Mar 20 2012
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Pol铆ticaSociedad

Brasil, rumbo a la reforma agraria

Cay贸 otro ministro, el de Desarrollo Agrario. Y ya fue nombrado el sustituto: Pepe Vargas (del PT-RS), que fue gobernador de Caixas do Sul por dos per铆odos y que mantiene buenas relaciones con el Movimiento de los trabajadores Sin Tierra de Brasil (MST).

La esperanza es que la presidenta Dilma Rousseff haya dado el primero de los tres pasos urgentes para que el Brasil no quede mal en la foto del 鈥榗oncierto de las naciones鈥, como dir铆a el asesor Acacio. Los otros dos son: el veto al C贸digo Forestal propuesto por el Senado y una nueva pol铆tica ambiental y agr铆cola que prepare al pa铆s para acoger en junio la reuni贸n Rio+20.

La cuesti贸n agr铆cola en el Brasil es la peor mancha de la naci贸n. Nunca ha habido una reforma agraria. O mejor, ha habido una 煤nica, cuyo modelo insiste en conservar la clase latifundista: cuando la Corte portuguesa dividi贸 nuestras tierras en capitan铆as hereditarias.

Desde el 2008 el Brasil rebas贸 a los EE.UU. al volverse campe贸n mundial del consumo de agrot贸xicos. Seg煤n la ONU vienen a parar al Brasil la mayor铆a de los agrot贸xicos prohibidos en otros pa铆ses. Aqu铆 son utilizados para incrementar la producci贸n de commodities.

Basta con decir que el 50 % de esos productos qu铆micos son aplicados en el cultivo de soya, cuya producci贸n es exportada como pienso para animales. Y lo m谩s grave: desde 1997 el gobierno concede un 60 % de descuento en el ICMS de los agrot贸xicos. Y el Seguro que aguante con sus efectos鈥 en los trabajadores del campo y en todos nosotros que consumimos productos envenenados.

Los agrot贸xicos no s贸lo contaminan los alimentos. Tambi茅n degradan el suelo y perjudican la biodiversidad. Afectan a la calidad del aire, del agua y de la tierra. Y todo ello gracias a la luz verde dada por tres ministerios, en los cuales son analizados antes de llegar al mercado: de Salud, de Agricultura y del Ambiente.

Es una falacia el afirmar que los agrot贸xicos contribuyen a la seguridad alimentaria. El aumento en el consumo de los mismos no hace disminuir nada el hambre en el mundo, tal como indican las estad铆sticas.

La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA) intenta mantener el control sobre la calidad de los agrot贸xicos y sus efectos. Pero cuando son vetados, no siempre logra vencer las presiones de la bancada ruralista sobre otros 贸rganos del gobierno, y en especial sobre el Judicial.

La C煤pula Mundial del Medio Ambiente, en 脕frica del Sur en el 2002, emiti贸 un comunicado en que afirma que la producci贸n mundial de alimentos aument贸 en volumen y precio (debido al uso de agrot贸xicos y de semillas transg茅nicas). A costa de la devastaci贸n de los suelos, contaminaci贸n y desperdicio de agua, destrucci贸n de la biodiversidad, invasi贸n de 谩reas ocupadas por comunidades tradicionales (ind铆genas, tribus, peque帽os agricultores, etc.). Por tanto queda bien claro que la llamada 鈥榬evoluci贸n verde鈥 fracas贸.

Hoy somos siete mil millones de bocas en el planeta. En el 2050 seremos nueve mil millones. Si no se toman medidas urgentes se agravar谩 la sustentabilidad de la producci贸n agr铆cola. Ante esa luz amarilla el documento recomienda: reducir la degradaci贸n de la tierra; mejorar la conservaci贸n, el manejo y la distribuci贸n del agua; proteger la biodiversidad; promover el uso sustentable de los bosques; y ampliar las informaciones sobre los impactos de los cambios clim谩ticos.

En cuanto a los asuntos primero y tercero especialmente, el Brasil marcha a contrapelo: cada vez se ampl铆an m谩s las 谩reas de producci贸n extensiva para monocultivo, destruyendo la biodiversidad, lo que favorece la multiplicaci贸n de plagas. Como las plagas no encuentran enemigos naturales, el recurso es envenenar el suelo y el agua con agrot贸xicos. Y con frecuencia tal pr谩ctica no da resultado. En el estado de Cear谩, una gran plantaci贸n de pi帽a fracas贸, a pesar del uso de 18 diferentes 鈥榙efensores agr铆colas鈥.

Ojal谩 que el ministro Pepe Vargas consiga establecer una articulaci贸n interministerial para librar al Brasil de la condici贸n de 鈥榗asa abierta鈥 para las multinacionales de la insustentabilidad y de la degradaci贸n de nuestro patrimonio ambiental. Y acelere el asentamiento de las familias sin tierra acampadas a las orillas de las autopistas, as铆 como la expropiaci贸n, por motivo social, de tierras ociosas y de aquellas que utilizan mano de obra esclava.

El gobierno es por su naturaleza la expresi贸n de la voluntad popular. Y a ella debe servir. Lo cual significa mantener interlocuci贸n permanente con los movimientos sociales interesados en las cuestiones ambiental y agr铆cola, hermanas siamesas que no pueden ser separadas jam谩s.
*Te贸logo, autor de 鈥淐onversaci贸n sobre la fe y la ciencia鈥, junto con Marcelo Gleiser, entre otros libros

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