Jun 1 2018
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Política

Brasil: una historia de intervenciones militares

El dicho se√Īala que aquellos que no pueden recordar el pasado est√°n condenados a repetirlo. En Brasil, la larga historia de golpes militares, dictaduras e intervenciones en el pa√≠s est√° lejos de ser olvidada, pero eso no ha evitado que los temores a una recurrencia se arraiguen. En enero, el presidente Michel Temer firm√≥ un decreto ordenando a los militares tomar el control de la seguridad en R√≠o de Janeiro, llevando el debate sobre las relaciones c√≠vico-militares a la vanguardia de la pol√≠tica brasile√Īa una vez m√°s. La medida fue en respuesta a la escalada de la violencia y los delitos relacionados con las drogas en el estado.

Luego, en abril, el general Eduardo Villas Boas, comandante del ej√©rcito brasile√Īo, critic√≥ p√ļblicamente dos veces la corrupci√≥n generalizada en la pol√≠tica brasile√Īa. Y en mayo, el gobierno convoc√≥ al ej√©rcito para ayudar a despejar las carreteras federales bloqueadas por camioneros que protestaban por el aumento de los precios del combustible.

Los brasile√Īos, al parecer, se han acostumbrado un poco a que los militares intervengan para ayudar a resolver los problemas del pa√≠s. El Instituto para la Democracia y la Democratizaci√≥n de los Medios public√≥ una encuesta en mayo que revel√≥ que alrededor de la mitad de la poblaci√≥n no se opondr√≠a a un rol mayor en el gobierno para el ej√©rcito bajo ciertas circunstancias. Con las elecciones legislativas y presidenciales acerc√°ndose en octubre, el tema ha surgido cada vez m√°s en los debates pol√≠ticos. El esc√°ndalo de corrupci√≥n que condujo a la destituci√≥n de la presidenta Dilma Rousseff y los cargos contra muchos otros ha alimentado las llamadas a la intervenci√≥n militar para poner fin a las luchas pol√≠ticas y econ√≥micas del pa√≠s.

Este Deep Dive examinará tres casos importantes de intervención militar en Brasil: la Proclamación de 1889, la revolución de 1930 y el golpe de 1964. Comparar estos ejemplos con lo que está sucediendo hoy en Brasil ayudará a determinar la probabilidad de que los militares intervendrán para ayudar al país a enfrentar los desafíos sustanciales que enfrenta ahora.

Proclamaci√≥n de la Rep√ļblica, 1889

El cambio de Brasil de una monarqu√≠a constitucional, que dur√≥ de 1822 a 1889, a una rep√ļblica federal ha sido oficialmente llamado una proclamaci√≥n, pero se inici√≥ a trav√©s de un golpe sin derramamiento de sangre. Los militares esencialmente tomaron el poder de la monarqu√≠a y lo transfirieron con el tiempo a las autoridades civiles.


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La ca√≠da de la monarqu√≠a brasile√Īa comenz√≥ con la erosi√≥n gradual de sus tres pilares hist√≥ricos de apoyo: la Iglesia Cat√≥lica, las √©lites militares y del sector privado. Bajo la monarqu√≠a, el catolicismo era la religi√≥n oficial de Brasil, y la iglesia ten√≠a fuertes lazos con el gobierno. Pero en la segunda mitad del siglo XIX, la influencia pol√≠tica de la Iglesia Cat√≥lica hab√≠a disminuido. Todav√≠a ten√≠a un papel social importante, pero sus lazos con el gobierno se hab√≠an debilitado.

En cuanto a los militares, su principal queja con la monarqu√≠a fue su falta de inclusi√≥n en la planificaci√≥n de la seguridad nacional y las restricciones a los miembros militares que comentaban p√ļblicamente sobre cuestiones militares. El gobierno ten√≠a estrechos v√≠nculos con las √©lites empresariales, dejando poco espacio para la participaci√≥n militar, incluso en asuntos directamente relacionados con la seguridad. La Guerra del Paraguay (1864-1870), que se libr√≥ inicialmente entre Brasil y Paraguay, exacerb√≥ el problema, creando un sentimiento de solidaridad entre las fuerzas armadas y el descontento con el r√©gimen. La guerra tambi√©n provoc√≥ una gran crisis econ√≥mica. La monarqu√≠a us√≥ un amplio cr√©dito externo para financiar el conflicto y mantener la econom√≠a en funcionamiento una vez que termin√≥. La deuda del gobierno aument√≥ casi siete veces entre 1871 y 1889.

