May 10 2021
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Pol铆tica

Brasil: La banalizaci贸n de la muerte y la masacre de los pobres

La masacre perpetrada recientemente en el barrio de Jacarezinho, Rio de Janeiro, en que fueron asesinados 27 moradores j贸venes de esa comunidad, refleja visiblemente el car谩cter de extrema derecha del actual gobierno que ha dado carta blanca para que las diversas polic铆as(Militar, Civil y Federal) ocupen a sangre y fuego las 谩reas pobres de las principales ciudades de Brasil.

Las declaraciones del vicepresidente de la Rep煤blica, Hamilton Mour茫o, fueron el corolario de la visi贸n prejuiciosa y maligna que tienen las autoridades sobre las personas que habitan en los territorios m谩s carentes. Ante la consulta sobre el n煤mero excesivo de fallecidos entre la poblaci贸n civil que dej贸 el operativo de la Polic铆a Civil, el general Mour茫o sintetiz贸 en una frase simple y brutal su opini贸n sobre la secuela de muertes que dej贸 la acci贸n policial: La Fiscal铆a de R铆o de Janeiro investiga a la Polic铆a por la masacre en una favela

鈥淪on todos bandidos鈥. Para 茅l poco importaba el estatus jur铆dico de los j贸venes ultimados, porque al final no eran m谩s que pobres y con eso basta para justificar la matanza. 鈥淟a polic铆a no mata sola. Este es un tipo de discurso que legitima la barbarie y la violencia policial鈥, afirm贸 luego de conocer estas afirmaciones, el abogado Joel Luiz Costa, coordinador del Instituto de Defensa de la Poblaci贸n Negra.

En los hechos,actualmente existe escasa regulaci贸n sobre el comportamiento abusivo de los organismos encargados de velar por la Seguridad Ciudadana, transform谩ndose en una especie de cuerpo autonomizado del brazo represivo del Estado, con poco o ning煤n control por parte de las instituciones que conformar铆an el llamado Estado Democr谩tico de Derecho.

Sin que operen efectivamente los l铆mites y restricciones institucionales establecidas por la Constituci贸n de 1988, las polic铆as usan y abusan de una violencia arbitraria orientada a aniquilar principalmente a los segmentos m谩s vulnerables del pa铆s, sobre todo a los hombres j贸venes, negros y pobres que habitan en esas comunidades m谩s carenciadas o favelas. En el a帽o 2019 fueron m谩s 47 mil muertes violentas en el pa铆s, de las cuales 74 por ciento correspondieron a poblaci贸n negra y en que m谩s del 50 por ciento ten铆an entre 15 y 29 a帽os.[1]

En rigor, las llamadas fuerzas del orden act煤an con total impunidad debido a la postura contemplativa de una 鈥減ol铆tica de exterminio鈥 que ha sido avalada por los agentes del Estado, comandantes militares, ministros y subsecretarios, gobernadores, alcaldes, miembros del poder judicial y, tambi茅n, una parte de los electores influidos por el discurso de odio y de criminalizaci贸n de los pobres que ha sido difundido hasta el cansancio en los 煤ltimos a帽os por autoridades y medios de comunicaci贸n. Esta masacre refleja, en s铆ntesis, lo que una parte de la sociedad entiende como la soluci贸n para los problemas de seguridad p煤blica: 鈥淏andido bueno es bandido muerto鈥.

Una operaci贸n policial en R铆o de Janeiro deja al menos 25 muertos en "la mayor masacre en la historia" de la ciudadMax Weber concibi贸 al Estado burocr谩tico moderno como aquella entidad que posee la legitimidad para detentar el monopolio del uso de la fuerza o la violencia f铆sica dentro de los l铆mites de determinado territorio. Es decir, dicho Estado consistir铆a en el establecimiento de una relaci贸n de dominaci贸n de un ente superior sobre el conjunto delos ciudadanos, fundado en el instrumento que le otorga la legitimidad del uso de la violencia bajo la aceptaci贸n de quienes se someten a esa autoridad reivindicada por los agentes dominadores emplazados en el Estado y sus aparatos de coerci贸n.

