Jun 16 2015
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Opinión

Brasil: Fascismo germinal

Cuando menciono aqu√≠ las ¬ęacciones fascistas¬Ľ que tienen lugar en Brasil, no estoy refiri√©ndome a los movimientos de protesta de la derecha y la centroderecha contra el gobierno de Dilma o las manifestaciones que ocurrieron en los parlamentos locales y nacional contra los rumbos de la pol√≠tica econ√≥mica, de cara a lo prometido en la campa√Īa electoral.

Me estoy refiriendo a acciones espec√≠ficas que est√°n siendo promovidas por grupos organizados, que colocan en el escenario un grave problemas para nuestra ‚Äúcuesti√≥n democr√°tica‚ÄĚ: las acciones directas de grupos de ‚Äúvanguardia‚ÄĚ, a los ataques y provocaciones contra eventos partidistas, parlamentarios de izquierda en reuniones institucionales, o ataques f√≠sicos en lugares p√ļblicos, contra personas que so ¬ęsospechosos de ser de izquierda.¬Ľ¬†Y lo hacen con la total complacencia, si no el est√≠mulo, de gran prensa nacional.

Tanto en Alemania como en Italia, qued√≥ demostrado -son las dos grandes experiencias de poder fascista de la modernidad- que el fascismo no se impone ¬ęs√≥lo mediante la coacci√≥n¬Ľ, sino que requiere un cierto consenso social en el contexto de crisis importantes, tanto de naturaleza pol√≠tica como econ√≥mica.¬†All√≠, las capas superiores de poder econ√≥mico, al no ver m√°s salida de imponerse como grupo dirigente, arrastrtan detr√°s de ellos, reba√Īos indefinidos de diferentes clases sociales, que, como dijo el historiador y general Nelson Werneck Sodr√©, ¬ęse define por el absoluto desprecio por las leyes escritas, por las leyes morales, por la persona humana y por los logros de la civilizaci√≥n y de la cultura ¬ę, sustituyendo la lucha pol√≠tica por la acci√≥n directa, selectiva y provocativa, especialmente cambiando los argumentos a favor de la acci√≥n sin discurso racional.

 

Hay, por lo tanto, hoy en d√≠a, un nuevo problema para todos los sectores democr√°ticos del pa√≠s que rechazan aventurarse por estos caminos tortuosos: c√≥mo pensar una acci√≥n pol√≠tica com√ļn que, sin quitar la personalidad pol√≠tica de cada grupo o partido pol√≠tico, pueda desarrollar una acci√≥n estrat√©gica democr√°tica, que no permita que el proceso de disputa pol√≠tica dentro de la democracia pueda degenerar en violencia callejera, en el enfrentamiento entre grupos de acci√≥n directa, cuyo resultado ser√° la desvalorizaci√≥n de la pol√≠tica y la deslegitimaci√≥n de los resultados electorales, cualesquiera que fueran, favorecieran a quien fuera..

Contrariamente al predicamento de los grupos fascistas, su propuesta no es de unidad nacional o la defensa de un proyecto nacional, pues lo que ellos defienden es la unidad f√©rrea, basada en su visi√≥n de naci√≥n, uniendo al pa√≠s por la fuerza y ‚Äč‚Äčno por la identificaci√≥n mayor√≠taria del pueblo en una ¬ęcomunidad de destino¬Ľ.¬†La verdadera unidad, para la construcci√≥n de una naci√≥n, es una unidad en la diversidad, en la que cada clase social, cada grupo humano ‚Äď√©tnico o religioso- alcance por lo contradictorio un sentido de ¬ępertenencia¬Ľ.¬†Esta pertenencia, cuando es forzada, ya sea por una burocracia estatal autoritaria anclada en una ideolog√≠a, ya sea para un ‚Äúpartido unitario¬Ľ, que pretenda detentar el monopolio del nacionalismo, s√≥lo puede mantenerse por la violencia permanente.