Adem√°s de estos problemas internos, hubo numerosos factores internacionales que finalmente llevaron a la monarqu√≠a a cambiar su modelo econ√≥mico. Que Brasil era el √ļnico pa√≠s de habla portuguesa y el √ļnico pa√≠s gobernado por una monarqu√≠a en Sudam√©rica lo hac√≠a algo vulnerable. El resto de los principales pa√≠ses de la regi√≥n fueron antiguas colonias espa√Īolas con gobiernos totalmente electos, y la monarqu√≠a estaba preocupada por la posibilidad de que Espa√Īa conquistara una vez m√°s grandes partes de Am√©rica del Sur. Tambi√©n le preocupaba la Doctrina Monroe de los Estados Unidos (por temor a que Estados Unidos se involucrara m√°s en Sudam√©rica y denunciara los lazos de Brasil con el Reino Unido) y la posible interferencia de la Iglesia Cat√≥lica en los asuntos pol√≠ticos.

Para contrarrestar estas amenazas, Brasil se aline√≥ con el Reino Unido, que tambi√©n se opon√≠a a la Iglesia Cat√≥lica, le molestaba que Estados Unidos se hiciera cargo de algunas de sus propiedades en las Am√©ricas y era un rival hist√≥rico de Espa√Īa. El hecho de que los dos pa√≠ses tuvieran muchos adversarios en com√ļn convirti√≥ al Reino Unido en el socio extranjero m√°s importante para Brasil, no solo a nivel diplom√°tico sino tambi√©n en t√©rminos de intercambio. En 1863, el Reino Unido represent√≥ el 38 por ciento de las exportaciones de Brasil y m√°s de la mitad de sus importaciones.

Pero esta relación tuvo un costo para Brasil. El Reino Unido abolió la esclavitud en las Indias Occidentales en 1833, y poco después, comenzó a utilizar sus lazos armados y económicos con Brasil para presionar al país a hacer lo mismo. Desde 1850 hasta 1888, la monarquía en Brasil aprobó leyes que conducirían a la eliminación gradual de la esclavitud en el país. Las élites empresariales fueron las más afectadas por estos cambios legales porque los mayores costos laborales amenazaban con recortar sus ganancias de los productos agrícolas.

En 1889, un oficial militar declar√≥ el fin del dominio colonial y la monarqu√≠a resisti√≥ poco. En dos d√≠as, el rey y su familia huyeron de Brasil. Los militares asumieron el poder y supervisaron la transici√≥n a un sistema democr√°tico conocido como la Primera Rep√ļblica Brasile√Īa.

Revoluci√≥n Brasile√Īa, 1930

La Primera Rep√ļblica ten√≠a un sistema federal fuerte y se reg√≠a por un acuerdo de poder compartido entre los tres estados m√°s ricos de Brasil: Minas Gerais, Sao Paulo y R√≠o de Janeiro. El acuerdo se conoci√≥ como la pol√≠tica del ¬ęcaf√© con leche¬Ľ porque dividi√≥ el poder entre las tres regiones dominadas por el caf√© y las industrias l√°cteas. Durante este tiempo, la agricultura se volvi√≥ cr√≠tica no solo para la econom√≠a de Brasil sino tambi√©n para su pol√≠tica: los oligarcas que hicieron su riqueza a trav√©s de la agricultura tuvieron mucha influencia sobre la pol√≠tica regional, y algunos acad√©micos e historiadores incluso se han referido al gobierno de 1889-1930 en Brasil como una rep√ļblica oligarca.


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La Primera Guerra Mundial creó una oportunidad para que Brasil se industrialice. Antes de la guerra, lugares como Europa y Estados Unidos podían producir productos manufacturados de manera más eficiente y rentable que Brasil. Pero cuando los buques de guerra alemanes comenzaron a restringir en gran medida el comercio entre Brasil y Europa, Brasil necesitó suministrar sus propios productos manufacturados, y las industrias domésticas, desinhibidas por la competencia externa, pudieron desarrollarse. La industrialización condujo a la urbanización, ya que las personas se mudaron a las ciudades para encontrar trabajos de manufactura.

Muchas de esas personas que llegaban a las ciudades eran de origen europeo. Despu√©s de que Brasil elimin√≥ la esclavitud, se hab√≠a recurrido a la inmigraci√≥n europea para llenar los vac√≠os en su fuerza de trabajo. La ayuda no fue dif√≠cil de encontrar: muchos europeos quer√≠an escapar de la intensa agitaci√≥n pol√≠tica que culminar√≠a m√°s tarde en la Revoluci√≥n Bolchevique y la Primera Guerra Mundial y comenzar√≠a una nueva vida en otro lugar. Millones de europeos, especialmente del sur de Europa, se establecieron en Brasil. Trajeron consigo sus creencias sobre los derechos de los trabajadores y la ideolog√≠a comunista. La industrializaci√≥n y la inmigraci√≥n europea sentaron las bases para un movimiento pol√≠tico contra la clase dominante brasile√Īa.


