiene lugar en Tlaxcala, México, en abril de 1996, mes en el que 19 campesinos del Movimiento Sin Tierra de Brasil (MST) son asesinados el día17 y en cuyo honor se establece que en cada aniversario se celebrará el Día de las Luchas Campesinas.

Ese mismo año en la Cumbre Mundial de la FAO en Roma, Vía Campesina plantea que no se debe patentar la vida y lanza el concepto de Soberanía Alimentaria: el derecho de los pueblos a elegir sus políticas alimentarias.

La tercera cita de Vía Campesina se realiza en Bangalore, India en 2000, donde el debate gira en torno a la construcción de alianzas y a la equidad de género.

Los jóvenes y las mujeres. La carencia de políticas efectivas que incentiven la permanencia e instalación de los jóvenes en el campo y la falta de servicios sociales y de formación, los empujan al éxodo hacia las grandes urbes en busca de una mejor calidad de vida, agudizando la perdida de su identidad histórica y cultural.

Frente a ello los jóvenes campesinos se han propuesto utilizar la mística, el baile, las canciones y la poesía, como forma de expresión propia y como significado de su tradición y cultura en la lucha campesina.

Por otro lado las mujeres -descubridoras históricas de la agricultura, guardianas de la tierra y las semillas, creadoras de conocimientos medicinales y preservadoras de la biodiversidad- expresaron su oposición a las amenazas que el libre comercio impone a su autonomía, saberes y conocimientos, y al derecho de continuar creando modos de vida armoniosos, basados en cosmovisiones diversas e integrales de los pueblos y comunidades.

Voces con aroma a tierra

“La creación, producción, reproducción, uso, intercambio y mejoramiento de las semillas han sido fundamentales, ligados a la agricultura campesina e indígenas a lo largo de la historia. Continuar así es mantener una parte esencial de la vida campesina, un derecho sagrado y una de nuestras mayores contribuciones para la humanidad”. (Francisca Rodríguez, ANAMURI, Chile).

“Los movimientos campesinos del mundo y sus luchas expresan una rebelión contra el neoliberalismo y revindican el derecho a continuar siendo campesinos y a preservar su propia identidad cultural.

Esta rebelión contra el sistema se expresa en la Vía Campesina y en las acciones que impulsan organizaciones como el MST de Brasil, que con la reivindicación del derecho a la tierra han pasado a la acción o el movimiento zapatista de México, que levanta el derecho de los pueblos indígenas al autogobierno.

“Lo mismo expresan otros movimientos campesinos e indígenas que no se someten a una legalidad que se les pretende imponer desde el sistema neoliberal. No se trata solo de ser productores sino de seguir siendo campesinos con derechos, con una cultura propia y con una identidad.” (Camila Montecinos, GRAIN, organización internacional que promueve políticas de seguridad alimentaria).

“Es muy contradictorio, que quienes pasan más hambre en el mundo sean los campesinos, que son los que producen los alimentos”. (Sofía Monsalve de FIAN, organización internacional que defiende los derechos alimentarios).

Otro aspecto que destacó Sofía, es la migración forzada que implica la pérdida de los derechos culturales, pues al abandonar sus tierras, los campesinos son obligados a adaptarse a una cultura distinta, perdiendo su identidad campesina ya que muchas veces deben trabajar en el mercado informal de los centros urbanos. foto

También se refirió a la violación de los derechos políticos y civiles que sufren muchos dirigentes de las organizaciones sociales, con persecución y criminalización por impulsar la organización de los campesinos en la lucha por la dignidad y la vida.

Para João Pedro Stédile, dirigente nacional del MST, “el capital financiero no sólo trata de controlar el comercio, las materias primas y las industrias como lo hacía desde muchos años, sino que ahora busca establecer un patrón de alimentación en todo el mundo, para conseguir unificar los hábitos alimentarios y lograr tasas de lucro más elevadas. Ello en la medida que la poblacion va siendo inducida y manipulada a comprar y alimentarse con los mismos productos.

Bajo este modelo se inviabiliza la agricultura familiar y campesina y sólo sobrevive un pequeño sector de campesinos sometidos a la agroindustria y a la exportación. El capital no tiene más interés en ser propietario de tierra, ahora quiere ser propietario privado de la biodiversidad, el agua y las semillas. Y la nueva consecuencia es que utiliza la biotecnología como una forma de aumentar la explotacion sobre los campesinos y una forma de aumentar la productivad agricola por hectárea.

Si el modelo agrícola del gran capital se consolida, millones de campesinos en todo el mundo serán desalojados”.

José Bové es fundador de la Confederación Campesina Francesa. Cobró mucha notoriedad en Brasil, cuando luego de participar en 2001 en el primer Foro Social Mundial de Porto Alegre, encabezó la destrucción de un semillero de soja transgénica de la poderosa transnacional Monsanto, que controla el 90 por ciento de la comercialización de semillas en el mundo, lo que le costó varios meses de cárcel en Francia.

“El día 7 y 8 de agosto nosotros vamos a lanzar una gran campaña en Francia para destruir campos de experimentación de transgénicos. Seguiré destruyendo esas semillas; para nosotros es un combate central y también para todos los campesinos del mundo. Es por eso que en Francia decidimos nuevamente iniciar una campaña de destrucción de los transgénicos impuestos por la Monsanto”.

Los alimentos de Frankenstein

Uso y abuso de pesticidas, destrucción de la biodiversidad y de la vida campesina. En la actualidad la biotecnología se ha introducido sin considerar las necesidades reales de los pueblos. No se necesitan alimentos transgénicos, se necesitan alimentos naturales y limpios. No se requiere de semillas transgénicas, se necesita que se rescaten las miles de variedades de semillas campesinas que han alimentado al mundo a través de la historia. No se aceptan los alimentos convertidos en fármacos, sino el decidir qué se desea consumir y cómo se desea consumirlo.

Autonomía en la alimentación. El mundo campesino se ve enfrentado a un modelo económico basado en la concentración de riqueza y poder, que acaba con la seguridad y la soberanía alimentaria mundial, la diversidad cultural y los propios ecosistemas que sustentan la vida en nuestro planeta.

“La agricultura campesina es fundamental para la eliminación de la pobreza, el hambre, el desempleo y la marginación. Estamos convencidos de que la agricultura campesina es pieza fundamental de la soberanía alimentaria, y la soberanía alimentaria es un proceso imprescindible para la existencia de la agricultura campesina. Y no habrá autonomía ni agricultura campesina si no mantenemos nuestras propias semillas.” (Declaración de la IV Conferencia).

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