Pero esta legitimidad otorgada por las personas al Estado y sus instituciones se ver铆a afectada seriamente cuando ciertas instituciones de su estructura act煤an con una autonom铆a transgresora de las reglas del juego definidas y compartidas en las democracias modernas. La utilizaci贸n desmedida de la fuerza hiere y flagela el cuerpo social que se rebela tarde o temprano contra la arbitrariedad y el abuso, como ha sucedido hist贸ricamente en las luchas de las poblaciones contra los reg铆menes autoritarios o dictatoriales.

Exceptuando el caso de las sociedades tremendamente controladas -o como en las distop铆as literarias al estilo de 1984 de George Orwell o Un mundo feliz de Aldous Huxley- la tendencia es que las personas lleguen al hartazgo de las pol铆ticas represivas y se organicen para combatir la tiran铆a y la opresi贸n.No obstante, hay que reconocer que la masiva adhesi贸n al r茅gimen nazista o al propio fascismo en tiempos de Mussolini son temas que contin煤an intrigando a los cientistas sociales que se inspiran en las categor铆as o tipos ideales weberianos para interpretar la cuesti贸n de la legitimidad detentada por la autoridad.

Fuera de estas consideraciones m谩s generales, lo que se puede observar en el caso brasile帽o es la utilizaci贸n de una fuerza predatoria para combatir la Masacre policial en R铆o de Janeiro deja 29 muertos - El Comerciopobreza instalada en determinados territorios. La Polic铆a y tambi茅n las Milicias -que son integradas por militares, polic铆as en actividad y ex polic铆as-, se han erigido en una fuerza criminal dentro del Estado con fuertes vinculaciones con la clase pol铆tica: diputados, alcaldes, concejales y otros agentes del poder local.

Las milicias se consolidaron en las grandes ciudades y representan la mano del terror del Estado sumergida en la ilegalidad y en la impunidad. Fue avanzado en los territorios dominados por el tr谩fico hasta llegar a las Asambleas Legislativas de cada Estado de la Federaci贸n e instalarse finalmente en el Congreso y el Poder Ejecutivo, ahora con la anuencia y el apoyo indesmentible de la familia Bolsonaro. Son responsables de numerosos cr铆menes que los Tribunales de Justicia ignoran, desconsideran y descartan por cobard铆a o conveniencia.

Estas milicias funcionan en los intersticios de un Estado omiso que mantiene la l贸gica de ocupaci贸n del territorio para actividades delictivas y el control sobre un conjunto de actividades importantes en el quehacer cotidiano, que van desde el transporte urbano, la distribuci贸n de gas,la se帽al del cable, etc.que pasa tambi茅n por la oferta de protecci贸n a los comerciantes y llega finalmente hasta la supremac铆aen el mercado de armas y drogas. Es una red cada vez m谩s extensa que interviene actualmente en m谩s del 60 por ciento de las operaciones criminales que existen entre las casi 700 favelas existentes en la metr贸poli carioca.

La favela de Jacarezinho es un espacio dominado por el Comando Vermelho (CV) y por eso fue necesario realizar esta operaci贸n de 鈥渓impieza鈥 para dejar el terreno despejado para la instalaci贸n posterior de las milicias. Situada en una regi贸n estrat茅gica de la zona norte de R铆o, en esta comunidad habitan aproximadamente 40 mil personas que luchan diariamente para sobrevivir en el contexto de la pandemia. La mayor铆a de las familias de esta parte de la ciudad, ha sufrido en carne propia los efectos del desempleo y la precarizaci贸n del trabajo que se ha profundizado desde el inicio de las restricciones y las cuarentenas decurrentes del avance de este flagelo que afecta a todo el planeta.