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Los j√≥venes oficiales militares de Brasil tambi√©n estuvieron expuestos a las ideolog√≠as europeas, ya que gran parte de su educaci√≥n militar se bas√≥ en modelos europeos. Los oficiales m√°s j√≥venes simpatizaron con movimientos sociales m√°s amplios y cr√≠ticos con el gobierno olig√°rquico, en parte porque los militares se mantuvieron al margen del poder durante la Primera Rep√ļblica. Esto culmin√≥ en una serie de peque√Īas rebeliones a lo largo de la d√©cada de 1920 llevadas a cabo por tenientes y capitanes en R√≠o de Janeiro, Sao Paulo y Rio Grande do Sul. Las rebeliones nunca lograron derrocar al gobierno, pero fueron precursores importantes de los eventos futuros.

Mientras tanto, la elite gobernante enfrentaba otro desaf√≠o en el frente econ√≥mico. Brasil depend√≠a fuertemente de las exportaciones de caf√© para obtener ingresos, pero la inestabilidad econ√≥mica en Europa, particularmente relacionada con la guerra, oblig√≥ a bajar los precios de productos b√°sicos como el caf√©. Tambi√©n restringi√≥ el acceso de Brasil a mercados como Alemania, que figuraba entre los principales compradores de caf√© de Brasil en ese momento. En la d√©cada de 1920, el gobierno brasile√Īo busc√≥ cr√©dito externo para ayudar a estabilizar los precios internos del caf√©, lo que tambi√©n ayudar√≠a a estabilizar a la √©lite pol√≠tica. Sin embargo, acceder al cr√©dito result√≥ ser cada vez m√°s dif√≠cil. Las fuentes de cr√©dito tradicionales de Brasil en Europa no estaban en posici√≥n de continuar en esa funci√≥n. En ese momento, Estados Unidos se hab√≠a convertido en el socio comercial y comercial m√°s grande de Brasil, pero Washington estaba empezando a enfrentar algunos problemas econ√≥micos propios, y la demanda de todos los bienes, tanto extranjeros como nacionales, se desplom√≥ con el inicio de la Gran Depresi√≥n. El destino de la industria del caf√©, y por lo tanto de la elite gobernante de Brasil, qued√≥ sellado con el colapso del mercado burs√°til de 1929.


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Los aspirantes a l√≠deres pol√≠ticos que no eran de los tres estados que anteriormente hab√≠an dominado la pol√≠tica brasile√Īa aprovecharon la oportunidad de organizar una revuelta. Getulio Vargas, cuya base era la clase trabajadora, dirigi√≥ este movimiento. Vargas y sus socios pol√≠ticos comenzaron a trabajar en estrecha colaboraci√≥n con los funcionarios militares simpatizantes, que fueron identificados f√°cilmente despu√©s de las rebeliones en la d√©cada de 1920. Cuando Vargas perdi√≥ las elecciones presidenciales de 1930, su banda de aspirantes a l√≠deres pol√≠ticos y oficiales militares descontentos se negaron a reconocer los resultados y en cambio declararon presidente de Vargas. La Primera Rep√ļblica ya no exist√≠a.

Golpe de estado, 1964

Vargas se volvió cada vez más dictatorial de 1937 a 1945, un período denominado Estado Novo o Estado Nuevo. El gobierno durante este tiempo fue modelado en los regímenes fascistas europeos. Vargas abolió la constitución, declaró el estado de emergencia (en respuesta a un supuesto complot comunista para derrocar al gobierno) y centralizó el poder al eliminar la posición de vicepresidente y negarse a celebrar elecciones legislativas. A lo largo de la Segunda Guerra Mundial, Brasil intentó mantenerse neutral y mantener relaciones tanto con los EE. UU. Como con Alemania, hasta que quedó claro que Alemania terminaría en el lado perdedor de la guerra. Con una victoria clara para los Aliados, hubo una fuerte presión internacional, principalmente de los Estados Unidos, para que Brasil regrese a un sistema más democrático, uno que era firmemente anticomunista.


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En 1945, Vargas fue derrocado en un golpe, marcando el inicio de la Segunda Rep√ļblica Brasile√Īa. Sin embargo, su destituci√≥n no estabiliz√≥ la pol√≠tica en Brasil. Durante los tiempos turbulentos de 1945 a 1964, solo se completaron dos de los once mandatos presidenciales.

