Nov 24 2016
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Pol铆tica

Brasil, rumbo al fin del mundo

El grupo que controla la mayor constructora de Am茅rica latina involucr贸 en la corrupci贸n a al menos 130 diputados, senadores, ministros y alrededor de 20 gobernadores. Las denuncias abarcan los mandatos de Cardoso, Da Silva y Rousseff.

En la tarde del mi茅rcoles se anunci贸 formalmente que Marcelo Odebrecht, heredero y presidente del gigante de la construcci贸n, firm贸 su 鈥渁cuerdo de delaci贸n premiada鈥. Adem谩s de 茅l, quien se encuentra detenido desde junio del a帽o pasado, otros 77 altos ejecutivos del grupo, que controla la que es la mayor constructora de Am茅rica latina, tambi茅n empezaron a firmar acuerdos semejantes. A cambio de contar todo lo que saben del esquema de corrupci贸n existente no s贸lo en la estatal de petr贸leo Petrobras, sino tambi茅n en otras obras p煤blicas que consumieron miles de millones de d贸lares, podr谩n tener sus condenas reducidas.
Las negociaciones entre detenidos, fiscales federales y Polic铆a Federal suelen ser largas, tensas e intrincadas, antes de que se llegue a la firma con el Ministerio P煤blico. En ese tr谩mite, ya se sabe que tanto Marcelo Odebrecht como sus antiguos directores mencionaron los nombres de por lo menos 130 diputados, senadores, ministros, adem谩s de otros veinte gobernadores o ex gobernadores. br jose serra
Corren rumores, en Brasilia, de que el n煤mero total podr谩 acercarse y hasta superar la marca de los 200. Adem谩s, ya se sabe que las denuncias no se refieren solamente a los gobiernos del PT, con Lula da Silva (2003-2010) y Dilma Rousseff (2011-2016), sino que retroceden al a帽o 2000, cuando la presidencia era ocupada por Fernando Henrique Cardoso, uno de los mentores e impulsores del golpe institucional que destituy贸 a la mandataria electa por 54 millones de votos.
Entre los nombres mencionados est谩n los del actual presidente de la Rep煤blica, Michel Temer, de al menos tres de sus principales ministros (Eliseu Padilha, de la Jefatura de Gabinete; Jos茅 Serra, de Relaciones Exteriores, y Geddel Vieira Lima, secretario de Gobierno) y de otros pol铆ticos de importancia clave para el actual gobierno. De hecho, las delaciones alcanzan, con el poder destructivo de una bomba, el coraz贸n del actual sistema pol铆tico brasile帽o.br-odebrecht
El paso siguiente ser谩 la homologaci贸n, por el Supremo Tribunal Federal, de los acuerdos. Para llegar a esto, se examinar谩n todos los t茅rminos de los acuerdos alcanzados, se verificar谩 su veracidad y ser谩n pedidas pruebas de lo que consta en las declaraciones.
Lo que se sabe hasta ahora ha sido filtrado a los medios de comunicaci贸n, una pr谩ctica ilegal pero de largo uso cuando los mencionados eran nombres de peso del PT y sus antiguos aliados. Ahora les toca a los del gobierno nacido a ra铆z del golpe institucional probar del mismo veneno antes destinado exclusivamente al PT de Lula da Silva, lo que provoca sacudones de p谩nico en Michel Temer, sus ac贸litos y sus paniaguados.
Tan pronto se supo de la noticia empezaron a circular, en Brasilia, rumores con buena base de credibilidad, indicando que parte de lo negociado podr谩 implicar penas m谩s suaves para algunos figurazos del actual gobierno. El da帽o moral y sus consecuencias, sin embargo, ser谩n inevitables.
Acosado por p茅simas noticias del 谩rea econ贸mica 鈥揺n 2016 todos los indicadores fueron revisados para peor, e igualmente retrocedieron las proyecciones para 2017鈥, enfrentando fuerte resistencia en determinados nichos de la opini贸n p煤blica (hay m谩s de mil secundarias p煤blicas y un nutrido n煤mero de universidades nacionales ocupadas por estudiantes), sin haber alcanzado siquiera vestigios de la tan ansiada legitimidad, Michel Temer se ve cada vez m谩s acorralado.
Sigue discurseando por doquier, como si fuese otra la realidad vivida por el pa铆s y por su gobierno. Pero es n铆tido su creciente aislamiento y la evidente falta de estatura para conducir Brasil en un momento especialmente tenso y nebuloso.
La m谩s reciente muestra de que Temer carece de condiciones para diluir el cerco que se aprieta cada vez m谩s surgi贸, el pasado viernes 18, dentro de su propio gobierno. En aquella ocasi贸n Marcelo Calero, un diplom谩tico joven y poco expresivo, abandon贸 intempestivamente el Ministerio de Cultura. Para justificar su abrupta renuncia, centr贸 sus ca帽ones contra Geddel Vieira Lima, que desde hace un cuarto de siglo es 铆ntimo amigo de Temer y uno de sus tres brazos derechos (los otros dos son Eliseu Padilha, el jefe de Gabinete, y Moreira Franco, encargado del multimillonario programa de privatizaciones).
De forma convincente, gracias principalmente a los m茅todos de Geddel Vieira, Calero lo acus贸 de haber intentado intervenir en una decisi贸n del Instituto de Patrimonio Hist贸rico, 贸rgano del Ministerio de Cultura, que imped铆a la construcci贸n de una torre de 30 pisos en un 谩rea de protecci贸n patrimonial en Salvador, Bah铆a. Argumentando haber comprado un piso en el edificio cuya construcci贸n fue embargada, Geddel Vieira amenaz贸 con recurrir directamente a Temer, en caso de que el entonces ministro de Cultura no admitiera revertir la decisi贸n. Frente al esc谩ndalo desatado, Temer hizo exactamente lo que se podr铆a esperar de 茅l: salt贸 en defensa de su viejo compinche.
Pasados tres d铆as ya se sabe que Geddel Vieira compr贸 no uno, sino tres departamentos en el edificio cuya construcci贸n fue embargada.Como una especie de isla cercada por esc谩ndalos y denuncias por todos los lados, Temer sigue discurseando como si nada.
Mientras, el pa铆s sigue a paso firme rumbo al fin del mundo. 驴Hasta cu谩ndo?

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