Brasil: casi 30 muertes tras operativo policial en Jacarezinho | Brasil en DW | DW | 08.05.2021Jacarezinho, como otras favelas emblem谩ticas de R铆o de Janeiro (Rosinha, Santa Marta, Complexo do Alem茫o, Mar茅, Vidigal, Turano, etc.) han venido experimentando desde hace muchos a帽os la violencia devastadora del Estado brasile帽o, como se encuentra demostrado en numerosos estudios e informes elaborados por instituciones de Derechos Humanos y por el propio Ministerio P煤blico a trav茅s de la Procuradur铆a del Gobierno Estadual.

En una investigaci贸n realizada por especialistas de la Universidad Federal Fluminense (UFF), en que analizaron 11.323 operaciones efectuadas por las Polic铆as en el Estado de R铆o de Janeiro en los 煤ltimos 15 a帽os, se concluye que, considerando el n煤mero de muertos, heridos, detenidos y decomiso de drogas y armas, la mayor parte de dichas incursiones (85 por ciento) fueron completamente ineficientes en el combate al crimen organizado. Y muchas de ellas tuvieron un resultado desastroso sobre los habitantes, con numerosas muertes por causa de balas perdidas o como consecuencia de disparos efectuados por las fuerzas policiales.

En lo que sin duda estas operaciones han sido exitosas es en la difusi贸n del miedo entre los habitantes de las comunidades pobres del pa铆s, que cotidianamente ven sus vidas devastadas por el exceso de violencia que termina en la muerte de muchos inocentes y que coarta sus necesidades de circular libremente por el territorio, ejercer sus derechos en plenitud y llevar una existencia digna. El Estado ha operado durante d茅cadas con desprecio por los barrios pobres, ayudando a reproducir la violencia y la marginalidad, para luego penalizar y reprimir las estrategias de supervivencia que emergen desde la propia poblaci贸n.

La penalizaci贸n funciona como un mecanismo que busca invisibilizar los problemas sociales que existen entre los sectores carentes y que el Estado no enfrenta con pol铆ticas sociales sino con mayor represi贸n y exclusi贸n. Como se帽ala acertadamente Lo茂c Wacquant en su libro Castigar a los pobres: 鈥淟a c谩rcel act煤a como un contenedor judicial donde se arrojan los desechos humanos de la sociedad de mercado鈥.La Fiscal铆a de R铆o de Janeiro investiga a la Polic铆a por la masacre en una favela | Diario Sur

C谩rcel y asesinato, esas son las pol铆ticas 鈥渆mprendidas鈥 por el actual r茅gimen neofascista para mantener sometidos a los pobres, para diseminar el miedo entre los habitantes de la periferia y para domesticar y subyugar la mano de obra que producen las favelas. Si no es a trav茅s de los organismos 鈥渓egitimados鈥 por la institucionalidad democr谩tica, lo es a trav茅s de aparatos extra institucionales que cuentan con el benepl谩cito y la complicidad del gobierno.

El asesinato sumario de algunos de estos j贸venes (ejecutados con tiros en la cabeza luego de su rendici贸n) refleja no solo el desprecio por los pobres y negros, sino que tambi茅n expresa la completa banalizaci贸n de la muerte. En un pa铆s donde gobierna la necropol铆tica, la p茅rdida de algunas vidas de 鈥渂andidos鈥 no tiene ninguna importancia si comparados con los m谩s de 420 mil fallecidos que existen a causa del Coronavirus. La tragedia brasile帽a se tiene que acabar para un sector mayoritario de la poblaci贸n 鈥揷omo los habitantes de Jacarezinho- que no soporta m谩s sufrir tanta indiferencia y abandono. Sin embargo, las instituciones contin煤an dando soporte a una administraci贸n que parece que tiene como horizonte terminar con cualquier garant铆a democr谩tica para imponer definitivamente un r茅gimen de car谩cter autoritario, que perpet煤e los privilegios y las desigualdades entre los brasile帽os.

Nota

[1]聽Paula Leite y Thiago Am芒ncio 鈥淥pera莽茫o no Rio com 25 mortos escancara falta de intelig锚ncia de a莽玫es da pol铆cia鈥, en Folha de S茫o Paulo, 07/05/2021.

 

*Doctor en Ciencias Sociales. Editor del Blog Socialismo y Democracia.Colaborador del Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

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