Tambi√©n fue un momento tumultuoso en el frente econ√≥mico. A lo largo de la d√©cada de 1950, el gobierno brasile√Īo sigui√≥ una pol√≠tica de sustituci√≥n de importaciones para impulsar el crecimiento en √°reas importantes como la maquinaria, la industria qu√≠mica y la industria automotriz. Aunque la pol√≠tica estimul√≥ el crecimiento, tambi√©n tuvo algunas consecuencias negativas. Se impusieron aranceles a los productos importados, lo que los encareci√≥ en relaci√≥n con los bienes producidos en el pa√≠s. Sin embargo, fueron m√°s indulgentes con los materiales de entrada que Brasil no pod√≠a producir por s√≠ solo y que eran necesarios para la producci√≥n. Se utiliz√≥ capital extranjero para ayudar a financiar esta pol√≠tica, y se impusieron una serie de medidas de tipo de cambio para ayudar a regular a√ļn m√°s el comercio. A principios de la d√©cada de 1960, ya no se pod√≠an ignorar los problemas econ√≥micos de Brasil.

Adem√°s, la Guerra Fr√≠a y la presi√≥n de los Estados Unidos para rechazar cualquier influencia comunista animaron a los militares a tomar medidas. Mantener una buena relaci√≥n con Estados Unidos, el mayor socio comercial de Brasil y una importante fuente de financiamiento externo, fue fundamental para el bienestar econ√≥mico de Brasil. El entonces presidente Joao Goulart plane√≥ hacer reformas significativas, algunas de las cuales ten√≠an trasfondo comunista. Incluyeron la redistribuci√≥n de la tierra, controles para la vivienda urbana y una mayor regulaci√≥n en √°reas como la banca, la educaci√≥n y la administraci√≥n p√ļblica. Los EE. UU. Alentaron a Goulart a adoptar pol√≠ticas m√°s moderadas, pero tambi√©n congraciaron con los militares brasile√Īos en caso de que Goulart se negara a moderar sus posiciones. Brasil no podr√≠a arriesgarse a un aislamiento econ√≥mico de los EE. UU. Ni a ning√ļn tipo de intervenci√≥n militar de los EE. UU. Reconociendo estas limitaciones, los militares tomaron el poder con el apoyo de las fuerzas pol√≠ticas de la oposici√≥n y gobernaron una dictadura hasta 1985, cuando se restableci√≥ el control civil sobre el gobierno.

Características comunes

Estas tres intervenciones militares ocurrieron en diferentes per√≠odos de la historia de Brasil y bajo diferentes circunstancias, pero, sin embargo, tienen algunas cosas en com√ļn. Primero, todos ocurrieron con el apoyo de una poblaci√≥n civil organizada que se opon√≠a al gobierno. Los grupos civiles involucrados a menudo se ve√≠an impulsados ‚Äč‚Äča apoyar un cambio pol√≠tico y social dr√°stico en momentos en que el gobierno aplicaba pol√≠ticas que favorec√≠an a un grupo a expensas de otro, generalmente uno que ya estaba en desventaja para empezar. La justificaci√≥n para la respuesta militar sol√≠a ser que el liderazgo civil ya no era lo suficientemente competente como para manejar los asuntos del estado. Estas condiciones amenazaron el desarrollo econ√≥mico y, a su vez, debilitaron la seguridad nacional.

Los tres ejemplos anteriores tambi√©n revelan que las adquisiciones militares exitosas en Brasil tienen cuatro cualidades principales. Primero, una crisis pol√≠tica resulta en un gobierno extremadamente d√©bil que tiene poco o ning√ļn respaldo de los pilares hist√≥ricos de apoyo. En segundo lugar, una crisis econ√≥mica amenaza los componentes centrales de la econom√≠a. En tercer lugar, una gran parte de los militares, en particular los oficiales, est√° frustrada con el gobierno, a menudo porque los militares han sido excluidos de los asuntos del estado. En cuarto lugar, las fuerzas extranjeras desempe√Īan alg√ļn papel.

Las dos primeras cualidades son aplicables a Brasil hoy. El r√©gimen militar termin√≥ en 1985, marcando el comienzo de la Tercera Rep√ļblica, y 22 a√Īos despu√©s, el pa√≠s se encuentra nuevamente en medio de la agitaci√≥n pol√≠tica y econ√≥mica. El presidente Michel Temer, que asumi√≥ el control despu√©s de la destituci√≥n de Dilma Rousseff, ha sido un l√≠der d√©bil, incapaz de impulsar grandes reformas econ√≥micas. Muchas √©lites pol√≠ticas y empresariales han sido implicadas en una serie de esc√°ndalos de corrupci√≥n de alto perfil. Los esc√°ndalos, junto con el alto gasto del gobierno, el descenso de los precios de los productos b√°sicos y la menor demanda e inversi√≥n mundiales, dieron como resultado dos a√Īos de dificultades econ√≥micas severas seguidas de una recuperaci√≥n muy lenta.


