Mar 31 2021
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Política

Brasil: Los cambios que se vislumbran en un escenario siniestro

En su novela el El Gatopardo, el escritor italiano Giuseppe Tomasi di Lampedusa pone en boca del personaje Tancredi -el sobrino del pr√≠ncipe Fabrizio Salina- aquella frase que se ha transformado en un arquetipo cl√°sico del an√°lisis y la acci√≥n pol√≠tica: ‚ÄúSi queremos que todo siga como est√°, es necesario que todo cambie‚ÄĚ.

√Čste parece ser el esp√≠ritu de los cambios ministeriales realizados por el ex capit√°n en puestos importantes de la estructura de poder, es decir, de aquellos ministerios m√°s cercanos al Palacio do Planalto (Relaciones Exteriores, Casa Civil, Secretaria de Gobierno, Justicia y Seguridad P√ļblica, Defensa y Abogac√≠a General de la Uni√≥n). La mitad de ellos son enroques entre ministros, ajustes de piezas en un tablero pensado para darle mayor capacidad de articulaci√≥n al gobierno.Bolsonaro pierde a seis ministros, entre ellos los de Exteriores, Defensa y Justicia

El nuevo canciller que reemplaza a Ernesto Ara√ļjo, se caracteriza por su bajo perfil y por ser una figura irrelevante, tambi√©n adicta a las ideas de Olavo de Carvalho, el delirante astr√≥logo que dirige desde Virginia a sus seguidores antiglobalistas y ultraconservadores. Por lo tanto, nada parece mudar bajo el sol de Brasilia en un contexto de indiscutible desgaste del gobierno y en especial de la figura del presidente que se siente arrinconado y muestras los dientes.

Quizás si el cambio más sensible en este momento sea el efectuado en la Defensa, pues repercutió inmediatamente en la decisión de los tres comandantes de las Fuerzas Armadas de solicitar la renuncia a sus respectivas jefaturas.

Previamente, en su carta de despedida, el General Fernando Azevedo hab√≠a expresado que trat√≥ de preservar al m√°ximo la autonom√≠a de la Fuerzas Armadas, considerando que ellas son instituciones del Estado brasile√Īo y no una milicia de apoyo a los arrebatos gubernamentales, como ha sido la pretensi√≥n de Bolsonaro y de su grupo ideol√≥gico m√°s radicalizado.

En definitiva, el ex ministro Azevedo se opuso a una operación militar como deseaba el mandatario, que implicaba decretar el estado de sitio y, de esa manera, intervenir en los Estados de la Federación para obligar a los gobernadores a suspender las medidas de aislamiento y lockdown que muchos de ellos han decretado, como uno de los mecanismos necesarios para impedir la expansión de la pandemia.

El ex capitán se resiste tajantemente a acatar estas medidas por el impacto que ellas tienen sobre la economía de las regiones.

La decisi√≥n sobre la salida del ministro de Defensa ser√≠a tambi√©n una se√Īal para que las Fuerzas Armadas certifiquen su apoyo incondicional a un gobierno delirante que lucha contra enemigos poderosos, es decir, todos los detractores de su pol√≠tica de negar la gravedad de la pandemia a partir de una visi√≥n obtusa por recuperar la ‚Äúnormalidad‚ÄĚ.

A√ļn m√°s, en estos d√≠as el ex capit√°n supone que cuenta con la complicidad de los militares cuando el 1 de abril se rememora un nuevo aniversario del Golpe Militar de 1964, que derroc√≥ al gobierno democr√°tico de Jo√£o Goulart, instalando una dictadura cruenta que durar√≠a 21 a√Īos.Crisis militar en Brasil: por primera vez en la historia renunci√≥ toda la c√ļpula de las Fuerzas Armadas - Infobae

Por lo mismo, la renuncia de los Comandantes en Jefe reposiciona el debate sobre la posible gestación de un autogolpe dentro del gobierno, el cual tendría como objetivo entregarle poderes extraordinarios al Ejecutivo para hacer y deshacer a su antojo, dentro del complejo escenario político en que se encuentra el país, marcado por la tragedia del Covid-19, el colapso sanitario, la recesión económica, el desempleo y el aumento acelerado de la pobreza.

Sin embargo, m√°s que una asonada golpista avalada por los nuevos comandantes, lo que se puede producir es un distanciamiento cada vez mayor entre la c√ļpula militar y los anhelos del n√ļcleo ideol√≥gico del gobierno que intentan cooptar y presionar a las Fuerzas Armadas para obtener su apoyo en el endurecimiento de las posiciones frente al Parlamento, gobernadores, alcaldes y Poder Judicial, especialmente sobre el Supremo Tribunal Federal.

Difícilmente las Fuerzas Armadas se involucrarán en el actual contexto en una aventura tan bizarra como un autogolpe. Este es indiscutiblemente uno de los peores periodos de la historia de Brasil, cuando su desprestigio por ser el mayor reservorio del coronavirus en el planeta tiene el consenso de toda la comunidad científica y de organismos multilaterales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Brasil se ha transformado en un paria dentro de la comunidad internacional, no solamente debido a su ausencia de voluntad para combatir la pandemia, sino tambi√©n por su pol√≠tica medioambiental de destrucci√≥n del ecosistema, de violaci√≥n a los Derechos Humanos de Pueblos Ind√≠genas, comunidades negras y grupos LGBTI, as√≠ como por su displicencia frente a los casos de corrupci√≥n que han recrudecido en los √ļltimos dos a√Īos.

Recortes presupuestarios de defensa en Brasil afectan proyectos estrat√©gicosEfectivamente, la actual administraci√≥n ha destinado una parte significativa del PIB para equipar y mejorar la infraestructura y las condiciones salariales de las diversas ramas del Ej√©rcito, la Marina y la Aeron√°utica, pero ello no ha sido suficiente para obtener el apoyo incondicional a su gesti√≥n desastrosa, que viene siendo cada vez m√°s cuestionada en las esferas militares. Asumi√©ndose como los ‚Äúsalvadores de la patria‚ÄĚ, las Fuerzas Armadas se han empe√Īado en trabajar para acabar con la mortandad y la crisis humanitaria desatada en el pa√≠s, entrando en ruta de colisi√≥n con el negacionismo mostrado por Bolsonaro y sus asesores m√°s ac√©rrimos.

Por su parte, el Congreso dominado por un agregado de partidos fisiologistas y pragmáticos (Centrão), también viene acusando recibo del colapso generalizado de hospitales, clínicas y hasta de los servicios funerarios, que compromete la reelección de muchos de sus miembros. La iniciación de un proceso de impeachment, que parecía improbable hace dos meses atrás, es una posibilidad que no se puede descartar de plano en este nuevo escenario crítico y caótico que apunta a Bolsonaro como el principal culpable.

Con m√°s de 310 mil fallecidos y casi 13 millones de contagiados, la tragedia de los brasile√Īos no parece tener fin. Con un gobernante incompetente y extremista apoyado por una horda de simpatizantes neofascistas y oscurantistas, Brasil parece una nave a la deriva en un mar tempestuoso con una tripulaci√≥n desesperada y acorralada entre el delirio y la ignorancia.

Por lo mismo, es de suma urgencia convocar a todas las fuerzas políticas y sociales que estén dispuestas a participar en la construcción de un pacto de salvación nacional que permita salir cuanto antes de esta pesadilla que amenaza seriamente la vida y los proyectos de la inmensa mayoría de sus habitantes.

*Doctor en Ciencias Sociales. Editor del Blog Socialismo y Democracia. Colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la).

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