Las m√°s recientes experiencias totalitarias de la unificaci√≥n forzada a partir del poder coercitivo del Estado, ya sea por el estalinismo como por el fascismo, est√°n tratando de recuperar su credibilidad por otros medios, en el contexto de una nueva crisis.¬†Estos medios se presentan en varias formas, ya sea a trav√©s de las guerras para apoderarse de las fuentes de energ√≠a, sea -en los pa√≠ses europeos occidental- por inculpaci√≥n, por la crisis, de comunidades inmigrantes desesperados por no poder sobrevivir en sus pa√≠ses de origen, que fueron resecados por la explotaci√≥n colonial imperial.¬†La ¬ęrecuperaci√≥n¬Ľ de esa credibilidad del fascismo se produce en un momento de descontento popular, que se produce tanto en el ¬ęprimer mundo¬Ľ, como en la periferia, o en los pa√≠ses intermedios como Brasil.¬†En el fondo est√° la disputa sobre los remedios para la crisis: a qui√©n afecta √©sta y qui√©n paga la factura.br impeachement

Estos acontecimientos, aqu√≠ en casa, son a√ļn germinales y se localizan en lo interno de algunos partidos, en muy peque√Īos grupos de personas, cuyo problema no es transformar la intolerancia en pol√≠tica, lo que es totalmente absorbible en la democracia, sino transformar -por dentro de la democracia- la intolerancia en violencia f√≠sica, lo que pone en juego de inmediato la eficacia y efectividad de las instituciones democr√°ticas.¬†Por otro lado, impone, si este proceso prospera, la necesidad de autodefensa de las personas o grupos agredidos.¬†El fascismo necesita enemigos para prosperar, ya que transforma, por la manipulaci√≥n de la informaci√≥n o por la inercia de los grupos dirigentes, a los adversarios de su visi√≥n de mundo en blancos a ser abatidos..

 

En la Sud√°frica del ¬ęapartheid¬Ľ fascista, los negros de Mandela enemigos predilectos; en la Alemania de Hitler, los jud√≠os, comunistas, dem√≥cratas y socialistas, fueron los objetivos prioritarios;¬†en la Italia de Mussolini, lo fueron los comunistas y el movimiento obrero.¬†No nos enga√Īemos, aqu√≠ en Brasil, hasta el momento, aunque el blanco favorito de estos grupos es el PT, cuando este movimiento cree fuerza ‚Äďsi la creara- ampliar√° su ataque a todas las personas y grupos que profesen la defensa de la idea democr√°tica contenida en la Constituci√≥n del 88. El PSDB ya fue advertido de ello, cuando decidi√≥ desistir de la idea de impedimento de la Presidenta, a trav√©s de la legalidad constitucional.¬†El fascismo es la fuerza sin raz√≥n y la violencia sin legitimidad, porque la democracia, a diferencia de lo que ocurre en las resistencias a cualquier dictadura, el uso de la fuerza leg√≠tima es monopolio del Estado, a trav√©s de las instituciones creadas por la ley.¬†Es mejor prevenir que curar.

Virginia Woolf, en el debate que hizo sobre el feminismo, en respuesta a las cr√≠ticas conservadoras – que consideraban a las mujeres intelectualmente inferiores a los hombres en la producci√≥n literaria – dijo all√° en 1920, ¬ęno se tendr√° un gran Newton mientras no se genere un n√ļmero considerable de peque√Īas Newton¬Ľ.¬†En esa √©poca, las mujeres eran, por regla general, destinadas a la cesta de costura y las tareas del hogar, pr√°cticamente impedidas de tratar ¬ęproblemas de hombres.¬Ľ¬†E incluso para leer cosas serias y escribir sobre cualquier tema importante de la condici√≥n humana.¬†Eran raros los casos de buenas escritoras mujeres y, por supuesto, no porque las mujeres estaban menos dotadas para escribir buenas novelas, sino simplemente porque hab√≠a pocas mujeres que se aventuraran a escribir y y a desafiar los dogmas de la aristocracia machista y reaccionaria.¬†La lecci√≥n sirve, a la inversa, para la resistencia democr√°tica al fascismo germinal: es necesario impedir pol√≠ticamente la emergencia y el odio de los peque√Īos fascistas en para que no puedan surgir los grandes, que poder√≠an transformar acciones puntuales en masacres gigantescas.

 

*Fue gobernador del estado de Río Grande do Sul, alcalde de Porto Alegre, Ministro de Justicia, de Educación y de Relaciones Institucionales de Brasil

 

 

 

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