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Lo peor de la agitaci√≥n econ√≥mica y pol√≠tica parece haber pasado, pero pasar√° un tiempo antes de que los brasile√Īos promedio vean mejoras en sus condiciones de vida, ya que el empleo y los salarios siguen siendo bajos y el gobierno busca oportunidades para recortar el gasto social. Pero el gobierno, con la ayuda de la judicatura, est√° haciendo un esfuerzo por controlarse y demostrar al p√ļblico que no necesita que los militares se hagan cargo. Las investigaciones de corrupci√≥n contin√ļan, y el gobierno est√° tratando de abordar el problema mediante reformas y enjuiciando a quienes presuntamente estuvieron involucrados en los esc√°ndalos, en lugar de modificar por completo el sistema. Algunos pol√≠ticos de alto perfil como el ex presidente Luiz In√°cio Lula da Silva, el ex presidente de la C√°mara de Diputados Eduardo Cunha y el senador Aecio Neves han sido acusados, lo que demuestra que nadie est√° por encima de la ley. Y a lo largo del esc√°ndalo, el gobierno ha permanecido funcional y el ej√©rcito no ha intervenido, lo que puede no haber sido el caso en el pasado.

Pero Brasil no parece tener las √ļltimas dos cualidades. El gobierno hoy no est√° descuidando o socavando a los militares. De hecho, en los √ļltimos 25 a√Īos, el gobierno ha incluido a oficiales militares en la planificaci√≥n, los debates y la pol√≠tica de defensa nacional. Los comentarios del general Eduardo Villas Boas sobre la corrupci√≥n entre los pol√≠ticos brasile√Īos despertaron preocupaciones de que Brasil estaba retrocediendo, pero que √©l pudo hablar sobre un tema pol√≠tico en s√≠ mismo indica que los oficiales militares no son meramente observadores de la pol√≠tica brasile√Īa sino que tambi√©n pueden tener influencia. Posteriormente, dijo que el ej√©rcito respeta las instituciones estatales y la constituci√≥n. Adem√°s, hay 71 candidatos con antecedentes militares en las elecciones generales de 2018, incluido un candidato candidato a la presidencia. Incluso si todos son elegidos, representar√°n a una peque√Īa minor√≠a de los representantes p√ļblicos en Brasil, pero esta es sin embargo una oportunidad para que los ex miembros del ej√©rcito participen en el sistema pol√≠tico y representen el punto de vista del ej√©rcito sobre asuntos pol√≠ticos y de seguridad.

En el plano internacional, no hay se√Īales de que ning√ļn pa√≠s extranjero apoye una soluci√≥n militar a la crisis en Brasil. Todos los gobiernos en Am√©rica del Sur dudan en involucrarse militarmente en otros pa√≠ses de la regi√≥n. Incluso en el caso de Venezuela, que est√° experimentando una crisis pol√≠tica y econ√≥mica propia, los pa√≠ses de la regi√≥n han tardado en tomar medidas concretas (como cortar los v√≠nculos comerciales) contra el gobierno de Nicol√°s Maduro y solo est√°n aplicando sanciones moderadas. Los pa√≠ses fuera de Am√©rica del Sur, particularmente los Estados Unidos, quieren estabilidad en Brasil. Con las negociaciones comerciales y operaciones militares en curso en el TLCAN y China en Medio Oriente, Estados Unidos ya est√° sobreextendido y es poco probable que apoye una intervenci√≥n militar en Brasil. Fuera del Hemisferio Occidental, una de las relaciones m√°s fuertes de Brasil es con China,

que importa recursos naturales de Brasil. Si el gobierno brasile√Īo fuera derrocado, podr√≠a desestabilizar el pa√≠s y tensar las relaciones comerciales, haciendo que sea poco probable que Pek√≠n apoye cualquier movimiento en esa direcci√≥n.

Las recientes sugerencias de que los militares deberían involucrarse más en la seguridad interna pueden haber despertado algunas sospechas, pero esto no debe verse como el preludio de otra dictadura militar. En este caso, al menos, la historia no se repite.

Fuente: https://geopoliticalfutures.com/brazil-history-military-interventions-1/

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