Ago 5 2013
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Política

Brasil: retrato de una mujer traicionada

Hace unos d√≠as, la presidenta Dilma Rousseff orden√≥ liberar de forma inmediata poco menos de mil millones de d√≥lares para atender las enmiendas parlamentarias al presupuesto anual. Anunci√≥, adem√°s, que en septiembre ser√°n liberados otros dos mil millones de d√≥lares. Esa monta√Īa de dinero ser√° empleada por los se√Īores legisladores para atender intereses parroquiales de sus feudos electorales.

En Brasil el presupuesto nacional, una vez aprobado por el Congreso, autoriza al Poder Ejecutivo a gastar, es decir, se√Īala de cu√°nto puede disponer el gobierno a lo largo del a√Īo, promoviendo cortes o ajustes. Impone un tope, y nada m√°s. No obliga al gobierno a cumplir lo que ha sido propuesto por √©l y aprobado por los parlamentarios. Es parte del juego. De la misma forma, es parte del ritual que en el Congreso la propuesta original sufra un sinf√≠n de enmiendas. Ya la liberaci√≥n de recursos para atender la demanda de diputados y senadores depende del Ejecutivo, en un ciclo vicioso de presiones y contrapresiones.

Al liberar, a estas alturas del a√Īo, miles de millones de reales para satisfacer a los parlamentarios, Dilma Rousseff hace un nuevo intento por mejorar las cada vez peores relaciones con su base aliada, que abarca 10 partidos de los m√°s diversos or√≠genes, y sin otro compromiso visible que la voluntad de ocupar espacios de poder, con sus consecuentes prebendas. Encabezada por el PT de Lula y Dilma, esa alianza creada para asegurar la llamada gobernabilidad tiene un costo cada vez m√°s elevado, y no s√≥lo en t√©rminos presupuestarios. Tambi√©n en t√©rminos pol√≠ticos aliarse a grupos tan diversificados, tan variopintos, tiene un precio muy alto.

Dilma Rousseff, y tal como antes le ocurri√≥ a Lula, parece resignada a esa circunstancia. Hay, sin embargo, diferencias cruciales. Primero: Lula tiene un carisma incomparable, mientras que el de Dilma, si existe, todav√≠a no se deja ver. Segundo: Lula es un negociador h√°bil y la cintura pol√≠tica de Dilma es de piedra. Tercero: nunca, desde que en enero de 2003 el PT lleg√≥ al poder, el apoyo en el Congreso ha sido tan bajo y el precio tan alto. Ni siquiera en 2005, cuando se dio el estallido del esc√°ndalo del mensal√£o (sobornos a legisladores) ‚Äďque casi le cost√≥ a Lula da Silva la relecci√≥n al a√Īo siguiente‚Äď el √≠ndice de lealtad de los aliados fue tan bajo, especialmente en la C√°mara de Diputados.

Luego de la oleada de manifestaciones de protesta que asolaron el país en junio, parece obvio que la semana que viene, cuando se levante el receso parlamentario, el escenario se haga todavía más turbio.br protestas25

La constataci√≥n de la fuerte p√©rdida de popularidad de la presidenta luego de los sucesos del mes pasado ‚Äďfen√≥meno igual ocurri√≥ con todos los gobernadores estaduales sin excepci√≥n‚Äď tambi√©n contribuye para que se agudice el apetito voraz de los aliados de ocasi√≥n.

Ahora insin√ļan retirar su respaldo a la relecci√≥n. Hace tres meses disputaban qui√©n le presentaba a Dilma los m√°s contundentes juramentos de amor eterno. Reivindican m√°s di√°logo con el Poder Ejecutivo, o sea, quieren m√°s puestos, m√°s presupuesto.

Desde enero, el apoyo al gobierno en la C√°mara de Diputados se desplom√≥ a niveles inauditos. El principal aliado, el PMDB, apoy√≥ al gobierno en solamente 56.06 por ciento de las votaciones, el m√°s bajo √≠ndice desde que adhiri√≥ formalmente a un gobierno encabezado por el PT en 2007, todav√≠a con Lula. Es menos de cuando no integraba la alianza del gobierno (2003-2006) y se declaraba independiente. Incluso, el peque√Īo PSOL, que desde la izquierda es dura oposici√≥n a Dilma, ha sido m√°s positivo: apoy√≥ 56.14 por ciento de los proyectos del gobierno.

Otros dos aliados, el PSB y el PP, aprobaron, respectivamente, 64.79 y 63.85 por ciento de las propuestas que Dilma envi√≥ al Congreso. Lo m√°s curioso es que el mismo PT de Dilma, que tiene el mayor n√ļmero de diputados, retrocedi√≥ entre 2011 (primer a√Īo de su gobierno), y el primer semestre de 2013 de 95.19 por ciento a 92.15 de apoyo efectivo.

Todos los partidos de la base aliada han sido tenidos en cuenta para otorgarles ministerios, secretarías nacionales con rango ministerial o puestos clave en entes autárquicos y direcciones nacionales.

Vale destacar que el balance de la lealtad ‚Äďo de su falta‚Äď tuvo como foco central las votaciones de todo el primer semestre, o sea, no est√° vinculado directamente a la oleada de protestas que desgastaron fuertemente al gobierno. Al contrario: menos de 10 por ciento de las votaciones en el Congreso ocurrieron despu√©s de la marea de manifestaciones callejeras.

Para este segundo semestre est√° previsto en el Congreso el an√°lisis de temas cruciales para Dilma. De persistir ese clima francamente antag√≥nico entre los partidos aliados y el gobierno, la tensi√≥n seguramente alcanzar√° niveles a√ļn m√°s elevados.

Es sabido que de muchas traiciones también está hecho el juego político. Lo que se ve en Brasil, en todo caso, es un claro ejemplo de hasta qué punto el bicho humano puede esmerarse por traicionar cada vez más.

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